Disclaimer; ninguno de los personajes de este FiC me pertenece. Son todos de Stephanie Meyer.

:)

salut! xD

ADVERTENCIA IMPORTANTE!: este capítulo estaría calificado comoM por algunas de sus escenas eróticas. Lo aviso por si a alguien no le apetece leerlo o le puede resultar ofensivo.

:) Muchas gracias.

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Irreversible

BellaPOV

Edward. Apoyado en la mesa. Llorando.

Mi campo de visión se redujo de golpe a esos tres básicos conceptos. Quise saberlo todo, ¿porqué lloraba? ¿cómo podía consolarle? ¿quién le había echo llorar (y luego perseguirlo hasta el infierno)? ¿Porqué me importaba tantísimo verlo así?...

Dí un paso adelante y él me oyó llegar, se giró hacia mi y mi corazón casi explota al ver sus rojos ojos bañados en lágrimas dentro de esa carita de desolación. Mi mano se fue a posar, instintivamente, sobre su cara y mis dedos limpiaron sus lágrimas. Al principio parecía sorprendido pero se dejó llevar y cerró los ojos ante mi tacto. Verlo así, con los ojos cerrados y tan indefenso ante mi, hizo que mi estómago sufriera un ataque de cosquillas torturadoras.

- Edward... - no quería seguir viéndolo así - no llores más. No sé que te pasa pero quizá si me lo explicas yo pueda...

- No. Tranquila, Bella - sin abrir los ojos apretó mi mano contra su cara con la suya propia - ya me estas ayudando... - nuevas lágrimas salieron de sus ojos cuando suspiró.

- Edward - no podía soportar verlo sufrir y no hacer nada. Le arrebaté la mano de la cara y me lancé ha abrazarlo por la cintura, acurrucando su cara entre mi hombro y mi cabeza. - llora lo que quieras, no me voy a ir.

Como dar un salto al vacio,
o robar un pétalo a una flor.

- Yo... - se le obsturó la voz - Bella... - su cuerpo tembló cuando me abrazó contra él con más fuerza de lo habitual y volvió a llorar.

Me limité ha abrazarlo sin quejarme por su fuerza mientras él lloraba, ya que , al no saber porque lo hacía, no podía consolarlo de ninguna manera... Cuando se calmó no me soltó de su agarre pero si que aflojó un poco los brazos.

- Lo siento... - susurró contra mi cuello - vaya escenita que has tenido que ver. - intentó reir sin ganas

- No digas tonterías! - no pensaría disculparse por pasarlo mal, supongo...! - ¿Estas mejor? - me separé un poco de él para mirarle a la cara.

Sus ojos aún conservaban unas cuantas lágrimas rebeldes pero ahora flameaban verdes e intensos, de una manera que jamás había visto en el tiempo que lo conocía. Me vino a la cabeza hacía dos días en el bar, pero claro... no lo tenía tan cerca.

Solté todo el aire de los pulmones de golpe. Había estado tan concentrada en reconfortarlo y en su dolor que no había caido en lo cerca que estaba de su olor, de su mirada, de su formado cuerpo, de esos brazos que me rodeaban posesivos, de sus labios... Ahora que me percataba de todo eso mi corazón comenzó a latir furioso y mis mejillas se cubrieron de un delatador rojo.

Estaba 100% segura de que Edward podía escuchar mis latidos y podía ver mi vergüenza perfectamente y eso solo contribuyó a que todavía fuera peor. Mi mente comenzó a buscar excusas pero justo cuando iba a soltar qualquier tontería sentí un calor húmedo en el cuello. Se me puso el pelo de punta al comprobar que lo que besaba mi pelipuntiagudo cuello eran los carnosos labios de Edward...

Como entrar de vuelta al paraiso,
o añadir un verso a esta canción.
Como hacer un surco en un vinilo,
o pintar un trazo en un van gogh.

Se me abrió la boca de sopetón y exhalé todo el aire que pude. No sé si por miedo o por excitación, enterré mis dedos en su pelo y sujeté el brazo que me rodeaba la cintura más fuerte contra mí mientras él seguía torturando la piel de mi cuello con lo que al principio eran delicados besos que acabaron convirtiéndose en ardientes choques de piel febril. No veía la manera de hacerle saber que quería eso mismo, pero en mis labios y en el resto de mi cuerpo. Perdía la cordura por poro de piel que rozaba. ¿Pero cómo no me había dado cuenta del gran deseo que sentía por él? ¿Cómo había estado tan ciega cómo para no ver que cada centímetro de mi necesitaba más de si? ¿Cómo era posible qué necesitara tanto de una persona que hace unos días solo fuera un sueño? ¿Lo amaba? ¿Amaba a Edward Cullen?... Y si esta vez...

