Acentúa el abrazo que es correspondido con igual entusiasmo.

-¡Lo siento, lo siento tanto, Kasumi! - exclama llorosa y con la voz quebradiza por el cúmulo de emociones que la invaden.

-Tranquila, Akane, ya pasó, no te preocupes - intenta reconfortarla, acariciando con dulzura los cabellos negros con toques azulados de su querida familiar.

Se separan con lentitud y la menor le enseña sus ojos vidriosos que le hicieron comprender a Kasumi cuan afectada se siente al respecto.

-Estoy bien hermana, de verdad, además necesitaba un tiempo a solas - dijo queriendo apaciguar las emociones de su hermana.

-Si lo hubiera sabido, Kasumi...- murmuró mordiéndose el labio inferior, verdaderamente acongojada.

La mayor niega con la cabeza y sonríe dulcemente a su hermana, antes de indicar con un gesto que se sentasen.

Carcajadas infantiles aquí y allá, parejas y uno que otro grupo de amigos, decoran la heladería de una exquisita y amena atmósfera.

Sin embargo, en aquella mesa de a dos ubicada a un costado del inmenso ventana lateral, la mayor y la menor de las hermanas Tendo sostienen una conversación que toca puntos un poco delicados...

-Lo siento, hermana, de verdad - vuelve a insistir afligida, y estira sus sus brazos para alcanzar las delgadas manos de su hermana mayor.

-Si sigues así me enfadaré - sentencia Kasumi simulando un enfado que no tardaría en ceder paso a su habitual sonrisa, entonces ejerciendo una leve presión en las manos de su terca compañía, continúa - Yo.. necesitaba un tiempo a solas...- aspira hondo- ...y ahora la verdad es que me siento mejor que nunca, me siento liberada, Akane. Después de pensarlo mucho llegué a la conclusión de que en realidad nunca amé a Tofú y todo esto me sirvió para darme de que no era feliz, pero ahora... ahora lo veo todo diferente, hermana. Me siento muy bien, ¡Como hace mucho no me sentía!

Permite a sus labios separarse un poco y a sus cejas alzarse en muestra de genuino asombro e incredulidad. No, sencillamente no esperaba confesión semejante...

Parpadea repetidas veces, consternada.

-¿No me estás diciendo esto para esconder como te sientes en realidad, verdad? - murmura quedo.

Kasumi sonríe levemente a su hermana, comprendiendo el por qué de su perturbación.

Ella, siendo una romántica irremediable, lanzar así como así la cruda realidad de su corazón para quién la oiga sería un golpe brutal, y más si es su hermana, confidente suya que en el pasado oyera de su propia boca las maravillosas definiciones que le otorgaba a aquel médico, quién ahora escucha que en realidad todo fue una mentira, una ilusión, una mala pasada de su corazón atolondrado y débil que conoció a aquel hombre en los momentos más oscuros de su vida.

-Me siento mejor ahora- es la respuesta que escoge dar.

Su hermana la queda observando algunos segundos más, queriendo indagar dentro de ella.

-De verdad, Akane - reafirma risueña la mayor.

La sinceridad en su hermana ha sido siempre su más recalcada cualidad. Percibe su tranquilidad sincera, impropia de quién sufre; aquella sonrisa que le dedica, es lo bastante cálida y tranquilizadora como para tratarse de una farsa.

Y finalmente, rendida, le devuelve la sonrisa con timidez.

-Está bien, hermana, pero que sepas que tienes permiso para llamarme siempre que te ocurra algo o te sientas mal.

Kasumi asiente conmovida del cariño incondicional de su querida familiar.

-Buenas tardes - irrumpe en la conversación un hombre de estatura media que viste el delantal con el símbolo y nombre del local. Les hace entrega de los menú, y se queda ahí de pie a la espera de la orden.

Tras realizar sus respectivos pedidos, el hombre de larga cabellera castaña se marcha con ambos menús en mano, y ambas mujeres reanudan su plática.

-¿Y bien, hermana? - le sonríe pícara la mayor. Ante al gesto de incomprensión recibida, la mayor entorna los ojos y visiblemente entusiasmada, rebusca en su cartera negra.

La menor observa con curiosidad los movimientos de Kasumi, quién a los segundos, extrae el periódico de ciudad y lo deposita en el centro de la mesa.

Lo desdobla con rapidez y le señala la imagen de la portada.

Ella y Ranma, en entrada de la residencia Saotome hablaban de los preparativos para la boda a realizarse en dos meses.

Suelta una risilla nerviosa que esconde con la palma de su mano izquierda, cual niña tras cometer alguna travesura de la que es encarada.

-¿Cuando pretendías decírmelo? - es el regaño de Kasumi, conteniendo la sonrisa que se le intenta esbozar en los labios y apunta con un gesto el anillo en el fino dedo anular de su hermana, anillo brillante de diamantes incrustados.

-Pretendía contártelo hoy - contesta ruborizándose un poco.

Kasumi se inclina un poco sobre la mesa entrecerrando la mirada, y le señala:

-Esto fue hace tres semanas - le dice en un susurro inculpándola.

La aludida vuelve soltar su característica risilla nerviosa.

-Lo sé hermana, lo sé...pero es que fue todo tan repentino -le dice gesticulando con las manos para dar mayor énfasis- Estas semanas han sido realmente caóticas, hermana -finaliza con una ancha sonrisa de la mas pura alegría.

Exhala un suspiro, levantando un poco las esquinas interiores de sus cejas, Kasumi comenta:

-Se te ve más feliz, Akane- y acaricia el antebrazo de ella, pero de pronto, una duda la asalta- ¿Hermana, cómo conseguiste que Kuno firmase los papeles de divorcio?

La observa expectante. La peli-azul se limita a sonreír con cariño, recordando aquella tarde calurosa y se dispone a relatar todo a su hermana con lujo de detalles.

Flash back.

La atmósfera en el salón no resulta precisamente agradable. Se siente nerviosa, muy nerviosa.

Ahí vivió en compañía de su 'esposo', ...y se le hace un tanto desfachatado el llegar ahí una tarde cualquiera en compañía del hombre al que ama sinceramente, para solicitar el divorcio.

Después de todo, Kuno nunca se comportó mal con ella.

Siempre atendió sus necesidades o al menos en lo posible, y siempre el amor que profesaba por ella pareció sincero.

Quizás, si hubiera utilizado otros métodos más honrados para llegar a ella, incluso le hubiera ofrecido su amistad, no su amor, pero sí su cariño.

A su lado, Ranma parece imperturbable , sin embargo, lo percibe distante y ¿por qué no? También un poco molesto.

Ambos habían estado ahí por más de diez minutos a la espera de que Tatewaki se dignase a aparecer por alguna de las puertas.

La criada que al verla le había sonreído y abrazado entusiasta, feliz de que Akane finalmente encontrase a su verdadero amor, había dicho que Kuno había vuelto a casa hacía un par de horas, que seguramente no tardaría en llegar a ellos.

Sin embargo, los minutos siguen transcurriendo y los ánimos, por parte de él, se agrían mas y más.

-¿No sabe que es de mala educación hacerse esperar? - masculla Ranma a su lado.

-Llegamos sin avisar, Ranma. No te quejes.

El hombre se ojos grises se acomoda mejor en el sofá, lanza un frustrado suspiro.

-Siento mucho de la demora.

