Epilogo

6 años después…

-Evan, Elizabeth, vengan chicos, es hora de comer –grite hacia el lago.

Mis niños me ignoraron completamente y siguieron correteando por el lago. Intente hacerme la indignada, pero me fue imposible con unos fuertes brazos rodeándome por la espalda. Unos suaves labios besaron mi cuello y solté una risita.

-Déjalos amor, cuando tengan hambre vendrán solitos –me dijo Edward al oído. Me gire sobre mi misma para quedar frente a el y rodee mis brazos por su cuello.

No dije palabra, observe sus ojos, aquellos ojos que cada día me enamoraban mas, que cada día me hundían mas en este sueño profundo del que no despertare. Y no quiero despertar.

Y ahí, en sus ojos, vi esos recuerdos, esas ilusiones, esos momentos tan hermosos que vivimos…

Flash-back

-AAAAAAAAAAAAAAAH –grite como nunca había gritado al sentir este dolor que me patea. Esta bebe si que me golpeaba, sentí el agua caer entre mis piernas.

Alice, asustada con su pancita de 5 meses se giro hacia mi y me observo desde arriba hacia abajo, y cuando encontró la posa entre mis piernas chillo poniéndose las manos en la boca.

-¡Dios mío! Vas a dar a luz, ¡EN EL CENTRO COMERCIAL! –chillo con alegría. La mire con odio ¡como se le ocurría que daría a luz a mi bebe en un centro comercial! ¡Yo necesitaba un hospital!.

-Alice, llama a Edwaaaaaaard, AAAAH! –Grite dejando caer las bolsas de las manos y apoyándome en una vitrina.

Maldita la hora en que acepte venir hasta acá con esa duendecillo con 5 meses hiperactiva, maldita la hora en que me puso su carita de gato con botas. Gente se empezó a acumular a mi alrededor mientras Alice tomaba el teléfono nerviosa y feliz, llamando a Edward.

-Edward, estamos en el centro comercial ¡Bella dará a Luz aquí! ¿no es genial? Estamos en Dolce & Gabbana. Hey en honor a la tienda donde nacerá la bebe podrían ponerle Dolce… -Maldita duendecillo, ¿Cómo estaba tan segura que daría a luz en un pasillo con cientos de personas fuera de Dolce & Gabbana? Cada día estaba más loca. Me daba rabia su seguridad.

-Alice, ¡NO LE PONDRE DOLCE A MI BEBE Y NO DARE A LUZ AQUÍ! AAAAAAAAAAAH –chille al sentir una contracción, se me acabaron las fuerzas por lo que me deje deslizar por la vitrina hasta quedar sentada en el suelo–¡DAME EL MALDITO TELEFONO! -grite. Alice, con los ojos muy abiertos me paso el teléfono. –EDWARD, SI NO VIENES EN 5 MINUTOS JURO NO PERMITIR QUE ME TOQUES EL RESTO DE MI VIDA. AAAAAAAAAAAH –grite, sollozando de dolor –ASI QUE TRAE TU TRASERO AQUÍ AHORA! –el embarazo me alteraba demasiado. Y quizás no el embarazo, si no el hecho de estar en proceso de parto en un mal con niños y adultos observándome como si fuera un payaso. –¡NECESITO UN HOSPITAL, VA A SALIR PRONTO, LO SIENTO!- le grite a Edward.

-Calma amor, calma –el estaba mas nervioso que yo –voy para allá. Tendré todo listo en el hospital. Recuerda inhala, exhala, inhala… -inhalaba y exhalaba atreves del teléfono .

-se supone que yo tengo que hacer eso Edward –dije mientras tomaba mi abultado estomago e inhalaba y exhalaba lentamente con los ojos cerrados.

-Lose, pero estoy peor de nervioso que tu –sentí el ronroneo del volvo y las ruedas chillar en el asfalto.

-quiero que llegues vivo Edward . AAAAAAAH –grite, inhala exhala, inhala exhala –me repetía mentalmente ante el dolor.

-Ya llego cariño, tranquila, todo va bien -decía Edward con nerviosismo. Agradecí que Evan se halla quedado con Emmett y Rose, Alice los obligo a cuidarlo para que viniéramos tranquilas.

