Capitulo 5

Por alguna razón durante los siguientes días, Edward y yo logramos evadirnos el uno al otro fantásticamente. Nunca lo vi irse o entrar a su casa, por generalmente yo tampoco estaba en la mía.

Tuve reuniones sin parar, familiares lejanos que visitar, y mis amigos para ver, quienes viven bastante lejos, por lo que no estoy segura si Edward me llamó, pero con certeza no oí de él.

A pesar de la ironía de tener a este monumento de hombre como vecino, esta es probablemente la razón por la que no lo había conocido antes. Teníamos horarios completamente opuestos.

Mi teléfono sonó a las seis en punto de la mañana un jueves, y yo pesadamente llevé mi brazo entumecido al teléfono y lo levanté, golpeando al gato por accidente, haciéndolo caer en mi estomago lo que me hizo dar cuenta de mis ganas de ir al baño.

"¿Hola?", gruñí, deseando (aunque debería estar enojada por despertarme tan temprano) que fuera Edward.

"Hola Srita. Swan. Habla el director Radcliffe" dijo su voz alegre. "Lamento no haber llamado anoche, pero estaba tratando de contactar a otros suplentes. La señora Grint esta de viaje en una conferencia, por lo que quería saber si usted podría trabajar hoy en su lugar."

"Claro" murmuré, pensando en mi cabeza que quizás podría tener otra hora decente para dormir antes de tener que levantarme. "Lo veré allí". Comenzó a agradecer con palabras tontas y a decir lo feliz que estaba pero le colgué y volví a envolverme en mis sabanas.

Estaba tan a gusto y relajada en mi nido de sabanas, mis piernas se sentían como gelatina. No quería ir a trabajar hoy. Había sido una noche de sueños perfectos, con perfectos sueños sobre Edward, y tenía el sentimiento perfecto al despertarme por la mañana.

Desafortunadamente, mi gato es un completo aguafiestas, por lo que tuve que levantarme a alimentarlo. Me vestí con una musculosa color borgoña, y un sweater gris, en conjunto con pantalones negros y zapatos a juego. Me apuré a comer un poco de cereal favorito, acompañado con un vaso de jugo de naranja mientras escuchaba las noticias antes de cargar el lavaplatos agarrar mi cuaderno, junto con mi tapado favorito, bufanda y guantes.

La caminata hacia el subte fue rápida. El aire tormentoso puso una barrera en mi camino, apurándome a llegar a la calidez del tubo.

Mi tren llegó a tiempo, mi viaje fue rápido y con muchas personas, pero logré mantenerme aferrada a uno de los postes con todo mi poder, mis ojos escaneando la multitud por una cabellera bronce familiar. Mi búsqueda fue en vano.

Dejé el tubo y camine por la estación hacia la escuela, sonriéndoles a los chicos que me reconocían en el camino.

El Sr. Radcliffe me encontró en el salón de la entrada y me hablaba agradecido mientras que caminaba hacia mi aula por el día, pasando por el gimnasio y la sala de música. Mi amiga, Alice, la consejera del colegio asomó su cabeza fuera de su oficina y me saludó mientras yo revisaba las notas que me había dejado la Sra. Grint. Después de espantar al Sr. Radcliffe y sus halagos recogí el plan de estudios y me encamine para ver a Alice.

"¿Cómo anda todo?" le pregunté, sentándome en el cómodo sofá. El día se veía bastante bien, películas toda la mañana, papeleo toda la tarde.

"Bastante bien, solo ayudando a algunos estudiantes con sus horarios. ¿Por qué estas aquí hoy?"

"La Sra. Grint esta de viaje por trabajo" murmuré, ojeando las páginas del plan de estudios.

"No puedo esperar que se jubile" Alice murmuró. "Tu ocupas su lugar más tiempo del que ella esta. Sería feliz si te oyera dar clases a ti en vez de a ella. Siempre me hace dormir."

"¿Cómo esta Jasper?" le pregunté distraídamente. Alice se veía feliz.

"Es maravilloso" dijo soñadora. "Ha estado corrigiendo tanto trabajo, es muy estresante para él, pero yo creo que lo hace ver más atractivo, ¿No lo crees?"

"No, no lo creo" dije en voz baja. Y, halando del diablo, Jasper entró en la oficina, besó a Alice apasionadamente, me dirigió un "Hola Bella" y se fue, justo antes que sonara el timbre. Rodé mis ojos hacia Alice quien esta riéndose nerviosamente y me levanté, tratando de ver a Jasper doblar la esquina, dirigiéndose hacia el aula de Historia.

