Perdón por la demora, pero no las voy a molestar con mis excusas absurdas, asi que sin mas ni menos les dejo el quinto capitulo de este fic… espero y no me maten por lo que hice…

Besos y abrazos y que disfruten la lectura…

CAPITULO V

Estaba por demás desesperado, mil preguntas se materializaban en su mente… - ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasar así? ¿Por qué demonios no mejor Dios me arrebata la vida en este mismo instante? ¿Acaso te burlas de mí? ¿Acaso este es mi castigo por haber mantenido una relación fuera del matrimonio con Candy? No… no y no… esto no cambiara mis planes, Susana ya firmó el divorcio y Candy comprenderá mi situación, al fin y al cabo no será el primero ni el último niño que crezca sin que sus padres no estén juntos… ja… si lo sabré yo.

FLASH BACK

¿Cómo es eso de que estas embarazada? – preguntaba un incrédulo castaño viendo directamente los azules ojos de la rubia que se encontraba recostada en la cama.

Eso mismo me lo he preguntado yo desde que me enteré, pero es la realidad; estoy esperando un hijo tuyo.- respondió Susana muy segura de sí misma.

Terry rechinó sus dientes cerrando sus puños ya que esta noticia podría terminar con sus planes, pero en su interior pudo sentir algo cálido recorrerle en su cuerpo.

¿Cuánto tiempo tienes de embarazo? – preguntó sin quitarle la vista de encima.

Aproximadamente tres meses. – respondió con su tenue voz la rubia.

El ingles suspiró algo aturdido por la noticia, pero en ese momento no quería hablar del tema, tenía que marcharse al teatro, tenía que ver a su pecosa. Decidido se acercó de nueva cuenta hacia la puerta para salir de ahí y con su característico tono frío se refirió a la joven.

Hablaremos mañana y resolveremos este asunto Susana.

¡No Terruce, no hay nada de que hablar! – habló e hizo que Terry detuviera su andar y se dirigiera de nueva cuenta hacia ella.

Ya no hay nada de que hablar… ya estamos divorciados, yo solo quiero que nuestro hijo venga al mundo con bien. – afirmó decidida y sin siquiera inmutarse ante la mirada del ingles.

No deseo atarte a mí solo por el bebe, ya una vez lo hice y me di cuenta que fue un error; quiero tener un embarazo feliz y sin preocupaciones y eso significa que no por el echo de que tendré a tú hijo tienes que cancelar el divorcio.

Susana pero tenemos que arreglar bien las cosas… - dijo el actor un poco más sereno y sentándose en el borde de la cama de la rubia.

Pero ya esta todo arreglado. – suspiró la ojiazul tomando entre sus delicadas manos la mano izquierda del castaño, haciendo que Terry la entrelazara más como solían hacerlo desde un principio. – yo quiero que seas libre… quiero que seas feliz con… - Susana no pudo continuar sus palabras ya que sentía un nudo en la garganta pero solo agarró aire y continuó; más sin embargo el actor no la dejo continuar ya que se abrazó de ella estrechándola a su cuerpo, haciendo que la joven comenzara a llorar.

Ambos permanecían abrazados, Susana trataba de retener sus lágrimas pero le era imposible ya que a pesar de todo lo que estaba pasado amaba a Terry, pero su decisión ya era inminente, lo mejor para ambos era el divorcio.

Mientras tanto, Terry no decía palabra alguna solo aferraba su abrazo al cuerpo de su ahora ex esposa, sentía pena por no poder corresponder ese amor, pero la imagen de una Candy alejándose de su vida lo hizo deshacer el agarre con la rubia.

No te dejare sola Sussy, no te faltara nada. – habló por fin haciendo que la joven reaccionara y se limpiara su rostro con el dorso de su mano. – estaré al pendiente de ti, de los dos… - dijo mientras intentaba tocar el vientre de la chica, lo que hizo que Susana tomara la mano del ingles y la posara sobre su abdomen; haciendo que Terry sonriera.

Susana también sonrió y esto dio confianza para que el castaño pusiera su otra mano, simplemente el ingles presiono un poco solo por el placer de sentir la curvatura de su vientre.

