Aquí, reportandome, de nuevo, finalment, luego de muchísimo tiempo, con titulación en trámite (lo único mejor que decir eso será decir que ya tengo mi titulo 3).

De aqui en más daré mi máximo para mantener actualizaciones constantes.

Siendo honesta, no quedé muy conforme con este capitulo (mas bien lo siento como medio capitulo), así que por favor, les agradeceré un ciento que me dejen sus comentarios para tener listo el proximo lo mas pronto posible y con la calidad que ustedes se merecen (¿a poco no parezco infomercial?).

Muchas gracias por leerme y comentar a:

Andreina (como ves, finalmente he actualizado -.-U), ArhaThenar, paosan, AKARY, vashilii, okashira janet, Akumii-Zatire, EtherealSighs, Sifu Sihaya, o0utkasztt, hikari-inuzuka, EspeKuroba, Athila Dark (voy a apresurarme a actualizar y despejar tus dudas, ¡promesa!), satorichiva, toaneo07, HinataWeasley789 (espero haber aclarado aquí algunos de esos detalles; lo demás se irá trabajndo), eliade-dark,Yami Horus Drako Angelus, Mahasana, paosan, Katarina-Hatake, Lyla Fawkes (tenías toda la razón!), Shi-P-Dream, Lila-sama, AnataYume (lo de la muerte de Jiraiya... quedará explicado, no te preocupes), Nagi w, PolinSeneka (T~T), vanecool, Akane Maxwell.

Ya no pude contactar a PolinSeneka, así que va sin betear...


Harry Potter y el Espíritu Ninja.

Capítulo Siete.

Dolor.

-¡¿Vamos a estudiar pornografía? –chilló Hermione horrorizada.

-¿Puedo ser yo quién se lo diga a MacGonagall? –suplicó Ron.

Hermione no se había quedado muy tranquila luego de los comentarios hechos por Sakura con respecto al libro de la lista, así que, después de un arduo interrogatorio, había conseguido sonsacarle la verdad a la pelirrosa sobre la colección Icha-Icha.

Sobra decir la clase de reacción que esto tuvo en la joven bruja.

El pelirrojo rompió a reír histéricamente, sujetándose fuertemente la tripa.

-¡Acabo de imaginarme la expresión que habría puesto Umbridge! ¿Ustedes creen que podríamos mandarle una copia? Firmaríamos como: "De tus amigos, los Centauros."

-Seguro que le encantaría –asintió Harry.

Y, cambiando de tema… -continuó como quien no quiere la cosa-. ¡¿Qué demonios traes puesto?

El penúltimo de los Weasley se hallaba ataviado con un spandex verde y calentadores anaranjados; que con ello baste la descripción.

Ron había conseguido escapar de su supuesto secuestro mañanero justo a tiempo para desayunar; había comido a toda velocidad, revisado sus calificaciones por instancia de su madre y vuelto a desaparecer.

Potter y Granger no lo habían vuelto a ver hasta hacía una hora, más o menos, cuando se había presentado al té de la una como el cuarto clon de la serie (siendo Naruto "La Noble Bestia Naranja de la Hoja" el tercero), arrancando un grito de su madre y un ataque de risa de su hermana.

Si Harry no había tocado el tema antes, era debido a que se encontraba demasiado pasmado para decir nada; Hermione había mandado aquella locura a segundo lugar en su lista, después de ¿qué es Icha-Icha?, y Ten-Ten se había golpeado la cabeza contra la mesa al tiempo que murmuraba: "se están multiplicando…".

Y si ni la señora Weasley ni Ginny ni nadie más había dicho algo al respecto, era probablemente por pena.

-¿Ah, esto? –preguntó Ron señalando su vestimenta-. Gai dijo que me ayudaría con mi entrenamiento.

-Tu entrenamiento –repitió Hermione arqueando las cejas, para ver si había entendido bien.

-Sí, mi entrenamiento –asintió Ronald-. Verán, al principio no me gustaba para nada la idea… pero mientras pensaba una forma de escaparme, Lee se puso a enumerar las ventajas de entrenar con Gai: te haces más fuerte, más rápido, más resistente, mejoran tu coordinación, tus reflejos… en fin; ¡es justo lo que necesito para mejorar como guardián!

-Por supuesto… -resopló Hermione-. Quidditch.

-¿Y qué? ¿También te va a enseñar a hacer de esa magia ninja? –preguntó Harry.

