Disclamer: personajes de JK Rowling

Esto va a ser un fic muy cortito. Solo una idea suelta que tenía por allí. ¿Romance? Quizás, de pronto,espero que lo disfruten y me den ideas para continuar. Besos. Inspirado en el Infierno de Dante y la pelicula Silent Hill.

Nota: Republico ya que alguien me dijo que tenia puntos suspensivos de mas, me puse a revisar, pues si tenia razon, espero que les guste asi, ademas corregi algunos errores de redacción. Nota 2: ya me imagino la cara del PPC respecto a eso, bueno errar es de humanos, ¿no?. Nota 3: no utilizo Beta readers, en lo posible, de pronto es una tonteria, pero es parte del Codigo Jos Black.

Capitulo 1 Infierno

El mundo como lo conocía había acabado. Inexplicablemente todos habían desaparecido. Magos, muggles, las calles estaban vacías. Se había levantado esa mañana, en su mansión de Malfoy Manor en donde vivía desde hacia mas de dos años con sus padres como un perfecto amargado. Sin esperanzas, sin ilusiones. Y de pronto todo habia perdido el sentido.

Después de su experiencia con Voldemort nada volvió a ser igual para él, las heridas físicas se habían curado pero las mentales lo convirtieron en un muerto en vida. No tenia amigos. todos habia huido o simplemente no querían relacionarse con gente como él. No tenia novia, al parecer si bien su papel en la guerra solo había sido el de ser una marioneta, el solo hecho de apedillarse Malfoy lo había convertido en una escoria, hasta Pansy lo había abandonado. Solo vivía para rumiar arrepentimiento dentro de su cerebro, tratando de encontrarle una vía de escape a tanta soledad. Se repetía una y otra vez que si, si era posible que su vida acabase a los diecinueve años.

La noche anterior finalmente había encontrado la solución, mezclo algo de veneno con Brandy y lo hizo, bebió su pasaje de escape a su inútil existencia. Pero de alguna manera algo había salido mal, esa mañana despertó como todas las mañanas, con algo de frustración se vistió y miro por la ventana, el sol bañaba los jardines, sin embargo, su madre no estaba allí, disfrutando de su paseo matinal. A Draco Malfoy se le hizo extraño, pero pronto aparto esa idea de su cabeza, de nuevo otro día anodino empezaba, otro en donde debía pelear constantemente con sus fantasmas interiores. No tenia derecho ni a suicidarse en paz. !Maldita sea! Vivía constantemente alterado, en cada esquina veía al protagonista de todas sus pesadillas, al culpable de haber fracturado su mente, a quien lo había obligado a cometer los mas atroces actos de sadismo. Estaba a un paso de enloquecer y quizás esa mañana finalmente lo había hecho…………………….quizás.

Con mucha fuerza de voluntad, bajo hasta el comedor, y de nuevo se percato que estaba solo. se preguntaba en donde estaban todos. Busco por toda la casa y estaba vacía.

Todo estaba en perfecto orden, incluso el fuego de la chimenea estaba encendido, pero no había absolutamente nadie, ¿Dónde demonios se habían metido sus padres? Mientras caminaba por un pasillo se detuvo ante un espejo, trago grueso cuando observo su reflejo, lucia pálido como un cadáver y profundas ojeras adornaban sus ojos, coloco sus manos sobre su cara y la estrujo. Era joven, pero su alma había muerto hacia muchos años, por los actos que estuvo destinado a cometer. Estaba podrido por dentro y solo el suicidio era su salida, la única que tenia, pero al parecer hasta eso le estaba vedado, el consuelo de quitarse la vida por su propia mano.