Inmediatamente ambos se incorporan, virando sus percepciones a la izquierda de donde provino aquel gutural tono que Tatewaki escogió emplear.

Ranma y Akane se levantan del sofá y se apresuran en dar la reverencia debida a modo de saludo. El por su parte, permanece de pie en el umbral de la puerta con una expresión imperturbable en su rostro de emociones indescifrables.

-Así que tenía razón, Saotome. Me engañaste - dice en un alto tono, tal y si proclama, avanzando hasta el sofá individual frente a ellos, separados únicamente por la cuadrada mesa de centro.

Akane siente a su prometido tensarse y enseguida lleva su mano al antebrazo masculino en una señal de apoyo.

-Por favor siéntense - les dice Kuno desviando la mirada, tras advertir el significativo movimiento de la menuda mujer quién, legalmente, continúa siendo su esposa.

Ambos acceden tragando grueso, por distintos motivos.

Ranma rememora la plática sostenida con la chica, en la que ambos concuerdan en que debieran ignorar cualquier insinuación y guardar la compostura, al menos, hasta que Kuno firmase los benditos papeles.

Valiéndose de la importancia de aquella reunión, Saotome respira profundo.

Akane por su parte, sintiéndose nerviosa y traidora, intenta dar con el mejor modo de dar inicio al asunto. Aunque le es curiosa aquella reacción aparentemente relajada de cónyuge, no repara demasiado en este punto.

Con el tacto y la paciencia adecuada, Ranma y Akane obtendrían resultados favorecedores, y de eso, ambos son conscientes.

-Kuno... -pronuncia Akane, suavizando su voz- Supongo que ya sabes a qué vengo, ¿no?

El hombre de cabello castaño y semblante, repentinamente endurecido, la fulmina con la mirada haciéndola estremecer.

Instintivamente Ranma rodea con su brazo el cuerpo de Akane, percibiendo el fuego refulgir en el castaño mirar del dueño de casa.

-Nos amamos, Kuno. Lo siento, no hay nada que puedas hacer al respecto.

Sí, no es que fuera demasiado sabio para escoger los términos y las formas más adecuadas de expresión verbal, por ello es que tuvo que aguantarse el dolor de un codo plantarse con fuerza a su costado.

Kuno desvía la mirada, fijándola en el suelo algunos instantes, queriendo, seguramente, calmarse y pensar la situación con objetividad.

Todavía recuerda aquella conversación sostenida con Nabiki ...No puede seguir haciéndole daño. No a ella. No a quién más ama, ¡Maldita sea!

Alza la mirada y enfoca a la pareja. Ella, su hermosa ninfa, le reprocha con la sola mirada y él busca contentarla con unas frases susurrantes, posiblemente dulces.

¡¿Cuando?! ...Cuando entre él y ella se originó aquella atmósfera?! ¡¿Cuando ella se vio en la obligación de retener el impulso de sonreír para sostener a duras penas un enfado dulcificado en confianza?!

Una sonrisa triste se le traza en los labios al percatarse, definitivamente, de que aquella mujer nunca fue ni sería suya, entonces ¿por qué negar su felicidad con otro?

-¿Dónde están los papeles? - irrumpe de pronto con una voz suave y tranquila

Ambos le dirigen su atención. Al ver el desconcierto en ambos al manifiesto, él aclara:

-¿Trajiste los papeles contigo? - pregunta.

Ahí está. Con un expresión que Akane nunca antes había visto en él, o al menos, nunca se había fijado con anterioridad, le concede la oportunidad de ser feliz al lado de otro...

Kuno le sonríe y la observa con un cariño infinito en la mirada. Y Akane se siente mal, culpable en lo mas profundo porque de algún modo, sabe que lo ha herido.

Con lentitud, extrae de su bolso los papeles adquiridos el día anterior y se los ofrece.

Kuno estirándose un poco los alcanza y los lee rápidamente.

-¿Tienes un lápiz?

-¡Oh!, sí, si tengo...

Aturdidos e incrédulos presencian cómo el hombre los firma con toda tranquilidad.

Fue muchísimo mas sencillo de lo que habían pensado. Se sonrieron entre sí, con dulzura, con cariño. ¡Ahora sí podrían casarse! ...Ahora sí están oficialmente comprometidos.

Y en eso, una figura bastante conocida para dos de los ahí presentes, se asoma por el salón.

-¡Buenas tardes! ...

Abriendo desmesuradamente sus ojos al reconocer a su hermana, con su ropa arrugada y un poco despeinada, desde el umbral de la puerta.

-¡Nabiki! - exclama levantándose sorprendida de encontrarle ahí y de ese modo.

La castaña estira los brazos incitándola a que fuera a abrazarla, muda petición que la menor no tardaría en acatar.

Un abrazo fuerte, un gesto que plasmaría un 'perdón' que no sería nunca dicho. Cálidos sentimientos aflorando desde lo más profundo.

Al separarse, la castaña le sonríe con sinceridad en un ataque de inusual sentimentalismo, y desvía la mirada para enfocar al oji-azul todavía sentado en el sofá que desde su posición, presencia el conmovedor encuentro con cierta curiosidad.

-¡Saotome Ranma! - exclama ella fingiendo sorpresa- ¿Que hace una celebridad como usted en un lugar como este?

Akane suelta una carcajada risueña, sintiéndose feliz, ¡Completa, por fin!

Fin del flash back

-...Y eso ocurrió. Creo que Kuno y Nabiki están mas cercanos - expresa con el entrecejo ligeramente marcado en actitud dubitativa- Ahora se les ve mas amigos.

Kasumi le dedica un gesto de labios fruncidos. No le extrañaría en absoluto que su loca hermana se involucrase sentimental... o físicamente, con el ex-marido de Akane.

Se conmueve al percibir la ingenuidad natural de su hermana menor. No... ella no necesita saber cuánto rencor fue capaz de albergar Nabiki, su propia hermana, hacia ella.

La mayor lleva una cucharada de amarillo helado a su boca antes de contestar un poco desconcertada al respecto:

-Por cierto, Akane, ¿No es raro que Kuno haya reaccionado así? Yo creí que les costaría más.

-Todos pensamos eso - señala la peli-azul súbitamente seria- pero, ya ves... creo que por fin entendió que no lo amo y que la idea del matrimonio forzado no fue al final una buena idea - esboza una triste sonrisa, casi resignada y agrega - aunque, aquí entre nos me sentí muy mal... no sé... - levanta con la cuchara un poco de helado - ...sé que en el fondo Kuno me quería y después de todo nunca se portó mal conmigo - y degusta de su helado de chocolate.

Kasumi asiente comprensiva. Ella misma ha sido testigo de cuánto amor Tatewaki le ha profesado a su hermana menor...

Si tan sólo el terco y obstinado hombre hubiese seguido un consejo dado en un lejano atardecer en que ambos se habían enfrascado en confesiones ... tal vez y sólo tal vez, su historia hubiese sido distinta.

-¿Y has vivido con Ranma desde entonces? - le pregunta desviando un poco el curso de la conversación.

-¡Sí! - exclama la chica emocionada, siendo el brillar aún más acentuado de su mirar una clara señal de su felicidad - Es divertido. Se porta muy bien conmigo, aunque a veces me molesta...- arruga la nariz.

Al contemplar la actitud interesada de su hermana, ella lanza un bufido y le relata cierta ocasión en que...

Flash back.

