Declaimer: Todo es de Jk y demás empresarios multimillonarios, obviamente no es mio sino no trabajaría jaja.

Sumary: James y Lily despiertan dieciseis años después de ser atacados por Voldemort para descubrir que el mundo ya no es el mismo, que la mayoría de sus seres queridos no estan con vida y que su hijo partió con sus amigos a una misión que nadie conoce y que creen suicida. Spoilers Reliquias.

CAPITULO 1

Un hombre estaba recostado sobre su cama en la habitación del hospital que ocupaba hacía ya muchos años. Miró detenidamente a la persona que se encontraba en la cama de al lado. Su mujer seguía sumida en el sueño en que él también había estado. Sonrió esperanzado, según le había dicho su anciano profesor hoy sería el día en que ella despertaría, ansiaba el momento desde que se lo informaron, su vida no tenía sentido sin escuchar su voz, sin oírla reír, sin ver la luz de esos hermosos ojos que tanto amaba. Se sentó con lentitud, aún le costaba trabajo hacer movimientos normales, pero si se comparaba a como estaba hacía tres meses la mejoría era notable. A pesar del tiempo transcurrido desde que despertó, aún no se acostumbraba a esa realidad, su realidad, a la que había estado tratando de acostumbrarse desde que abrió los ojos. Miró a su esposa dormir, toda su vida corrió delante de sus ojos, recordó el colegio y sus amigos, recordó el amor que sintió por ella mucho antes de que supiera lo que realmente significaba. El corazón se le acongojó al rememorar aquellos tiempos felices donde eran una familia que disfrutaba y vivía a pesar de lo que ocurría alrededor, tiempos felices que sabía no volverían, no si ya no estaba a su lado su amigo del alma, aquel que había sido como un hermano, no si otro de ellos lo había traicionado sin importarle la vida de su esposa y su hijo, a pesar de todo tenía el consuelo de que aún tenía a uno de ellos, a otro de sus hermanos.

Siguió en esa posición durantes unos cuantos minutos más hasta que su acompañante comenzó a moverse lentamente, sin mucha fuerza. Inmediatamente tomó el bastón que le servía de apoyo y se incorporó lo más rápido que pudo dada las circunstancias en la que se encontraba, llegó hasta la cama de al lado y se sentó con cuidado de no aplastarla. Los sanadores entraron rápidamente al escuchar unas alarmas estridentes, sonrió al reconocerlas, eran las mismas alarmas que había escuchado el día que despertó. Uno de los sanadores intentó apartarlo pero él se negó rotundamente, quería ser la primera persona que ella viera al despertar, aunque seguramente no lo reconocería. Su mujer abrió los ojos con suma pereza. Comenzó a escuchar las voces a su alrededor pero no podía distinguir claramente donde se encontraba.

- Ha despertado - escuchó que decía una mujer que se encontraba al lado de ella tomándole el pulso.

Poco a poco la visión nublosa comenzó a desaparecer dando paso a una mucho más nítida. No reconoció a ninguna de las personas que se encontraban allí, pero dedujo que se trataban de sanadores por la ropa que llevaban puesta y la posición en que ella misma se encontraba. Miró al hombre que estaba sentado a su lado en la cama y no lo reconoció pero sintió algo extraño al ver sus ojos, esa mirada la veía en una sola persona.

- ¿James? – preguntó dubitativa.

- Si amor, soy yo.

- Pero... que... – dijo con un hilo de voz.

- Shhh – la interrumpió – deja que los sanadores hagan su trabajo y luego yo te explico todo.

Luego de varias horas en que los medimagos realizaron su tarea y después de ver que la mujer se encontraba en un estado aceptable para haber despertado de un coma profundo los dejaron solos en la habitación. Ella intentó moverse pero no pudo, su cara dibujó rápidamente un expresión de miedo ante esto.

- No te preocupes, es normal que no puedas moverte, a mi también me pasó lo mismo al principio, pero cuando empieces con la rehabilitación verás que todo mejorará – dijo tranquilizándola.

- ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué tienes ese aspecto? – dijo señalando con su cabeza el pelo castaño claro, y su rostro que no era el mismo.

- Tu también te ves diferente, Dumbledore nos cambió la apariencia.

Lily inmediatamente recordó el ataque de Voldemort en su casa. Sus ojos se abrieron enormemente a causa de la impresión y el terror de pensar que había pasado con su hijo.

- Harry – dijo apenas audible y con los ojos cristalizados.

- Él está bien – su voz sonó a congoja y Lily lo notó.

- ¿Qué sucede con él?

James respiró profundo y cerró los ojos, pensando que palabras utilizaría para explicarle todo.

- Dime que pasa con nuestro bebé.

- Lily, Harry ya no es un bebé.

Abrió los ojos aún más si fue posible, comprendía que había estado en coma, pero que su hijo ya no fuera un bebé la asustó.

- Cuando Voldemort nos atacó algo sucedió, algo que todavía no podemos explicar, pero la maldición asesina no logró matarnos, pero en cambio si sufrimos fuertes consecuencias. Hemos estado en coma desde entonces.

- ¿Cuánto tiempo? – preguntó temerosa.

James exhaló el aire que estaba conteniendo.

- Muchísimo tiempo – dijo simplemente.

- ¿Cuánto es muchísimo tiempo? – preguntó temiendo que le dijese que habían sido algunos años, aunque nunca pensó que tantos.

- Casi dieciséis años...

Lily dejó correr algunas lágrimas por sus mejillas, su marido las secó de las mejillas que eran mucho más redondas que las verdaderas, después pasó su mano por el pelo ahora rubio de su mujer.

- Pobre mi niño, me imagino lo que ha sufrido teniendo padres en coma durante toda su infancia y adolescencia.

James negó con la cabeza.

- Harry no sabe...

- No sabe ¿qué? – dijo llorando aún más.

- Que estamos vivos... – su voz se apagó en la última palabra y ya no pudo contener las lágrimas que pugnaban por salir desde hacía horas – para protegernos y protegerlo Albus nos cambió la identidad, somos Dana y Michael Weber.

Ella quiso levantarse para poder abrazar a su marido, pero su cuerpo no se lo permitió, sintiéndose aún más impotente su lágrimas se transformaron en un llanto desconsolado. Él comprendió la actitud y se acercó a ella para abrazarla, juntos lloraron un largo rato.

- ¿Sólo Dumbledore sabe que estamos vivos? – preguntó moviendo lentamente la mano para secarse los ojos, aunque el movimiento pareció llevarle todo la fuerza que tenía – quiero hablar con él.

James negó con la cabeza.

- Eso es imposible – sus ojos se ensombrecieron – Albus murió hace algunas semanas.

Lily palideció de golpe, el hombre que creía indestructible estaba muerto, su mentor ya no se encontraba en este mundo.

- ¿Cómo.. Quién?

¿Cómo explicarle a su esposa que el asesino era su amigo de la infancia? Aquel del que se había alejado por su quinto año luego de su inclinación por las artes oscuras, y que a pesar de eso seguía queriéndolo y añorando los buenos tiempos. Lily lo miraba expectante, esperando que James respondiese su pregunta, notó en él un predicamento, a pesar de que su rostro no era el mismo si tenía las mismas expresiones.

- Lils, fue alguien en quien confiaba – respiró profundamente – Snape, por encargo de Voldemort.

La mujer comenzó a llorar otra vez, no podía entender como su amigo se había convertido en esa persona, aunque los últimos tiempos ya no era el Severus que ella conocía, aquel niño que había conocido antes de empezar Hogwarts. Su esposo volvió a abrazarla para consolarla. Haber despertado en un mundo que ya no reconocían donde no tenían a muchos de sus seres queridos los entristecía.

- Conociendo al director – dijo tratando de reponerse – sospecho que no le informó a nadie sobre nosotros ¿Estamos solos? ¿Alguien sabe?