A pesar de todos esos pensamientos lúgubres, Draco seguía siendo un tipo bien analítico, aun al borde de convertirse en un verdadero desquiciado, en un suicida. todavía tenia algo de cordura, una pregunta iba y venia dentro de su torturada mente. ¿Dónde estaban todos?, se pellizco un antebrazo para asegurarse de que no seguía dormido. Todo estaba como siempre, exceptuando la curiosa situación de que no había nadie en su casa, ni humanos, ni los elfos domésticos. Luego de revisar hasta la ultima habitación de Malfoy Manor, decidió hacer algo, salir al exterior. Cuando sus pasos lo llevaron a la salida de la mansión, el desasosiego se apodero de su cuerpo, las manos le sudaron y su corazón empezó a latir tan fuerte que incluso podía escucharlo. Tenia dos años que no salía de su casa, sufría de agorafobia, una de las tantas compulsiones y fobias que había desarrollado en esos años, la otra es que tenia una necesidad constante de lavarse las manos, como si el agua o el jabón pudiesen quitarle la suciedad de las manos, por mucho que lo intentase siempre las veía manchadas de sangre……sangre inocente. Draco respiro profundo y cerro los ojos, apretó las manos a su costado y dio un paso adelante, luego adelanto el otro pie, se atrevió a abrir los ojos y se dio cuenta que increíblemente no había sido tan difícil. Su corazón todavía latía desbocado, pero ya sus manos no sudaban tanto; podía hacerlo, TENIA QUE HACERLO.

Llevaba abrigo y una bufanda, estaban en otoño y las mañanas eran frías, después de sobreponerse a la sensación de nausea y mareo que tenia, metió sus manos en los bolsillos y empezó su camino a lo desconocido

Recorrió las calles del distrito de Withshire, la parte mágica y luego la muggle, esa por lo que había correteado cuando niño a escondidas de su padre, las calles estaban desiertas, las tiendas estaban abiertas pero no había nadie dentro y los carros lucían abandonados en media calle, incluso uno de ellos estaba tragándose un semáforo. Una extraña sensación de calma inundaba el ambiente, había tanto silencio que era incomodo, luego de andar por unas horas se dio cuenta que había una ausencia absoluta de seres humanos, el tiempo parecía hacerse congelado, luego de un rato se percato de otro hecho inusual, tampoco habían animales en las cercanías, ni el ladrido de un perro ni el canto de un ave rompían la quietud del silencio. Draco enfoco su intensa mirada gris en el suelo, se arrodillo , coloco sus pálidas manos sobre este, arrastrándolas y se dio cuenta que tampoco habían hormigas ni ningún otro insecto. No había vida en lo absoluto……………….ni rastros.

Un temor irracional intento apoderarse de su cabeza, pero años de práctica lo ayudaron a sobreponerse y conservar el control ¿Qué había sucedido? ¿Dónde estaban las personas? ¿Seria que había muerto y se encontraba en alguna clase de infierno? Mientras las horas trascurrían lentamente, el joven sentado en una banca de una plaza en el centro del pueblo, mas se daba cuenta de que la ultima posibilidad era la única que tenia algo de lógica. Él se había envenenado, era lo suficientemente bueno en pociones para haber calculado correctamente la dosis, si, estaba muerto y Dios o quien quiera que fuese, lo estaba haciendo pagar de la manera mas lógica, con soledad, que era lo que mas odiaba y lo que mas tenia, estar completamente solo…………………muerto…………solitario en un infierno que extrañamente se parecía al mundo real.

El día transcurrió hasta la hora del crepúsculo, el joven permaneció todo el día inmerso en sus recuerdos, sentando sin hacer absolutamente nada, no vio a nadie en ese lapso de tiempo, cerca de las seis de la tarde, Draco sintió un retortijón en el estomago, fue realmente una sorpresa, extrañamente tenia hambre y también tenia ganas de realizar sus funciones biológicas ¿Era eso compatible con estar muerto? Sin duda no tenia respuesta para aquello, nunca había estado muerto en su vida, ni tampoco conocía a nadie que hubiese retornado de ese estado. Después de varios minutos pensando, decidió que probablemente su mente le estaba jugando malas pasadas a su cuerpo. Estaba muerto y estaba en su infierno personalizado, lo demás eran puras conjeturas y seguramente un montón de tonterías. Se levanto con algo de pereza de la banca y decidió entrar a unas de las tiendas que lucían un aviso de neon que intermitentemente indicaba "Abierto".

