Disclaimer: Ni Basilisk, ni ninguno de sus personajes me pertenecen; no hago esto con fines de lucro. La trama de esta historia y los personajes creados en el proceso por mi si me pertenecen, si quieren utilizarlos, por favor avísenme.

BASILISK Iga Tsubagakure

Parte I: La Trampa de los Días Felices

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Prologo.

Iga Tsubagakure, Kouga Manjidani.

Dos Clanes tan cercanos, tan similares que habían aprendido a odiarse de la manera más pura hacia tanto que ningún humano, ni siquiera los longevos e inmortales recordaban como empezó.

Recorriendo sin límites ambos valles aun es posible recordar para los que están más allá de eso. Aquel árbol es seguramente uno de los emblemas más trágicos de esa desgracia recurrente.

¿Qué hubiera pasado si sus raíces no hubiesen sido regadas con sangre?

Después de vagar por todo Manjidani se sentó en una roca en la frontera entre ambos valles. Apenas iba a amanecer y el Sol pronto disiparía esa niebla matutina.

//El Sol brilla para todos.//

No era una verdad absoluta pero era perfectamente aplicable en ese caso en particular.

//Iga y Kouga, todos somos…//

Eso si era muy cierto. No creyó oír tan pronto esas palabras mágicas flotando en el aire, esperando ser pronunciadas.

Seguramente esta sería la última vez.

Suspiró.

Porque habría una última vez.

El cansancio comenzó a invadir su ser y se recrimino por eso. Si había sido testigo del principio lo sería también en el final, a pesar de su propia fatiga. De cualquier forma pasarían algunos años antes de que ese pequeño mundo se sacudiera.

Se levantó y sacudió el polvo del camino de su Yukata. Ya había visto lo que podía esperar de Kouga Manjidani, iría a ver que ofrecía Iga Tsubagakure.

El Sol disipaba la niebla y brillaba sobre todos.

Nuevamente el camino estaba solitario, como si ningún humano hubiese pasado por allí en siglos.

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Gracias por leer.