hey pues aka yo apareciendome de nuevo trayendoles algo diferente de lo que suelo escribir, creo que mi escritura ha evolucionado un poco (segun yo he!!!!) aka una historia rara que se me ocurrio un dia en que para variar no tenia nada que hacer, (increible, la verdad nunca tengo tiempo ni para dormir) pero mejor jusguen ustedes...

pues las especificaciones....

FMA no me pertenece, es de autoria de Hiromu Arakawa sensei, el royai es mi adoracion, pero tambien es de ella. creo que no contiene spilers asi que pueden leer con confianza. la clasificacion es apta para todo publico.


La Cartera

Llevaba mas de una hora tratando de bloquear esos terribles pensamientos, simplemente era algo que el nunca había hecho y que seguramente nunca haría, así que decidió ponerse la pijama y simplemente dormir, ese tipo de cosas normalmente no eran para quitarle el sueño, por lo tanto, podría dormir placidamente.

Pero sin en cambio, ahora se encontraba dando vueltas en la cama, la razón, simple, tenia mucha curiosidad, siempre había querido descubrir algo secreto de Hawkeye, no algo turbio, ni mucho menos (además con lo correcta que siempre era su subordinada, eso era algo poco probable), pero al levantarse, con el pretexto de ir a tomar agua, se dirigió a la cocina, donde, en la mesa, había dejado algo que lo había trastornado, la cartera de Riza.

Algo que nunca se había imaginado tener entre sus manos y mucho menos tener la posibilidad de husmear en ella. Pero como el perfecto caballero que era se la devolvería intacta.

Aunque esto estaba resultando de lo mas difícil para el ojinegro coronel dado que una cartera era algo muy personal y un lugar donde cualquiera guarda algo mas que dinero o identificaciones, tal vez boletos para el teatro o recuerdos de un día especial, fotos, etc.. Que sabría él, lo que quería era descubrir que guardaba ella.

El susodicho objeto era bastante femenino, de color rosa, con sus iniciales grabadas en letras doradas que el aseguraba haber visto en otro lugar antes….

¡Claro! que tonto, el se la había regalado en una ocasión, lo cual significaba que, ¡si le había gustado!.

No sabia si saltar de felicidad o no, ahora lo que importaba era que no podía contener las ganas de ver que había dentro de tan personal objeto.

Se sentó en una silla junto a la mesa, colocando el vaso junto a la cartera, la observo unos minutos y toco las letras con las yemas de sus dedos.

Las letras eran una H y una R, justo encima de ellas estaba el broche para abrirla, lo toco unos momentos y quito su mano tan rápidamente como si se tratara de una abeja a punto de picarlo.

No, no puede ser que no pueda controlar mi curiosidad….. -Se regaño a si mismo y paso su mano, que anteriormente se hallaba en el broche de la cartera, por su cabello.

No era posible que algo así le quitara el sueño y mas aun que sufriera tanto por no poder mantener el control en una situación así.

Por derecho propio era un coronel, gran estratega, un líder nato, alquimista talentoso, con todas esas virtudes, ¿Por qué no tenia la virtud del autocontrol? Así podría calmar su curiosidad.

Pero no lo podía hacer, así que tomo la cartera, la metió en un cajón, y se metió de nuevo a las cobijas. Ese artefacto guardadinero no le iba a ganar, ni sacar de sus casillas, además, no era suya, era de Hawkeye, y por el respeto que le tenia, no revisaría el contenido….

Sin embargo, pensaba en lo que tal vez tuviera ahí, dinero, credenciales, fotografías…. estas dos ultimas eran el problema, quería ver las fotos de las credenciales, o las fotos que tuviera en su interior, fotos de ella, que tal ves pudiera pasar por el estudio fotográfico, antes de devolverla para sacar una copia….

- ¡Que enfermo suena esooo….! –se regaño interiormente-

Siguió pensando en cosas como esas hasta que se quedo dormido… podría decirse que lo había logrado, había resistido hasta el final, aunque fuera solo por obra de Morfeo.