Era una tienda de víveres muggles, Draco entro sin muchos aspavientos y se dirigió al mostrador, reviso por un momento la caja registradora, intento abrirla pero no pudo. Mirando a todos lados y sintiéndose estupido por haberlo hecho, le dio un fuerte golpe a la registradora y la cajetilla se abrió, revelando una gran cantidad de billetes en su interior. Tomo uno, solo uno. Igual, no necesitaba dinero, estaba muerto y aun si no lo estuviera, tenia a su disposición toda la ciudad, no tenia que pagar por nada, pero algunas costumbres eran difíciles de dejar, era un cleptómano, siempre lo había sido, tenia una gran colección de objetos robados en su armario, siempre eran tonterías, lápices, plumas, libros, regalos de Navidad y San Valentín de sus antiguos compañeros de colegio y de su familia, ropa interior de algunas de sus novias, pasadores, la mayoría objetos sin ningún valor aparente para nadie solo para él. Draco veía la esencia de cada persona en sus objetos personales, tenia en sus manos algo de su historia, eran como si fuesen de su posesión, aunque fuesen de esa forma. Quizás alguien le dijo alguna vez que era un enfermo, probablemente era así, pero solo se consideraba un coleccionista, un curioso coleccionista de la vida de la gente. Esa que siempre había observado detrás de una vidriera, sin poder acercarse.

Guardo el billete en su abrigo, junto a su varita y se dedico a recorrer los pasillos. Sus ojos curiosos revisaban los estantes, jamás en su vida había estado en un supermercado muggle, sabia que existían, de hecho, a la mayoría de la gente podría sorprenderle todas las cosas que sabia de los muggles…………….mucho……………al enemigo hay que conocerlo íntimamente…………una máxima de su padre que era una de las pocas cosas con las que estaba de acuerdo con él, el resto era historia….puré de patatas en polvo……………..decididamente asqueroso………………………….Curry……………muy picante…………………..Galletas………………por fin algo agradable.

Draco se detuvo ante el estante y escogió galletas de vainilla y chocolate. Se sentó en el suelo, algo que vivo y sano jamás hubiese hecho, pero al fin y al cabo si ya estaba muerto, que importaban las maneras sociales. En media hora dio cuenta del paquete y pronto sintió sed. Se levanto con agilidad y fue al refrigerador, tomo una botella de algo que parecía jugo de uva, la destapo y la tomo a pecho hasta que se sacio. El liquido se escurrió por las comisuras de sus labios y se limpio la boca con la manga de su abrigo, por un momento estuvo tentando a reírse por ese gesto tan desprovisto de sutileza alguna. Si su madre lo viese, 19 años de educación tirados a la basura cuando nadie te mira, cuando no eres el foco de atención. Perfecto, le iba a encantar estar muerto.

De pronto sintió los vellos de su nuca erizándose, era como si algo lo estuviese observando. Dio un giro con rapidez y vislumbro una sombra pasando de un pasillo a otro. Draco tiro el envase de jugo de uva al piso con brusquedad y caminó entre los corredores con rapidez ¿Su imaginación de nuevo le estaba jugando una mala pasada?, recorrió toda la tienda y finalmente se dio por vencido. Sin embargo la sensación de estar vigilado no lo abandono, tomo la varita y la esgrimió, sin moverse siquiera, utilizo su visión periférica para observar a su alrededor, haciendo uso de todo su entrenamiento de mortifago, no vio nada. Luego dio un rodeo sobre si mismo y casi se muere del susto (metaforicamente hablando por supuesto) frente a una pantalla estaba su reflejo. Luego de un momento de total desconcierto, se dio cuenta que solo era un monitor, se acerco a él y se vio desde otra posición, busco la cámara que de seguro estaba conectada a este y la encontró.

Bien, efectivamente si estaba siendo vigilado.....por el equipo de seguridad de la tienda. Muggles desconfiados, igual siempre la gente robaba o por lo menos estaba seguro de ello. Se sintió orgulloso de si mismo, no era tan tonto en eso de asuntos muggles.