-No… esa no es su especialidad –explicó Ron-. Gai se especializa en combate cuerpo a cuerpo, armas y cosas así.

-Además, para realizar su ninjutsu los ninjas utilizan chakra, no magia. Y si bien ambas son parecidas, sería imposible para Ron realizar cualquiera de sus técnicas, así como lo sería para los ninjas utilizar cualquiera de nuestros hechizos.

-¿Y tú cómo sabes? –replicó Ron.

-Sakura y yo hemos estado hablando sobre el tema –explicó su amiga.

-Si no pueden hacer magia, ¿cómo van a hacerse pasar por estudiantes? –inquirió Harry.

-Bah… Dumbledore debe estar preparado para ello –repuso Ron.

Volvió su atención a una perspectiva más agradable:

-¡Vamos a ir al Callejón Diagon a comprar libros pornográficos! –canturreó.

-¡Ron!

-¡Al fin voy a poder ver la tienda de Fred y George! Me pregunto qué dirán cuando sepan lo que nosotros vamos a estudiar este año… –continuó su amigo sin hacerle el más mínimo caso, una sonrisa de oreja a oreja iluminaba su cara…

…Sonrisa que se desvaneció cuando, minutos más tarde, su madre le informó que el viaje al Callejón Diagon sería pospuesto indefinidamente. Por razones de seguridad.

-¡¿Razones de seguridad? –repitió el pelirrojo sin podérselo creer-. ¡Creí que por eso Dumbledore había contratado ninjas!

-Dumbledore contrató a los ninjas para resguardar la escuela y mantenerlos protegidos a ti y a los demás estudiantes –aclaró su madre con paciencia cada vez más escasa-. No para ir de compras contigo, Ron.

-¿Eso significa que tampoco los contrató para ayudarte con la limpieza? –acusó su indignado retoño.

-Ellos se ofrecieron muy amablemente a ayudarme a poner el cuartel en condiciones habitables –informó la señora Weasley-. Que es más de lo que puedo decir de ti.

¡Ahora toma una escoba y ponte a ayudar!

Y así fue como Ron recibió una buena dosis de lo que recomienda el doctor para quienes se han pasado todo el día entrenando con el dúo de tres más dinámico de la Hoja…

Trabajo doméstico.

¡Qué buen detalle el de Gai el de ponerse a sí mismo (y a todos los demás) a disposición de la señora Weasley!

-o-o-o-

Molly necesitaba tener Grimmauld Place en condiciones para recibir aún más huéspedes… todavía no había una fecha determinada para la llegada de los shinobi faltantes, pero mejor no dejarlo para mañana si sus hijos, Harry, Hermione y los ninjas lo pueden hacer hoy, ¿no? Sin embargo, la honorable Weasley-san pronto descubrió que el entusiasmo de las Nobles Bestias de Konoha requería supervisión continua a fin de minimizar los daños… Lo que dio a los restantes miembros del escuadrón de limpieza cierta libertad y un buen respiro.

Ahora bien, si había alguien en la casa que estaba de verdad en contra del programa intensivo de limpieza de la señora Weasley (aún más que Ron) ése era Harry.

La limpieza había marcado un terrible peso en el estómago del Niño Que Vivió.

Una cosa era la negativa a dejarse abatir por el dolor, y otra salir a la caza de ese mismo dolor por toda la casona, sin poder ignorar los recuerdos y pensamientos sobre Sirius a cada paso y a la espera angustiosa de hallar algo que hiciera aún más profunda su herida: una carta, una fotografía, incluso un calcetín sucio haría el truco.

Así que a la menor oportunidad, Harry se escabulló sin ser visto (otro peligro a evitar: Hermione) y se aventuró al cuarto del tapiz familiar: el único lugar que Sirius había evitado más que aquel era la habitación de su madre y Harry no estaba para nada seguro de querer aventurarse por semejantes lares…

-o-o-o-

Tres shinobis (los únicos exentos de tener que esgrimir una escoba o utensilio de limpieza similar, y no precisamente para volar) en una cocina de magos, hasta la coronilla de libros… Literalmente. Los montones de textos varios que poblaban la mesa sobrepasaban la altura de las cabezas de nuestros ninjas; estando sentados, tampoco hay que exagerar.

Sakura se mordió el labio inferior al tiempo que transcribía la información más relevante de "Una Historia de Hogwarts" en un pergamino.

