Disclaimer: Nada de Twilight me pertenece. ¿Capisce?

Aclaración: No hay un orden de lectura, porque estas escenas fueron pensadas en contextos completamente desconectados entre sí. Tampoco tienen ubicaciones temporales específicas dentro de la saga, por lo que pueden ubicarlos en el contexto que les parezca más adecuado.
No quiero abusar del término drabble, por lo que lo dejo en 'escenas'. Momentos, si lo prefieren. Cosas omitidas. Cosas que se me ocurrieron. Lapsus de sonambulismo en los que me senté en la pc y surgieron textos que quise compartir. Espero los disfruten.


Compromiso eterno

Edward POV

La noche estaba llegando a su fin.

Las primeras luces del alba acababan de colarse por la ventana de la habitación de Isabella Marie Swan. Y yo aún seguía allí de pie, incapaz de moverme de su lado.

De un momento a otro su padre despertaría y sus pasos resonarían a través del pasillo. Descubrí que es su costumbre corroborar, a primera hora de la mañana, que Bella siguiera durmiendo en su cama. Parecía desconfiar de ella. Sus pensamientos siempre eran los mismos. Creía que ella tenía un novio, o un amante furtivo. Algo que mi mente no podía siquiera concebir. ¿Cómo imaginar siquiera que un ángel caído del cielo podría ser tan impuro como un adolescente común y corriente?

¿Y qué demonios estaba haciendo yo ahí?

Bella no me hablaba, ni yo tampoco a ella. Y a pesar de eso, me resultaba imposible no colarme cada noche por su ventana para observarla dormir. Sus sueños eran tentadores. Eran lo más parecido que yo podía obtener a sus pensamientos, algo que, por alguna razón, me estaba completamente vedado. Desde el primer día que la vi me he hecho una y mil veces la misma pregunta.

¿Por qué?

Cuando escuché los primeros pensamientos lúcidos del jefe de policía Swan salté silenciosamente por la ventana, cayendo sin gracia en el jardín trasero. Sin una mirada atrás me interné en el bosque y corrí libremente por entre los árboles intentando no pensar en nada. Mi hogar parecía ser un sitio seguro ahora, podría mantenerme distraído con los pensamientos de mis hermanos mientras esperaba que llegara la hora de la escuela. Y entonces la vería de nuevo. Mi mayor distracción.

No me sorprendí de ver a Alice sentada sola en el primer escalón de la entrada, con ambas manos apoyadas en sus rodillas y los ojos cerrados. Sus pensamientos estuvieron prácticamente en blanco para mí hasta que abrió los ojos, y su mirada dorada se encontró con la mía.

¿Cuántas noches más te tomará decidirte, Edward? –preguntó en su pensamiento, volviendo a cerrar los ojos y agachando un poco la cabeza. Su expresión era seria, pero no enojada. Más bien parecía preocupada por mí.

-No lo sé. –repliqué en voz baja, adelantándome para sentarme a su lado. Ella levantó la vista al cielo, sin mirarme, y apoyó una mano en mi hombro.

Tienes que decírselo, Edward. Tienes que acercarte a ella.

No contesté. Me limité a imitarla, alzando los ojos al cielo cada vez más iluminado, y aún así encapotado de negras nubes que anunciaban una nueva tormenta.

Aún no te has decidido. Pero… ¿quisieras saber lo que sucederá si lo haces?

Ahora Alice estaba mirándome directamente a los ojos, interrogándome silenciosamente como sólo ella sabía hacerlo. Podía leer los pensamientos de todos –casi todos- los seres pensantes, pero sólo con esta pequeña hermana podía comunicarme de esta forma tan particular.

-Muéstrame. –susurré, y mi voz sonó a súplica. No me había dado cuenta de cuán desesperado estaba por obtener una mísera respuesta a todos mis interrogantes hasta ese mismo momento. Alice cerró los ojos e intensificó su apretón sobre mi hombro, buscando…

Bella estaba de pie frente a mí, con los ojos cerrados. Una de mis manos sostenía la suya, con la otra acariciaba suavemente la tersa piel de su cuello. Casi podía oírla suspirar. Casi podía percibir bajo el tacto de mis dedos, apoyados en mis rodillas ahora, la tibieza de su piel, el inagotable fluir de la deliciosamente tentadora sangre en sus venas. Me vi a mí mismo acercándome a ella un paso, rodeándola por la cintura con un brazo y apretándola contra mi pecho. La vi cerrar sus pequeños y frágiles brazos alrededor de mi espalda, apoyando una mejilla en el lugar donde estaría latiendo un corazón si fuera humano. Todavía tenía los ojos cerrados. Y estaba sonriendo.

La visión terminó y Alice enfocaba la vista otra vez, esbozando una ligera sonrisa. No quise demostrar lo inmensamente feliz que me hacía esa imagen, por hipotética que fuera. Lo consideré un regalo de parte de mi hermana. Había sido maravilloso.

Ella estará dispuesta a dejarlo todo por ti.

-No, Alice. –negué con la cabeza, aunque mi voz sonó quebrada, como si con aquellas palabras me negara a mí mismo. Me puse de pie y le di la espalda, empezando a caminar hacia la casa con la idea de vestirme para el instituto. –No meteré a Bella en esto.

Una nueva visión me golpeó. Era ella otra vez, pero se veía distinta. Aunque sus ojos estaban cerrados y sus labios estaban curvados en una sonrisa, como la vez anterior; ya no era la misma. Su piel, naturalmente blanca, ahora brillaba con una luz diferente. Sobre sus mejillas había una sombra violácea fácilmente identificable. Y su calor había desaparecido. Al igual que sus latidos. Su corazón estaba tan muerto como el mío.

-¡Alice, detente! –exclamé, cerrando los ojos con fuerza, como si así pudiera dejar de ver aquella horrible imagen. Bella no podía ser un vampiro.

Su respuesta fue hablada esta vez. Supe que quería dejar asentado lo que decía, como si pretendiera intimidarme.

-Sucederá de todas formas, Edward. Tú y Bella tienen ahora un compromiso eterno.

Me quedé en silencio, inmóvil frente a la puerta de entrada. No quería enojarme con mi hermana, ella no sabía lo que decía. Ella no tenía idea de lo que yo quería. Y yo no quería creer que sus palabras fueran ciertas.

No podía quererlo. Desearía no quererlo.


Un Edward POV para empezar. ¿Alguna opinión? ¿Una crítica, una observación, o un tomatazo? Review.

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Gracias por leer!