Tomo un carrito de compras y lo lleno de todas las cosas que se le apetecieron, chocolate, dulces, gaseosas, todo lo que no había ni por asomo en su casa. Otra cosa que noto, en el infierno, la electicidad funcionaba, raro pero muy raro. Arrastro el carrito de compras y se paro frente a la tienda e intento desaparecerse, con incredulidad se dio cuenta de que no podía hacerlo, agito su varita un par de veces y se dio cuenta de que era inútil, al parecer en el infierno la magia no funcionaba. Draco estaba estupefacto ¿Cómo no lo había sentido? Meneo la cabeza de un lado a otro, iba a ser difícil acostumbrarse pero igual, tenía toda una eternidad para hacerlo. Observo su varita con nostalgia y luego la lanzo a un rincón. Ni modo, aprendería a sobrellevarlo.

Conduciendo su carrito en medio de la calle, se maldijo una y otra vez no saber manejar autos, en ese momento le ahorrarían un buen trecho de camino hasta la mansión Malfoy. Ya estaba oscureciendo y las estrellas hacían su aparición. Miro un rato hacia el cielo, intentando ver si era diferente a cuando estaba vivo, pues si, estaba igual, la Osa Menor lo saludaba desde las alturas, así como su propia constelación El Dragon. Draconus………….Draco.

Luego un rato sintió el cansancio y como se le acalambraba una pierna, se arrimo a una acera y se sentó en ella, masajeándose las corvas. Tenia mucho tiempo que no caminaba, en general siempre estaba encerrado en su habitación, él era el mejor ejemplo de una juventud desperdiciada, en todos los aspectos. Sinceramente la idea de estar muerto le atraía, en el mundo de los vivos no tenia nada que hacer ni nada que desear, aunque la expectativa de estar sin magia no era muy atractiva. Y además. estaba muerto pero se sentía vivo. Era curioso y de alguna manera inquietante. Vio que las luces de las calles del pueblo se encendían, raro………………….extremadamente raro. Pero en su infierno, tendría que aprender como eran las reglas que dominaban ese mundo, al final y al cabo a Draco Malfoy no le gustaban las sorpresas. Estuvo tentado a meterse a uno de los departamentos del edificio que tenia a su lado, solo por curiosear, luego de un momento de cavilación, lo hizo, igual nadie lo estaba esperando en casa.

Se dirigió a un edificio de ladrillos rojos, abrió la puerta de entrada y camino por un estrecho pasillo, había poca luz, una lámpara parpadeaba intermitentemente sobre su cabeza, puertas franqueaban ambos lados del pasillo, todas estaban cerradas, siguió caminando y doblo una esquina, apuro el paso al ver que había una puerta al final, si tenia suerte esta estaría abierta. De pronto escucho un sonido parecido al ruido de una sirena, como si fuese una especie de alarma. Algo innato, quizas pánico, sentido de supervivencia, cautela se apodero de su cerebro. Draco empezó a correr como un desesperado hacia la puerta, pero antes de que la llegase a tocar, esta se abrió y una mano femenina lo jalo hacia su interior, Draco abrió los ojos sorprendido, estuvo tentado a gritar pero le taparon la boca, en medio de la oscuridad su captor ahogo un grito de sorpresa, Draco se acostumbro a la falta de luz y se dio cuenta con quien estaba junto a él. Era definitivo, estaba muerto………………… en el infierno………………….pagando todos sus pecados…………………..porque justo delante de él estaba Hermione Granger mirándolo como si efectivamente hubiese visto un fantasma. La chica dejo de tocarlo y retrocedió.

-¿Tú?- Hermione no salía de su asombro. Tres días atrás había despertado en ese sitio, uno totalmente desconocido para ella. Al principio pensó que era un sueño, luego recordó con amargura lo que había sucedido antes de perder la consciencia, las horas pasaron y tuvo que aceptar la realidad, estaba muerta. Tres días fueron suficientes para darse cuenta que no podía regresar. para percatarse que no tenia magia y para conocer el secreto terrible que aguardaba en ese lugar cuando caía la noche. La injusticia de su suerte la hacia rabiar, ¿Por qué demonios estaba en ese sitio desconocido tan desolado? ¿No era que ella merecería al menos un sitio bonito, con jardines, animales, angeles y San Pedro agitando las llaves del paraíso frente a sus narices? ¿Es que haber ayudado a desaparecer a Voldemort no le hacia merecedora de un cielo como Dios mandaba?

