DISCLAIMER ON

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Romance detrás de la puerta

¿Te has puesto a pensar lo difícil que es un romance a escondidas, en tu casa, detrás de la puerta de tu pieza? Cuando tienes que cuidarte de hasta las mismas paredes y estas parecen declararte la guerra…y tú única amiga, la puerta de tu habitación.:SS:.

Capitulo 4: El gran romance que surgió detrás de la puerta.

Un incómodo silencio se había apoderado de la habitación. Las miradas atónitas de Fugaku-sama y Sasuke-kun estaban clavadas en la cálida de la de mi madre. Las sirvientas, que antes murmuraban había callado de manera extraordinaria…ningún ruido parecía alterar ese matador silencio. Hasta sofocaba la garganta. Y yo seguía allí, tomada de la mano de mi amado.

–¿Qué es que acaso usted no entiende lo que su hijo le dice? –le pregunto mi madre de manera sabia.

–¡No!… ¡No lo entenderé nunca! –gritó Uchiha-sama furioso. –¡Él es mi hijo…él hará lo que yo le digo!… ¡Y si digo que se irá de esta casa lo hará!

Sasuke me apretó más la mano.

–¿Por qué? –pregunto mi madre. –¿Él no es responsable de sus actos?… ¿Le ha fallado alguna vez?… ¿Qué es que acaso, él le falla en donde más lo tiene, en el negocio familiar?

Todos en este lugar sabíamos que lo que mi madre preguntaba era mentira. Sasuke nunca le fallaba a su padre en nada, jamás le fallaba…le tenía un respeto tremendo. Yo era testigo de eso y podía dar fe de los hechos. Mi madre parecía querer desviar la plática para enfocarse en Sasuke.

–Señor…su hijo ya esta bastante grande como para tomar decisiones sobre sus acciones…y si él tomó la decisión de comprometerse con mi hija es propia suya nada más. Usted no es más que su padre para aconsejarle. –y por cada vez que mi madre hablaba…Fugaku-sama se encolerizaba más. –¿Qué no le da gusto?… ¡Tantos años que estuvo consiguiéndole una esposa y pensar que él la ha conseguido solo!… ¡Debería alegrarse!

El tono que mi madre usaba era el de una mujer regañando a su esposo. Dios…Fugaku-sama no aguantaría mucho. Y dicho y hecho. Tomó un pequeño adorno de la sala y se lo lanzó a mi madre…pero ella lo esquivo muy apenas.

–¡Madre!…

Grité con tanta desesperación que mi voz se quebraba, Sasuke lo notó y me abrazo.

–¡Sasuke-kun, mi mamá, mi mamá!… –le decía desesperada.

Mi madre se levantó del suelo…y no creía lo que veía. Su mirada no cambiaba, aún seguía conservando esa calidez, esa ternura, esa dicha, esa alegría…que hacía enfurecer al señor.

–¡Tu no eres quien para decirme estas cosas!… ¡No eres más que una sirvienta de quinta junto con la ramera de tu hija!… ¡Se largarán ahora mismo de la casa!

–Fugaku-sama…entienda por favor. Ellos se aman más que a nada. –podía notar desesperación en su voz. –¡Que más daría yo por que mi hija no se hubiera enamorado!… ¡Ella, de la niña por la quien vivó y viví!… ¡Ella mi razón de ser! Pero esto tenía que llegar algún día de nuestra existencia… ¡Acéptelo usted también, Sasuke no estará para siempre con usted!… ¡No traté de mantenerlo a su lado solo por su temor a estar en la soledad!

Vi como el rostro de Sasuke se oscurecía y observaba a su padre con un brillo especial en sus ojos. Aún me tenía en sus brazos y pude notar como mi miedo por la situación disminuía cada instante…me sentía segura en sus brazos.

O.o…O…o.O

Yo…quedé callado. Simplemente…sin palabras.