Mi corazón se ha vuelto irreversible,
desde el momento
que el destino lo marcó.

EdwardPOV

Sentí su cálida mano en mi mi mejilla. Lo último que quería hacer era abrir los ojos, por miedo a que, al hacerlo, todo fuera un sueño. Ella limpió mis lágrimas y eso me conmovió profundamente. Sí, la muerte de mis padres hacía tiempo que la había superado, ahora podía ir a visitar sus tumbas sin miedo ha acabar llorando por la calle. Lo que sentía ahora era mucho peor, no era algo que se pudiera curar con el tiempo ya que no sabía ni como llamarlo. Una vez que comprendí que todo es efímero, que todo se va, me juré a mi mismo no volver a sufrir de esa manera por nadie más. No quería amar a alguien para después perderlo y así lo hice. Durante mucho tiempo, no dejé que nadie supiera nada de mi y yo tampoco sabía nada de ellos. Solo me comunicaba con mi hermana y con mis padres adoptivos, a los que acabé cogiendo cariño sin querer. Poco a poco descubrí la manera de relacionarme con la gente sin que esta supiera nada de mi vida, y así he conseguido ser lo que soy...

Ahora, en tan solo dos días, una criatura delicada y frágil, nada que en un principio llame la atención como un elemento sospechoso, estaba cambiando cosas dentro de mí. Bella, sin querer, había conseguido cosas que quienes se las propusieron no consiguieron conmigo. ¿Qué tenía ella? ¿Porqué me había atraido desde el primer momento? ¿Acaso me estaba enamorando de ella? ¿La amaba? Pero yo no sabía como hacerlo... No tenía ningún tipo de experiencia, ¿cómo podía saber lo que sentía por ella?

Bella se tiró a mis brazos y yo la rodeé con los mios por puro instinto. De verdad la quería tener cerca, tan cerca como fuese posible. Me desahogué de todos los sentimientos acumulados durante años. Sentí como si estuviera lavando mi alma al costado de un peligroso acantilado pero que Bella me sujetara para no caerme esperando paciente a que acabara de sanearme. Me faltaron palabras para describir toda mi gratitud. La única manera de hacerme comprender que encontré fue el lenguaje universal; el del cuerpo.

La miré a los ojos y ella parecía querer decirme algo oculto mientras intentaba consolarme. Lo que no sabía era que ya lo había conseguido TODO. Ahora estaba convencido. Podían llamarme loco, inconsciente o vividor. Tenía claro que lo primero que quería ver al despertarme el resto de mi vida eran esos ojos marrones. Que quería sentir sus manos encima de las mias, que quería oirla a todas horas. Para lo bueno y para lo malo...

Como hablar rompiendo un secreto,
o escribir mi firma en el papel.
Como ver que vuelve a ser invierno,
y que los niños ya me tratan de usted.
Como abrir mi hucha de dinero,
o decidir ser 3 en vez de 2.

La suave piel de su cuello, la misma que me llamaba insistentemente desde que la conocí, ahora estaba a menos de un centímetro de ser deborada por mis labios, me dejé llevar. Dí un suave beso a esa rosada piel y sentí como se estremecía bajo mi tacto. Un cosquilleo recorrió mi espalda y las manos me dolieron de estar paradas sobre su espalda. Empujaban por recorrer su cuerpo entero pero sabía que no debía hacerlo. A cambio de todo el ansia que me deboraba por dentro noté como mis labios cada vez se movían más salvajemente sobre su piel y el estremecimiento fue en crescendo, a si como mi pasión contenida.

Mi corazón se ha vuelto irreversible,
desde el momento
que el destino lo marco.

Entonces hizo algo que no no me hubiera esperado jamás y que me hizo perder la visión unos segundos. Una de sus manos se colocó en la parte trasera de mi cabeza y, mientras acariciaba mi pelo, apretaba mi boca contra su cuello pidiéndome más. Su otra mano apretó mi brazo augmentando la presión en este. No sé si aún me quedaba algo de sentido común, lo que sé que sé es que, en el mismo instante en el que me tocó atrayéndome, perdí todo tipo de juicio...

Cogí aire bruscamente y le mordí un poco la, ahora roja, piel del cuello sin llegar ha hacerle ningun daño. Me encantó esa sensación de poder sobre ella. Pero más me gustó el jadeo de deseo que salió de sus labios. Me estaba desesperando por probar sus labios. En un brusco movimiento llevé mi descontrolada boca en busca de la suya y ella me recibió con los labios abiertos. Antes de besarla la observé unos instantes, era relamente lo más hermoso que jamás había visto. Notaba como toda mi calor corporal iba augmentando y como la mesa comenzaba a ceder ante el peso de nuestros cuerpos entrelazados. Me daba exactamente lo mismo!