-¿Tú?- exclamo Draco con desagrado. De todos los seres humanos posibles………….¿Ella? Si……………el infierno, allí era donde estaba, en el peor infierno posible. Definitivamente no había justicia en su destino. Hermione Granger y descanso eterno no eran frases compatibles

-Calla- Hermione le tapo con su mano su boca y él se deshizo de ella con violencia, la chica retrocedió unos pasos y luego se sentó sobre el piso abrazándose las rodillas. Vestía unos jeans que estaban algo sucios y una bata de hospital con una abertura que dejaba ver toda su espalda. Estaba pálida y ojerosa con los cabellos castaños despeinados. Su rostro tenía una expresión de fatiga y tristeza. Draco la miro por un momento y decidido a no compartir su infierno con una de sus peores enemigas se dio la vuelta y fue hasta la puerta dispuesto a salir de allí. Bien, de seguro ese lugar infierno o purgatorio, lo que fuese, era lo suficientemente grande para no volvérsela a encontrar jamás.

-Si yo fuera tú no haría eso- dijo ella con frialdad- pero si quieres enfrentarte a ellos, hazlo, igual no me importa.

Draco nunca supo porque hizo caso, lo cierto fue que se detuvo en el acto. Quizás había sido la manera tan seca pero a la vez desprovista de algún tipo de reproche con que ella le había hablado, quizás fue su aspecto vulnerable y tan desvalido como el de él o de pronto la curiosidad de saber porque demonios estaba allí. Se dio una vuelta para mirarla.

-¿Quiénes son ellos?- preguntó con voz agria.

-No lo se- dijo ella- son como sombras. La primera noche que estuve aquí los vi, no fue agradable, sentí algo muy raro, era como si me cerebro me apremiara a esconderme. No dude, simplemente me oculté, aquí he estado desde entonces. Pero solo los siento aparecer en las noches.

-¿Cuánto tiempo tienes aquí?- pregunto Draco sin moverse de su sitio.

-Tres días. Desperté en este pueblo, creo que se llama Wiltshire, no se como llegue aquí, solo recuerdo un accidente, iba en mi auto camino a casa y me salí de la vía- la voz de Hermione empezó a quebrarse y paro de hablar. ¿Seria cierto que estaba muerta? ¿Y su familia? ¿Y Ron y Harry? ¿Seria que jamás volvería a verlos?

-Estas muerta- dijo con convencimiento Draco, porque ¿De que otra manera estaría ella con él en el infierno?- tan muerta como yo.

-No puedo creerlo, esto tiene que tener una explicación- dijo ella en un murmullo.

-No, estamos muerto, estoy seguro. Por lo menos yo estoy muerto- dijo Draco dejándose caer al suelo, flexiono sus rodillas y le dirigió una mirada intensa- la pregunta es ¿Qué demonios haces tú en mi …infierno?

-Típico- dijo ella bufando exasperada, no se habia equivocado ni era un espejismo, ese chico rubio que tenia enfrente era Draco Malfoy, ¿Quien mas podria adjudicarse de manera tan ilogica algo tan disparatado como el sitio en donde se encontraban?- ¿Quién diablos te dijo que este es tu infierno? Bien podría ser el mío.

-Estamos en el pueblo cercano a mi casa- dijo él con autosuficiencia- así que por lo menos geográficamente es mi infierno.

-¿Cuándo apareciste aquí?- pregunto ella.

-Hoy- contesto él.

-Entonces todo esta aclarado- respondió Hermione- Este es mi infierno.

-Tenemos que seguir peleando hasta después de muertos- contesto Draco con acritud- es que ni siquiera hecha cadáver dejas de ser tú.

-Lo mismo digo- contesto ella-¿Qué te paso?

-Suicidio- contesto Draco encogiéndose de hombros, ella lo miro intensa y largamente. Draco desvío su mirada- desde el final de la guerra las cosas no han estado muy bien para mi.