A la mañana siguiente sentía los estragos de haberse desvelado con "tonterías", ya que no quería levantarse de la cama, lo bueno es que ahora, solo tenia tiempo de alistarse para ir al trabajo, no para esculcar en las cosas personales de una subordinada, aun si esta era Riza Hawkeye, su amor secreto y la única mujer que si se enteraba de que él había hurgado en sus cosas, no solo lo despreciaría o lo tacharía de algo feo, sino que además le retaría a tiros por tal atrevimiento.

Fuera como fuera, este era un triunfo para el ego de este hombre que ya de por sí estaba orgulloso de si mismo.

Una vez listo para salir de casa, se acerco a la cómoda donde había guardado el dichoso objeto. Abrió el cajón y esbozo una sonrisa triunfante, observo el rosado elemento y se lo llevo a la bolsa del abrigo, junto a su libreta de bolsillo.

Salio de casa triunfante, con la frente más arriba que de costumbre, su arrogancia era notoria, pero no molesta, ya que esta tenía que ver con algo personal, de él contra él mismo y al parecer los resultados habían sido satisfactorios.

Pero, al meter las manos en sus bolsillos, y tocar el broche de la cartera, este se abrió, junto con las posibilidades de descubrir lo oculto en su interior, notablemente la guerra no estaba del todo ganada, la cartera estaba dando su ultima batalla antes de cederle la victoria al coronel.

Con los dedos, aun un el interior del abrigo, trato de abrochar de nuevo el objeto de su delirio, al parecer lo había logrado justo antes de que se saliera todo de adentro.

Nuevamente había triunfado. Solo esperaba encontrarse con Riza lo más pronto posible para entregarle la cartera y hacerse de una vez por todas del triunfo y claro, deshacerse de la inquietud y curiosidad que lo abordaba.

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A pesar de haber perdido un objeto tan importante, Riza Hawkeye no estaba tan preocupada por su cartera. El dinero, va y viene, las credenciales se pueden renovar y las cosas que trajera dentro solo eran importantes para ella, nadie mas le vería algo de valor a una carta, a una foto o a algún papel que guardara adentro, el valor era mas bien emocional, así que no preocupaba por ello, nadie le robaría las posesiones realmente valiosas, por lo tanto no se inmutaba.

Probablemente la había olvidado en el cuartel, así que al llegar la buscaría, sabia que ninguno de sus compañeros la hubiera abierto, así que seguía tan tranquila como siempre, con su misma cara seria que muchos criticaban y tachaban de frívola, sin corazón, sin sentimientos…

Claro que quienes la conocían un poco, sabían que no era así, que si tenia que mantenerse serena en todo momento, era por el jefe que le había tocado, un jefe que a pesar de lo guapo, era un flojo de primera, que hacia su trabajo a ultimo momento y que si no fuera por la serenidad de su asistente, terminaría mas histérico de lo que debería y de paso, haría mal el trabajo, provocando a todos trabajar el doble…

La organización es la eficiencia y este era el rol de ella, organizar y enfriarle la cabeza a su superior cuando este estuviera presionado o en situaciones tensas y/o de riesgo.

Entró en la oficina y procedió a buscar la dichosa cartera, tenia que estar en su mesa de trabajo, o en sus cajones de enseres personales, junto al área de café, en otras mesas, en los archiveros, nada.

Era extraño, por primera vez, había comenzado a preocuparse…. la razón…. suposiciones vagas, no precisamente de que alguien la hubiera tomado y le robara el dinero, sino que un secreto profundo estaba en el interior de la cartera.

¿Cómo se le había ocurrido guardar ese papel ahí?

- Que tonta, que tonta, que tonta… - Fue lo que pensó en el momento en que recordó la carta que estaba escribiendo..

Se sentó en la mesa de trabajo y cubrió sus ojos con ambas manos..

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continuara....

espero y les haya gustado, si no, pues espero que la hayan pasado bien, y si les agrada y tienen tiempo, pues dejen un review