-¿Exactamente Akane, qué pretendes hacer con eso? - pregunta él achicando la mirada, haciendo de sus ojos dos finas líneas grises.

La alegre joven se encamina tarareando una canción en dirección a la mesa de cocina con un platillo gigante en cuyo interior un producto envasado se asoma.

-¿Pues qué más? - dice interrumpiendo su tararear- Tengo hambre - agrega.

Deja el platillo sobre la mesa, abre el paquete y vierte el contenido en el interior. Arruga el papel por mero gusto, y seguidamente, con el platillo en mano, se dirige al microondas entre saltitos.

Sin embargo, un brazo rodeando su cintura le impide llegar hasta el objetivo.

-¡Hey! - exclama al serle arrebatado el objeto que sostenía entre sus manos.

De un movimiento manipula aquel cuerpo menudo para que quede de frente a él.

Sonríe divertido al contemplar aquella expresión de genuino enfado de su ahora prometida.

-Lo siento, Akane, pero no permitiré que me descompongas el microondas - es su explicación, clara y concisa.

Se aparta de la perpleja mujercita para encaminarse hacia la mesa y depositar ahí, lo que su adorada prometida deseaba calentar en el microondas.

-¡Idiota! - exclama ella roja de repente- ¿Que...?-

Se le enseña el estirado envoltorio del producto, en cuya portada de específica con letras mayúsculas: NO CALENTAR EN MICROONDAS.

Ranma exhala un suspiro apoyado en el borde de la mesa, y arruga de nueva cuenta el envoltorio sosteniéndolo con el puño cerrado de mano derecha.

-Deberías tener mas cuidado con lo que haces - expone desviando la mirada - Tal vez, no fue tan buena idea darle a Akai otro tiempo más vacaciones...- murmura mas para sí que para su compañía.

¡Y claro que ella supo valorar como se debe el trasfondo de aquella insinuación hiriente! pero desea oírlo de su boca, sí, ¡A ver si es tan valiente!...

-¿Qué quieres decir?! - exclama ella enarcando una ceja y ladeando un poco la cadera a la izquierda con su mano apoyada en ésta en una pose ofendida que al hombre le hizo extrema gracia, sin embargo, reteniendo su impulso de estallar en sonoras carcajadas le contesta:

-Pensé que era buena idea, así podríamos disfrutar de mayor privacidad - contesta queriendo sonar sereno, sosteniendo un inexpresivo semblante que señala lo serio de asunto, y prosigue- pero veo que antes que la privacidad se encuentra la supervivencia, Akane... y si te confío la cena es muy probable que los dos muramos intoxicados antes de darnos cuenta, ¡o peor aún! ...que acabemos sin cocina y ahí sí que moriremos de hambre.

Abre su boca extremadamente ofendida, ¡Como nunca antes!

El hombre al observar su reacción no pudo aguantar más y rompió en sonoras carcajadas que encendieron aún más la furia de la mujercita.

¡Se burla de ella! ...¡Abiertamente y sin reparo, el muy desgraciado! , y por supuesto que semejante humillación ella no la aceptó.

Decidida se encamina a la salida, maldiciéndole por lo bajo su falta de tacto y su osadía.

Oye los pasos del hombre acercarse a ella con agilidad, interponiéndose en su camino. La sostiene por los brazos con la risa todavía bailando en el gris de su mirar. Ella queriéndose soltar exclama:

-¡Suéltame, pedazo de imbécil! ¡Insensible!

La atrae hacia sí en un abrazo, conteniendo aquel cuerpo firmemente sujetado.

-¡He dicho que me sueltes!

El sopla contra su cuello queriendo apartar los mechones de cabello que interfieren. Ella se estremece ante el contacto cálido de su aliento.

-¡¿Qué haces he dicho q...?!

Otro soplo más.

-¡No lo hagas!

Acerca su rostro y tras depositar un beso sobre la blanca piel de su cuello, contesta a su oído:

-Cariño, no te enfades - acentúa el agarre de su cintura y le da otro beso más a su cuello, esta vez mas extenso que el anterior.

Una oleada de calor la inunda de pronto, tal vez por la extraña atmósfera que vino a asentarse de pronto.

Parpadea repetidas veces. Ranma parece haber aflojado un poco el agarre y bajado la guardia, curiosamente, así que ella aprovechando la oportunidad lo empuja y lo encara:

-¡Te perdono si no te vuelves a meter con mi forma de cocinar!

El oji-azul esboza una sonrisa condescendiente y le contesta con sutileza:

-Lo prometo.

Fin del falsh back.

Kasumi cubre una carcajada melodiosa. ¡Su hermanita nunca cambiaría! ...Seguiría siendo igual de despistada en cuestiones de cocina.

-Eres todo un caso, Akane - señala la mayor sonriendo a la chica quién, con la cuchara en la boca desvía la mirada al ventanal- pero lo dejaste en un punto interesante...

Ante lo último la peli-azul frunce el ceño ligeramente volviendo a enfocarla.

-¿Qué quieres decir con 'punto interesante'? - quiso saber achicando la mirada.

-Pues que es obvio que en lo del abrazo, los besos al cuello...- abre un poco más sus ojos queriendo darse a entender, pero sin conseguirlo aparentemente.

Su hermana, a pesar de su edad, es muy ingenua e inocente en ciertos temas, y si bien aquello es algo digno de valorar en los tiempos que corren, resulta a veces exasperante como es el caso.

-¡Vamos, hermanita! ¿No me digas que no sentiste nada cuando él te besaba en el cuello, su cercanía?

La pudorosa mujercita agacha la mirada, sonrojándose al enterarse de a qué se refería su hermana con 'punto interesante'.

-P-pues, s- sí sentí algo - reconoce en un murmuro.

Kasumi la señala con el dedo índice y una ceja alzada.

-Hermanita, ¿Ustedes no han...? - deja en el aire la interrogante, queriendo creer que no hay necesidad de finalizarla.

A Akane se le acentúa el sonrojo. Comienza a jugar nerviosamente con su helado ya un poco derretido.

-N-No, pero...- se calla y aprieta sus labios.

-Akane, soy tu hermana, puedes contármelo - le sonríe ella para darle ánimos y rescatarla de la vergüenza que bien sabe, su hermana está sintiendo.

La menor traga con dificultad y un tanto nerviosa le dice:

-No hermana, de verdad - le dice y luego admite un tanto abochornada - Es decir, una vez digamos que... ocurrió algo, ¡pero yo le detuve! ...

Flash back

Se encuentra subida a una silla. Enfadada por su estatura, demasiado baja para su gusto en aquellos instantes, se estira a mas no poder.

Necesita frazadas. La noche está fría y ha descubierto que tiene muy pocas frazadas en su cama. Sin embargo la altura del mueble es demasiado alta para ella, y aún encaramada sobre una silla, no le es posible dar alcance a su objetivo.

-Maldición - masculla.

Sopla para retirar el mechón de cabello que se le fue al rostro y observa con determinación las frazadas asomarse desde lo alto, tal y como se burlaran de ella.

"Estúpidas frazadas. ¡No me las van a ganar!"; piensa, y vuelve a intentarlo, quedando de puntillas sobre la silla.

Alcanza finalmente un extremo de las frazadas y una sonrisa se le esboza victoriosa en el rostro, pero al desplazar -sin darse cuenta- uno de sus pies a un lado la silla ésta se inclina despiadada a uno de los costados haciéndola caer...