Estaremos bien, ahora es tiempo de que vayas a la función… anda, ve y da tu mejor actuación. – le sugirió sonriendo y limpiando sus lágrimas del rostro.

Terry se separo de ella poniéndose de pie, se arregló su traje encaminándose hacia la puerta, pero antes de salir volteó su mirar con la chica y le dijo. – Tenemos que arreglar todavía muchas cosas, mañana hablaremos bien de lo que tengo que hacer, cuídate Sussy y descansa.

Susana solo asintió con su cabeza, disfrazando una sonrisa en su rostro, que cuando el castaño salió de su habitación, la rubia se dejo caer sobre la cama y comenzó a llorar desconsoladamente, recordando la charla que tuvo con el doctor esa misma tarde.

¡¿Embarazada doctor? ¡¿Me esta diciendo que estoy esperando un bebe? – preguntó la señora Grandchester muy sorprendida por la noticia que le daba el galeno.

Así es mi querida Susana, aproximadamente tienes unas doce semanas de preñez.

Pero… muchos médicos me aseguraron que yo padecía una esterilidad completa y que sería imposible poder concebir una criatura.

Entonces llamemos esto un milagro… - respondió el hombre mayor sonriéndole a la joven, pero cambio su semblante de inmediato ya que al ver el historial de Susana y los estudios que se había realizado, encontró algo no muy bueno para la rubia.

¿Qué pasa doctor? – preguntó la ojiazul al ver el rostro preocupante del galeno.

Anteponiendo su ya antigua amistad desde el nacimiento de Susana, el doctor Reynolds sabía de sobra que tenía que decirle la verdad a la chica, así que de manera decidida y aclarándose su garganta para sin más, decirle lo que encontró en aquellos documentos.

Susana – habló el galeno de manera seria, obteniendo toda la atención de la rubia. – he sido tu médico desde hace varios años y sabes bien que eres una chica delicada de salud; y más con lo de tu accidente.

¡Doctor Reynolds, sin rodeos por favor; hable claro conmigo! – pidió la mujer de manera decidida y sin retirar su vista de la del doctor.

Tienes trombofilias, y esto significa que tu vida y la del bebe están en peligro. – Soltó sin inmutarse ante la exigencia de su paciente.

¿Trombofilias, que es eso doctor? – preguntó algo confundida la chica.

Significa que tienes bajas las proteínas en la coagulación de la sangre, en consecuencia tu embarazo es muy riesgoso y aún estamos a tiempo de interrumpirlo si quieres salvar tu vida.

Susana se quedó muda ante las palabras dichas por el médico, memorizándolas todas y cada una, sin embargo; no iba a permitir que la vida de su bebe se viera interrumpida por tratar de salvarla a ella, eso sí Terry nunca se lo perdonaría, así que decidida eligió lo conveniente para ella y era el hecho de que su hijo naciera, aunque en ello perdiera la suya.

Tendrás que hablarlo con tu esposo pero que sea lo más pronto posible, porque entre más avanzado sea tu embarazo mayor será el riesgo de salvarte. Vendré a verte mañana y programaremos la cirugía para practicarte el legrado. – se despidió el galeno tomando en cuenta que Susana estaría de acuerdo con lo decidido.

No tengo nada que hablar con Terry sobre esto, mi decisión esta tomada; quiero que mi hijo nazca, doctor… - habló la mujer muy decidida de sí misma.

¿Estás completamente segura de lo que has decidido?

Totalmente doctor Reynolds, mi hijo vivirá aunque me cueste la vida.

Esta bien Susana, yo respetaré tu decisión solo que tendremos que cuidarte más de lo normal, desgraciadamente aquí en Nueva York no hay un programa para tratar este tipo de gestaciones y lo que sé es que en Chicago hay un colega que es especialista en embarazos de alto riesgo, me pondré en contacto con él y le explicaré tu caso.

Haga lo necesario doctor, no escatime en gastos. – pidió la chica agradeciendo que su médico respetara su decisión. – tengo el dinero suficiente para tratar todo lo que conlleva a esto. Lo único que quiero es que mi bebe venga al mundo con bien.

