EL REGRESO

-Otra vez aquí- las palabras salieron de mi boca como un simple susurro pero estas fueron perfectamente escuchadas por mis hermanos.

-Vamos Edward tenemos que presentarnos- me dijo Alice con alegría – De nuevo.

Mis hermanos y yo caminamos rumbo a la oficina de la escuela, conocíamos perfectamente el camino no era la primera vez que estábamos aquí.

"Como siempre"-pensó Rosalie con alegría al darse cuenta que como la miraban

Si había algo de lo que Rosalie se sentía orgullosa era de su belleza, trate de no poner atención a los pensamientos de los estudiantes ya que como siempre que ingresábamos a una nueva escuela los pensamientos eran los mismos y no era para mas nosotros éramos hermosos a los ojos de los humanos pero nunca se nos acercaban, su sentido de supervivencia les decía que éramos peligrosos. Aun así escuche a varios chicos tener pensamientos bastante vulgares con respecto a mis hermanas sonreí al pensar en cómo reaccionarían si Emmett o Jasper pudieran escuchar como yo lo que pensaban acerca de sus damas.

Sentí varias miradas de chicas que estaban por el camino, de la misma manera trate de no poner atención a sus pensamientos ya que me parecía patético que con el simple hecho de mirarme ya creyeran estar enamoradas de mi.

"Wow, es hermoso" pensaba una chica cuyo cabello estaba como si le hubiera explotado el boiler.

"Dios creo que he encontrado al amor de mi vida" pensaba otra, reí sin humor yo ya había encontrado al amor de mi vida, no, de mi existencia y esta era una de las razones por la que había aceptado regresar a Forks.

Entramos a la oficina donde una de las secretarias se puso de pie al mirarnos

- Hola bienvenidos a Forks soy Gabriela, ustedes deben ser los Cullen y los Hale.

-Así es – le respondió Alice

-Bueno espero les guste la escuela y se relacionen pronto, todos los alumnos aquí son muy agradables ya lo verán por sus propios ojos, aquí tienen sus horarios y un mapa de la escuela, recuerden si tienen alguna duda estoy para servirles.

-Gracias- le contesto Emmett guiñándole un ojo por lo que su ritmo cardiaco se acelero. "Si tuviera 30 años menos, por dios que estoy pensando podría ser mi hijo" escuche a la secretaria regañándose.

-Bien pues vamos- nos dijo Jasper

Al salir nos deshicimos del mapa la escuela no había cambiado en todo el tiempo que estuvimos fuera, era como si el tiempo no pasara en Forks.

"Edward"- me llamo Jasper silenciosamente- ¿te encuentras bien? ¿Estás seguro de esto?

-Tranquilo Jasper, no creo que me la encuentre aquí en la escuela- le conteste, mis hermanos se quedaron mirándome.

-Déjalo en paz Jasper-dijo Rosalie- ella ya debe de estar muerta o si no a punto de hacerlo ¿Qué edad tendría ahora 80?

Un gruñido salió de mi pecho y sentí unas enormes ganas de borrar la sonrisa burlona de Rosalie pero Emmett puso una mano en mi pecho deteniéndome.

-Ya basta Rosalie- le regaño Alice- eso no tiene gracia y lo sabes.

-Lo siento- me dijo Rosalie pero en ese momento yo ya me dirigía a la entrada principal.

EIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIEIE

-¿Y bien que tal tu día?- me pregunto Alice en cuanto me senté junto a ellos en la cafetería estábamos en una mesa en el rincón alejados de todos los demás estudiantes que continuaban mirándonos con interés.

-Lo mismo de siempre como ya sabrán ustedes, sinceramente no entiendo ¿Por qué tenemos que matricularnos en la escuela?

-Fácil, lo sabes perfectamente mientras más jóvenes mas podemos quedarnos aquí- me contesto Jasper

-Creo que haber regresado no fue una buena decisión, no sé porque lo hice.

-Porque le hubieras partido el corazón a Esme si no hubieras regresado con nosotros sabes que no le gusta que estemos alejados- esta vez fue Alice la que me contesto.

