¿Tengo Alguna Oportunidad Contigo?

By LadyCornamenta

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V: Sí.

—¿Así que estudias medicina, pero me dices que tu verdadera pasión es la música y la escritura? —preguntó Bella, con un matiz de incredulidad en su voz.

Habíamos estado hablando por un largo rato, mientras disfrutábamos de una tranquila comida bajo la tenue luz del restaurante. Bella, por medio de sus breves relatos y sus respuestas a mis preguntas, me había probado que era la persona fascinante que podía observarse a través de sus profundos ojos, de sus suaves movimientos y de sus cautivantes expresiones. Yo también le había contado unas cuantas cosas de mí, ya que quería deshacerme de una vez por todas de aquel mote de «desconocido».

Asentí, con una sonrisa, ante el tono de sus palabras.

—Podrías ser un buen compositor, entonces —apuntó—. Pareces tener pasta para ello.

Me reí suavemente, mientras tomaba mi copa. Le dí un largo sorbo a la bebida, para luego comenzar a jugar con el escaso contenido que había quedado dentro del recipiente, posando mi vista en él.

—La verdad es que me gusta mucho componer, pero lo hago tan sólo como un pasatiempo —aseguré, apoyando los codos sobre la mesa, dejando la copa y entrelazando mis manos. Volví a observarla fijamente.

—¿Compones tus propias canciones? —preguntó, completamente sorprendida.

Volví a reír ante su reacción.

—Sólo por gusto —reiteré.

—Sería interesante poder oír algo —comentó, y mi corazón se alteró dentro de mi pecho.

—Cuando quieras —repliqué, sonriente.

Ella me devolvió el gesto, mientras tomaba un poco de su bebida.

Después de otra media hora de conversación, salimos del restaurante, cuando mi reloj marcaba las diez menos cuarto de la noche. Era tarde y quizás Bella estuviera cansada, puesto que era un día de semana; pero no quería dejarla ir. Su compañía había resultado mucho más gratificante de lo que había imaginado y me negaba a que se alejara de mí.

Ambos nos subimos a mi automóvil; sin embargo, no puse el vehículo en marcha.

—Bella, yo… me gustaría darte algo —comenté.

Ella me miró extrañada.

De mi bolsillo, tomé una pequeña bolsita y se la entregué a Bella, quien seguía con aquella expresión de confusión en su pálido rostro.

—Edward, no tenías que…

—Quería hacerlo —apunté suavemente, interrumpiéndola—. En realidad, necesitaba hacerlo.

Me miró confundida, pero sólo la incité a que abriera el paquetito, haciendo un gesto con mis manos. Ella obedeció, rompiendo el papel con cuidado. Con sus delicadas manos, levantó la pulsera de plata y sus ojos la recorrieron, hasta que llegó a la punta de la misma. En su base se encontraba un pequeño dije con la forma de una diminuta taza. Una sonrisa se posó en sus labios y, aún con el ceño fruncido, me miró a los ojos.

—Quería que tuvieras algo para pensar en mí —apunté con honestidad—, y creo que una taza de café es bastante… oportuna.

Su melodiosa y suave risa llenó cada rincón de mi vehículo.

—Muchas gracias, Edward, de verdad —habló ella y, con un gesto, me pidió que le pusiera la pulsera.

Obedecí y cerré el broche con cuidado, acariciando su delicada mano y tomándola entre las mías. Ella alzó los ojos, que pronto se encontraron con los míos. Lucía sorprendida ante mi contacto, pero no parecía tan intimidada como cuando habíamos llegado. Había algo en sus ojos, una silenciosa invitación a mis deseos, a mi necesidad de llegar un poco más allá con ella. Recién la conocía, pero todo en ella me decía que no había dudas, que esa muchacha era lo que realmente buscaba.

—Bella… —llamé, con la voz cargada de duda, aunque ella ya tuviera sus ojos posados sobre mí—, ¿te molestaría que haga algo que me muero por hacer desde hace tiempo?

Parpadeó, pero el entendimiento cruzó su rostro y sus ojos viajaron a mis labios.

—Yo…pues… yo… —balbuceó— yo… creo que no.

Sonreí nerviosamente, antes de posar mi mano en su mejilla. Entonces, uní mis labios con los suyos en un suave contacto, sintiéndome como el más idiota de los adolescentes en el día de San Valentín. Suspiré contra sus labios y sonreí felizmente.

Sí, estaba seguro de que había oportunidades con ella, con mi Bella, como cada una de esas que había soñado alguna vez.

Muchísimas.

No voy a hacer alusiones al día, simplemente porque ya me saludó demasiada gente y todos obtuvieron respuestas parecidas jaja. Me gustó lo que comentaron por ahí, que yo sería una versión del grinch de San Valentín. Creo que el título me queda bastante bien jaja. Nah, espero que todos disfruten de la fecha, por más comercial que sea. Yo me voy a ver con mis amigos y nos vamos a regalar algún abrazo. Todo muy… sencillo, digamos jaja.

Bueno, ¿qué les pareció?, ¿les gustó? Espero que así sea.

Muchas, muchas gracias por sus reviews y por acompañarme en otra de mis locuras. ¡De verdad, muchas gracias a todos!

Saludos. Que tengan un buen día.

Nos leemos en otra.

LadyC.