El galeno se despidió de la rubia dándole las indicaciones correspondientes a la ama de llaves y salió de la habitación, dejando a una Susana pensativa.

Tú vas a vivir mi amor… tú tienes que vivir. – decía la ojiazul acariciando su vientre de manera sonriente.

FIN DEL FLASH BACK

La noche llegaba, la crema y nata de la sociedad de la ciudad de Nueva York hacían acto de presencia en las afueras del teatro más famoso de la calle Broadway, Candy venía del brazo de Owen Atkinson, el esposo de Karen ya que ella actuaría al lado de Terry como Julieta.

Vaya Owen, el teatro estará por demás lleno. – hablaba la ojiverde un poco nerviosa, mientras que el esposo de Karen solo sonreía.

Es verdad, pero tú no te preocupes todo saldrá bien; además te ves hermosísima. – le dijo Atkinson a lo que Candy sonrió guiñándole el ojo.

Pues esto es obra de tu flamante esposa, ella me escogió este hermoso atuendo.

Te creo Candice, Karen tiene una gran aflicción por la moda; sino fuera porque el teatro y nuestro hijo la mantienen ocupada, ella es capaz de pasársela en los almacenes de ropa derrochando el dinero. – dijo el moreno a lo que Candy no pudo evitar sonreír de solo imaginarse a su amiga y cómplice ya que Karen y su esposo sabían de la relación que ella y Terry mantenían en secreto.

Sí Karen llega a escuchar lo que me acabas de decir es capaz de mandarte a dormir a la bañera.

Owen solo sonrió y ambos se dirigieron hacia la entrada del teatro para irse a su lugar ya que en menos de quince minutos la función comenzaría.

Y así fue, la actuación tanto de Terry como de Karen y el resto de la compañía fue magistral, por momentos, el ingles dirigía su mirar hacia el palco en donde se encontraba la rubia y ella solo sonreía mientras disfrutaba de la función; en su interior a pesar de que su bebe aún estaba muy pequeño pudo sentir un leve movimiento que eso la puso mucho más feliz. - Esta noche mi amor… esta noche te diré que estoy esperando un hijo tuyo, por fin podremos ser felices… unidos por siempre… unidos los tres… - pensaba la joven mientras veía como los actores se despedían del publico y el telón comenzaba a descender.

Cuando las luces del teatro se encendieron Owen y la rubia se dirigieron a una sala especial donde esperarían a sus parejas, ese lugar solo estarían los actores, sus familiares y uno que otro invitado; pasaron diez minutos y en aquella sala estaban poco más de treinta personas ya que parte de la prensa fueron invitados por el director y productor: Robert Hataway.

Cuando los actores principales hicieron acto de presencia en aquel pequeño recinto, los flashazos, aplausos y felicitaciones de la gente no se hicieron esperar, Karen que lucía muy elegante con un bello vestido en color negro y venía del brazo de su compañero de tablas quien lucía radiante portando un finísimo traje en color azul marino y camisa blanca y sin dejar atrás su rebeldía, se olvidó completamente de ponerse una corbata lo que hizo que Candy con solo verlo le sonriera ya que sabía que Terry odiaba los formalismos.

Karen se soltó del agarre de su compañero cuando divisó a su esposo con un bello ramo de rosas y se dirigió a su encuentro quien a su vez la recibió gustoso dándole un beso en sus labios, mismo que la actriz correspondió.

¡Felicidades mi amor, estuviste magnifica eres la Julieta más hermosa que haya existido! – saludó el moreno a su esposa.

Losé mi amor, eso no tiene duda alguna… - respondió la castaña a lo que Candy sonrió y también la felicitó dándole un abrazo.

¿Y a mi no va a felicitarme señorita pecas? – preguntó en son de burla el ingles a la ojiverde lo que hizo que Candy se sonrojara un poco ya que ella no podía felicitar a su Romeo de la misma manera en que Owen lo hizo con Karen.