Alice se arrodillo a mi lado con emoción y me tranquilizo unos minutos donde chille de dolor a la gente y al móvil, de seguro dejaría sordo a Edward. De pronto Jasper apareció a mi lado, le dio un suave beso a Alice en los labios

-Bella –me miro con compasión viendo como me retorcía en el suelo. No sabía si reírme o llorar por todo el público que tenia. –les dije que era peligroso que vinieran….

-Chicos, necesitan ayuda? –preguntaron unos chicos. Se veían de más o menos unos 20 años, eran 3 amigos, creo. Uno alto y moreno me miro con compasión mientras los otros veían mis piernas y mi gran barriga.

-todo va bien -dije a penas. –AAAAAAAAH –chille cerrando los ojos fuertes. Inhala, exhala, inhala…. Maldita Dolce & Gabbana! ¿Por qué tuve que venir?.

-Tranquila Bella –decía Alice con un deje de culpabilidad.

Uno de los chicos se arrodillo a mi lado e intento tranquilizarme mientras los otros se ofrecían a llevarme a algún auto para ir al hospital. Les negué diciendo que mi novio venia en camino y que estaba en el móvil aun escuchando todo.

De pronto me dolió tanto que tuve la necesidad de apretujar algo entre mis manos. Lo mas cercano era el pobre chico que estaba a mi lado, al cual le agarre del cuello de la camisa y lo apreté con todas mis fuerzas -AAAAAAAAAAAAH! –sentía el sudor caer por mi cara. ¡Por Dios, iba a nacer ya! –VA A SALIR! –grite con todas mis fuerzas, aterrorizada. –MALDITA SEA, VA A SALIR! ODIOS, NO AQUÍ NO, POR FAVOR AQUÍ NO –rogaba al cielo mientras una extraña sensación entre mis piernas me invadía. Mi respiración se dificulto y los dolores eran terribles –AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! –grite y apretaba mas al pobre chico.

-Bella, calma Bella, lo estas matando –me dijo Jasper un poco alterado, cosa extraña en el que siempre era pacifico. Alice lloraba desconsolada, la sensibilidad del embarazo, pensé.

Mire al muchacho, el pobre estaba verde y no se movía, dejándome asesinarlo de a poco –DIOSMIO DISCULPA –chille ante otro dolor. Me removí incomoda.. El chico asintió sin aire y empezó a respirar dificultosamente alejándose unos pasos de mi.

Me dolía tanto, tanto que deje que mi cuerpo se estirara atraves de la fría baldosa del piso. Vi a unos guardias observando el espectáculo y las dependientas de muchas tiendas, mas mucha, mucha gente que paseaba por ahí. Me sonroje y grite. Rogaba que llegara Edward, prefería dar a luz en el auto que aquí, porque sabía que no llegaría al hospital.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH –grite. Profundo silencio, mi respiración era lo único que se oia acompañada de los llantos de Alice. –MALDITA SEA, EDWARD, ¿DONDO ESTAS? -pregunte al móvil que aun estaba encendido con Edward al otro lado de la línea.

-Aquí amor –oí a mi lado. Me gire mientras veía a Edward corría con Carlisle a su lado con una expresión desesperada. El doctor también venia un poco atareado, otra contracción. Grite nuevamente, en la necesidad de apretar algo tome entre mis mano tome la de Jasper y apreté con todas mis fuerzas con los ojos cerrados. Mi grito fue acompañado con un siseo de parte de Jasper, no me importo.

-Bella, cariño, estoy aquí tranquila- dijo Edward –suelta a Jasper cariño, le sacaras la mano –me decía. Abrí los ojos, Jasper siseaba de dolor, mire la mano, estaba morada por no tener circulación a mi apretón. ¿Cómo le dolería tanto con mi débil fuerza?

Lo solté rápidamente y mire con desesperación a Edward, con la respiración agitada –Edward, me duele –le dije con mirada suplicante –llévame al hospital o no se ¡muévete! –roge.

-amor… -me dijo nervioso mientras tomaba mi mano y la otra la apoyaba en mi gran panza –la bebe nacerá ahora, no alcanzamos a llevarte al hospital, pero tranquila, Carlisle esta aquí –sus ojos brillaban de felicidad y miedo.

