Disclaimer; ninguno de los personajes que aparecen en este FiC son míos, pertenecen todos a Stephanie Meyer.

:)

AVISO IMPORTANTE: este FiC esta subido en el ranking! Si los demás se pueden calificar de K+ , éste estaría calificado como M!

lo aviso por si hay alguien a quien no le apetece leer una historia de ese tipo o puede sentirse ofendida por su material sexual. =)

EnJoY iT!! xD

Consciencia (instintos)

Cerebro racional

______________________________________________________________________________________________________

Mr. nD Mss. III

- ¡Cariño! ¡Ya estoy en casa! - una cantarina voz de mujer resonó por toda la casa... por todos mis destruidos sentimientos...

Congelada en mi posición analicé las múltiples opciones que tenía;

Podía quedarme allí, amarrar mis tobillos a los de Edward con su manta y hacer ver que era una integrante radicalista de Greenpeace, de esas que van desnudas por la calle y protestan contra el comercio de pieles animales... Pero no funcionaría, seguro. Otra opción era dejar inconsciente a su recién llegada mujer (o novia), hacerme el arakiri con el cuchillo jamomero e arrastrarme hasta la piscina. Edward podría convencerla de que solo había sido una alucinación debido a un golpe tonto en la cabeza y después deshacerse de mi cadáver... Sí, esa me gustaba!

Mientras mi parte racional pensaba todos esos estúpidos planes de fuga, mis impulsos hicieron saltar a mi cuerpo de los brazos de Edward, recoger mis cosas del suelo y embucharme como pude en mis tejanos. Mientras me ponía la camisa noté mi cara mojada y me llevé la mano como acto reflejo... estaba llorando. Odiaba cuando comenzaba así. Corrí hacia la puerta, saltando los escalones.

- ¡Bella! - oí como Edward me llamaba pero no me paré. ¿Para qué? ¿Para qué me presentara a su amor? -" Hola, muy buenas noches, ¿qué tal? " - me diría ella - "Oh! Muy bien, el único hombre al que he amado durante dos años me acaba de utilizar de juguete sexual y ahora estoy charlando tranquilamente con su amada. Las cosas no me podrían ir mejor!" - le respondería yo. Y entonces reiríamos los tres a coro... Ni loca!

Enjuagándome las lágrimas pasé por al lado de una figura humana que se sorprendió... la de Alice. - Oh! Porfavor, matadme! - Ella también me llamó alarmada pero me tapé los oídos y seguí corriendo. Oí chillidos de dentro de la casa, pero los ignoré.

Llegué hasta la carretera justo cuando el bus se disponía a marchar de su perteneciente parada. Corrí de nuevo para hacerlo parar y el conductor, creo que por pena, me vió y abrió las puertas de nuevo. Pagué mi entrada y éste me dejó a tres calles de mi casa. Entré sin hacer ruido, me quité la ropa y la tiré al canasto de la ropa sucia. Entonces ví como mi móbil brillaba y se revolvía entre las sábanas de mi cama deshecha. Lo miré por pura rutina; 14 llamadas perdidas / Edward Cullen. Volvió a vibrar en mi mano; Edward Cullen / llamando.

En un impulso salvaje tiré el móbil contra la almohada y, sin esperar a que saliera caliente, me metí de bajo del chorro de agua de la ducha.

Empecé a hiperventilar por el cambio de temperatura, pero pronto mis temblores se convirtieron en llanto. En desgarrador y doloroso llanto. Como si de una pequeña me tratase, me encogí sobre mí misma y lloré sin parar. No salí de debajo del agua, hasta que me cansé y me pareció incluso irrritante. Sin secarme el pelo, y como un zombie, me enrollé dentro de mi bata y cogí el bol de helado más grande que encontré en el congelador. De esos que pone EXTRA CHOCOLATE y que podrían alimentar a un ejército entero por sus calorías... ¿Qué más daba?

Enchegué la tele y se me hizo extraño a los ojos ver tanta luz de golpe ya que, desde que había llegado, no me había parado a encender ni una sola luz. ¿Para qué? Evité mirarme en ningún espejo mientras miraba la tele, mi aspecto demacrado acabaría de hundirme... si se podía hacerlo más, claro. El hombre de mi vida acababa de utilizarme como un juguete y, encima, un juguete nuevo...