-¿Cómo vamos a repartirnos en los dormitorios? –interrogó la chica-. Porque tendremos que dividirnos en estas Cuatro Casas de los Fundadores, ¿no es así? Y sería imprudente dejarlo a la elección de un sombrero.

-Lo más importante es mantener vigilados a Potter Harry y a Malfoy Draco –señaló Shikamaru perezosamente.

Así que tendremos que usar Sensoriales… El equipo Kurenai y Neji.

Después nos ocuparemos de los detalles.

Kakashi asintió lentamente, en silencio: su total atención puesta en el libro de Lockhart que estaba leyendo.

Cabeza abajo.

-¡Kakashi-sensei! –espetó la chica de ojos verdes dando una fuerte palmada en la mesa y haciendo temblar los trastos en la alacena.

-¿Sí, Sakura? Dime.

La chica le arrebató el texto de las manos, dejando al descubierto un ejemplar de Icha-Icha Tactics en las manos del Copión.

Arqueó la ceja.

Kakashi pasó de página.

-¡Se supone que estamos reuniendo información! –acusó ella-. ¡Sobre los magos! –precisó.

-No puedo leer esa cosa –explicó calmó el shinobi, señalando el libro de Lockhart con un movimiento de cabeza-. Resulta ofensivo para la lectura en general. Este libro no merece llamarse libro: es insulso, pusilánime, exagerado, carece de estructura…

-Y difiere del Icha-Icha en qué…

-Pues, verás, el estilo de narración Icha-Icha utiliza la tercera persona, prosa, con un narrador omnipresente…

Sakura se dio una palmada en la frente.

-Olvídelo.- Rápidamente pescó otro ejemplar de la "Biblioteca" y se lo pasó a su mentor-. Éste.

-"Libro reglamentario de Hechizos 1" –leyó Kakashi antes de ojearlo-. ¡Pero, Sakura-chan! ¡Esto no es una novela! ¡Y los dibujos son feos!

-Hay otros seis –advirtió la chica.

-¡Y la letra es pequeñita! Mira –replicó el peliplata poniéndole el libro bajo la nariz.

-Kakashi-sensei…

Mientras tanto, Shikamaru había ignorado olímpicamente el intercambio, leyendo y sacando los puntos más útiles de "Una Historia de la Magia" con un solo pensamiento en la cabeza:

Qué problemático…

-o-o-o-

-¿Hay alguien aquí?

Harry dio un respingo cuando la puerta se abrió y Naruto entró en la habitación.

-¡Ah, Harry-kun! No esperaba encontrarte aquí… Aunque me preguntaba en dónde estabas…

Sobre todo porque Hermione-chan no dejaba de preguntarlo.

El aludido permaneció en silencio.

-Estuve limpiando la habitación de Sirius Black –informó Uzumaki lentamente.

Esa oración golpeó a Harry con más fuerza que la usada por la Bludger de Dobby tres años y medio atrás para "salvarle la vida".

-¿Tocaste algo? –preguntó con aprehensión.

-No, sólo quité la paja y los huesos de rata -explicó Naruto, tranquilo-. Hermione-chan me dijo que así lo hiciera.

-Bien… -murmuró Harry para sí. Una vez más volvía a perderse en sus recuerdos de Sirius; escasos, cierto, porque los dos habían tenido muy poco tiempo para conocerse, pero aún así…

Se había refugiado en esa habitación para no tener que… sentirlo. Y el agujero en el Árbol Genealógico en donde debía estar Sirius sólo había servido para remover la herida, para recordarle que Sirius había sido removido de la existencia así como había sido borrado de su familia… Y en ambos casos, por gente de su misma sangre.

-Creo que si alguien debiera limpiar esa habitación y poner en orden las cosas de Sirius-san, deberías de ser tú –comentó Naruto.

-No quiero limpiar esa habitación, ni quiero poner en orden sus cosas –contestó Harry con irritación-. Quiero que todo permanezca tal y como está.

Uzumaki sonrió con tristeza.

-No creo que eso sirva de nada…

Harry lo miró con dureza, pero sin decir nada. Naruto no se dejó amilanar, tal y como es típico en él:

-Tsunade-baachan nos habló de ti, y cuando lo hizo me dieron muchas ganas de conocerte, Harry-kun –explicó Uzumaki-. Pensé que tú eras alguien con quien podría entenderme.

-¿Por qué? –cuestionó el de ojos verdes, mirándolo fijamente.