¡Como que mi bebe nacería aquí, frente a cientos de personas y fuera de Dolce & Gabbana! ¡Antes me iría a un zoológico a colgarme de los pies desde el cuello de una jirafa! -¡NO! –grite enojada y con dolor -¡mi hija no nacerá aquí, con toda esta gente! –dije y volví a gritar.

-Te llevaremos a alguna parte, pero no alcanzas a llegar al hospital cariño –me dijo Edward, parecía que sufría mas que yo. Me dio pena, así que acepte sin hacer ningún reclamo.

Edward me alzo por los aires mientras yo gritaba y tomaba mi pancita con las manos, Alice, Jasper y Carlisle nos siguieron -¿Dónde la llevaran? –pregunto Alice.

-No lo se -respondió Edward nervioso, con migo chillando en sus brazos.

-Hey!, acá hay una sala de descanso con cama y calefacción, podrán estar cómodos –dijo la rubia dependienta de Dolce & Gabbana. No podía creer que daría a Luz ahí, como había dicho Alice. ¿Porque había un Dolce & Gabbana justo en este acomodado centro comercial? No sabía si lloraba por el dolor o por la rabia de tener a mi bebe en público.

Edward camino entre los percheros con la ropa más cara que conocía y entre tacones más caro que mi auto. La dependienta abrió la puerta dejándonos entrar, yo chille desde que Edward me tomo en sus brazos, el pobre estaba tan nervioso que hasta me daba risa su cara de desorientado. Efectivamente había una cama, y me pregunte que hacia una cama en una tienda así, no pensé mucho porque la bebe hizo de las suyas dentro de mi. Alice me llevo al baño y me puso ropa mas cómoda, una bata que compramos en esta misma tienda y nada abajo, algo realmente humillante, para mi.

Después de estar con la cómoda bata con mi cuerpo desnudo Edward me cargo nuevamente hasta la cama que ahora estaba preparada tipo hospital, Carlisle estaba con bata de hospital y con todas esas herramientas, me estremecí al imaginarme a Carlisle sacando mi hija, pero ya no quedaba más. Edward me puso en la cama y yo ya sentía que me partía en dos, la bebe venia y no me dejaba ni respiro. Pensé que moriría antes de tenerla por el dolor que sentía, pero todo paso cuando sentí un pinchazo en mi espalda y en varias partes más de mi cuerpo. A los segundos ya no dolía tanto, solo molestaba un poquito.

Debo admitir que me dio miedo al ver a Carlisle en esa posición que nunca pensé que estaría frente a mí, con mis piernas abiertas y una sabana sobre mis rodillas, dejando al aire toda mi intimidad. Quise llorar de vergüenza y de rabia de estar aquí y no comodamente en un hospital, pero ya no podía hacer nada.

-Bien Bella –dijo Carlisle, no lo veía porque la sabana en las rodillas no me dejaba verlo. No quise imaginar que estaba haciendo y cerré los ojos concentrándome en apretar la mano de Edward –Puja.

Mire a mi alrededor antes de pujar. Jasper y Alice estaban en la pared de mi derecha mirando la escena con los ojos desorbitados, casi asustados y asqueados. Edward estaba a mi lado, su expresión valía oro, cualquiera pensaría que sufría mas que yo con estos dolores, sus ojos me miraban preocupados y sabia que se hacia el fuerte para acompañarme , si no ya hubiera salido corriendo gritando desesperados por los pasillos. En otra situación me hubiera reído, pero ahora solo podía pensar en que estaba dando a luz en una tienda de ropa cara.

-AAAAAAAAAAAAAAH –grite al dar el primer empujón. Apreté con todas mis fuerzas la mano de Edward, que tan dulce como siempre me daba palabras de aliento en el oído y beso mi frente. –AAAAAAAAAAH! DIOSMIO! AAAAAAAAAAAH! –mi respiración estaba agitada y sudaba asquerosamente. Ya no quería saber cómo estaba mi aspecto en aquel momento, esperaba que Edward no se decepcionara al ver a su novia tan desastrada en proceso de parto. –AAAAAAAAAAAAAAH –grite al pujar, dios, quería que saliera luego.

