Disclaimer: Todo es de Jotaká.

Millones de gracias a todos aquellos que leyeron y dejaron review, agregaron a favoritos, alertas, o simplemente leyeron y les dio miedo que yo los mordiera.

Últimoo :)

El mundo en siete colores

Turquesa.

Teddy se había imaginado King's Cross de cualquier otra manera. Pero nunca así.

–Sujeta a James, no quiero que McGonagall muera de un ataque cuando encuentre a nuestro hijo inmiscuyéndose en Hogwarts por un descuido de sus padres… -refunfuñó Harry en el oído de Ginny. Ella sonrió.

Aquello era una locura de gente que abrazaba gente y manos por aquí y por allá. Manos con baúles, manos con regalos, manos con sonrisas, manos con jaulas, manos con gatos y ratas y sapos.
Y túnicas. Túnicas negras viejas y nuevas, con y sin escudos. Túnicas que hablaban por la gente y gente que hablaba por los codos.

–Envíame una lechuza para contarme en qué casa quedaste –le recordó Andrómeda, abrazándolo.

Tenía miedo, claro, porque eran muchos días sin la abuela.

– ¿En dónde debería quedar? –preguntó.

–Todas son maravillosas. –le dijo Andrómeda. –Y eres un niño hermoso, cariño, lo sabes. No importa dónde quedes, las casas no definen a las personas.

En ese caso, él ya sabía cuál casa quería. La de su padre, la de su padrino, la de los grandes héroes de la guerra.

–Harry… -le llamó, tironeando de la túnica de su padrino. – ¿Debo tener miedo de la selección? –susurró bajito.

Su padrino rió entre dientes.

–Por supuesto. Deberás vencer un dragón.

Teddy empalideció, boquiabierto y Ginny golpeó a Harry en el brazo.

–No hagas caso, Teddy, tu padrino está tonto hoy. –le sonrió –La selección es una tontería. No necesitarás hacer magia.

Teddy asintió. Un silbido de advertencia y el rugido de la locomotora le avisó que era hora. Se puso nervioso de pronto; pero era una tontería, porque había estado esperado ese día desde hace dos años…y de pronto le picaban las palmas de las manos, y tenía ganas de ir al baño y sentía hormiguitas en los pies. Y también sentía cómo su apariencia física era una locura. Sentía el cambio de color de sus ojos, el tamaño de sus manos, sus diferentes narices y cómo su cabello era un arcoíris.

– ¿Me escribirán?

–Todos los días –le aseguró Andrómeda.

Su cabello dejó de cambiar, su nariz volvió a ser normal, sus manos dejaron de crecer, y todos los niños miraron a ese muchachito de baja estatura y cabello turquesa que subía al tren como si tal cosa tras despedirse del mismísimo Harry Potter, El Elegido.

Los saludó por última vez con una mano.

Todo va a estar bien, se dijo. Y se sonrió porque, Oh, Teddy, acabas de comenzar tu viaje.

Creo que todo final es un nuevo comienzo. Todo es un círculo: se termina algo y se empieza otra cosa, de eso va este último capítulo.

Si llegaste hasta acá y no me dejás un review, Teddy va a tener que enfrentarse a un dragón para poder quedar en Gryffindor ¬¬

Un besote enorme,

flowery.