-Lo supe- dijo ella sin agregar mas nada. Sabia de boca de Harry todo lo que el chico había sufrido, sentia lastima, compasión y a la vez rabia ¿Qué ser humano merecía esa tortura? Ser el juguete y el chivo expiatorio de Voldemort era un trago amargo para cualquiera. En esos dos años las malas lenguas decían que Draco Malfoy había enloquecido y extrañamente ella no se sentía cómoda con esa idea. Ciertamente lo detestó en aquellos dias de guerra, lo odió desde la primera vez que lo había visto, sabia que el sentimiento era mutuo, Malfoy era un imbecil como ninguno pero ella era alguien muy caritativo y muy amable, no le deseaba mal despues de todo. Sus felonias habían sido cosas de chico, como un bellaco se había empeñado en ser el duro del colegio. lo de Voldemort era harina de otro costal.

-No quiero tu lastima Granger- dijo secamente Draco.

-No la tienes- respondió ella mintiendo descaradamente, su tono de voz la había delatado completamente- solamente te estoy diciendo que me entere que permanecías aislado en tu casa, es todo.

-Esas sombras- dijo Draco- ¿Qué son?

-No estoy muy segura- dijo Hermione- de hecho no tengo una respuesta para todo, aunque no lo creas.

-¿En serio? Que decepción- se burló Draco.

Hermione entonces se levanto y busco una almohada y una manta algo sucia, se tiro en el suelo ante la vista estupefacta de Draco.

-¿Vas a dormir con esas cosas afuera?- dijo Draco un poco azorado. Viendolo desde otra perspectiva, ella era una bruja muy buena, quizas no hubiese magia, pero tambien era una chica inteligente y tenia mas tiempo en ese sitio que él, se habia defendido de las sombras una vez y de seguro lo podria hacer de nuevo y de paso ayudarlo a él de paso.

-No pueden traspasar las puertas, se quedan en las calles o en los pasillos, me di cuenta solo por casualidad- dijo ella cerrando los ojos. Estaba cansada, tambien muy confundida, pero de alguna manera, ver a otra persona, aunque fuese Draco Malfoy le daba seguridad, no sabia como explicar todo el miedo que había sentido en esos tres días y sus respectivas noches pero por lo menos esa noche no estaría sola- como te habrás dado cuenta tu cuerpo funciona igual que cuando estabas vivos, sientes hambre y cansancio, pero no tenemos magia. Ahora eres un muggle Malfoy.

-No – dijo él- solo soy un muerto- observo que la chica le daba la espalda y se acurrucaba con su manta. Era cierto, le molestaba que fuese precisamente ella la que estuviese en ese sitio con él, pero por otro lado el fantasma de la soledad estaba alejado………..por lo menos en ese momento. Se arrastro hasta quedar al lado de ella, tomo una estaca de madera que había en el piso, la apretó con fuerza y se quedo mirando la puerta, dispuesto a atacar cualquier cosa que la franquease.

Hermione sintió el calor del cuerpo del chico cerca del suyo, lo suficiente para alterarla. Se maldijo por estupida. Ya no era una adolescente sufriendo por cosas que no podian ser. Gracias al cielo, ella en su buen tino jamas lo dejo entrever ni tampoco se lo confeso a nadie, se habia llevado su secreto a la tumba.

-¿Qué haces?- pregunto ella.

-Vigilo- dijo Draco, de alguna manera ese asunto de Ellos lo había tomado de sorpresa, algo le decía que esos seres no eran para nada agradables……………la sombra en la tienda……………..¿si solo aparecían de noche? Entonces ¿que era esa presencia que había sentido en el supermercado?- no sabemos como funciona el asunto de las sombras en este infierno. Mejor, no sabemos si realmente estamos en el infierno. Lo unico cierto es que al parecer solo somos tú y yo. Lo haremos por turnos, tengo un reloj, te dejare dormir tres horas y luego tú vigilas mientras yo duermo.

-Estamos haciendo un trato- dijo ella adormilada.

-Si Granger- dijo Malfoy- por increíble que parezca, al parecer, por hoy……estamos haciendo un trato.