01:00h

Una luz casi alienígena iluminó mi habitación pero no le hice ningún caso sabiendo que era mi móbil, sonando otra vez. Me tapé los ojos, llorando de nuevo. ¿Acaso no había tenido suficiente con humillarme? ¿Qué más quería? ¿Qué le dijera que lo seguía amando? ¡Pues sí! ¡Lo hacía!

Esperé a que dejara de vibrar y lo fui a coger para apagarlo, o romperlo, daba lo mismo. Casi se me cae de las manos cuando vi la pantallita rezando; 32 llamadas perdidas / Edward Cullen. ¡Porfavor! ¿Qué significaba eso? Una llamada de cortesía, vale... 14, es un tanto extraño... pero 32?? ¿Qué persona hace 32 llamadas seguidas? ¡Estaba alucinando! Mi cerebro intentaba encontrar alguna explicación lógica. No me había llevado nada suyo, no me necesitaba para nada ahora...

Perdida en mis cabilaciones oí a lo lejos el timbre de una puerta. Sonó dos veces más hasta que me dí cuenta de que era mi propio timbre que sonaba desquiciado. Me imbadió la ira y maldecí internamente al pesado/pesada que no me dejaba hundirme tranquila en mi miseria. Decidí ignorarlo.

- ¡No estoy! ¡Me he muerto! - chillé muy enfadada abrazando un cojín con forma de sol. No tenía ningunas ganas de hablar con nadie ahora, solo quería poner en orden mis papeles para mi dimisión y dormir. Por que no creeríais que seguiría "trabajando" en el mismo edificio que él, ¿verdad? Lo más seguro sería que acabara suicidándome con una grapadora. - Antes le diría a Jessica cuatro cosas... - me dije a mi misma.

El irritante y torturador timbre volvió a sonar desesperado. Sí, desesperado por que, por algún motivo, su melodia me sonaba más agonizante que otras veces. Sería mi estado sentimental... Furiosa, me levanté de un salto de la cama y atravesé toda la casa con paso militar.

- ¡¿A qué persona se le ocurre - abrí el pestillo bruscamente - fundir el timbre - bajé la maneta - a la una de la... ? - vi a Edward. - ¿Edward?

Plantado al otro lado de la puerta, con un dedo apunto de acosar de nuevo a mi pobre timbre y con los ojos muy abiertos se encontraba Edward Cullen. Venía jadeando y muy nervioso, realemente se veía tentador. Tartamudeó cosas ininteligibles antes de hablar.

- Bella... - alzó las manos como si fuera a saltarle a la yugular o quisiera evitar que saliera corriendo. El dolor y la ira se volvieron a apoderar de mí. - ¿Puedo pasar un segundo... ? - preguntó con precaución

- ¡Claro! ¿Porqué no pasas y te pones cómodo? Te puedo preparar un café y charlar sobre tu pequeña bromita, realmente divertida he de añadir. ¿Sabes qué ha habido un momento que te he creido? Que gracioso, ¿verdad? - una energía violenta y electrizante me quemaba las venas y me resecaba los ojos.

- Bella... estoy hablando enserio, yo... - se veía molesto ante mi reacción... ¡pero más lo estaba yo!

- Pero ¿cómo?... ¿no te has traido a tu mujer? - hice una falsa mueca de disgusto - Seguro que se lo hubiera pasado genial...

Edward no me dejó continuar escupiendo veneno. Noté sus dos fuertes manos en mis hombros y me empujó hacia atrás. Con suavidad pero firmeza, me metió en mi casa de nuevo y cerró la puerta a su espalda con una patada. Mi corazón empezó a correr desbocado.

- Escúchame porfavor, Bella - aunque me lo había pedido "porfavor" su tono no tenía nada de democrático. Me zafé de sus manos y me senté en mi sofá, con la tele aún encendida, sin decir nada. - Lo que ha pasado en mi casa... No sé que decir...me sabe fatal que te hayas formado una idea equivocada - esperó a que contestara pero no lo pensaba hacer - Lo siento.

Esto era demasiado. Me llamaba, venía a mi casa a altas horas de la madrugada y todo para decirme que "le sabía fatal" que creyera que el hombre de mi vida me quería un poquito. Mis sentimientos se apoderaron de mí. Me erguí del sofá y me giré para encararlo.