Lo que decía esa mujer era verdad. Y eso…me constaba. Mi padre tenía un miedo, una fobia…y esa era, la soledad. Temía a quedarse solo, temía a que algún día algunos de sus dos hijos nos fuéramos de su vida, temía el envejecer en la completa soledad. Y ese miedo…apareció cuando mi madre murió.

Todos estábamos en una completa soledad. Mi padre, mi hermano y yo. La soledad nos consumía lentamente que sin darnos cuenta, habíamos quedado distantes de nosotros. El lazo familiar que nos unía a nosotros tres…era, sin duda, mi madre. La extraño. ¿Para que negarlo?

Hasta que llego ella. Ella…mi compañera en mi soledad. Mi Sakura. Ella…la que cada mañana me despertaba como mi madre lo hacía, la que me llevaba el desayuno a la cama y siempre me veía con una sonrisa. Ella…la que poco a poco, se ganó, en la lucha contra mi soledad, mi corazón. Otro poco…mi mente y por último, mi cuerpo. Ganó por completo mi ser.

Me sentí agraciado cuando ella me susurro por primera vez un te amo, muy levemente. Me sentía acompañado.

–¡Nadie teme a nada!… ¡Son puras ilusiones suyas, sirvienta! –le negaba mi padre. –¡Sasuke…ya me escuchaste!

Y dicho…él se retiró furioso de la sala. El incómodo silencio volvió a reinar la habitación.

–Largó de aquí…sirvientas.

Todas se fueron excepto Sakura y su madre.

–Sasuke-kun…perdón.

Ella alzó su rostro y me observó con aquellos ojos llenos de pura inocencia. Su madre veía la escena enternecida. Yo alcé una ceja en un gesto de confusión. ¿Por qué me pedía perdón?… ¿Es que acaso se sentía culpable de lo que pasaba? Ella sabía muy bien a que mi no me iban las personas que se sentían culpables por todo. Le callé con la mirada y luego me dirigí a su madre.

–Señora…yo…

–Esta bien Sasuke-kun. –me habló ella en su tono maternal. –Lo hice por mi hija y por ti, se que se aman…y ustedes tendrán sus razones, yo no me opongo a su relación. Pero será mejor que vayan buscando la manera de pedir un permiso fiable de tu padre, muchacho, quien sabe que consecuencias pueda tener con lo que acaba de pasar. Habla con tu padre, con tu hermano…y luego se verá que carta se puede tomar en este asunto. Después de todo, confió en tu juicio.

Y dicho aquello la mujer se marchó del lugar dejándome con la palabra en la boca. Aún así…en sus sabias palabras había resuelto muchas de mis dudas sobre esta disputa. Aún seguíamos abrazados…en la sala, frente a la vista y oídos de todos.

–¿Sasuke-kun…?

–Lo siento…

La solté. Ella tenía su rostro rojo.

–Yo…iré a arreglar mis cosas.

–No tienes por que hacerlo…no te irás de esta casa. –le dije casi sancionándola. –Te quedarás…así sea lo último que haga.

Sakura chistó en un gesto de desesperación. Me encantaba cuando hacía eso.

–¡Pero Sasuke-kun!… ¡Mi madre acaba de decir la peor incoherencia del mundo!… ¡Jamás conseguiremos un permiso oficial para casarnos!… ¡Tu padre jamás nos lo dará! –decía ella. –Además…ya me echo de la casa, y a ti…te mando directo a la calle. ¿Qué podemos hacer? Primero pensemos en nuestro bienestar antes que casarnos.

Su tono era realista y no romántico como siempre lo tenía. Por primera vez…ella decía la realidad cruelmente, no era usual en ella…pues yo la consideraba una ilustrada y romántica –siendo ella de la servidumbre– aún así, podía tener sus conceptos realistas y centrados en algo que realmente deprimía a cualquiera. Si ella seguía con esa actitud…probablemente nuestro futuro matrimonio seria un fracaso por igualdad de parejas, y no por diferencias de ella. ¿Irónico? Puede ser, estaba considerando seriamente en callarla con un beso frente a seis pares de ojos escondidos en esta sala.