Un grito se le escapa y cierra con los ojos con fuerza a la espera del impacto contra la dura cerámica.

Unos fuertes brazos se interponen en su caída. El estruendo de la silla al caer y el pesado sonido de las frazadas pasan a segundo plano, porque de pronto, se ve prendada por aquel mirar grisáceo que admira su rostro a escasos centímetros de distancia.

-¡¿Que haces?! - exclama sonrojándose y soltándose del agarre del hombre quién cuida de soltar antes sus piernas para que no cayera.

-Te vi en problemas así que... - intenta explicarse él sin poder evitar que una divertida sonrisa se esbozase.

Y ante este gesto, la mujercita extrae sus propias conclusiones.

-¡Me viste, no? - él desvía la mirada conservando todavía su enigmática sonrisa- ¡Me has estado observando todo este tiempo y no fuiste capaz de acercarte a ayudarme?! .

-No pude evitarlo - le contesta él, serio de pronto volviéndola a mirar - Fue la escena más dulce que he podido presenciar.

Semejante confesión la aturde momentáneamente.

-¿Q...? - intenta decir, pero se sonroja con fuerza al comprender la declaración y agacha la mirada.

Ranma la observa con devoción, conmovido por entero. ¡Es ella tan inocente, tan ingenua y adorable!

¡Si supiera cuan bella se ve con las mejillas encendidas y ese aire infantil! ...

Siguiendo un impulso, se acerca y lleva sus dedos a la barbilla de ella llamando así su atención.

Alza la mirada sorprendiéndose de su cercanía. Su rostro se encuentra a centímetros del suyo, y sin alcanzar ella a objetar ni a separarse, él acorta la distancia y la besa con dulzura en los labios.

Dulce contacto de aquellos labios masculinos moviéndose sobre los suyos, y la punta traviesa de su lengua queriendo hacerse espacio entre sus labios para colarse dentro de su cavidad.

Los brazos de él envuelven su cintura estrecha. Ella, con las manos sobre su pecho, participa ahora activamente en el beso permitiendo la profundidad solicitada.

Poco a poco los besos que en un principio eran tiernos, cargados de dulzura y delicadeza, se convirtieron en unos pasionales, mas urgentes.

Las manos de él acarician su cintura de arriba abajo marcando su silueta femenina.

No supo ella momento exacto en que él la coge en volandas, y entre besos vehementes y risas nerviosas la conduce a su cuarto y la lleva directo a la amplia cama.

La recuesta con la delicadeza misma con que sería tratada una fina muñeca de porcelana cuyo valor monetario o sentimental fuera incalculable.

Ella lo contempla unos instantes sonrojada y risueña mientras él se posiciona sobre ella cuidando de no apoyarse sobre ella y continúan con la serie de besos.

Una mano grande de él se planta en su seno derecho estrujándolo con cariño y firmeza, mientras desvía sus labios a su cuello, saboreando su calidez, su dulce gusto a vainilla.

Akane cierra los ojos por el tibio contacto de sus besos y suelta constantes y pequeños suspiros por el masaje a su seno derecho .

...Hasta que un pensamiento cruza su mente y la impulsa a separarlo de ella sujetándolo por los hombros.

El, comprendiendo la situación, posiciona las palmas de sus manos sobre aquellas mejillas cálidas y sonrojadas, mientras le pregunta con la mayor ternura que pudiera expresar:

-¿Qué ocurre? - le dice en un murmuro.

Akane agacha la mirada y cierra los ojos, sintiéndose culpable...

¿Cómo explicarle que no puede entregarse todavía debido a una promesa dicha a su madre años y años atrás? Sin embargo, él no le exige una explicación, ni la atormenta con reclamos y quejas.

Unicamente deposita sobre su frente, entre su flequillo, un dulce beso.

-No pasa nada, Akane - le dice al apartarse mirándola fijamente, con las palmas todavía sobre sus mejillas desliza sus pulgares sobre su piel en una caricia- Descansa - le sonríe sólo para reafirmar que no le afecta en absoluto, que comprende su inseguridad, que no requiere explicaciones.

Fin del flash back

Sonríe embobada al recordarlo. ¡Si supiera cuánto valoró aquel gesto! ...

-No cualquiera hace eso, Akane - le dice su hermana conservando la misma sonrisa que adornara su rostro durante todo el relato.

La peli-azul asiente, todavía sonrojada cogiendo con la cuchara otro poco de su helado.


Achica la mirada y frunce los labios.

¡Maldición, lo tiene en la punta de la lengua! ... Su hermana la observa expectante, lo que acentúa la presión de dar con el susodicho que responde al nombre de Hibiki Ryoga...

...Hibiki Ryoga...

La imagen de un adorable muchacho de mirar verdozo y piel trigueña se traza en su mente, y a la par recuerda que fue la visita inesperada cierta tarde.

Impulsada por la necesidad de saber de si está o no en lo cierto, se sobresalta y tartamudea:

-¡E-el chico aquel de ojos verdes, ¡¿No?! ¿Es él?

¡Y tanto que se había emocionado! ...Recobrando Akane la compostura, lanza un bufido y le dedica a su despistada y olvidadiza familiar una expresión recelosa:

-Ese es Yihiro Ryu. Fue un compañero de preparatoria también, pero no es Hibiki Ryoga - señala su hermana con voz cansina- Hibiki es el chico de pelo negro, ¡El del colmillo, Kasumi! Frecuentaba mucho nuestra casa.

Kasumi exhala un suspiro dándose por vencida con el tal Hibiki.

-No lo recuerdo, Akane, lo siento - murmura y pregunta curiosa- ¿Pero que sucede con él?

-Hace tiempo me lo encontré. Resulta que es manager de Ranma... o era - agacha la mirada.

Flash back

Su expresión es del todo indefinida para ella. Aquel gesto es nuevo en todo su esplendor, y ella, a algunos metros de él, desea interpretarlo.

...De algún modo sabe que una mala noticia está escrita en aquella carta llegada esa misma mañana, pero ...¿A qué se debe esa carga de ironía percibida?

No supo discernir con precisión si su prometido rompería en carcajadas o ahogaría un grito frustrado en el minuto menos pensado, y quiso adivinarlo, porque de pronto comenzó a ponerse nerviosa a causa de la ansiedad.

-¿Qué ocurre?- atina a cuestionar.

Ranma alza la mirada de aquella caligrafía horrenda que definió siempre la escritura de su amigo, ...¿su amigo?. No, no es su amigo. El mismo se encargó de romper ese lazo. Su orgullo, su estupidez, ¡sus celos! dieron término a aquella amistad construida por años...

Percibe la inquietud en ella aguardando una respuesta que consiguiera estabilizarla.

El cúmulo de emociones en su interior se esparce. Le retuerce el corazón al saberse culpable.

-Es de Ryoga - murmura. Y no supo que expresión dio ni qué vio ella en él.

Se recarga en el espaldar de la silla, y ella corre a su rescate con la firme convicción de que le necesita. Lo abraza por atrás, y apoya su barbilla en su hombro sin preguntarle nada, ofreciendo la calidez de su cariño siempre incondicional dedicado a él.

Sólo entonces, cuando ya le tiene agarrado y las manos de él acarician las suyas en un mudo agradecimiento, es que piensa en el contenido desconocido de aquella hoja doblada en cuatro encima del escritorio en donde la depositara segundos antes.