-Vamos Bella, ya veo la cabeza –decía Carlisle desde ahí abajo.

-Vamos amor, todo está bien cariño. –Me decía Edward y beso suavemente mis labios, luego mi frente y mi nariz –puja. –dijo

Obedecí, mantuve el ritmo, puje, puje y puje, y también me reí cuando vi la cara de Jasper al observar mi parto. Dios, nunca pensé que tendría tanto público cuando naciera mi hija. Alice estaba con la cámara fotográfica lista para sacar fotos, incluso vi varios flash mientras pujaba, pero los ignore. Uno más y gritaría cualquier insulto, es decir ¿Cómo les mostraría a mis hijos este momento? "Si cariño, aquí estoy yo cuando me estabas matando por dentro, aquí yo pujando, aquí tu padre casi muerto al verme así, aquí Alice y Jasper, mira al pobre casi se muere, ¡Mira! Ahí está tu abuelo, si, el que está entre mis piernas observándote. Mira, ahí estoy yo pujando, si, esa de cabello sudoroso y cara de monstruo es tu madre, si y esa cosa que saca de entre mis piernas tu abuelo eres tu ¡si hasta con sangre y ese liquido eras hermosa ¿Y sabes lo mejor? Naciste en la tienda más cara que conocerás, ¡Dolce & Gabbana! Siéntete orgullosa, eres la envidia de tu tía Alice, la única bebe que ha nacido ahí. "!No! no le mostraría a mi hija esas imágenes donde salía yo pujando, donde salía Edward casi muriéndose. Maldeci a Alice por su estúpida ocurrencia, y puje.

Puje tres veces más y el flash me llego directamente a los ojos. Ahora Alice me fotografiaba de todo los ángulos posibles, en este momento se encontraba detrás de Carlisle. -¡MALDITA SEA ALICE; DEJA DE FOTOGRAFIARME O JURO QUE QUEMARE TODAS TUS CARTERAS CHANNEL Y LOS ZAPATOS QUE ACABAS DE COMPRATE; Y TAMBIEN JURO HACERTE SUFRIR EL RESTO DE MI VIDA CON TU YA SABES QUE, QUE NO PUEDO DECIR AHORA PORQUE ESTA TU ESPOSO AQUÍ! –amenace y puje nuevamente. Alice me miro con los ojos desorbitados y negó con la cabeza, me suplico con los labios que no digiera nada de lo que supuestamente sabia, que no sabía pues acababa de inventar esa frase. Quizás que había hecho la duendecillo que creía que yo sabía, me reí internamente al imaginarme a la duendecillo en algo turbio. El truco "Tu sabes que" era bastante bueno.

-AAAAAAAAAAAAAH –apreté con fuerza la mano de Edward mientras este me tranquilizaba. Observe a la pared, ahí había un poster de una súper modelo promocionando las nuevas carteras primavera-verano Dolce & Gabbana y su nuevo perfume. La chica era estupenda, como toda modelo y envidie su aspecto, pues yo en este momento estaba impresentable.

-Vamos Bella, ya sale, falta poco, tengo la cabeza –decía Carlisle y puje, pero me quede paralizada.

Como que el mundo se me callo enzima, no podía pujar, no podía moverme. Ni pensaba, no sabía que sucedía. Me quede en un estado de Shock en parto. Queria pujar, pero no podía.

-¿bella? Mi amor, falta poco cariño, puja –me decía Edward mientras apretaba mi mano y besaba mi frente, su respiración era irregular.

-¿Bella? Puja, queda poco. –escuche a Carlisle, pero por más que intentaba pujar no podía.

-¡NO PUEDO! ¡NO PUEDO PUJAR! ¿Qué pasa? –grite.

-¿Qué? –preguntaron todos a coro, su cara de desconcierto era impresionante. Pero me sorprendió oír dos voces más en ese coro. Observe a mi alrededor. Genial, más público. Rose Emmett estaban parados al lado de Alice y Jasper. La rubia sonreía feliz y Emmett miraba asqueado a Carlisle

-¡No se…! -dije confundida

-Vamos Bella, debes pujar –me animo Alice. Jasper, incapaz de hablar por lo pálido que estaba solo asintió con la cabeza.