Sabes que me muero de ganas por hacerlo mi amor… - dijo la joven en voz baja para que solo Terry la escuchara, mientras le daba un pequeño abrazo. – pero esta noche te prometo que te daré eso y más mi vida… felicidades mi mocoso engreído.

Es una promesa pecosa y más vale que la cumplas. – le respondió el ingles mientras le daba un pequeño abrazo y un beso en la mejilla.

Una voz proveniente de un sector de aquel salón los hizo que salieran de su ensoñación a las dos parejas y era precisamente la del director de la obra, llamó a sus protagonistas para que se acercarán junto a él, cuando el par de actores estuvieron con su director los flashazos, los aplausos y las mil y un felicitaciones no se hicieron esperar, ellos solo se dedicaban a sonreír, Karen era la única que respondía las preguntas de la prensa ya que Grandchester solo se limitaba a contestar en monosílabos. Sin embargo el mismo Robert Hataway pidió la palabra a todos los invitados y pasando su brazo por detrás de la espalda del castaño, el director hizo un anuncio… un anuncio que alegró a la mayoría pero desconcertó a cuatro personas, entre ellos a una linda rubia pecosa.

Señoras y señores, como se habrán dado cuenta mi protagonista y uno de mis mejores actores desde que llegó a las filas de esta compañía, Terruce Grandchester; está actual y felizmente casado con una flamante ex actriz que desgraciadamente y desde muy temprano tuvo que dejar su muy prodigiosa carrera, Susana Marlowe… Bueno después de tres años de casados, Terry y Susana están esperando la llegada del que será su primer hijo…

Al decir estás ultimas palabras, simplemente Karen miró desencajada a su director, Owen veía a su esposa, tanto el publico como la prensa y por supuesto Hataway aplaudían y felicitaban al actor por su pronta paternidad, pero… Candy solo ella contemplaba sin poder hablar con un nudo atravesado en su garganta a su amante, quien solo agachó su mirada, sin atreverse a mirar a la ojiverde.

¡Felicidades joven Grandchester!

Señor Grandchester, ¿el duque ya sabe que viene en camino su primer heredero?

Terruce… se escucharon rumores que estaba próximo su divorcio con la señora Grandchester ¿Esto es cierto o declinarán por el bien de su hijo?

Eran las tantas preguntas que la prensa le hacía al joven actor, pero el ingles no respondió ninguna de ellas, cuando pudo reaccionar y fue porque su compañera le apretó su mano para que regresara a la realidad, buscó a Candy entre la gente pero para infortuna de este, la joven Andley ya no se encontraba en la sala.

Candy salió del teatro cuando escuchaba todas las preguntas que le hacía a Terry, totalmente aturdida quiso correr para alejarse lo más pronto de aquel lugar, pero cuando Owen vio que se retiraba, el moreno salió detrás de ella; deteniéndola a media calle.

¡Candy por favor tranquilízate! – le pedía el empresario tomándola de los hombros.

¡¿Es que no escuchaste lo que dijo el Sr. Hataway? Van a tener un hijo! ¡Terry nunca se va divorciar de ella! – sollozaba la joven abrazándose al cuerpo de Atkinson.

Tienes que esperar a que hables con él, tiene que darte una explicación.

¡No, no la hay! ¡Terry tiene que estar con ella y con su bebe, yo aquí salgo sobrando! – se recriminaba la chica en medio de una crisis nerviosa.

¡Yo tengo que salir de aquí, esta ciudad me esta volviendo loca y no es bueno para mi seguir aquí! ¡Por favor Owen llévame a la estación de trenes, tengo que salir a Chicago esta misma noche! –pedía la joven aún muy nerviosa.

¡No Candy, no puedo llevarte así; tienes que hablar esto con Terry, tienen que arreglar esta situación!

Karen que salió a buscarlos los alcanzó y veía la manera en que se encontraba su amiga, simplemente la abrazó mientras que la rubia lloraba sin cesar repitiendo una y otra vez que lo de ella y Terry se había terminado.

¡Se acabo Karen! ¡esto se acabo!

