Epilogo

Cuando caí en ese gran pozo, me vi encerrado en una atosigante oscuridad y entonces pensé que tal vez estaría muerto. Pero jamás me imagine que el cielo fuera de ese color tan escabroso, ni que me vería separado de todos aquellos que amaba, me imaginaba que alguien querido me recibiría con los brazos abiertos, pero me equivoque como siempre lo hacia.

No podía llorar, no podía gritar, no podía moverme. Estaba metido en un oye negro, hacia frió y aunque me viese de valiente, estaba muerto de miedo.

Recordaba pocas cosas de lo sucedido, a mi hija gritando, y luego nada, y ese era mi temor más grande. Mi hija, me preguntaba si ella estaba bien, si ella estaba en un lugar con más luz, en un lugar más calido y reconfortante, no quería que ella pasara por lo mismo que yo. Ella era un ángel que no debía de sufrir por nada del mundo.

Muchas veces intente salir, desesperadamente buscaba alguna parte de mi cuerpo. Pero nada, era como si me hubiese hecho polvo y viajara así por el aire, simples partículas de lo que antes fui. Temía por mi hija, si ella estaba sana y salva, no importaba si yo estaba muerto, si estaba en el cielo o en el mismo infierno, o si simplemente mi alma vaga encadenada a la oscuridad.

Quería gritar que me dejaran salir, que me dejaran vivir, quería una segunda oportunidad. Posiblemente eso era mi castigo, por no haber sido una mejor persona, tal vez nunca fui un buen padre, ni el hombre modelo. Pero amaba a mi hija de eso estaba mas que seguro, mentir seria mi pecado.

A donde quiera que viera, todo era sombra. Asfixiante y aterrador. A veces me faltaba el aire, y muchas otras regresaba. Y entonces odiaba mi suerte, yo quería de alguna forma salir de ahí, si acaso no estaba muerto, como hallaría forma de hacerlo, pero si mi hija vivía, yo también tenia que vivir, no podía hacerla llorar, ella no lo merecía.

Entonces paso… algo cambio, una hermosa voz, como la de un ángel, tan similar a las campanas de una iglesia. Recito mi nombre, lo recito una y otra, y otra vez. No me cansaba de oírle hablar, parecía más un canto. Un celestial canto. Tenía la absurda idea de que esa voz era el ángel que venia a sacarme de mis miedos, de mis tinieblas.

Pero no fue así, ella no me saco de ese lugar, no al menos cuando yo lo esperaba. Mas sin en cambio jamás falte a nuestras citas, siempre estaba en el mismo lugar esperando por ella, al principio solo era mi nombre y después silencio, aunque sabia que ella seguía ahí, conmigo. Después fueron frases mas largas, ella me hablaba de muchas cosas y yo intentaba de alguno modo responder sus preguntas.

En ocasiones me llegaba un hermoso olor a rosas y fresas, me imagine que era su aroma. Y desde entonces deje de tener miedo, sabia que ella jamás me dejaría, que ella cuidaría de mí y de mi hija. Otras veces su hermosa voz cantaba para mí, y recitaba hermosas frases de amor.

También podía escuchar su bella risa, era como si yo ya me hubiese enamorado de ese hermoso ángel. Si claro que lo estaba, pero ahora ella tenia que ayudarme a salir de aquí no me podía dejar solo en esto. La necesitaba.

Entonces todo paso tan rápido, lo podía sentir algo andaba mal, ella estaba llorando. Era un llanto desgarrador, me partía el alma no poder ir y abrazarla. Intente correr pero solo logre caer nuevamente al oyó.

Y me deje caer, hasta que la escuche, mi pequeña Carlie me llamaba. Por fin podía ver algo, su perfecta y diminuta silueta, con el mismo atuendo de ese fatídico día. Con una deslumbrante sonrisa y sus dos colitas. Ella corría hasta mi y yo deje de ser solo partículas de polvo, volví a sentir mis piernas y mis brazos. Volví a sonreír tenia a mi hija entre mis brazos y ya nada importaba.

Carlie me sonrió y me susurro al oído "Papi solo vine a despedirme.. Pero no quiero que por nada del mundo te culpe de lo que paso, yo te voy a estar esperando.. No dejes que ella sufra."

Fue entonces que ella se esfumo, y dejo de existir, entre mis brazos no había mas que aire y me deje caer de rodillas, el aire me empezó a faltar como muchas otras veces, solo que esta ocasión con mas intensidad. Quería gritar el nombre de mi hija pedirle que que regresara que no me dejara, nunca antes me había sentido tan poca cosa.

Me estaba dejando llevar por la oscuridad nuevamente, hasta que la oí, mi ángel lloraba, ¿acaso lloraba por mí? A eso refería mi hija, cuando dijo que no la dejara sufrir, no un ángel no debía llorar. Intente con todas mis fuerzas salir de mi encierro, hacer que mi ángel dejara de llorar, no podía soportarlo mas.

Un grito, una descarga, un llanto y un punzante dolor, fue suficiente para ver nuevamente la luz. Y ahí estaba la dueña de los sollozos, bajo mi regazo. No sabía su nombre, o no lo recordaba. Así que comencé a gritar el nombre de mi hija, ella debía seguir conmigo.

Unos brazos mas fuertes me apartaron de mi ángel y me sentí vació. Más vació que nunca, reconocí al dueño de los brazos como mi padre. Sus ojos tenia un brillo especial el estaba feliz. Intente preguntarle por Carlie pero lo único que hizo fue entregarme nuevamente a la oscuridad solo que estaba vez, no era un oyó vació, estaba con mi ángel.