-Bueno, para empezar ambos somos huérfanos –dijo Naruto con una sonrisa suave-. Mis padres murieron el día que nací.

-Alguien mencionó que tu padre fue Hokage…

-Sip. Yondaime Hokage –anunció Naruto con orgullo-. El gran héroe de Konoha que murió protegiendo a la Aldea del Zorro Demoniaco.

-¿Zorro Demoniaco? –repitió Harry arqueando la ceja.

-Si… parte de un juego de nueve –contestó Naruto sobándose la nuca-. Ahora es historia antigua… Pero en su tiempo nos causó muchísimos problemas.

Muchísimos problemas… sí…

Naruto sacudió la cabeza y volvió a sonreír. Harry lo miró atentamente por unos segundos.

-¿Cómo murieron tus padres?

-Mi madre murió cuando yo nací –explicó Naruto- y, bueno, como ya te dije, mi padre murió sellando al Zorro.

Verás, él usó una técnica prohibida que requería del sacrificio de quien la realizaba; Yondaime eligió dar su vida para proteger a la gente de la aldea.

Sabía que iba a morir, pero aún así no se retractó porque estaba protegiendo a quienes eran importantes para él.

Harry apartó la mirada; tenía que hacerlo. Estaba demasiado familiarizado con ese tipo de historias.

-Lo cierto es que estoy muy orgullosos de lo que hizo y muy orgulloso también de ser su hijo –continuó el joven shinobi.

-Mis padres murieron cuando yo tenía un año… -Harry se sorprendió a sí mismo cuando las palabras dejaron sus labios-. Voldemort los mató.

Su objetivo era asesinarme a mí, pero ellos lucharon para protegerme. Se sacrificaron por mí… Muchos se han sacrificado por mí…

-Y tú no quieres que eso vuelva a suceder –finalizó Uzumaki con voz suave-. Comprendo cómo te sientes. Yo también he perdido personas valiosas para mí, aquellos que considero mi familia.

Naruto guardó silencio un momento.

-El dolor es una carga muy grande… A menudo arrastra a las personas a hacer toda clase de actos despreciables, tan sólo para aligerar su peso.

Desear que los demás se sientan como te sientes tú.

Te hace sentir que estás completamente solo, que nadie puede comprenderte… Terminas erigiendo una barrera entre el mundo y tú, porque ya no quieres sentir más dolor y crees que si te abres a los demás sólo terminarás más y más lastimado. Y todo eso hace que te hundas cada vez más en la oscuridad.

Harry escuchaba atentamente. El Naruto que tenía ante así en ese instante no concordaba con la imagen de Naruto que se había estado forjando en las últimas semanas.

Todo indicaba que, una vez más, Dumbledore estaba en lo cierto.

-Ese sentimiento arrasó con mi mejor amigo –murmuró Naruto con la mirada pérdida.

Okay, eso Harry no se lo esperaba. Naruto continuó con una mezcla de tristeza y alegría:

-Yo he tenido la suerte de tener amigos estupendos y de conocer gente a la que le importo y se preocupa por mí. De no haber sido por ellos, no sé que habría hecho. Probablemente me habría dejado vencer por el dolor.

Sin embargó, tener amigos no es suficiente; también se necesita de la propia voluntad de uno.

-Son nuestras decisiones quienes nos definen –murmuró Harry, recordando palabras dichas años atrás por una persona que había hecho todo lo posible por protegerlo, a él y a sus padres, por mucho o poco que esto sirviera…

-Todos me dicen que no hay nada por hacer por alguien que no quiere ser salvado.

Harry dio un respingo al percatarse de que el shinobi seguía hablando.

-El dolor atrae los deseos de venganza, y esto causa aún más sufrimiento; es necesario detener el ciclo… Perdonar…

-Hay cosas… que no pueden ser perdonadas… -murmuró Harry con dureza.

-Existe una diferencia entre perdonar y olvidar, y yo no digo que olvides… Los recuerdos que te preceden, tanto alegres como tristes, son lo que te definen como persona y como ser humano.

Es simplemente que la venganza no conduce a nada bueno –dijo el de ojos azules con mirada vidriosa-. ¿Alguna vez te has preguntado, Harry-kun, hasta qué extremos estarías dispuesto a llegar… con tal de vengar la muerte de tus seres queridos? ¿Qué estarías dispuesto a hacer con tal de matar a tu enemigo? ¿A qué estarías dispuesto a renunciar con tal de detenerlo para siempre?