¡No Candy esto no se ha terminado, ven cariño vamos a mi casa para que te tranquilices! – la alentaba la actriz mientras dirigía a su automóvil a la chica.

Owen iremos a la casa, por favor ve por Terry y llévalo allá, el muy idiota quiso salir corriendo tras de Candy pero no lo deje para no levantar sospechas.

El moreno obedeció lo que su esposa le dijo y se encaminó hacia el teatro mientras que el par de mujeres iban rumbo a la residencia del matrimonio, Owen llegó hacia donde estaba el castaño y excusándose con Robert sacó a Terry de ahí y así ambos siguieron a Candy y a Karen.

La actriz manejaba intentando levantarle el animo a su amiga, pero todo era en vano, la rubia iba en total silencio y así era lo mismo en el automóvil de Terry quien por supuesto Owen conducía ya que por el estado en el que se encontraba el actor no era buena idea que él mismo condujera su coche.

El automóvil de la actriz se estacionó en el jardín de su residencia, la castaña ayudó a la ojiverde a bajar del mismo, la chica tenía su mirada perdida; solo se dejaba llevar por el andar de su amiga, cuando entraron, Karen llevó a Candy hacia la biblioteca.

Candy. –llamó la actriz una vez que sentó a la chica en el sofá. –Terry viene con Owen en su coche. –la ojiverde reaccionó al escuchar el nombre del ingles. –los dejaremos solos para que hablen.

La rubia asentó con un sí como respuesta ya un poco más calmada, inmediatamente se le vino a la mente su bebe y se dio cuenta que no era bueno ponerse en el estado en el que se puso a la salida del teatro.

Tengo que arreglar esta situación, ya he tomado una decisión… - Karen al oír esto último se agachó a la altura de las rodillas de la chica y tomando su mentón le respondió. –Espero que no te equivoques en lo que estás haciendo, que esto no sea el motivo para terminar lo que tanto trabajo les costó a ti y a Terruce construir.

Gracias Karen… gracias por todo. – fue lo último que dijo la joven a la actriz mientras se limpiaba sus lagrimas, ya que escuchó la voz de Terry llamándola desde la entrada de la casa.

La castaña salió de aquella estancia al ver de pie a su compañero de tablas, la mujer solo le toco el hombro en señal de apoyo y se reunió con su esposo quien la esperaba en el pequeño bar de su amplia sala.

¿Crees que lleguen a un acuerdo? – preguntó el empresario mientras le servía una copa de brandy a su esposa.

Eso espero mi amor. – respondió dándole un pequeño sorbo a su bebida.

¡Maldita Susana, siempre se sale con la suya! – sus ojos furiosos denotaban el coraje y la impotencia que sentía en esos momentos, Owen que estaba a su lado soltó un pequeño brinco de sorpresa al ver el enojo de su esposa.

Una puerta se abría en aquella biblioteca, la rubia se puso de pie al sentir la presencia de Terry mirándolo fijamente a aquel par de zafiros que la habían enamorado desde que lo conoció en aquel barco camino a Inglaterra, sin decir nada ambos jóvenes se fundieron en un abrazo, un abrazo que olía a despedida pero también a que nada ni nadie los iba a separar, el ingles busco con su boca los labios de su pecosa, mientras que Candy se dejaba llevar por aquella caricia que le prodigaba su amante.

Tenemos que hacer algo mi amor, yo apenas hoy en la tarde me esteré del embarazo de Susana. –hablaba el castaño aún abrazándola y acariciando con su mano las mejillas bañadas en lagrimas de la rubia.

Terry, es tan difícil para mí todo esto… saber que está será la última vez en que estemos así.

El actor solo observó como Candy comenzaba a alejarse de su agarre, y no pudo evitar el enojo y la frustración de saber que nuevamente, ella había decidido por los dos.

¡No no Candy no te iras… no quiero renunciar a ti, me niego rotundamente a eso! –gritó encolerizado lo que hizo que ella también se exaltara.

¿Qué no te has dado cuenta Terry? ¡Vas a tener un hijo con ella! –también gritó pero se detuvo a continuar hacerlo por el bien de su bebe.