- Edward... - ronroneó con el aire que se escapó de sus carnosos labios.

Una punzada de placer recorrió mi cuerpo. Me llamaba a mí. A mí! Sin poder controlarme más me lancé a deborar su boca ansioso. Mis labios chocaron contra los suyos, y lo volvieron a hacer, y volvieron a hacerlo una vez más. Cuando ella los abría para volver a apretar yo los besaba con deleite y luego la acompañaba en ese placentero baile. Ya había besado antes, era verdad. Pero nunca jamás lo había hecho como lo estaba haciendo en ese momento. En mi vida había experimentado tanta excitación por nada.

Mi lengua también quiso saborear esa deliciosa miel y lamió su labio inferior. Bella soltó un gemido que me puso el pelo de punta y provocó reacciones en mi no muy decorosas... Su legua salió en pos la mía, buscándola y yo no pensaba negarle absolutamente nada. Nuestros cuerpos se entrelazaban perfectos, como piezas de algun puzlze maravilloso. Mantener esa postura me estaba cansando, pero no era ningun suicida, no pensaba separarme de esa fuente de vida ni un segundo. Puse mis manos en sus muslos y mis piernas temblaron al recibir la vibración de un gemido ahogado por su parte. La subí, no pesaba casi nada para mí. Ella rodeó mi cuerpo con sus piernas y yo ya no podía, ni quería alejar mis manos de sus piernas. Imágenes bastante vívidas vinieron a mi mente sobre como acabarián llevándome mis instintos si esto seguía así...

BellaPOV

Sentir las caricias de Edward sobre mi piel me estaba volviendo loca. Como una fuerza devastadora, sus manos pasaban por mi piel quemando todos mis puntos nerviosos. Cuando pasé mis piernas alrededor de su cuerpo aprecié que él también sentía lo mismo que yo ya una parte de su anatomía... lo decía a gritos. Sentir su calor tan cerca de mi zona más sensible estuvo apunto de hacerme chillar pero me contuve volviéndolo a besar.

- Bella... - jadeó con muchísimo esfuerzo. No contesté estaba muy ocupada viajando por su cuello - Bella... - las últimas letras se convirtieron en un ronroneo.

- ¿Sí...? - yo también estaba jadeando

- Si sigues así... yo - gemió cuando le lamí la oreja - Bella... No podré parar como no te detengas ahora mismo - besé su mejilla y él buscó mis labios a tientas - Si no quieres, porfavor... - seguía con los ojos cerrados pero no aflojaba su agarre en mis piernas - Voy a perder la cabeza pero odiaría que hicieras algo de lo que te puedas arrepentir... Para. Ahora - no podía seguir hablando mucho más si no paraba de besarle el cuello. Decidí que ya lo había torturado suficiente - Eres demasiado importante para mí como...

- Te quiero Edward Cullen. ¿Qué prueba más de mi seguridad quieres? - ya esta. Ya lo había admitido en voz alta. Sentí que eso lo hacía completamente oficial y me sentí muy segura de mi misma. Solo necesitaba saber si él sentía algo por mi... Le miré a los ojos depronto acobardada por su reacción. Estaba muy bien que yo sintiera por él más de lo que debería pero la lujuría me había hecho perder tanto la cabeza que no me había parado a pensar en sus sentimientos. Oh! Bella! Idiota! ¡Que tú estes loca perdida no quiere decir que él también lo este!

De golpe, sus ojos verdes flameron muy serios. Me asusté y me preparé para bajar al suelo y para pasarme el resto de mi vida avergonzada...

- Yo también te quiero Bella...- movió la cabeza con los ojos cerrados - No! Te amo. Te amo como jamás lo he hecho a nadie, y no sabes lo feliz que me acabas de hacer - sonrió de esa forma que me gusta tanto - Quizá opines que estoy loco pero sé que eres la única persona con la que quiero estar toda mi vida. Aunque entiendo que tus sentimientos no sean tan fuertes, aquí el raro soy... - No lo dejé acabar. Toda la duda y el miedo se habían convertido en pura pasión y todas mis neuronas me retaban a que lo deborara a besos. ¡Edward me quería! Él me respondió el beso ferozmente y supe que reemprendíamos la marcha donde la habíamos dejado.

Aquella noche soñé
lo que luego escuché.
Y desde entonces ya sé
que yo quiero contigo.

Cuando nos volvía a faltar el aire moví mis caderas entorno a su cuerpo, apretándome contra él como un animalito. Edward apretó sus dedos a mi piel como si hubiera sufrido una descarga eléctrica y abrió mucho los ojos. Comenzó a toser para ocultar un gemido demasiado sonoro y yo me reí por su reacción aunque también me habían dado ganas de chillar.