-Jo, Bella, nunca pensé que vería esto de ti. Juro que vomitare –dijo Emmett que empezaba a palidecer de a poco. Luego de eso se oyó un fuerte golpe y un quejido, Emmett se sobaba la cabeza del golpe que le había dado Rose

-Calla, imbesil.- dijo la rubia

-Pero mi amor, si Bella parece poseía –dijo Emmett con inocencia- ¡y mira! –miro a donde estaba Carlisle –whoa, -miro a rose- mi amor, ¿también pasaras por esto? Es decir… será la primera vez que te vea así de fea…

-CALLATE, IDIOTA –grite con todas mis fuerzas mirándolo con odio. -¿Por qué no te pones una panza tu y te pones en esta posición a pujar a un bebe fuera? ¡Quisiera ver eso Emmett Cullen!.Ahora, si pudieran darme un poco de privacidad y mirar hacia la pared se los agradecería mucho –dije respirando rápidamente -¡Y ME LAS PAGARAS EMMETT CULLEN; JURO QUE BARNEY NO VIVIRA DESPUESS DE ESTO! –le amenace.

-¡Nooo! Todo menos barney! –rogo Emmett como un niño –Juro no volver a molestar mas ¡como que me llamo Emmett! –suplico con ojitos de perro degollado. Sabia Barney era su debilidad desde que lo vi en el campamento.

-AH! –grite al sentir un dolor enorme.

-Bella, falta muy poco. Estas en un estado de shock, pero debe salir, si no se hará daño –me dijo Carlisle asomando su cabeza por entre mis piernas.

-Vamos mi amor, ya va a nacer. –me dijo Edward.

Entonces pensé en lo que pasaría después del parto. Me casaría por fin con Edward. Me había pedido matrimonio unos días después de que le confesé de mi atraso, pero preferimos hacer los planes y casarnos después de que la bebe naciera. Así que el próximo mes me casaría con el amor de mi vida. Eso me dio fuerzas, apreté con todas mis fuerzas la mano de Edward, respire profundo y puje como nunca antes había pujado, poniendo todas mis fuerzas, todo lo que me quedaba de fuerzas.

-EDWAAAAAAAAAAAAAAAAAARD! –grite con todas mis fuerzas, cerré los ojos con fuerza y los apreté, puje muy fuerte e incluso llegue a levantar la espalda de la cama.

Pronto, el sonido más dulce del mundo lleno mis oídos, el llanto de mi bebe. Carlisle sonrió y saco a la bebe, mostrando a un bultito bañado en sangre y un extraño liquido de entre mis piernas, sonreí y me deje caer de espaldas para recostarme nuevamente en la cama. Respire una vez y sentí que la mano que sujetaba Edward se soltaba de su agarre y luego un fuerte estruendo.

Me incorpore apoyándome en mis codos y me reí al ver la situación. Jasper yacía tirado en el suelo, pálido como una hoja de papel y sobre el Emmett, que también estaba desmayado sobre el pobre de Jasper, seguro que le dolería cuando se despertara. Y a mi lado, Edward yacía tirado en el piso, muy cómicamente, pálido como un papel y con una expresión de shock en su cara con sus ojos cerrados.

-Cobardes –murmuro Alice rodando cómicamente los ojos y fotografió a Jasper y Emmett que cayeron abrazados. Luego fotografió a Edward, el que creo que estaba mas pálido que antes.

-Dios mío, nunca pensé que estos hombres se desmayaran con un poco de sangre –dijo Rosalie entre risas.

Me reí –Alice, ¿puedes despertar a Edward por favor? Quiero que conozca a su hija con migo –pedí.

Alice tomo un vaso con agua mientas Carlisle desapareció en el baño para limpiar a la bebe que todavía no conocía. Estaba ansiosa, quería verla ya pero también quería que Edward la conociera.

Intente bajar mis piernas, pero al parecer todavía no podía. Alice dejo caer el agua en el vaso sobre el rostro de Edward y este despertó alterado, mirando a su alrededor como si no recordara nada. Cuando me miro casi pude ver la ampolleta prenderse sobre su cabeza.