- ¿Lo sientes? ¿Qué lo sientes, dices? - las lágrimas caían a borbotones por mis mejillas y su cara... no tenía precio - ¡No Edward, yo sí que lo siento! Siento cada vez que me miras y se me acelera el corazón. Siento todas las noches que he pasado pensando en tí - Ya no podía parar. Cada rebelación era una piedra que me quitaba de peso de la espalda. - Siento todas las veces que seguro te he nombrado de noche. Todas las sonrisas que no podía evitar cuando me llamabas. Siento muchísimo todas las veces que me has hecho suspirar y todas las horas de trabajo que gustosa hacía. Siento saber que nada de eso va a cambiar aunque me hayas utilizado de juguete sexual y que tu mujer me odie (¡incluso me gusta!) ¡¡Sí, Edward yo también siento haberme enamorado de tí como una demente!! - No me dí cuenta de cuando empecé a chillar.

La casa se quedó en un completo silencio solo interrumpido por los pequeños jadeos de mi llanto. Edward se encontraba inmóbil en medio de mi salón con los ojos como platos y la boca abierta. Juraría que no respiraba. De repente, mis sospechas se vieron confirmadas y él absorvió aire de golpe llevándose la mano (temblorosa) a la boca. Hacíamos la combinación perfecta; yo roja como un tomate y él pálido como un fantasma... Ogh!

Acababa de hundirme con todo el equipo yo solita...

Sin previo aviso, Edward soltó una risilla histérica. ¡¿Cómo se atrevía a reirse en un momento así?! No pareció notar mi ira y se acercó a mi con paso decidido y muy serio. Me preparé para apartarme de él, difícil con los temblores de piernas que tenía... Él saltó de lado a lado el sofá apoyando una mano en el respaldo sin apartarme la mirada. Me estremecí, me sentía extremadamente indefensa ante una poderosa y esbelta bestia.

Edward se colocó delante mío y, sin pedir permiso, me abrazó contra su pecho con fuerza. Yo había colocado ingeniosamente mis brazos delante de mi pecho para poder empujarlo si la ocasión lo requería, pero era inútil. Me abrazaba con tanta firmeza que si seguía empujando me ahogaría y me ví obligada a pasar mis brazos alrededor de su cuerpo. Me odié por traidora: se sentía tan bien allí dentro incluso estando furiosa con él...

- Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento... - susurró Edward apretándome incluso más contra él (cosa que yo disfruté secretamente) - Oh! porfavor, soy un completo imbécil, me odio! - se dió un golpe en la frente con la palma de su mano - Bella, aquí ha habido un grandísimo error y todo a sido por mi culpa... - No quería volver a oír de sus labios que estar conmigo había sido un error... No podía. Sorbí conteniendo un sollozo - Bella, mírame porfavor... - tomó mis mojadas mejillas entre sus manos y secó las lágrimas con sus dedos. Sus esmeraldas ojos detonaban una emoción que no llegaba a comprender.

- Edward... déjalo yo...

- Shhh... - colocó su pulgar sobre mis labios. Sonrió - Te amo Isabella Marie Swan

¿eh?

¿eh?

No sé que me chocó más, si mi nombre completo o su declaración... Su declaración, definitivamente.

- Te he amado desde el primer momento en el que entraste en mi despacho sonrojada y con gesto de preocupación. - sonrió divinamente - Durante este año he adorado cada uno de tus torpes movimientos, cada una de tus palabras, cada mirada y, si lo hubiera sabido, también hubiera adorado cada noche en la que pensaras en mí tanto como yo lo hago en tí. Me moriría de placer si te oyera decir mi nombre en sueños... - besó mi frente - Me sorprendía y emocionaba cada vez que aceptabas quedarte a acabar un trabajo extra claramente innecesario, solo te quería retener más tiempo a mi lado - rió entredientes como disculpándose.

- ¿Qué...? Pero yo... tú... ¿cómo...? ¿porqué? - tartamudeé como mi inútil cerebro me lo permitió. Estaba simplemente anonadada, alucinada, impresionada, deslumbrada, flipada, extrasensoriada, abducida, noqueada... enamorada. Edward se rió de mi reacción pero pronto se puso serio de nuevo.

- Jamás, ¿oyes? jamás, vuelvas a pensar que te he utilizado de juguete... - no quería decir la palabra - que te he utilizado en general! Te amo, te quiero y te adoro. Todo lo que he hecho esta noche lo he hecho a partir de ahí y... la verdad - se sonrojó un poco y cerró los ojos - no sabes la de veces en las que soñé hacerlo... - Entonces me sonrojé yo.