¡Pero Susana ya firmó el divorcio y hemos decidido que criaremos a nuestro hijo de manera separada! ¡Por Dios Candy, no será el primero ni el último niño que crezca sin que sus padres estén juntos; si lo sabré yo!

¡Y es por eso que no debemos continuar con lo nuestro! ¿No recuerdas lo que hace años me dijiste allá en Escocia? -replicó la joven con dejo de nostalgia.

¿A que viene todo eso? – cuestionó un tanto aturdido por la pregunta de Candy. –Estamos hablando del presente, no de cosas del pasado.

La rubia mostró una media sonrisa de lado, suspiro pesadamente volviendo a acercarse hacia el castaño quien la recibió en sus brazos mientras la joven se acunaba en ellos.

En aquel tiempo me mencionaste que tú no querías convertirte en tu padre, que él por cuestiones de su título nobiliario no pudo permanecer al lado de tu madre y criarte los dos juntos. Por eso mi amor… - levantó su rostro bañado en lágrimas y con su mano izquierda acaricio la blanca mejilla del muchacho. – Ya he tomado una decisión, debemos separarnos… ese bebe tiene que crecer junto con sus padres. Es tan difícil para mí saber que esta es la última vez que estemos así, la última vez donde podré besarte… - hipaba del llanto mientras Terry la abraza ya con lágrimas en sus mejillas.

¡Pecosa no es justo, no quiero separarme de ti! – pedía el castaño viendo a los ojos de la rubia.

Mi vida jamás ha sido justa y no se porque me ha tocado vivirla así… ahora me estoy dando cuenta que lo nuestro no esta escrito, que por más que tratemos de estar juntos al final sucede algo grande que nos separa. Ahora tienes que asumir tu responsabilidad, ese pequeñito no tiene la culpa de nada.

No sabes como me hubiera gustado que fueses tú la mujer que engendrara ese bebe, deberías ser tú la madre de mis hijos.

Al escuchar esto último, Candy se alejó inmediatamente del agarre del mayor dirigiéndose hacia uno de los rincones, su cuerpo comenzó a temblar; definitivamente no iba a decirle a Terry que ella también estaba embarazada, ¿Por qué? Aún no lo sabía con exactitud, pero simplemente el embarazo de Susana tenía mucho más ventajas que el de ella, puesto que ella era la aún esposa del actor, mientras que ella era la "otra"

Pero no lo es… y es por eso que no puedes evadir tu responsabilidad. –terco de manera tozuda para que el ingles no notara su nerviosismo.

¡Y no lo estoy haciendo, no voy a negar a mi hijo! – el joven se acercó lo suficiente mientras la chica estaba de espaldas hacia él, pero se tensó un poco al sentirse rodeada en los fuertes brazos de su amante. – por eso te pido que no te vayas de mi lado, podremos salir juntos de todo esto mi amor…

Como te lo dije anteriormente, me hubiera gustado que aquí en este lugar. –Terry bajó sus manos para posarlos en el vientre de la rubia. – se estuviera albergando ese bebito, que fueras tú la madre de mi hijo.

Candy nuevamente se tensó al sentir las caricias del actor sobre su vientre, pero inmediatamente se separó de él volviéndose a alejar de su agarre, el castaño al sentirse rechazado de la rubia simplemente se sintió derrotado.

Pero no lo es y nunca lo será, porque esto se acaba aquí mismo y ahora. –respondió decidida y sin inmutarse en sus palabras.

Esta bien Candy, lo haré… de nueva cuenta estas decidiendo por los dos. –dijo el también decisivo. –Pero quiero que sepas que solo habrá una mujer en mi vida, y esa eres tú.

Y para mí solo hay un hombre, y ese eres tú; pero nosotros no tenemos ningún futuro juntos, lo único que tenemos es todos los bellos recuerdos y momentos que pasamos mientras duro esto.

Te amo pecosa. – susurró el castaño fundiéndose en los labios de la joven. –perdóname mi amor, perdóname por todas las tonterías que he cometido y te han lastimado. – pedía nuevamente volviéndola a besar mientras que Candy lloraba desconsoladamente.