-Yo… tu… ¡mi hija! –exclamo de repente. Se puso de pie rápidamente y miro a su alrededor, se seco rápidamente la cara con la manga de su sweater -¿Dónde está la bebe? –pregunto confundido. Estaba ansioso, lo sabía, era el primer parto en el que el estaba, y era también su primera hija mujer. Me pregunte donde estaba Evan, pero luego preguntaría.

Justo cuando iba a responder Carlisle salió del baño con mi bebe envuelta entre mantas blancas. Estire mis brazos media adormilada, estaba totalmente cansada. Carlisle sonreía como nunca lo había visto, sus ojos centellaban en el blanco dormitorio. Le entrego la bebe a Edward, quien se puso nervioso al acunarla entre sus brazos. Luego de que pudo acomodarla la miro, observo cada parte de su ser en silencio y entonces pude ver una lagrima salir de su ojo. Un flash apareció por ahí pero lo ignoro, siguió observando a la bebe como si fuera un angelito, es más, ella lo era al igual que Evan.

-Dámela –pedi, los parpados casi se me cerraban. Edward salió de su trance y me sonrió, sus ojos estaban rojos por su llanto de felicidad, se acuclillo a mi lado y me paso a la bebe, la acune entre mis brazos, feliz. Ahí estaba mi bebe, el segundo fruto de Edward y yo. Ahora tenía dos retoños, a los dos angelitos más lindos del mundo.

De la nada apareció Evan, cuando mire a la puerta la madre de Edward, Esme, se encontraba ahí sonriendo y llorando abrazada a Carlisle, observando a lo lejos a mi bebe.

Evan se puso a nuestro lado en silencio y observo a su hermanita desde arriba, yo ya estaba llorando, pues estaba aun muy sensible y era el nacimiento de mi niña. Edward paso un brazo alrededor de Evan y lo acerco mas, así el observo desde más cerca a la bebe que aun no tenia nombre.

Entonces el acaricio su mejilla, sus ojos idénticos a los de Edward, la miraron y sonrió feliz. –Elizabeth –dijo de pronto. –Mi hermanita Elizabeth –todos nos miramos a todos. Nadie había pensado en un nombre aun.

Edward me miro y con una sonrisa asintió, a mi me gusto así que asentí –Así es, Elizabeth Carlie Cullen Swan.

Un flash apareció de pronto y Alice sonrió detrás de la cámara.

-AAAAAAAAAAAH! –Oímos dos gritos masculinos. Todos reímos al oír los gritos de los chicos. Emmett aun estaba sobre Jasper y ambos se encontraban como en estado de shock.

-¡Me aplastas! ¡Moriré! ¡Alice, te dejo mi auto! –dijo Jasper casi sin respiración mientras intentaba mover a Emmett que aun estaba sobre el. –Se que soy irresistible ¡pero no soy homosexual! –grito Jasper haciéndonos reír a todos.

Emmett se paro rápidamente y miro todo desconcertado, luego me miro a mi, luego a la bebe, ahora limpia, luego a mí. Palideció, y nuevamente callo en el piso sobre Jasper.

-¡Ah! –grito Jazz cuando Emmett cayó sin darle oportunidad de pararse.

Todos reímos ante la estúpida escena. Quién diría que mi hija nacería en una situación así, en un centro comercial, haber nacido en una cama cualquiera que hay en una de las tiendas más caras, con su abuelo sacándola de dentro de mí, con una tía loca sacando fotografías a todo y con unos tíos y su padre desmayados ante mi nacimiento.

Mi querida Elizabeth si tenía historia que contar cuando tenga sus propios hijos, definitivamente este no era un nacimiento común.

Fin flash-back

-¿en qué piensas? –pregunto Edward.

-En el nacimiento de Eli –me reí y él me acompaño. Ahora él se perdió en mis ojos y sus brazos me rodearon mas fuerte por sus ojos.

No quise interrumpirlo, el estaba recordando. Mientras acariciaba su cabello mi anillo resplandeció en mi dedo anular.