Cuando desperté me encontraba solo, entonces pensé que todo era un sueño, y unas fotos me confirmaron lo contrario. Fotos mías, por supuesto posiblemente mi ángel las tomo y no me molestaba, me enfurecía mas el hecho de que le importara tanto, yo no merecía el amor de ninguna criatura celestial, de ningún ser humano. Y había matado a mi hija, lo sabía. Y temía confirmarlo.

Y eso paso horas después, cuando exigí que me hablaran con la verde, mucho tiempo había estado apartando de la realidad, para que me siguieran guardando en una cajita de cristal. Era un hecho yo había destruido un pequeño ángel. Mi hija.

Bella… era el nombre de mi ángel, me había propuesto alejarla por todos los medios posibles, así la lastimara en el camino. Sabía que después se repondría. Pero no fue así ella siguió a mi lado sin importar mis desplantes.

Tan así fue, que ella termino por ir a cuidarme a mi propia casa. Mis padres pensaban que así mejoraría un poco, y vaya que lo hice, Bella fue mi salvación. Por mas que lo intentara no podía negarle nada. Era muy cruel verla sufrir. Y me deje llevar por su cariño, me derrumbe a su lado y descargue todo mi dolor. Ella tenia aquel don, que te hacia sentir tan calido. Tan lleno de amor. Mi bella.

Y se que me vi como un maldito idiota, cuando le dije que yo no correspondía sus sentimientos. Como pude mentirle así, tan gran blasfemia, merecía ir al infierno. Pero no aguante por mucho, no teniendo que verla en lo brazos de otro. Jamás, Bella era mi ángel, solo mía. De nadie más.

Muchas otras veces soñé con Carlie, pero ya no eran pesadillas, eran hermosos sueños. Donde jugábamos como antes solíamos hacerlos, pero en esos sueños, siempre estaba Bella, acompañándonos, riendo con nosotros. Y mi hija siempre estaba juntando nuestras manos.

¿Acaso Carlie, había mandado a Bella para mi?... si Bella realmente era un ángel, el ángel que Carlie eligió… mi hija siempre decía que su mami tenia que ser hermosa… calida… amorosa y con una sonrisa preciosa, tal y como Bella es, definitivamente era elección de mi hija.

Entonces supe, que estaba echando a la basura todos los esfuerzos de mi hija, todo por mí entupida manía de alejar a las personas que más amor, porque yo amaba a Bella... así que decidí que era hora de que Bella conociera Carlie.

Y la lleve al cementerio, donde descansaba mi hija.

Y todo estuvo bien, desde la pequeña platica, hasta el beso que no resistí robarme, estuvo mal pero en ningún momento me arrepentí, a pesar de saber que Bella tenia novio... hasta que una llamada lo arruino todo. Bueno a decir verdad mas bien ayudo, Tanya regreso pero en vez de hacerme sentir mal, me di cuenta de que en realidad nadie tenía la culpa, fue un accidente y debo agradecer que Carlie no sufrió. Ella ya sabia su destino, yo la escuche antes de lo sucedido, ella se despidió de mi. Con un abrazo, con un beso.

Carlie llego a mi para enderezar mi vida, para demostrarme que no solo era un ego centrista adolescente, y Bella, ella esta aquí para completarme, porque yo sin ella soy nadie.

Porque la vida me dio tres ángeles.

Mi dulce Carlie, que voy a recordar, y amar todo el tiempo que me falte para ir con ella.

Mi amada Bella, porque pienso vivir, dar y arriesgar.

Mi preciosa Renesmee, es tan idéntica a Bella, tan igual a mí, y a tan similar a Carlie. Se que Renesmee esta feliz de tener un pequeña hermana, porque ellas son mis grandes amores.

— ¡Papi, ya le deje las flores a mi hermanita… mira, mira… ven dijo mi hija con su dulce voz infantil, mientras me jalaba para que vieras las flores que había puesto en el mausoleo de Carlie.

Bella se acerco a nosotros con otro ramo de flores.

—Ness, no jales así a tu papá, que lo vas a tirar— La reprendió, entre risas.

—Lo siento… solo quería que viera que bonitas flores. A Carlie le van a gusta muchose excuso con sus mejillas ruborizadas. Adoraba que hiciera eso, se parecía tanto a su madre.

Renesmee era igual a Bella, tenías sus expresivos ojos color chocolate, y ese adorable sonrojo. Lo único que había sacado de mi era su extraño color de Cabello, cobrizo.

Renesmee y Bella, corrieron a darme un fuerte abrazo.

—Las amo a las tres— susurre.

Si yo amaba a estas tres hermosas y bellas mujeres. Porque ellas me sacaron de mi mundo de fantasías, de mi profundo sueño. FIN.


Siento mucho que el Epilogo sea cortito, pero esque me e metido mas en mi otra historia, asi que con ella pienso recomenzar mis fallos en esta. Prometo no desepcionarlos y ahora si hemos llegado al final de esta historia.


No se olviden de pasar por mi otro fanfic.

THREE VAMPIRES AND A HUMAN

Siete vampiros y un humano huerfano conviviendo bajo el mismo techo. Ellos una amenaza, el una indefensa criatura. El no tiene miedo de ser su domador, y ella no teme ser domada.

¿Que pasaria si ahora Edward es el fragil humano, viviendo en la mansion de los vampiros?

-En realidad, pienso cambiar el titulo a "Seven vampires and a human"... ya que pienso incluir a toda la familia, la idea era solo meter a ..Bella,Alice y Jasper... pero el resto tambien son importantes. ¿Que no?