- El único que sabe de nuestra existencia es Remus, Albus se lo confió días después que yo desperté. Sospecho que él sabía lo que le iba a suceder.

- ¿Por qué solo Remus? ¿y Sirius?

Esta vez los ojos del hombre fueron los que se llenaron de lágrimas que contuvo para que no se escapasen y rodaran por sus mejillas. Lily entendió inmediatamente el gesto de su esposo y nuevas lágrimas brotaron nublándole la vista.

- Oh James, Sirius... no, él no puede... no Sirus, James.

- Era mi mejor amigo, mi hermano...

James se tomó su tiempo para explicarle como Sirius había muerto, le explicó sobre la batalla en el ministerio y sobre como Harry y sus amigos habían ido a recatarlo creyendo que él se encontraba allí, le explicó sobre el duelo entre Dumbledore y Voldemort, aunque evitó mencionarle que el maldito desgraciado había poseído a su hijo, pensó que no era necesario que lo supiera y agregarle dolor. Luego de esto se llamaron a silencio para recordar los buenos momentos que vivieron cuando eran jóvenes. Para ellos esos días no estaban tan lejanos aunque para el mundo habían pasado dieciséis años.

- ¿Cuándo despertaste?

- Hace tres meses.

- Oh... debe haber sido difícil para ti verme en ese estado.

- Si, lo ha sido, pero Albus me dijo que tu despertarías a mas tardar cuando Harry cumpliera los diecisiete. Y bueno no se ha equivocado solo faltan cuatro días para que nuestro hijo sea mayor de edad.

"Mayor de edad" pensó Lily y comprendió todo lo que se había perdido de su hijo, él ya era un hombre. James continuó explicando.

- Cuando tu evitaste que ese hombre matase a nuestro niño y te sacrificaste por él, le otorgaste una protección inigualable. Albus utilizó tu sacrificio y realizó un encantamiento protector.

James le explicó como funcionaba el hechizo y por ende tuvo que contarle que Harry había vivido toda su vida con los Dursley, muy a su pesar tuvo que decirle como había sido la vida de su hijo durante esos dieciséis años. Lily escuchaba azorada y sin emitir ningún sonido mientras seguía llorando en el hombro de su marido. Su corazón se partía en mil pedazos cada vez que James le explicaba algún episodio acontecido en la vida de Harry, con apenas diecisiete años su hijo había presenciado horrores que la mayoría de las personas no podían ni siquiera imaginar que existían. Lo último que le contó fue que esa misma noche la nueva Orden del Fénix lo iba a llevar a un lugar seguro y que la protección iba a dejar de funcionar. Dumbledore le había dicho que Lily despertaría cuando el encantamiento dejara de funcionar. El silencio los invadió durante algunos minutos.

- Ya deben haber salido de la casa de tu hermana, por eso es que has despertado.

- ¿Estará bien?

- Lo sabremos pronto, Remus me dijo que vendría a informarme cuando la misión acabase. Así que no creo que tarde mucho más.

- Espero que sea pronto.

Una hora después Remus Lupin llegaba a San Mungo para poder informarle a su amigo que su hijo estaba a salvo. Su amigo, aún no podía creer que Cornamenta se encontrara con vida, haberlo recuperado después de haber perdido a Sirius era algo inigualable. Sonrió a pesar de la tristeza que sentía por la reciente muerte de Alastor Moody. Al entrar en la habitación se encontró con una escena que difícilmente podría olvidarse en lo que le restaba de vida, no solo su amigo estaba vivo, sino que también su querida pelirroja, aquella niña que había sido como una hermana para él, a quién había llorado tanto como a James.

- ¿Lily? – preguntó con voz emocionada.

Ella volteó a ver quien la llamaba y se encontró con un Remus Lupin mucho más grande de lo que recordaba, con canas esparcidas por la cabeza y una cara que reflejaba dolor y cansancio. Se estremeció al verlo en ese estado, lamentablemente la vida había sido injusta con más de una persona.