–Olvídalo, Sasuke…

¿Sasuke…? Se lo estaba ganando.

–¡Primero me golpea mi compañera por envidia y luego esto!… ¡¿Te das cuenta de las cosas Sasuke?!… ¡Esto se va mal!… ¡Era lo único que nos faltaba, lo único!… ¡Si tan solo…si tan solo fuera…!

Se lo ganó. Y allí estaba ella, lo que había de Sakura histérica ahora era una niña siendo besada. Seis sirvientas salieron de sus escondites y, para reír un rato, tenían sus ojos abiertos a más no poder. La apegue a mi cuerpo…ella gimió.

–No…

La solté y su rostro estaba por muy demás rojo.

–No te callabas… –le susurré divertido.

–Pero no tenías por que hacerlo de esta manera… –me dijo apenada. –Nos han visto…

–¿Y qué? Después de todo, ya toda la casa se ha enterado de lo nuestro…no tiene caso ocultarlo más.

–Descarado.

Le sonreí y ella regresó el gesto con una sonrisa tímida.

A la mañana siguiente desperté con la vaga sensación de haber olvidado algo. Estaba en mi habitación, acostado de una manera muy cómoda para mi gusto. Me levanté solo para darme cuenta que la habitación estaba en completo orden, el desayuno que ella me había preparado estaba en el mismo lugar de siempre. Sentí la necesidad de buscarla.

Me vestí lo más rápido que pude…y me di cuenta que toda la casa estaba sumida en un silencio tormentoso. Ninguna sirvienta andaba de aquí allá, ni nada…todo en un silencio completo. Salí de la habitación…y lo que vi me dejo desconcertado. La sala estaba por completo destruida. Adornos, mesas, sillas…todo quebrado.

–¿Qué diablos pasó aquí?… –susurre.

–Vaya…hasta que despiertas.

No se como Itachi se pudo acercar a mí.

–Fue Fugaku…se embriagó. Ya sabes que en ese estado le da por destruir todo. –me dijo. –Gritaba una y otra vez tu nombre, supongo que se dio cuenta de tu pecado…pero parece haberlo aceptado. Esta en su habitación, embriagándose.

Era natural ver a mi padre embriagarse cuando sucedía algo fuerte en la familia, era su forma de sacar su tristeza…su forma de llorar. Lo hizo cuando mamá murió, yo tenía quince años e Itachi dieciocho…hace ya siete años de eso. Luego, cuando salió de aquella presión…no volvió a tomar ni a fumar. Pensé varias veces antes de ir a la habitación de mi padre, quien sabe que podría pasarme allí. No le tenía miedo, ¡para nada! Pero el verlo así causaba impotencia.

Con pasó firme me dirigí a la habitación de mi padre. Y allí, detrás de esa puerta, estaba el lugar oscuro y el tirado en la cama, con una botella de licor a un lado.

–¿Fugaku?

–Lárgate.

–¿Qué haces embriagándote?… ¿Qué ganas? –le dije. –No es más que evadirse.

–Que te largaras. No eres quien para juzgarme.

Eso me pareció una justificación.

–No hay mejores jueces que los hijos, Fugaku. Entiéndelo, no ganas nada.

Y es que me parecía un acto de cobardía. El estarse tumbado por el alcohol de esa manera no era más que un acto para reprimir las lágrimas –aunque también estaba de acuerdo con eso, no era digno ver a un hombre llorar– pero era en aquella acción se iba la cobardía entre los hechos. Y eso, era algo que yo despreciaba de la gente.