Flash back

Estaba mirándome al espejo mordiendo mi labio ansiosamente, había llegado el momento.

Mi madre lloraba detrás de mi reflejo, abrazada por su esposo, Phil. Mi blanco vestido me hace ver delgada. Es hermoso, pienso. Mi pelo va tomado en risos con un delicado broche, regalo de mi madre, mi velo es largo, pero no tanto como para pisarlo. El vestido es hermoso, me siento una princesa, una hermosa princesa.

-no llores, se te saldrá el maquillaje –me regaña Alice con su pansa de ahora 7 meses, aunque sé que miente, ella también llora.

-Hay Alice, siento que estoy en un sueño y despertare en cualquier instante. –dije casi llorando.

-No estás en un sueño Bella. Esto es real. Ahora vamos, que Edward se sacara los cabellos si no llegas. No te preocupes por los niños, ahora vamos.

Salimos de mi departamento, la gente me miraba al pasar con el blanco vestido. Sonreía orgullosa, sintiéndome por primera vez la mujer más linda del mundo. Mi padre me esperaba parado con la puerta del auto abierta, al mirarme casi se le salen los ojos y una enorme sonrisa se asomo por sus labios.

-Hija, te ves hermosa –dijo con emoción. Sus ojos cansados se llenaron de lagrimas y lo abrase –Esto es para ti –me dijo, me entrego una cajita negra cuadrada. La abrí sin saber con qué me podría encontrar adentro. Ahí había un hermoso collar de Esmeraldas. La cadena brillaba bajo el sol, y la esmeralda circular brillaba aun mas, recordándome a los ojos de Edward. Mis ojos comenzaron a picar. –Era de tu abuela, estoy segura que ella querría que te lo diera este día. Estoy muy feliz por ti hija, se que serás feliz. Te quiero.

-Gra… gracias papa. Yo también te quiero –lo abrase con emoción, con todo el amor que podía darle, mi padre me devolvió el abrazo. Me separe de el y le pase la cadena para que me la pusiera. Con cuidado levanto mi cabello y me puso la delicada piedra. Se me veía hermoso.

Subí al auto, estaba nerviosa. No quería hacer esperar a Edward. Quería casarme ya, saber que ante la ley de Dios soy esposa de Edward Anthony Cullen.

Llegamos en corto tiempo, en la puerta de la iglesia estaba Jasper, que al verme sonrió y entro a la iglesia, seguro avisando que yo venía. Me baje rápidamente del auto, hasta que mi padre me regaño por el apuro, a lo que respondí con una mirada avergonzada.

-¡Te ves hermosa! –me dijo Jasper cuando salió nuevamente a recibirme. Me dio un fuerte abrazo el cual devolví.

-Gracias ¿Cómo esta Edward? –pregunte.

-Nervioso, creo que pensó que lo ibas a dejar plantado –se rio.

Y empezó todo, mi padre me tomo del brazo y juntos caminamos a lo largo del largo pasillo, la gente me observaba, estaba nerviosa, así que preocupe en que mis pasos fueran delicados y no como los de una novia nerviosa. Reconocí varias caras, amigos, gente del campamento, vi a Sue, a muchos amigos de la infancia y a gente que no pensé que estaría junto con los familiares y amigos de mi casi-esposo.

Al fin, después de toda esa gente estaba el amor de mi vida. En el altar, mirándome nerviosamente, pero cuando sus ojos se posaron a los míos su nerviosismo se transformo en amor. Se veía hermoso, como siempre. Su traje negro le combinaba con sus hermosos ojos y con su cabello un poco más ordenado, por primera vez ordenado con gel. Mi padre entrego mi mano a las de mi amado, la típica corriente eléctrica me hizo estremecer.

-Cuídala –ordeno mi padre, para luego sonreír y besar mi frente, luego se fue a sentar.

Paso el tiempo rápidamente, las horas se hicieron cortas, escuchando al padre bendecirnos.

"Si, acepto". Estamos casados. "los declaro marido y mujer" el beso, el beso que tanto espere, el beso que tanto anhelaba, el beso que sellaba nuestra unión.

