Insomnio

La televisión… estaba encendida.

Y eran ya las dos de la madrugada, pero él estaba ahí, sentado frente a la pantalla.

Si, al menos, se desvelara por algo importante… ¡Pero no! Estaba mirando un estúpido documental sobre fenómenos paranormales que sus amiguitos le habían hecho prometer que vería, todo para tener algo de qué hablar luego. Lo había oído haciendo el dichoso trato con el tal Hyousuke por teléfono.

"¿No tiene novia? Podría salir con ella o ver el programa juntos en lugar de molestar a Kei…"

Error. No molestaba a Kei. La molestaba a ella, a Kazami Mizuho.

No porque fuera tarde. No porque, aun con el volumen bajo, podía percibir los sonidos de la TV. Aunque fuera lógico y tuviera el día siguiente libre.

Todo era por capricho. Porque no podía dormirse si no sentía a Kei a su lado, si no se deseaban las buenas noches mutuamente, si no lo abrazaba con fuerza fingiendo soñar. Eran cosas muy tontas en comparación con las otras, pero no podía evitarlo.

Si no era propio de una mujer madura tener esos pensamientos, aceptaba de buen grado su condición de inmadura total. Pero quería a Kei durmiendo con ella.

Hum. Fenómenos paranormales.

Ya podía imaginarse a Kei diciéndoles a Hyousuke y los demás: "Eso no es nada; yo estoy casado con una alienígena. A veces nos teletransportamos a la playa a nadar".

Sí… En cierta forma, la vida que compartían era todo un "fenómeno paranormal" digno de mención. Claro que Kei nunca se lo contaría a sus amigos.

Pero su imaginación ya había volado muy alto. ¿Cuánto más se demoraría Kei?

"Es un… tonto."

No quería enojarse, de verdad que no quería, pero él la había provocado.

No le gustaba nada que la cambiaran por un programa de TV sensacionalista a la madrugada.

¿Qué debía hacer? Dejar todo como estaba y dormir sola no le parecía una buena idea. Era como decirle a Kei que le parecía bien lo que estaba haciendo, y eso no era en lo absoluto cierto.

En el fondo sintió que estaba pensando demasiado acerca de algo muy estúpido.

Decidió acallar su sentido común y levantarse a buscar a su marido. Su matrimonio era todavía muy joven para que empezaran a ningunearla.

- … ¿Kei? –aventuró al llegar a la salade estar, con cautela.

"Olvidé decirlo en tono ofendido…"

No hubo respuesta… Pero Kei estaba ahí, sentado cómodamente sobre el sofá.

"¡¿Me ignoras?!"

Mizuho no pudo contener un puchero.

Y ella que lo esperaba…

Avanzó hacia el sofá, su enfado creciendo con cada paso que daba.

Estiró un brazo y depositó su mano sobre el hombro del chico.

- Kei, ¿hasta qué hora piensas…?

Enmudeció de pronto al mirarlo de frente.

Kei estaba dormido; tenía la cabeza apoyada contra el respaldo del sillón.

En la televisión, el programa aún se estaba emitiendo.

Ante aquel rostro pacíficamente adormecido, Mizuho no pudo menos que enternecerse.

Parecía un niño, con los ojos así cerrados.

-… Tonto. No seas tan lindo mientras duermes –le susurró con una sonrisa, en falso tono de reproche-. Así no me puedo enfadar contigo.

No hubo más respuesta que la respiración suave de Kei. Mizuho se sentó a su lado, apoyó la cabeza junto a la del muchacho y se quedó contemplándolo. No había caso; ya no estaba ofendida.

La mañana brilló con ímpetu sobre una joven pareja durmiendo profundamente sobre un sofá, uno sentado junto al otro, frente a un televisor encendido.

::Owari::

Escrito en los días 1, 2 y 3 de noviembre, terminado aproximadamente a las 2 AM.