No pude contenerme más y, mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, rodeé el cuello de Edward con mis brazos y le besé con necesidad. Con un gemido, él rodeó mi cintura con sus brazos y me alzó del suelo. Para mantener mis labios enganchados a los suyos, pasé mis piernas por su cintura y me agarré a sus hombros y cabeza. Abrí la boca para absorver una pequeña cantidad de aire con la que esperaba aguantar los siguientes diez minutos, pero al sentirme libre de su hipnotizante esencia me vino a la cabeza la qüestión más importante de este embrollo...

¿Y su mujer?

Oh!! ya cállate y sigue deborándolo!!

Malditas hormonas revolucionadas...

Ummmh... - con un gemido de disgusto me separé de sus labios aflojando la marcha. Pero él no estaba para nada por la labor y comenzó a lamerme el cuello de la manera más sensual legalizada en Europa... vale! no! esto seguro que no era legal, me estaba mareando de placer!. Me obligué a bajar de mi nube personal - Edward... escucha... - susurré contra sus labios cogiéndole por la cabeza - Edward...! - me reí cuando se puso a dar tiernos besitos a mis palmas. Conseguí captar su atención cuando me miró a los ojos. - Edward... cuando antes me he ido corriendo... la mujer... - estaba segura de que mi cara se había transformado en una mueca de dolor. Edward hizo una mueca de incompremsión pero enseguida abrió la boca sorprendido.

- ¿Te refieres a Alice Cullen? - dijo sonriendo - sí, ya me ha hechado la bronca de mi vida - se encogió de hombros - incluso me ha hechado de casa - dedicó un surtido de besos a mi cuello.

- ¡Espera! - le enganché la cara, si hacía eso no podía pensar! - ¿me estas diciendo que Alice es tu...? - como me dijera que era su mujer caería muerta al suelo... lo juro...

- Mi endemoniada hermana pequeña - me miró confuso. Se me quedó cara de pez fuera del agua. Claaaaro, con razón ese saludo, y con razón que vivan bajo el mismo techo y que lo fuera a visitar a la oficina... Me sentí estúpida por no haberlo pensado antes... Edward, ante mi cara de besugo, aun se confundió más.

- ¿Qué sucede Bella? ¿Qué...? - se le iluminaron los ojos - Oh! - apretó más su abrazo - No me digas que has salido corriendo por que creías... - Asentí avergonzada - JA! - rió sin ganas - y yo que creía que había sido culpa mia por tomarte de esa forma...! - ahora sí que rió con ganas mientras hundía su cara en mi pelo. Sonrojada yo no pude más que abrazarlo y ocultar mi cara tras su cabeza. - ¿Estabas celosa...? - ese tono juguetón me lo conocía... Se me pusieron todos los pelos de punta.

- ¡No! Bueno, sí... pero por que no sabía que era tu hermana... si hubieras sido más específico yo... - me calló fusionando su lengua con la mía.

- Ummh... - ronroneó - Me encanta que estés celosa - dió un pequeño empujón a mi cuerpo para sujetarlo mejor y la fricción me hizo castañear los dientes de placer. Alterada busqué su mirada, pero no esperaba encontrarme tal cantidad de lujuria y deseo. Eso me descontroló.

- Edward... - sollocé contra su boca antes de invadirla. Él respondió con un gemido. Sentí sus potentes brazos tensarse en mi espalda y detenerse justo donde pierde el nombre. Por inercia, mis dedos arrancaron como pudieron los botones de su camisa (la misma de hacia unas horas) Dios! No me cansaba de devorar a ese hombre! xd

- Te amo, Edward

los sentimientos me estaban volviendo una ñoña sin competencia pero...

- Yo también. Más que a mí propia vida. Desde el primer día que te vi, Isabella - dijo él muy serio mirándome a los ojos

no me importaba con Edward a mi lado.

Edward me ayudó con los incompetentes botones y sentí como reía contra mi boca antes de mordisquear mi cuello de nuevo. Mis dedos se enredaban en su pelo mientras él bajaba y subía su lengua por mi clavícula. Si Edward no me hubiera estado sujetando, habría caido desplomada al suelo. ¿Qué me hacía ese hombre? De pronto una sacudida eléctrica sacudió mi cuerpo violentamente al sentir su sexo presionando el mío con pasión desbocada. Grité sin querer y al él le vibraron los brazos. Enseguida busqué su mirada y al encontrarla lo único que tuve claro en ese momento fue... que necesitabamos una cama.