- Será mejor... - se había sonrojado - que vayamos a otro sitio... - volvió a besarme mientras me dejaba en suelo. Entramos a su habitación tan serenamente como pudimos, vigilando que nadie nos viera. Cerró la puerta detrás suyo y al oir el sonido de la cerradura al hecharse, mi corazón palpitó más rápido, pero esta vez de miedo... Esta iba a ser mi primera vez y temía de corazón desilusionarle... Como había hecho con mi anterior "novio", volvería a entrarme el pánico y lo hecharía todo a perder haciendo que Edward se cansara de mí, por inútil... Palidecí y Edward notó mi temor.

- Bella, no. - La expresión de su rostro se volvió totalmente de pánico. Me abrazó aprentando mi cabeza contra su pecho protectoramente - Si tienes miedo... No, no lo vamos a hacer. - sentenció - No pienso dejar que lo pases mal, sea lo que sea. Cuando estés preparada... - Levanto mi barbilla y nos miramos a los ojos. Su expresión eran cautelosa y tierna

- Edward... - ¿porqué siempre lo estropeaba todo? - Quiero hacerlo. - de verdad quería hacerlo. Tenía muy claro que Edward no era en absoluto como él. Pero no podía evitar sentirme mal conmigo misma

- No Bella - me besó la frente - Te quiero y no soportaría ver como lo pasas mal -

- Edward porfavor - su expresión se debilitó - quiero intentarlo... porfavor - Edward enterró su cara en mi pelo mientras me abrazaba. Pasaron diversos minutos hasta que, al fin, habló

- Esta bien, pero si pasa... - dudó unos segundos - lo que sea: pégame o chíllame, pero párame de alguna manera. ¿De acuedo? - muy contenta y a la vez asustada sellé nuestro acuerdo con un beso que enseguida se convirtió en un apasionado y febril combate entre nuestras lenguas.

Pude sentir que sus ánimos no habían amainado en nada cuando volví a repetir el movimiento y Edward nos tiró a la cama con un rugido. Yo me ocupé de quitarle la molesta ropa mientras él jugaba a arrancarme jadeos vergonzosos y sonido gluturales con su boca. Cada vez sentía que nos pertenecíamos más el uno al otro, cada vez más cerca...

- Bella... - Edward sudaba y jadeaba. - No puedos más.... Ummh! No hagas eso o... - yo ya sabía que venía ahora y, un poco nerviosa, me moría de tantas ganas como él

- Soy tuya totalmente... haz lo que quieras conmigo - le susurré al oido antes de voler a besarlo. Con un rugido amortiguado por mis labios Edward hizo lo que ya no podía retener más... Suave, sin hacerme daño. Un pequeño pinchazo hizo que le agarrara los brazos un poco más fuerte. Edward se asustó y me miró preocupado - No es nada... sigue porfavor... - gemí contra su hombro. Él pareció dudar pero cuando moví mis caderas entorno a él le temblaron un poco los brazos y volvió a embestirme con suavidad. La habitación se llenó de nuestros nombres pronunciados con la más aboluta sensación de placer.

Y así... cuerpo contra cuerpo, labios contra labios y sobretodo, alma contra alma llegamos al clímax completo a la vez. Dicen que la primera vez no es tan buena como la segunda, que duele un poco... Yo temblé tan solo imaginándome lo increible que había sido esta, ¿cómo sería la segunda?

Viendo llover,
nos quedamos dormidos.
Viendo llover,
el cielo azul de un domingo.

Mi corazón se ha vuelto irreversible,
desde el momento
que el destino lo marcó.

Cuando caimos derrotados, Edward me estrechó contra su pecho y besó mi pelo con adoración mientras yo notaba como el sueño se apoderaba de mí.

- Te amo, Bella - susuró - mi vida... - los ojos se me cerraron y en un último acto de consciencia conseguí encontrar sus labios en la oscuridad y besarlos

- Yo lo hice antes que tu, Edward Cullen - Edward ahogó una carcajada y me abrazó más fuerte mientras yo me adentraba en la oscuridad abrazando su cuerpo calentito.

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Canción; Irreversible - La oreja de Van gohg

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Creo que las cosas se les van a complicar un tanto a Edward y a Bella a partir de ahora. Sino el FiC sería bastante cortito y no tendría sentido la aparición de Jacob en escena xD

Una pista!: Jacob siempre la lía!

jaaaja xDDDDD

Este capítulo a sido especialmente largo porque es el paso de los sentimientos de Edward y de Bella el uno por el otro

:)

espero que me haya quedado decente!!

=D

ejejj!

bueno! muchísmas gracias por leer!!! xD

y por todos los GO y REWIWES!!

=DD!

os kierooO!O!O!O!O!

:)