- Remus – dijo con una sonrisa cálida.

El licántropo corrió hasta ella para abrazarla como había querido hacerlo desde que se enteró que estaban vivos.

- Por fin has despertado – le dijo acariciándole el cabello.

- Lunático ¿Cómo está Harry? – le preguntó James impaciente.

- Bien, bien, por suerte el llegó bien a destino.

- ¿Todos se encuentran bien?

- No – dijo bajando la voz – Moody no lo logró.

Se quedaron en silencio, una víctima nueva de esa estúpida guerra sin sentido y pensar todas las que todavía quedaban.

- ¿En dónde está nuestro hijo? – preguntó Lily.

- Está con los Weasley.

- ¿Con Arthur y Molly? – recordó a la pareja llena de niños pelirrojos que había pertenecido junto con ellos a la Orden del Fénix.

- Si con ellos Lily, los Weasley han sido como una familia para Harry.

- ¿En serio? – dijo con los ojos colmados en lágrimas contenidas, pero alegre de saber que había gente que quería a su hijo.

- Si, así es, de hecho el menor de los varones, Ron, es el mejor amigo de Harry.

- ¿Cuántos amigos tiene? – preguntó la pelirroja entusiasmada, quería que le hablaran del muchacho.

- Varios, Ron y Hermione Granger son los mejores amigos de él, son un trío inseparable desde primero. Juntos han enfrentado la mayoría de las cosas.

- ¿Granger? No conozco ninguna familia Granger – dijo pensativo James.

- Por que ella es nacida muggle.

- Como yo – dijo Lily sonriendo.

- Si así es – y sonriendo agregó – aunque no es en lo único que se parecen, yo diría que Hermione tiene mucha de tus cualidades. Es muy inteligente y una gran bruja y siempre ha sido la voz de la razón entre Harry y Ron, como tu lo eras con nosotros.

La sonrisa de la mujer se agrandó más y su esposo no pudo evitar el impulso de plantarle un beso en los labios.

- Y ¿cómo es él?

- ¿Harry? Oh es un gran muchacho. Se parece bastante a los dos en personalidad. Aunque debo decir que heredó tu carácter fuerte Lily.

- Ehhh – dijo fingiendo molestia.

- Y el talento especial para meterse en problemas que tenía cornamenta.

- Ehhhhh – ahora era el nombrado el que protestaba – que yo no era el que buscaba problemas sino que los problemas siempre me encontraban a mí.

Lily volteó los ojos hacia arriba mientras meneaba la cabeza.

- Esa misma frase utiliza él – Remus sonrió – cuando lo escuché decirla por primera vez me sorprendió que utilizase esas misma palabras sin haberlas escuchado antes.

- Quizás si las escuchó – dijo la mujer al pasar.

Los dos hombres la miraron sin entender.

- Digo – quiso explicar enseguida al ver la confusión en sus rostros – tú solías decirlo todo el tiempo cuando él era un bebe, quizás de alguna manera quedó grabado en su subconsciente.

Los tres se quedaron en silencio durante algún tiempo recordando esa vida que habían tenido alguna vez. Cuando eran felices y estaban todos juntos, cuando aún no habían sufrido la traición de Pettigrew y lo consideraban un gran amigo.

- Bueno, al menos estará a salvo hasta que vaya a Hogwarts, allí si me va a preocupar ahora que el colegio no tiene a Albus para protegerlo – dijo Lily seriamente.

Los dos amigos se encontraron con la mirada, Remus ya le había informado a James sobre las sospechas que la orden tenía sobre una misión que Dumbledore les pudo haber dejado al trío.

- Estamos bastantes seguros de que ninguno de los tres va a volver a cursar su séptimo año...

Lily frunció el seño. A pesar de la gravedad del asunto, Remus no pudo evitar sonreír al ver tal gesto, aún a pesar de que su rostro no era el mismo no podía dejar de adivinar que detrás de esa fachada se encontraba la mujer que él tan bien conocía.