No lo digas mi amor… tú no hiciste nada malo. – pidió ahora ella mirándolo directamente a sus orbes en color zafiro. –Escúchame bien Terry… no me arrepiento ni un solo segundo de lo que pase contigo, pero esta historia ya se escribió y este es su final.

¡No digas eso, por favor no lo digas!... -murmuró el chico al intentar tomar con sus manos el rostro de la pecosa.

¡Pero es verdad, es verdad! – se apresuró a decir la rubia intentando retirar de su rostro las manos del actor. –necesito decirte esto, despedirme de ti. –volvieron a abrazarse al mismo tiempo que lloraban

Candy… mi Candy… - susurraba el ingles cerca de la oreja de la pecosa.

Que bonito se escucha mi nombre en tus labios. – y nuevamente se volvieron a besar pero esta vez de manera más demandante, ella paso sus brazos por detrás del cuello del muchacho, mientras que él la sujetaba firmemente de su cintura, como queriéndose fundir en su cuerpo.

La rubia a duras penas corto el beso, comenzó a encaminarse hacia la puerta para salir de ahí, pero la mano de Terry posándose sobre su brazo se lo impedía.

No por favor no te vayas… - y nuevamente la volvía a abrazar, estrechándola por última vez en sus brazos.

¡Adiós, adiós mi amor, se feliz mi vida! – le pidió la joven acariciando con su mano la mejilla del castaño.

¡No me pidas eso porque no lo haré… pensaré en ti siempre mi pecosa, siempre estarás en mis pensamientos!

¡No Terry por favor no lo digas… no debes de pensar en mi, solo en tu mente debe de vivir tu mujer y tu hijo! ¡Trata de no hacerlo, como yo lo haré contigo, tengo que sacarte de mi mente y de mi corazón para siempre! – pidió la rubia nuevamente juntando su frente con la del actor.

Adiós Terry… adiós mocoso engreído… - se despidió y ahora sí se dirigió hacia la puerta de salida sin mirar atrás y dejando a un Terry completamente abatido en llanto.

El matrimonio Atkinson al ver a la pecosa salir completamente abatida en llanto, inmediatamente se acercaron a ella, Karen quien no pudo reprimir las lágrimas al ver el estado tan triste en el que se encontraba su amiga, simplemente se abrazó con ella. Owen entró al despacho y pudo divisar a un Terry totalmente derrotado, quiso acercarse pero solo se quedo ahí de pie, contemplándolo, se le hacía tan sorprendente el echo de que estuviera en ese estado ya que no era el Grandchester que el comúnmente conocía. Simplemente el carácter frío del compañero de tablas de su esposa, era lo que lo caracterizaba y ese que estaba enfrente suyo claramente lo desconocía.

Terminamos Karen… esto se acabo; Terry y yo nunca podremos estar juntos.

Pero piénsalo bien amiga. –pidió la castaña limpiándose las lágrimas de su rostro.

Ya esta decidido. –la rubia se separo del abrazo de la actriz, miró su reloj de pulsera y concluyó. –todavía tengo tiempo de pasar por el departamento de Terry, cambiarme y tomar el tren de las once.

La historia nuevamente se repite Candy. –habló Karen de manera seria. –como aquella vez, partes en el tren de las once. Solo que aquella ocasión nevaba.

Esta noche también esta nevando Karen. –sentenció la pecosa mirando fijamente a su amiga. –pero es aquí adentro y es más fría que aquella vez. –indico señalando su pecho a la altura de su corazón.

Pero como aquella ocasión, podré reponerme…

¿Y Terry podrá reponerse? ¿Crees que él si pueda superarlo?

Tiene que hacerlo Karen, tiene que hacerlo por el bien de su bebe.

Me es tan difícil comprender, ¿Cómo es posible que ambos se den por vencidos tan pronto? – cuestionó la actriz mostrando algo de ira en sus palabras.

Las circunstancias son muchas, pero fuimos tan ingenuos en querer aferrarnos a algo que nunca podrá ser. –explicó Candy volviendo a llorar.