¡Ya lo sabría! ...Cuando su prometido se encontrara dispuesto a compartir los secretos de aquella misiva, ella le escucharía y le volvería a reconfortar sólo para que no volviera a recibir la intensidad de su pesar, el mismo que pudo leer con sólo mirarle a los ojos.

-Se ha ido. Se fue de viaje - dice irrumpiendo sus cavilaciones- Fuimos amigos por mucho tiempo, y ahora Akane... - exhala un pesado suspiro y agacha el rostro - Me siento un verdadero idiota.

-Lo bueno es que te das cuenta, Ranma - es el inoportuno mensaje que dio.

Ahoga una risa que ella, a causa de tener las manos sobre su pecho, pudo notar.

-¡Tu siempre tan adorable! - ironizó.

Ella sin embargo, permanece seria y le susurra al oído.

-Tú tranquilo. Estoy segura que volverán a reencontrarse...- y acentúa su agarre.

Fin del fash back

-...Es una completa lástima que se haya marchado- murmura Akane, desviando la mirada a su copa de helado ya derretida - Ryoga me caía muy bien, es un chico muy dulce y atento.

-¿Y por qué discutían Ranma y él, entonces? - quiso sabe Kasumi. ¿Quién sabe? Tal vez, su pequeña hermana se está involucrando con un hombre demasiado prepotente.

La peli-azul alza los hombros sin variar la melancólica expresión de su rostro.

-Pero él... no es violento ¿o sí? - quiso cerciorarse.

Ríe al ser los pensamientos de su hermana expuestos, y niega con las manos.

La idea de un Ranma violento, le hace infinita gracia... aunque ahora que lo piensa mejor...

-¿Han discutido fuerte alguna vez? - inquiere la suspicaz de su hermana, ahora un tanto preocupada por el porvenir de su hermana quién parece meditar el asunto con seriedad.

La interrogante le trajo a la mente un recuerdo de emociones distintas y nuevas, un momento que nunca olvidaría...

Flash back

La tarde iba magnífica. El sol radiante en lo alto. El sonido del océano y de las gaviotas, la calidez de la arena y la tranquilidad en el ambiente, todo en una mezcla amena, demasiado agradable y bien merecida.

Juntos de la mano paseando a orillas del mar, entre risas y confidencias.

Un distraído susodicho ajeno a la atmósfera íntima de la pareja, irrumpe en la escena.

Lo primero que se le vino a la mente a ella: "Genial, otro admirador más"; sin embargo, cuando el hombre de tez morena y evidente alegría pronunció su nombre, le desmoronó cualquier queja que mentalmente pudiera originar.

Bajo la atenta mirada de un disgustado Ranma, el hombre le cuenta a su interesada prometida que fueron amigos hace tiempo, que se conocieron en una fiesta cuando ambos no tenían mas de dieciocho años y que, apenas la divisó, se sintió tentado por saludarla, decorando la frase con un '¡¿Quién sabe cuánto más tendré la suerte de verte de nuevo?!'.

La peli-azul avergonzada porque aquel rostro no le sea ni pizca de familiar, le miente con descaro y le afirma que le recuerda, y añade además la increíble rapidez con que transcurre el tiempo.

Y pronto, como si hubiesen sido amigos de toda la vida y como si ella le recordase, se sumieron en una interesante plática como de cinco minutos, entre risas y demás.

El ameno "reencuentro" finalizó con amistosos comentarios, hasta que el hombre se marchó y sólo entonces la joven notó cierta tosquedad emanar de su callado prometido...

El recorrido de regreso se hizo en un incómodo silencio. Ella queriendo averiguar, sin mucho éxito, que trae a su prometido tan molesto.

Y el prometido, repasando estoicamente una y otra vez el adorable reencuentro...

Y no es sino ahora, que habiendo llegado a casa, él la encara reclamando un "evidente coqueteo"!.

-Ranma... No seas infantil, ¿quieres? Sólo era un amigo, de hecho, ni siquiera lo recordaba - reconoce marcando su entrecejo fruncido - No coqueteaba.

El dolor de que el término fuese empleado tan injustamente en su contra sigue ahí, punzante, y él no hace nada por mermar el desazón que se le instalara en el pecho debido a su desconfianza irracional.

Sí, porque que ella sepa, si es por cuestión de celos y desconfianza ¿No sería ella la indicada para dudar?

El recuerdo de aquellas sonrisas, de aquella simpatía, le revuelven el estómago. Voltea para encararla:

-¡Sí que le coqueteabas, Akane! - exclama riendo gravemente desviando la mirada al techo, como si se burlara de su inutilidad por contrarrestar lo que es, según él, incuestionable.

Una sonrisa triste surca los labios de la mujer, aguantándose las ganas de romper en llanto delante de él.

-Estás cometiendo un error, Ranma - murmura quedo y con la mirada gacha, para luego, con ánimos renovados, levantar el rostro y airada continuar- ¡Porque soy yo quién mas motivos para dudar de ti! , ¡¿Acaso me has visto a MI besando a otro?!

El la fulmina con la mirada. Ambos saben bien en qué se apoyó para revelar la pasada respuesta.

-¡Yo sólo fui amable! ¡El chico no parecía mala persona, tampoco puedo ahuyentar a todos los que se acerquen a mí porque tú seas un idiota que no confía en mí! - le gritó, sintiendo ahora sí, como le fluyen las lágrimas libremente y sin restricciones, enseñando cuan afectada se siente por su causa.

El hombre traga con dificultad y retrocede un paso. Bien, verla herida en todo su esplendor es una visión que le llega al alma y le hace cuestionar sus propias acciones, las mismas que derivaron al despliegue de dolor que ella, sin quererlo, le revela...

¡Pero es que...! Maldición, si tan sólo fuera más cauto en sus reacciones, si no dijera lo primero que siente y piensa... ¡Pero es que aquella situación le revolvió las entrañas!

Cierra los ojos y lleva las manos al rostro, colocando la yemas de sus dedos índices en el costado interior de sus ojos, en los laterales de la zona en donde comienza la nariz, mientras que las puntas de sus demás dedos se unen quedando cada pulgar hundido en la parte inferior de su rostro.

Respira hondo, sabiendo que debe pensar bien sus próximas palabras, ¡que no debe permitirse arrastrar por los celos! ...

Tras algunos segundos vuelve a abrirlos y la enfoca a unos metros de distancia, silenciosa, con los ojos hinchados y las mejillas un poco rojas.

Si piensa, con la cabeza en vez del corazón, debe admitir que no hubo en la conversación presenciada nada que pudiera delatar siquiera un atisbo de descarada infidelidad..., ¡¿pero entonces?! ...¿A qué se debe el ardor en su pecho nada mas recordarla compartir animada con otro, regalarle sonrisas a otro?! , cuando aquellos privilegios sólo deberían corresponderle a él, ¡ a él, maldita sea! ...

¿Por qué la desgraciada inseguridad lo invade con tanta facilidad cuando se trata de ella?.

Avanza hasta ella con lentitud, y al llegar la abraza con fuerza, aprehende el cuerpo menudo contra el suyo como si fuera la última vez que se le permitiera tal afecto.

-Perdóname, cariño - le murmura al oído. Suelta un suspiro, tal si se quitara de encima un peso insostenible- ...usualmente no soy celoso - ríe roncamente, haciéndola vibrar- tú sacas lados de mí que no yo sabía que tenía- la besa seguidamente en el cuello, como se le ha vuelto hábito.