Los estudiantes entraban a mi aula y se sentaban, sonriéndome felizmente mientras yo ubicaba la televisión y encendía la película, para luego yo poder ocuparme de revisar mi novela en mi laptop.

Toda mi mañana fue igual, escribir en la oscuridad mientras los estudiantes casi dormían mirando la misma película una y otra vez. Me levantaba para pararla, rebobinar, y play. Eso era todo.

Con la campana del almuerzo, cansadamente hice mi camino hacia en salón del personal. Cuando pasé por el salón de música oí una hermosa melodía saliendo del piano. Me congelé en mi lugar, di media vuelta y miré dentro.

Dentro, Edward estaba sentado en el pequeño piano, viéndose tan bello como la última vez que lo vi. La canción que estaba tocando era intrincada y hermosa, encantándome con su maravillosa melodía.

Me quedé ahí, parada, mirando y escuchando, viendo los músculos de su espalda moverse junto con sus brazos cubiertos por un sweater azul marino. La melodía era encantadora, y yo estaba completamente congelada en mi lugar hasta la última nota. Edward puso sus manos en su regazo y giró su cabeza, sonriéndoles a unos pocos estudiantes quienes le aplaudían.

"Hola Srita. Swan" un jovencito, Daniel creo, me llamó. Los otros estudiantes alzaron la vista y me saludaron, vi el hombro de Edward tensarse mientras empezaba a darse vuelta… y corrí.

Esperé a pasar la puerta y me recosté en la pared, tratando de calmar los latidos de mi corazón. Y, cuando escuche las sillas moverse en la sala de música, corrí hacia la sala de profesores para almorzar.

Hice mi camino hacia mi bolso y abrigo, retire el almuerzo que había traído conmigo y me senté en el sofá al lado de Alice, y de un estresado Jasper mirando papeles sobre la mesa de café.

"Hola chicos" murmure, mordiendo mi sándwich y rogando que estuviera lo suficientemente recostada para que nadie pudiera verme por detrás del sofá.

"¿Qué anda mal contigo?" Jasper murmuró, ojeando unas hojas buscando algo.

"Oh, nada, solo quería comer mi almuerzo en silencio" Alice arqueó una ceja mientras con un tenedor se llevaba un poco de ensalada a la boca.

"Oh, Bella, querida" me llamó en Sr. Radcliffe. Temblé y me hundí más en los almohadones. "Quería saber como le ha ido hasta ahora"

"¡Bien!" le dije, antes de tomar un sorbo de mi te. El Sr. Radcliffe estaba a punto de decir algo cuando de repente se congeló.

"¿Bella?" oí una suave voz detrás de mí. Me congelé, y Alice y Jasper miraron curiosos hacia atrás. Lentamente, deje caer mi cabeza hacia atrás y me encontré con la encantadora imagen del rostro de Edward al revés.

"Hola" le dije con una sonrisa antes de girarme para poder enfrentarlo apropiadamente. Su sonrisa se ensancho en una sonrisa torcida y se apuro a darle la vuelta al sofá con su taza para poder sentarse frente a mí. Noté al Sr. Radcliffe dirigirse hacia su vieja secretaria quien sabiamente lo llamaba.

"¿Cómo has estado? Dios he tratado de verte, pero hemos hecho un gran trabajo evadiéndonos" Sonreí y me hallé a mi misma riendo con él, con mis amigos solo mirándonos, preguntándose a quien diablos le estaba hablando.

"Chicos, este es Edward, lo conocí en el tubo hacia unas semanas atrás. Edward, estos son mis mejores amigos, Alice y Jasper" Educadamente estrecharon las manos y luego pude centrar mi atención en Edward.

"¿Me escuchaste tocar el piano?" me preguntó suavemente. Me sonrojé hasta parecer un tomate y asentí, mirando dentro de mi taza.

"Si te oí. Y lamento haberme ido, me puse nerviosa" dije, ofreciéndole una tímida sonrisa.

La sonrisa de Edward era calida, y sus ojos brillaban. Tomó mi mano y se paró conmigo.

"Ven conmigo" murmuró. "Quiero tocarte algo" Como no sabía que decir deje mi taza y asentí, ignorando completamente a mis amigos mientras lo seguía fuera de la sala.

En la sala de música, Edward me sentó junto a él en el banco del piano. Me miró por unos segundos, antes de comenzar a tocar de memoria una melodía encantada.

Sabía que los ojos de Edward estaban sobre mi todo el tiempo, pero mantuve mis ojos en sus dedos volando por sobre las teclas. Cuando terminó yo estaba ahí sentada mirando las teclas plateadas, completamente asombrada por la belleza que acababa de tocar.