**

Dos años más tarde

- Esto es absolutamente absurdo, Isabella Marie Swan - dijo Edward visiblemente molesto

- Oh, vamos Edward! No seas exagerado! - repuse despreocupada

- ¡¿Qué no sea exagerado? ¿Qué clase de asqueroso marido sería si permitiera que mi mujer ambarazada asistiera a un juicio por asesinato y violación?! - se estaba poniendo rojo

- Hermanito, como sigas así te va a dar un ataque coronario... - advirtió divertida Alice tocando mi estómago sin hacerle mucho caso a Edward, el qual refunfuñó algo que no entendí - Pero sí es cierto que te lo tendrías que tomar con más calma Bella. Recuerda que estas de cinco meses, ya.

- Oh!! no! Alice ¿tu también? - me reí - ¿Qué te ha comprado Edward para que te pongas de su lado? - Alice me miró a los ojos mientras se tocaba el bolsillo apenada.

- No puede ser cierto... - Alice sacó dos entradas de primera fila para el concierto de su grupo favorito y adiviné quien se las había comprado... - ¡Edward!

- ¡Lo siento! - dijeron al unisono

- Es que, Bella, eran las últimas que quedaban y justo ese día Jasper tiene libre en su consultorio, porque...- comenzó Alice a chillar remobiéndose en el sofá a mi lado

- Bella... No sabes lo impotente que me siento cuando no te tengo controlada. No es que quiera absorverte pero tu estado... esto es nuevo para mí y me estoy volviendo hipocrondríaco... - habló Edward a la vez

- ¡¡Basta!! No entiendo nada si me chillais los dos a la vez! - alcé las manos y no pude evitar reirme de sus caras. - Vale, vosotros ganais - dije entre risas - Pero como castigo me tendreis que conseguir helados de EXTRA CHOCOLAT a carretillas y muchas pelis ñoñas - les amenacé. Los tres reimos ante mi "amenaza"

- Vale, cariño, mi amor - Edward besó mi pelo con un cariño inmenso - Pediré la baja unos meses, para poder coseguir que me lo traigan de contrabando... - se burló

- oh! Claro como Edward es el señorito, el jefe, puede coger fiesta cuando le de la gana, no?? - repuso Alice. Edward la miró con una ceja alzada

- Exacto. Y no eres la más indicada para decirme nada, puesto que sabes que Jasper te daría todos los días de fiesta que te vinieran en gana... - respondió empujando a Alice con un cojín contra el sofá jugando, mientras que ella chillaba y se revolvía.

Felicidad. Estar con las personas que más quieres del mundo para siempre. Reir con ellas.

Sí, supongo que era eso, ¡estoy segurísima! - pensé mientras acariciaba mi hinchada tripa, en la qual Edward estaría apaciblemente durmiendo. Edward (pequeñín) fruto del incommesurable amor entre Edward y yo. Pero también de todo el cariño de sus abuelos, de Alice y su novio Jasper del qual nos habíamos hecho muy amigos, de nuestros vecinos; Emmet y Rosalie, los quales siempre que podían compraban alguna cosa para mi futuro niño. La última ocurrencia de Emmet fue comprar un oso de peluche... el único problema era que no cabía ni en el recibidor! Fue impagable la cara de Edward... jeje..!

Era muy feliz, por que sabía que, incluso de ese oso, mi hijo recibiría amor de todos nuestros amigos y conocidos y eso era lo más importante para mí. Que los dos hombres de mi vida fueran siempre felices

- me dije a mi misma mientras Edward me sonreía como solo él sabía hacer...

__________________________________________________________________________________________________________________

Wooooouh!!

Creo que este es uno de los FiCs en los que me he involucrado más!! xD

en fin! no se que decir!

jejeeje!

xDDDD

ya sabeis, si os ha gustado yo lo interpretaré como un GO o como un REWIEW!

:))))

muchos besos!!! cuidense!!

=DD

patd; el siguiente FiC, me lo estoy pensando... estoy barajando dos opciones. Pero creo que las dos son buenas. nos. xD ejejej

muaks!!**=)