Se aparta un poco de ella sólo para contemplarle el rostro, y suspira con alivio al admirar cuan bella luce contenta...

Fin del flash back

- Que extraño que un hombre como Ranma, tan atractivo y famoso, sea así de inseguro -comenta su hermana, revolviendo con la cuchara el helado derretido.

-Aunque... - se prepara para confesar, esbozando risueña una dulce sonrisa - ... me encanta, en cierta forma - agacha la mirada- me hace sentir que soy importante para él.

Kasumi cubre con sus finas manos la derecha de su hermana, dedicándole en el gesto cuan feliz se siente por ella.

-¿Y bien? ¿Cuando me lo presentarás?

-¡pero si le conoces! - exclama risueña la peli-azul.

Kasumi suelta entonces una risita también: Ya sabes a lo que me refiero!.

-Pronto, hermana - le sonríe, antes de fruncir los labios - Estas tres semanas han sido estupendas, pero desde la próxima semana comenzará a entrenar para algunos torneos que vienen el otro mes - exhala un suspiro- Ya no lo tendré conmigo tanto como me tiene acostumbrada.

-Es normal, Akane. Y te comprendo - le dice a expensas de sus propias experiencias- pero, te acostumbrarás luego. Te lo aseguro.

La menor se muerde el labio inferior asintiendo.


Cuatro semanas después...

Una sonrisa se le escapa, sin quererlo. Ahí, acurrucada y cómodamente envuelta en una manta color cereza en un costado del sofá, con la televisión encendida por la necesidad de ahuyentar el silencio; se sorprende por sus propios pensamientos, sus propias reacciones sin hallarle a éstas explicación lógica.

Quizás porque lo lógico no tiene cabida en el corazón... , y lo cierto es, que nunca en su vida se imaginó en situación semejante: Tendo Akane aguardando ansiosa la llegada de un hombre; Tendo Akane pensando seriamente en la loca idea de intentar cocinar la cena, sólo para sorprender -si es posible, gratamente- al mismo hombre.

¡¿Desde cuando le ama con tanta efervescencia como lo hace?! ¿Desde cuando gusta perderse en fantasías junto a él?! ¡¿Desde cuando su cuerpo parece exigirle que vaya al reencuentro con aquel otro a cuyo calor está tan acostumbrado?!.

No sabe con exactitud, y la verdad ¡Tampoco interesa la precisión! Cuando las sensaciones gobiernan, cuando los sentimientos si ciernen a las reacciones, entonces por el bienestar mental, lo recomendable es rendirse en la búsqueda de lo racional...

Y en esto se haya meditando la mujercita, cuando el sonar de su celular la distrae.

Lanzando un agudo gritito, se despoja de la calidez embriagante de la manta y corre en dirección al cuarto, rogando porque, sea quién sea que se halle al otro lado de la línea, sea paciente y aguarde su llegada.

¡Y con mayor razón si se trata de EL!

...Sip, corre como una loca adolescente sosteniendo la ilusión de contestar y que sea la voz varonil de su amado la escuchada. ¡Y vaya que se siente tonta al pensarse a sí misma de aquel modo! ...Suelta una risilla traviesa a la vez que coge el aparato, sin darse tiempo de verificar su número.

-¿Si?! - chilla y al tiempo se avergüenza del aniñado tono.

-Akane, soy yo Kasumi, ... es papá, él está muy grave...

Las demás explicaciones apenas las oye. De pronto todo parece detenerse en un segundo determinado.

-...¡¿Alo? Akane, ¿Me escuchas? ...

Siente cómo la agarran del brazo, cómo el hombre al que tanto había esperado ver le habla concediendo permiso a su voz que tanto había esperado oír, y sin embargo ni lo ve, ni le escucha. Siente cómo la arrastra por los pesillos, por el salón, por entrada, y ella, cual muñeca sin vida, se permite guiar sin rechistar ni emitir queja alguna.

No reacciona hasta que huele el suave olor a cuero de los asientos y una suave y fresca brisa se cuela por la ventana un poco abierta, le cuenta de su cambio de escenario sin que ella tomase consciencia de éste.

...Un segundo, ...¿Había oído bien? . Entreabre sus labios y suelta un suspiro entrecortado, abriendo más sus ojos de lo necesario. Vira el rostro y lo encuentra. Tenso, viendo directo al frente y agarrando con fuerza el volante.

-Nabiki me llamó. Me lo contó todo - entonces la mira por unos segundos, obteniendo de ella la imagen de una pálida Akane que le escucha un expectación y dolor. Respira hondo, y vuelve a mirar a la carretera estirando su brazo hasta alcanzar la fría mano de ella- Yo estaré contigo, Akane. Pase lo que pase.

Aquello no pudo sino llenarla de una emoción vibrante y regocijante por igual. Se siente aliviada de pronto por la calidez recibida, por aquella mano grande que sostiene la suya ejerciendo presión en un transmitir de valor admirable.

Le sonríe mas para sí que para él, porque en medio de toda la oscuridad ...El, desde entonces y para siempre, sería su luz.

-Gracias- murmura.

El conducir lo obliga a retirar su mano de la suya, y le dice queriendo sonar sereno:

-¿Cómo te sientes? Hace poco te veías muy mal - y sin embargo, no pudo evitar que su tono de voz se enronqueciera.

Le preocupó más de lo que pudiera admitir el estado catatónico de su amada, sosteniendo todavía el auricular con una mirada perdida, sin responder. En un estado de shock que consiguió alarmarle, por ello es que al oírle hablar una gran presión fue liberada.

La oye exhalar suspirar, y tras algunos segundos le contesta:

-N-No, no sé como me siento... - le oye pronunciar con la voz temblorosa.

Aquel tono quebradizo le encoge el corazón y voltea a verla unos segundos, sorprendiéndola secándose con fuerza sus ojos.

Vuelve a mirar al frente y se humedece los labios.

-Akane, yo...

-Tranquilo - le dice con voz un poco ronca- Estoy bien - y vuelve a suspirar antes de decir- Por cierto, nunca te había visto manejar.

Ranma sonríe de medio lado, a sabiendas de que el último comentario no había sido dicho por la curiosidad que le inspiró el hecho sino por la necesidad de desviar el tema de conversación.

-Sí, todo pasó tan rápido que sólo pesqué el auto y me fui del entrenamiento. En lo único que pensaba cuando Nabiki me llamó fue en llegar a ti cuanto antes -confiesa serio.

Una sonrisa agradecida surca el rostro de la mujercita conmovida, quién desvía su mirada al borroso paisaje de veredas y viviendas conocidas.

Lo supo: Se dirigen a la residencia de su padre.


Las dos hermanas Tendo, la mayor y la de al medio, admiran cómo la vida de su padre se apaga de a poco.

En la habitación gigantesca en cuyo centro el hombre de larga cabellera agoniza, sólo están presentes sus dos cercanas familiares.

Ningún otro pariente, ningún amigo... sólo ellas; entonces no se puede pensar en partida más triste y solitaria que aquella.

-No quiero terminar así -confiesa con la de corta y sedosa cabellera castaña secándose con rapidez el inicio de una lágrima.

Su hermana mayor no le contesta. No es necesario. No se precisan las palabras.

Lo oyen balbucear el nombre de la pequeña de sus hijas, lo observan solicitar su presencia a brazos estirados y ojos suplicantes, en medio de todo su agónico delirio.