"Esa es la primer pieza que he escrito para tu libro" susurró. Mis ojos volaron hacia él, su rostro estaba tan cerca. La habitación estaba oscura, no habíamos prendido las luces.

"¿Esa era para mi?" murmuré, apenas audible. Edward asintió.

Y lo besé.

No fue el mismo dulce beso que me dio en la mejilla que me había dejado en la imaginación. Había soñado con este chico todas las noches, por lo que me incliné, e inmediatamente presioné mis labios sobre los suyos.

El sentimiento era fenomenal, y se veía que mutuo, ya que Edward inmediatamente me rodeó con sus brazos y me acercó más a él. Nuestros labios se movían fervientemente y ambos soltamos un pequeño gemido.

Entonces la luz se encendió.

Hubo grititos, por lo que levantamos la vista a través de nuestro alborotado cabello para ver dos estudiantes parados en la puerta, sonriendo antes de largarse a correr riéndose. Edward y yo nos separamos y nos miramos, respirando pesadamente. Mis manos habían hecho que su cabello se pegara en todos lugares. Reí suavemente y lo acomode, cepillándolo con mis dedos hasta que quedara despeinado como siempre.

Me paré y Edward trató de acomodar mi cabello, pero lo hice yo misma con la ayuda de mi reflejo en la ventana.

"Te invitaré a salir esta noche" Edward afirmó confiadamente. Asumo que quería asegurarse de que pasara hoy antes de que no nos volviéramos a encontrar devuelta.

"Claro" afirmé. "Te veré después del trabajo" le dije con una sonrisa. Se inclinó y me dio un beso más dulce antes de que el timbre sonara y tuviéramos que irnos cada cual a su clase.

Noté, mientras trabajaba en mi laptop durante las horas de biblioteca, que los estudiantes que me habían visto con Edward estaban en mi clase, susurrando el uno al otro y ocasionalmente mirándome.

Cuando el timbre sonó anunciando el fin del día, estaba haciendo mi camino hacia la sala de música cuando uno de los estudiantes me llamó, corriendo hacia mí. Mis mejillas se calentaron. "Quería hablarle por un momento"

"¿Si?" le pregunté, rezándole a Dios que no mencionara nada sobre Edward.

"Quería saber si usted podría leer esto alguna vez. Realmente disfruté su primer libro, y significaría mucho para mi si me dijera que piensa de esto" explicó, dándome un cuadernillo azul. Le sonreí. Sabía exactamente como se sentía.

"Seguro, no hay problema" estaba a punto de decirle adiós cuando noté a Edward salir de la sala de música, cerrando la puerta tras él. No pude evitar contemplarlo.

"De verdad le gusta el Sr. Masen ¿No?" me dijo, más afirmándolo que preguntando.

Asentí, sin poder evitarlo. El chico sonrió. "La mejor de las suertes para ustedes entonces" deseó antes de salir corriendo. Edward me vio, parada ahí y camino hacia mi, tomando mi mano en la suya.

"¿Cómo estuvo tu tarde?" preguntó.

"Genial" fue mi respuesta. Alice venía doblando la esquina, con mi bolso y abrigo en sus manos.

"Toma, sal con tu chico y disfruta una adorable noche" dijo. "Voy a tener una con mi chico" me guiñó, justo cuando Jasper tomaba su mano y se dirigían hacia la salida.

Edward habló sobre sus clases y yo ajusté mi bufanda sobre mi abrigo mientras nos dirigíamos a las frías calles. Mi mano estaba tibia dentro de la de Edward y me sentía muy a gusto, hablando con él, caminando juntos y sonriendo a la vida.

Reí sonoramente cuando llegamos a la entrada del tubo, y Edward me ofreció una sonrisa torcida que me dejó sin aire.

"Parece que este es el único lugar donde podemos estar solos" me decía mientras bajábamos las escaleras.

"Es un lugar acertado. Es donde nos conocimos. Todos los momentos memorables serán aquí"

Edward asintió. "Conocernos, primera cita. Nos comprometeremos en la línea Picadilly, y nos casaremos en la Northern"

Asentí, deseando que creyera que mi sonrojo se debía al frío. "Tendremos nuestro primer hijo en la línea Distric, y el siguiente en la Circle"

"Ah, el tubo" Edward murmuró, comprando nuestros tickets y llevándome hacia nuestra plataforma.

Sonreí mientras me aferraba a él suavemente, viendo su cabello ondear cuando el tren llegó. Y, lo besé cuando entramos al concurrido vagón. Así era como todo debía ser.


como lo prometí, aca esta el último cap de esta historia.

espero que la hallan disfrutado tanto como yo.

mil gracias por todos sus reviews alentandome a que la termine :)

besos y nos leemos.