- Creemos que Albus antes de morir les dejo una misión.

- ¿Cuál?

- No lo sabemos, ya intentamos hablar con Ron y Hermione y no nos dijeron nada. A Harry va a ser imposible sacarle algo.

- ¿Tiene que ver con Voldemort? – preguntó Lily intuyendo que esa era la razón.

- Eso pensamos. Durante su sexto año, Albus estuvo dándole lecciones en privado a Harry, pero nunca nadie supo de que se trataban.

- Seguramente tiene que ver con la profecía...

Lily habló en voz alta, James la acarició para tranquilizarla aunque era eso mismo lo que él necesitaba en ese momento. Su hijo a punto de partir a una misión que nadie sabe de que se trata y en la cual no permite que le ayuden más que sus dos amigos, dos niños al igual que él.

Dos días después de haber despertado, Lily comenzó con la rehabilitación, lo cuál a pesar del dolor que le provocaba la ponía de buen humor, ver a James tan adelantado a comparación de ella le daba fuerzas para afrontar el reto de recuperarse y principalmente el hecho de poder ver a su hijo algún día. En dos días sería el cumpleaños número diecisiete de Harry y Remus les había prometido visitarlos luego de la fiesta que iban a brindar en honor a su hijo para comentarles como todo había salido. Ese día despertó algo más acongojada que de costumbre, recordando a cada momento el primer cumpleaños de su primogénito, el único que habían podido celebrar con él y ese pensamiento la ponía un poco más triste de lo que ya se sentía. Al ver el rostro de su marido comprendió que él también tenía los mismos pensamientos que ella, lo miró detenidamente, a pesar de que ya se estaba acostumbrando a esos rasgos desconocidos no podía evitar extrañar los suyos, en especial el pelo negro azabache incontrolable que tanto le gustaba. Esa tarde estaba particularmente cansado, había hecho más ejercicios del que debía, pero solo había sido para poder ocupar su mente y no recordar que el día que su hijo cumplía la mayoría de edad no podía estar junto a él. Ansiaba poder saber como era el rostro de su hijo, tanto Remus como Dumbledore le habían dicho que se parecía mucho a él, pero él quería comprobarlo por si mismo aunque sea por medio de una foto, pero el anciano profesor se había negado a que tuviera una alegando que sería comprometedor que alguien la encontrase. Remus llegó cuando el sol se estaba poniendo, su cara era de cansancio como si hubiera corrido hasta el hospital. Al llegar junto a ellos les explicó que no había podido quedarse mucho tiempo porque el ministro de la magia había irrumpido en el cumpleaños.

- ¿Qué querría?

- Hace un rato Arthur me acaba de informar que tenía que entregarle unos objetos a Harry, Ron y Hermione, objetos que les heredó Albus.

Lily abrió la boca sorprendida.

- ¿Albus nombrándolos herederos? – preguntó James con incredulidad.

- Por lo que me dijo Arthur, a simple vista esos objetos no tienen mucha utilidad, pero la orden cree que hay alguna razón más de fondo que una simple herencia, piensan que tienen que ver con la misión que los chicos van a emprender.

Ninguno dijo más nada, no hacían falta palabras para saber que los tres estaban pensando lo mismo. El profesor Dumbledore les había preparado un camino que solo los tres muchachos tendrían que recorrer, conocían a su antiguo director lo suficiente para saber que se manejaba de formas misteriosas.

Al día siguiente el matrimonio se encontraba haciendo sus sesiones de rehabilitación, mientras a Lily le daban unos masajes en la habitación entró James agitado acompañado de su bastón, en su cara había una preocupación que la mujer asoció con su hijo. Lo interrogó con la mirada.

- Acabo de escuchar por los pasillos que el ministerio ha caído. Scrimgeour ha muerto.

Bueno, hasta aca el primer capitulo, espero que les haya gustado, creo que voy a subir los capitulos los findes pero no lo aseguro. Dejen Reviews porfis!!!!!!!!! quiero saber su opinión.

Athena