"¡¿Cuan pesado es el peso de tu culpa, padre?"; se pregunta la mayor cubriendo su rostro con ambas manos para ahogar su llanto.

La sorprenden los brazos de su hermana alrededor suya, reconfortándola, ¿De cuando su hermana se presta para tales afectos?

No se da el tiempo de pensarlo mucho. Responde a la caricia, abrazándola, apoyando su rostro lloroso sobre su hombro accediendo a su caricia brindada con franqueza.

Y es que Nabiki llora también, pero en silencio, sin espasmos, ni sollozos que delatasen la grieta en su corazón y que al mismo tiempo pondrían en evidencia la sensibilidad guarecida en lo mas hondo, retenida con toda intención, y sin embargo en ocasiones como las que se presenta bien puede permitirse el 'desliz' de liberar toda carga emocional acumulada quién sabe por cuantos años.

...Es en el momento en que alguien se despide para siempre de lo mundano y terrenal, en que se recalcan las cualidades de dicho ser y se alude a los momentos agradables, consiguiendo despertar aquel cariño que hubo siempre.

Entonces comienzan las culpas del maldito tiempo derrochado. Las asperezas se dejan de lado y sólo se ofrece amor, del mas puro... y mas tardío e inservible, también.

Las bondades se enseñan y los gestos afectuosos debieran producirse cuando éstos pueden ser valorados en toda plenitud, cuando el receptor es consciente del amor que se expresa y le está al alcance regocijarse de gloria, porque no hay mayor placer que sentirse amado y respetado por quienes se ama y se respeta por igual. En cambio, cuando la llama de vida está a punto de extinguirse, cuando ya no es posible advertir los despliegues de afecto debido al delirio agónico, lo esencial carece de validez... y todo se tiñe de auto-reprimendas inútiles.

Es indiscutible, sin embargo, que es aún peor el marcharse de este mundo con el peso irremediable de las culpas, de pecados malditos que envenenan y dificultan la partida, volviéndola dolorosa por los recuerdos.

¡Oh, sí...! La maldita vida que uno solo escoge y de la que mas tarde debe hacerse responsable, porque en el instante final se tiende a las reflexiones y así mismo se implora misericordia, por quién sea que esté al otro lado aguardando su llegada. Pero... ¿Cómo implorar misericordia, como prestarse para tal desfachatez cuando el daño que se hizo se contempla como imperdonable?! ...

Si tan sólo Tendo Soun hubiera sabido valorar los detalles mas simples, como los nostálgicos tonos de un atardecer; como valorar sus propios sentidos tales como la vida o el olfato, porque hay quiénes que no corren su misma suerte; como el apreciar el amor familiar que una vez se le brindó sin contemplaciones, permitiéndose embriagar por el dulce vibrar de su alma cada vez que sus hijas le sonreían con la inocencia de una infante traviesa y cariñosa, que derrama afecto por donde quiera que vaya y lo solicita por igual;

Si hubiera sabido que la felicidad se encuentra en la sencillez de la vida, en una mezcla de colores, emociones y vivencias de las que se disfrutaría y aprendería, que lo esencial es apreciar la vida tal cual se presenta, hubiera permanecido horas y horas pensando en por qué la gente gusta tanto de complicarse la existencia en lugar de dedicar su mente a idear nuevos y factibles métodos de adquirir bienes y riqueza.

¡Maldición! ...


-No sé qué decirte - la oye murmurar.

El se pasa las manos por su cabello oscuro, respirando hondamente.

¡¿Por qué le es tan difícil?! ...

Está bien, sabe que pocas veces han sostenido una plática relativamente constructiva por mas de media hora y que los saludos, cuando se topan por casualidad en la vía pública, denotan cierta incomodidad... ¿y qué?!

¡¿Qué importa eso, si a ambos los une una valiosa conexión?! ...El sabe cuándo ella le necesita y viceversa.

Cuando alguno de ellos arriba al apartamento del otro, éste sabe la intención y la acata enseguida. Sin cuestionamientos, ni quejas e inseguridades latosas.

Por medio de sus cuerpos han creado una unión insoldable, y ello le ha llevado a proponer la sincera idea de formalizar su relación, de tener el permiso para invitarla a salir al cine y a comer, de conocerla en otros ámbitos y llegar a abrazar su alma así como abraza su cuerpo al menos tres veces por semana.

-No tienes que hacerlo si no quieres - le dice ahora sonriendo, haciendo notoria la característica tan suya y que le ha definido desde siempre- Si quieres seguir así, con estos encuentros por mí no hay problema, ¡Tampoco creas que te estoy reclamando o algo!

La mujer se acomoda mejor entre las sábanas, y con la inseguridad al manifiesto tarda algunos segundos en contestar momento que él aprovecha para embeberse en su belleza una vez mas.

¡Ahh! Si supiera cuan bella le resulta. Cómo contrastan sus cabellos castaños con la blancura de la almohada, cómo adora la claridad de sus ojos tan expresivos, cómo lo llena el simple hecho de contemplarla en pleno éxtasis: Con el cabello revuelto ligeramente, sudada y con un adorable tono carmín adornando sus mejillas, entregada en plenitud y a su voluntad de acariciar, besar y lamer cualquier zona de ese cuerpo disponible sólo para él.

-De acuerdo... - lo saca de su ensoñación. Parpadea repetidas veces y ella dice con voz suave y una sonrisa dulce - ¿Qué te parece si salimos este sábado? ...

La atrae por la cintura a su cuerpo y permite escape a carcajadas que mueren en la piel nívea de su cuello. Se siente dichoso, ¡Feliz ! Porque la aceptación le ha sido concedida.

-No te arrepentirás, Ukyo, de verdad que no - le murmura al oído, y se aparta un poco en busca de sus tiernos labios para atraparlos con esmero entre los suyos.


Siente al cúmulo de emociones reverberar en lo mas hondo de sí...

Se agacha a un lado de su lecho, y enseguida, él supo reconocer su cercanía porque aún en medio del delirio la enfoca.

El brillo en sus ojos al borde del llanto... ¡Su hija! ¡Oh, su pequeña y amada hija! ... Está ahí, ha llegado hasta él finalmente...

-Akane... - la llama con voz desgastada y estira su brazo tembloroso, hasta alcanzar a tocar con su ásperos dedos su tibieza.

Kasumi y Nabiki a algunos metros de ellos evidencian sorpresa ...Su padre había perdido la consciencia, ya no las reconoce a ellas y en todo aquello una pizca de cordura vivificada por la culpa tiene lugar. Ranma a un lado de ellas guarda respetuoso silencio.

Aprieta sus labios. Finas lágrimas retenidas por demasiado tiempo recorren su sendero, marcando con humedad sus mejillas. Afirma con firmeza las manos un poco arrugadas de su padre entre las suyas.

...¿Cuando había envejecido tanto?

El cáncer terminal diagnosticado acaba con su vida segundo a segundo y para él sólo existe su pequeña hija, aquella que le perdona, que le ofrece bondadosa y misericordiosa una marcha amena, liberado de cualquier rastro de culpa que pudiera manchar su alma.

-papá... -le susurra a modo de confidencia, sonriendo entre lágrimas- Tengo que presentarte a alguien, ¿Sabes?...

Voltea y con un gesto invita a su prometido a acercarse, él un tanto dudoso e inseguro, se acerca a ella un poco cohibido. Se arrodilla a su lado y contempla a su suegro desvalido.