Lo mejor será que no vayas al departamento de Terry, si quieres puedo prestarte algo de ropa y yo misma te llevaré a la estación, luego me ocuparé de tu equipaje y te lo enviaré a Chicago por paquetería. ¿Te parece mejor?

Esta bien, tienes razón… ya no quiero ver nada que me haga recordarlo…

Quince minutos pasaron y mientras el esposo de Karen llevó a Terry a su departamento, la actriz hacía lo mismo con la rubia pero en esta ocasión la acompaño hasta la estación de trenes, estaban a tan solo media hora de las once de la noche.

La actriz todavía algo enfadada por la decisión de su rubia amiga se despidió de ella ya que el anunciante de la estación pedía a los pasajeros que abordarán los vagones.

Deseo de todo corazón que logres superarlo querida… sigo sin entender porque paso esto.

Gracias Karen, gracias a ti y a tu esposo por haberme ayudado… por favor amiga…-pedía la ojiverde nuevamente volviendo a llorar. –cuídalo mucho, no dejes que vuelva a caer en la bebida, y lo más importante… que quiera mucho a su hijo.

¿No se porque pides que quiera al causante de su separación? ese niño solo les trajo desgracias a ti y a él.

Porque ese bebito no tiene la culpa de nada, él no pidió venir al mundo. Vamos Karen tú eres madre y no te gustaría que tu esposo no quiera a tu hijo. – musito la joven lo que hizo que la actriz comprendiera lo que Candy le había pedido.

Creo que tienes razón… pero ¿Y tú? ¿que pasará contigo?

Yo estaré bien… te escribiré para decirte como estoy y te preguntaré por él.

Esta bien Candy como quieras. –suspiro resignada y abrazándose a su amiga ya que pronto partiría para siempre de esa ciudad. –cuídate mucho pequeña.

La rubia correspondió al abrazo de su amiga y cómplice y comenzó a adentrarse al vagón e inmediatamente se dirigió al camarote privado que había solicitado, tumbándose en la cama y comenzando a llorar desconsoladamente.

Los recuerdos comenzaron a hacer mella en su mente, se materializaban como una película, los besos, las caricias, las muchas veces en que hicieron el amor, el día en que se había enterado de su embarazo, los recuerdos iban y venían mientras que la joven lloraba sin cesar, despidiéndose ahora sí y para siempre del que sería y es el único y gran amor de su vida…

Nunca te olvidaré mi amor… y menos aún que dentro de mi esta desarrollándose nuestro hijo… espero y algún día me perdones por habértelo ocultado. Y también a ti hijito mío. –le hablaba a su vientre, acariciándolo suavemente. –perdóname por haberte negado la posibilidad de que conocieras a tu padre…

Lo mismo era en el departamento del ingles, ahí se encontraba solo y totalmente en penumbras, con un vaso de whisky en sus manos…

Adiós para siempre mi amor… adiós mi querida mona pecosa…

CONTINUARA…

NO ME MATEN POR FAVOR! SEGUIRE ESCONDIDA PARA QUE NO ME LINCHEN POR LA BASOFIA QUE ACABO DE ESCRIBIR.. Y BUENO TEMO DERCIRLES QUE EL SIGUIENTE CAPITULO ESTA POR DEMAS MUCHO MAS ATURDIDO Y TRAGICO QUE ESTE… PERO BUENO AGRADEZCO PROFUNDAMENTE A LAS CHICAS QUE ME DEJARON SU COMENTARIO AL FINAL DEL EPISODIO PASADO…

GRACIAS A: ELHYZHA, THEMIS78, ELI DE GRANDCHESTER, GENNY, GOSHY, GABYLOVE, CARYGRANDCHESTER, NELLY, TAMBORSITA333, KARENBOMBOM, YELIBAR QUE HACE MUCHO QUE NO LA VEIA POR ESTOS RUMBOS… LADY LORENA, ERIS, LUPITA ISAIAS.

BESOS Y ABRAZOS A TODAS… SU AMIGA ANA LILIAN PANTI…