–¿Y tu que?… ¿Qué es lo que quieres?… ¿Permiso para casarte con esa zorra? –apreté mis puños. A Sakura nadie la llamaba zorra. –¡Te lo doy!… ¡Me sentiré fracasado el resto de mi vida!…

–No intentes hacerte la victima…

–¡No me hago la victima!…Solo…quiero que seas feliz. Es todo. Si eso conlleva a irme directamente al pozo…esta bien, después de todo, eres mi hijo. Y no cualquier idiota.

Aquellas frases habían sido directas. Por muy demás directas. Me dirigí a él y le quité la botella de licor de la mano, lo levanté de la cama y le lancé un vaso con agua. Despertó de su ebriedad.

–Eres bueno, padre.

Nos quedamos viéndonos por un rato y el sonrió, juraría por la memoria de mi madre que él tenía ganas de soltar una carcajada enorme…pero se contuvo. Yo solo atiné a regresarle el gesto y salí de la habitación.

Saliendo pude sentirme apresados por unos brazos temblorosos.

O.o…O…o.O

Lo vi salir y corrí a abrazarlo. Cuando lo vi entrar, sentí que moría.

–¡Sasuke-kun!

Lo abracé con todas mis pocas fuerzas. Lo apresé como si fuera lo último que haría en mi vida. Tuve miedo de que Uchiha-sama fuera a golpearlo e incluso dejarle de gravedad. Por una y mil veces que mi madre me decía que él estaría bien, yo no dejaba de preocuparme por él…era casi mi esposo –o eso decía él– era normal que me preocupara por él.

Mi mirada verde se posó sobre la mirada negra de él. Esos ojos que tanto me llamaban por las noches de insomnio.

–No paso nada… –me dijo, tratando de consolarme. –Tranquila…

–Tuve miedo…

–No te preocupes…

Pude notar una especie de brillo en sus ojos. Era un brillo lleno de tranquilidad…y hasta podía decir que de felicidad.

Jamás supe que pasó en aquella habitación, tampoco de que trato aquella plática…solo lo que pude saber fue que, en un comentario perdido, Uchiha-sama había dado el permiso necesitado para contraer matrimonio. No pude contenerme a besarlo frente a su hermano y casi toda la servidumbre. Recuerdo que aquel día me vistieron –más bien me obligaron a vestir– un vestido hermoso y lleno de vida. Me sentía feliz. Mi madre me dijo que ella también era la mujer más feliz del mundo al ver a su hija marchar de la mano de un hombre que la llevaría consigo hasta la muerte. Recuerdo cuando tropecé con los tacones tan altos que me habían obligado a calzar…que para lucir más presentable. Digna de la futura esposa de un Uchiha.

De mi boda…lo único que recuerdo fue mi vestido, mi baile con él…y lo demás, solo poco. Cualquiera diría que me había embriagado a más no poder, pero a decir verdad…no me gusta nada de eso. Es solo que estaba tan ocupada con estar con mi reciente marido…que me olvidaba del mundo.

O.o…O…o.O

De mi boda…lo único que recuerdo es de lo hermosa que se veía mi esposa en esos momentos. Ya no me acuerdo de nada…lo único que recuerdo –y eso vagamente– fue que bebí y bebí que fue por primera vez que perdí el control de mi cuerpo. Después…desperté en la mi gran cama matrimonial con mi esposa a un lado. Podría decirse que esa fue mi mejor resaca.

Bebí un poco de mi vino. Reí. Había sido una buena fiesta. Hacía ya tres años de ella. Tres años…de los cuales, hace seis meses ella había quedado embarazada.

Yo era feliz. Y sé que ella también.

.FIN.

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¡Hola!

Esto ha sido todo mi querida gente. Gracias por haber leído fanfic tan largo (vamos, todos aquí sabemos que es lo más largo que he escrito xD!). Agradezco mucho sus reviews, sus comentarios de aliento y sobretodo sus críticas constructivas, que estas me ayudan a crecer mucho.

Agradezo por mucho los reviews ^^...

¡Hasta próxima!

¿Reviews...?