-Mira, él es Ranma: El hombre al que amo - le susurra. Ante esto el oji-azul no puede mas que sonreír...

El hombre le dirige una significativa mirada y esboza una sonrisa aliviada. Su hija sería feliz con el hombre que escogió, y tiene plena certeza de ello al percibir la emotiva franqueza emanar de su tibia mirada... ¡Y se siente dichoso! ¡Más que nunca! ...

Le hubiera gustado tanto plasmar su sentir en palabras, pero no le alcanzan las energías...

Desliza su mirada hacia su hija, dedicándole una mirada suplicante que ella capta enseguida.

Con desmedido cariño acaricia el cabello de su padre, y con ternura y amor, entre lágrimas de tristeza, le contesta a su muda petición:

-Vete tranquilo, papá. Descansa ya.

Sólo entonces, tras estas bendecidas palabras el hombre se abandona al destino...a la muerte, pero ya sin peso alguno. Corta cualquier lazo terrenal y mundano, libre y ligero como una pluma. Ya sin culpas, sin dolor.


Algunos meses después...

Hermosa a mas no poder...

El piano y su típica pieza musical característica de la ocasión es la música de fondo del centro luminoso que representas para mí.

Te contemplo caminar hasta mí con la solemne lentitud obligatoria, la misma que acrecienta mis ansias de tenerte a mi lado.

Pero no puedes culparme, porque mira que te has retrasado! y de paso, me has echo pasar los peores veinticinco minutos de mi vida.

Me entretejía distintas especulaciones que pudieran dar pie a tu retraso, y en todas ellas, te imaginaba a ti marchándote de aquí, dejándome solo con todo esto, habiéndote arrepentido de tu pasada afirmación a mi propuesta.

Y sin embargo, toda inquietud se evaporó en el instante mismo en que apareciste por la ancha puerta de la catedral, ¡y juro que te vi brillar! ...Sí, un bello contorno brillante iluminando tu presencia, tan majestuosa y espléndida.

Ahora, que te contemplo llegar hasta a mí tengo la abrumadora sensación que el presente no es sino una mala pasada de mis deseos burlones. Tanto, tanto que fantasee antes con este momento, que el presente tiene gusto a ensueño.

Pero llegas a mi lado y puedo percibir tu calor, entonces, tras el velo que cubre tu faz, casi puedo ver la sonrisa que sé que esbozas. Y sé que no es un sueño, una fantasía dulcemente maligna, que efectivamente nos estamos casando...

El corazón me late a una mayor velocidad.

Las palabras del Padre dan lugar, y yo apenas le oigo. Toda mi atención está puesta en ti. Tu mano roza la mía y no retengo el impulso de cogerla con fuerza, y sé que me sientes temblar ...pero no importa, ¡Que lo sepas, el famoso artista marcial que soy -no es que sea egocéntrico, pero... ¿soy famoso, no?- tiembla bajo tus encantos, el dominio que tienes sobre mí! ...

Toda nuestra historia se repasa cual película en mi cabeza. Recuerdo la primera vez que te vi, en las butacas junto a tu EX-marido, y entonces me encandilaste completamente, me atrajiste y me condenaste a la necesidad de obtener más de ti.

¡Que osadía la mía! , puedo reconocer que cierta cuota de imprudencia me llevó a actuar como lo hice, ¡y no me arrepiento en lo absoluto! ...Bendita impertinencia la mía que me condujo hasta ti.

El pretexto propuesto y tu aceptación dieron inicio a nuestra convivencia; me regalaste la oportunidad de conocerte mejor, de compartir amenos momentos... ¿y para qué negarlo? Otros "no tan amenos" a los que gusto definir de 'experiencias', porque después de todo, éstas dieron más fuerza a nuestra unión.

Nuestra historia tuvo un inicio un tanto extraño, ¿no crees?...En un futuro, procuremos omitir ciertas "cosillas" de la relación a nuestros hijos. No quiero servirles de mal ejemplo. Estoy seguro que estarás de acuerdo.

Aunque hay una duda que osa asaltarme y de la que me preocupo seriamente: ¿Tendré yo que cocinar toda la vida?

Porque no es como si las habilidades culinarias fuesen hechas para ti, y eso lo he comprobado con mis propios ojos.

¿Desde ahora en adelante subsistiremos a base de comida pre-calentada?! No, no, incluso esos productos de fácil "cocinar" son un auténtico peligro en tus manos.

Mas tarde te informaré de una noticia que sé te hará feliz, aunque pretendo guardarla para cuando estés de malhumor. Hummm... ya veré qué hago...

Ahora el asunto de la cocina alcanza mayor seriedad. ¿Qué pasa se envenenas a Ryoga y a Ukyo, con la pequeña Sakura en su vientre? No, no, no. Definitivamente esa noche yo prepararé la cena, y hablaré con Ryoga y Ukyo previamente para que te mantengan ocupada y ni siquiera te asomes por la cocina.

Deslicé con lentitud y cuidado el fino anillo de compromiso en dedo anular, al igual que tú hiciste con el mío.

"¿Saotome Ranma, acepta a Tendo Akane por esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe?"; mi 'Sí' fue rotundo.

La misma pregunta fue echa a ti, y tu aceptación también fue segura.

¡Ah! ¡Por fin! Levanto el velo con sutileza y me enfrento a tu mirar castaño, que me cuenta de tu dicha. Tu rostro maquillado con mesura resalta tu belleza, ¡Cuan afortunado me siento, se me hincha el pecho de orgullo al saberte enteramente mía! ...

Te beso con dulzura. Los aplausos adornan la escena. Caminamos por la alfombra roja que nos lleva a la felicidad.

-Te amo - me dices a medio camino, sonriéndome.

-Y yo a ti- te respondo, con toda sinceridad. Sí, te amo...y si me reencarnara y tuviera la fortuna de conocerte de nuevo, ten por seguro que me volveré a enamorar de ti.

Felicitaciones por aquí y por allá. Unas cuantas lágrimas.

Cámaras, reporteros y periodistas aguardan. Sonrío, veo que has superado tu pánico escénico, ¿eh? ...Ya te haré hablar algún día de estos frente a la cámara, ya sabes, por los veinticinco minutos que mi alma pendía de un hilo por tu ausencia.

...Te amo, Tendo Akane. Hasta la última gota de mi existencia.

FIN


Hoy es un día importante. Yo he finalizado una historia, ¡¿Pueden creerlo? XDD Me tardó algunos años, pero la terminé ¿Y bien? ¿Qué dicen? ¿Les ha gustado? ¿No? ¿Me lo hacen saber?.

Muchísimas gracias a quiénes han seguido esta historia desde hace tanto tiempo y no la han olvidado, gracias además a quiénes me han comentado, me han escrito y me han animado! Muchiiiiiiiiiisimas gracias :D

En diciembre debo rendir la PSU (prueba de selección universitaria) así que no apareceré este mes, por eso me apuré un poco en redactar el capítulo, aún así espero que haya cubierto sus expectativas.

Sinceramente hace tiempo que lo había empezado, pero después no terminó de convencerme y lo he re-escrito de otra forma completamente distinta y he aquí el resultado. Ustedes juzguen.

Espero no haberlos defraudado con el capítulo. Otra vez muchísimas gracias por seguir la historia! ...El tiempo que le han dedicado es valioso y me hace sentir honrada el que lo hayan invertido en la lectura de este fic ^^