Perfecto, hermoso. Llore como nunca antes había llorado en mi vida, con una enorme sonrisa entre mis lágrimas. Ahora estaba casada, con dos hijos, con el amor de mi vida. No podía pedirle más a la vida.

Un beso me trajo a la realidad, de los labios más dulces que existían abrazaban los míos en un tierno beso.

Cerré los ojos y me fundí en las emociones, en todo aquello que vivimos juntos. Ahora, 6 años después todo sigue siendo perfecto. Evan tiene 10 años y Elizabeth 6. Mi hija era como yo, pero con los ojos de su padre. Ella heredo mi cabello, mis facciones, mi nariz y hasta mis pecas, pero tiene los mismos ojos de su padres, esas esmeraldas que me enamoraron desde el primer día que lo vi.

-Te amo –murmuro su boca contra la mía, sonreí.

-Yo también te amo. –respondí.

De pronto, nuestros pequeños corrieron hacia nosotros y se lanzaron sobre Edward, separándolo de mi y botándolo al césped entre risas. Me reí y puse mi mano en la espalda, que ya dolía bastante.

Edward reía mientras nuestros hijos le hacían cosquillas y se revolcaban en el césped.

-Eh, no es justo. –se quejaba Edward entre risas, mientras le hacía cosquillas a nuestros hijos, una mano para cada uno.

Edward se separo de los niños dedicándoles una sonrisa. Se acerco hasta mi y se arrodillo delante mío. Me miro, sus ojos brillaban, sonreí de vuelta, sintiéndome la mujer más afortunada del mundo.

La mano de Edward se poso sobre mi estomago de 8 meses y medio y lo beso suavemente, mi bebe pateo su mano y ambos reímos –pronto te nos unirás, pequeño Anthony –le hablo a mi pancita. Luego se paro y enrosco sus brazos alrededor de mí, mis hijos se unieron al abrazo por los lados con sus risillas infantiles.

Edward, de no sé donde, saco una violeta y la acomodo en mi cabello. La emoción me invadió al recordar que esa flor fue la que me regalo cuando me pidió ser su novia. Y ahora, 10 años después gozábamos de la felicidad, de unos hijos maravillosos y de una vida perfecta.

No pude hacer más que sonreír y agradecerle a Dios todo esto. Me deje caer en el pasto, con mi esposo y mis hijos sentados a mi lado, mirando el atardecer. Entonces descubrí que cada uno tenía un Destino por cumplir, y nuevamente agradecí el mío.

Ahora si es el Fin

Si te dejara llorar

Secarias luego mis lagrimas?

Si te dejo amarme

podrias seguir tu camino sin mi?

Si dejara pensar sobre esto

podrias dejar que te quisiera?

Si huyo muy lejos

irias lejos por mi?

Si escalaras un cerro por mi

Bajarias a besarme?

Si el mar si hiciera tierra

cruzarias la tierra por mi?

Si pudiera demostrar mi amor

no serian suficiente las palabras

si pudiera explicar todo esto

si pudiera cumplir tus sueños

lo haria una y otra vez...

ahora, solo dejate querer.


LLorar desconsoladamente* osi, he llorado. se acabo.

Aaaah, y sus reviews me hicieron llorar mas, esque las amo de verdad, gracias, muchas gracias de verdad.

No me gustan las despedidas, bueno, una "Despedida" virtual de un fic, para mi es triste, de verda.

Asi que no me despido, porque se que seguire recibiendo reviews si no es aqui, en otra historia que escriba para ustedes.

De verdad, agradesco a todas las que siguieron mi historia, a sus reviews de apoyo, a la paciencia que me tuvieron cuando

no podia subir, a las palabras para seguir escribiendo, todo. De verdad, se los debo a ustedes.

Ahora, no tengo mas proyectos en mente nuevos, pero si quieren seguir leyendo lean mi otra historia, Mon Ange

Se que les gustara mucho, leanla, yo se que les gustara la trama que no es nada comun.

Asi que, las espero, y como siempre las amo, gracias.

Pk.-*

ESPERO SUS REVIEWS; DE VERDAD GRACIAS POR TODA.

ESPERO LEER MUCHOS ;D

PD. PASEN POR MON ANGE ;D LES GUSTARA; OS ASEGURO.