Nos quedamos en silencio mirando a diferentes puntos yo como siempre me limite a no poner atención a los pensamientos de los demás era demasiado molesto para mí.

Escuche como se abrió la puerta de la cafetería una vez mas y de pronto todo mi cuerpo se tenso y mi garganta empezó a quemar como hacía décadas que no quemaba al llegar a mí un olor que conocía perfectamente no podía creerlo no podía ser ella.

-¡¡Isabella!!- casi me muero en sentido figurado al escuchar a un chico gritar su nombre, en lo que me parecieron siglos aunque solo me llevo menos de un segundo me gire hacia la puerta y ahí estaba ella parada, sonriendo a los chicos que ocupaban la mesa donde la habían llamado.

No lo podía creer, era ella, era mi Bella, la vi dirigirse a la mesa donde sus amigos ya se habían puesto de pie para recibirla con un fuerte abrazo de grupo, era ella estaba seguro su olor era el mismo, su rostro, sus ojos, esos ojos color chocolate que recordaba tan claramente que era como si nunca hubiera dejado de mirarlos.

Me quede mirándola no quería perderme ni un solo momento empecé a poner atención a los pensamientos que la rodeaban centrándome principalmente en el chico que la había saludado tan alegremente.

"vaya por fin regreso la extrañe mucho" escuche que pensaba el chico, desesperado por saber más agudice mi oído para no perderme lo que decían ignorando a mis hermanos quienes me miraban con desesperación al no saber cómo reaccionaría.

-Isabella, ya era hora que regresaras te echábamos de menos-le dijo una chica morena de mediana estatura que llevaba unos anteojos tan raros que casi daban risa. Sara su nombre era Sara pude escuchar en los pensamientos del otro chico cuyo nombre era Arel.

-Y yo a ustedes no tienen idea de cuánto me han hecho falta estos días- por primera vez escuche su voz, pero no era la voz de Bella, no era la voz que recordaba esta voz era más fuerte incluso escandalosa, ahora que la miraba detenidamente me di cuenta que había unas diferencias entre esta chica y mi Bella su rostro era el mismo pero su cabello era de un negro intenso y lacio le llegaba a la cintura y se veía perfectamente a gusto con esos chicos se le veía una seguridad que mi Bella jamás había reflejado.

-¿Edward?- escuche que me llamaba Emmett pero no le hice caso incapaz de dejar de mirar a Isabella puse más atención en lo que ocurría en aquella mesa.

-Lo bueno que ya estás aquí- le dijo Sara - ¿y cuéntanos como te fue? ¿Cómo te sientes?

Su rostro que hasta ese momento había sido de alegría cambio al de una tristeza que sentí como si una enorme bola de demolición me hubiera golpeado directamente en el pecho no supe cómo reaccionar.

-Me fue bien, bueno dentro de lo que cabe fue muy difícil para mí pero eso es lo que mi abuela quería así que tenía que hacerlo.

-Me siento mal por haber permitido que fueras sola- le dijo Arel tomándola de la mano.

Experimente un sentimiento que ya conocía pero hacia décadas que no lo sentía. Los celos. Intente saber qué tipo de relación tenían ella y Arel pero este solo pensaba en como quitar la tristeza de Isabella, entonces decidí checar los pensamientos de ella casi sonreí al darme cuenta una vez más como hace 60 años que me era imposible escuchar sus pensamientos.

-¿Y cuando llegaste?- le pregunto Sara.

- Acabo de llegar, fui a casa pero me fue difícil permanecer ahí esta tan vacía sin ellos.- al decir esto mire como una lagrima rodaba en su mejilla.- los hecho tanto de menos.

¿Ellos? ¿De quién hablaba? Me pregunte tratando de sacar la información pero esta vez de Sara, una vez más mi cuerpo se tenso y el dolor de mi pecho fue tan grande que no sé cómo me contuve para no gritar. Bella, mi Bella el amor de mi existencia estaba muerta, ya no existía, ella ya no estaba en este mundo sin poder soportarlo más me levante de la silla y Salí de la cafetería tratando de mantener un paso humano lo cual me resultaba difícil ya que lo único que quería era ir a toda velocidad a su casa, la casa en la que había pasado noches enteras velando su sueño.