Disclaimer: Después de 15 capitulos y un epílogo ¿es necesario q diga q Harry Potter no me pertenece?

Hola a todos, he vuelto... Lo siento, no he podido sentarme a escribir el epílogo hasta hace un par de días. A veces la realidad le gana a la ficción y a mi me ha ganado terriblemente. Pero bue, me dejo de lamentaciones. Por suerte todo ha vuelto a la normalidad.

Ante todo, quiero a agradecer a cada una de las personas que me han leído... y que me han acompañado hasta el final. Muchas muchísimas gracias a todos los que han leído, me han agredado a sus alertas y en especial a los que me han dejado review. Estoy un poco triste de que hoy sea el final del fic, xq me he enamorado de todo el fic... en especial de James Potter... así q Ceres, amiga lo siento James es mio, no tuyo jaja, al menos el q yo creé jaja. Gracias por avisar q no podía actualizar! Te devuelvo el favor amiga, les recomiendo q lean "En la sala de requerimientos" de Ceres Potter, y de paso te dejo mi voto p q acortes los capitulos... Es lo mejor para vos, si no te podés aburrir.

Bueno, a todos, de nuevo muchas gracias. Me gustaría nombrarlos uno por uno, pero son demasiados y tengo fiaca :p Encima no tengo mucho tiempo. Los dejo disfrutar el epílogo.

Ya voy a colgar un nuevo fic... espero leerlos ahí también. Besos, los quiero mucho y muchas gracias por acompañarme hasta el final. Suerte a todos!!!!!!!!!!


EPILOGO

Se miraba insistentemente al espejo, mientras intentaba aplastar su cabello endemoniadamente desordenado. Estaba de punta en blanco, o en negro en este caso, con su túnica recién estrenada para esta ocasión. El pequeño ramillete de flores doradas y blancas prendido adecuadamente en su solapa. Sus zapatos con más brillo del que nunca habían tenido y su esmoquin debajo de la túnica en perfecto estado. Pero su pelo no quería ayudar a la imagen general.

Escuchó una risa disimulada detrás de él mientras la puerta se abría. El hombre que había entrado lo miraba con varias emociones distintas en su rostro.

- Creo que después de tantos años, deberías darte por vencido – le dijo sonriendo mientras se acercaba a él y apoyando sus manos en sus hombros.

- Lo se... es que...

- Estás nervioso, entiendo. Yo también intenté aplastar mi pelo a toda costa cuando me case con tu madre... Habrás visto en las fotos que no lo logré – le volvió a sonreír – Además es parte del atractivo Potter... las chicas se mueren por este cabello...

- ¿Y podrías decirme que chicas se mueren por el cabello Potter? – preguntó una mujer pelirroja entrando también en la habitación y mirando a su marido con el seño levemente fruncido.

- Ummm... déjame ver... creo que a las pelirrojas en particular – le dijo mientras se acercaba a ella y la abrazaba por la cintura.

Harry sonrió al ver a sus padres y suspiró algo más tranquilo. Desde que estaban con él la vida era mucho más fácil. Y que puedan compartir un momento tan importante para él como lo era este, no tenía precio.

- ¿Has visto a Ginny? – le preguntó ansioso a su madre.

- Si... ahora Hermione y Molly están con ella... Está realmente hermosa.

- De eso no tengo dudas.

Su madre le sonrió dulcemente, mientras su padre fingía secarse lágrimas de emoción.

- Ay... mi hijo está enamorado...

- Papá – le dijo con una semi sonrisa, pero pidiéndole que se callara.

- Acepta que tu padre nunca va a crecer – le dijo su madre riéndose. Al mismo tiempo que el hombre la miraba fingiendo estar enojado.

En ese momento Ron entró en la habitación.

- Bueno, ya es hora de que vayamos yendo al altar – le dijo a su mejor amigo – Hermione me dijo que Ginny ya está lista...

Los nervios que Harry sentía en ese momento se incrementaron enormemente, comenzando a retorcerse las manos.

- Vamos...

Harry miraba hacia toda la sala esperando el momento en que su futura esposa entrase. Sus ojos se posaron en sus invitados que les sonreían a medida que él los veía. Neville abrazaba a Hannah Abbott mientras hablaban animadamente con el padre de Luna. Algunos de sus compañeros de colegio estaban también allí. Hagrid desde su asiento reforzado secaba su llanto con su característico pañuelo llamativo. Grawp miraba desde la ventana y Harry se lo imaginaba sentado en el suelo por comodidad... Había sido una buena idea invitarlo... la mayoría de los reporteros no se acercaban a la boda por miedo al gigante.

Los Weasley estaban todos sentados en primera fila. Molly le sonreía cálidamente, mientras secaba sus lágrimas y el señor Weasley la abrazaba tiernamente. Teddy estaba sentado en las piernas de su abuela al mismo tiempo que lo saluda con la mano. Por último miró a sus padres, con sus dos hermanitos en sus brazos, mientras lo miraban amorosamente.

La marcha nupcial comenzó a sonar en el salón y los nervios volvieron a colarse en el pelinegro. Miró a sus dos padrinos, Ron y George lo miraron con claros nervios en su rostro. La primera en entrar fue Hermione, seguida de Luna, ambos en su hermosos trajes de madrinas... en un suave color celeste... Segundos después entró en escena la novia, y al verla frente a él, caminado hacia el altar, todas las ansias y nervios parecieron irse lejos, muy lejos. Cuando llegó hasta él y le tomó las manos se relajó completamente.

Ginny lo miró con una sonrisa que años después seguiría recordando, y sus ojos cristalizados por las lágrimas. Posó una de sus manos en su rostro y le secó la gotita rebelde que había caído. El ministro habló durante algunos minutos sobre los deberes del matrimonio, pero él no lo escuchó. Estaba perdido en el ángel que tenía a su lado.

La ceremonia terminó con el beso que sella el pacto de amor de matrimonio. Harry la abrazó con fuerzas, mientras la escuchaba reír entre las lágrimas. Con dulces besos le secaba el suave llanto, cosa que a él le encantó. No siempre podía ver a su Ginny llorando, y menos por algo como esto.

El corazón de Ginny crecía a niveles inesperados por todas la alegría que estaba viviendo. Luego de todo lo que había sufrido, de todo el tiempo que lo había esperado y lo había extrañado, ahora por fin era completamente suyo. Y sentir como él le secaba las lágrimas de una manera tan tierna solo la hacía llorar más.

- Te amo – le susurró suavemente en el oído.

- Yo también te amo, señora Potter.


- Ya cálmate – le dijo riendo Ron abrazando a su esposa, que lloraba silenciosamente – Vas a hacer un surco en el suelo.

- No me pidas que me calme... es mi esposa la que está en el quirófano...

- Es solo una simple operación, hijo... Es muy común en el mundo muggle – le dijo su madre intentando pararlo...

- Pero... pero ¿por qué?

- Porque los Potter tienen que hacer un gran alboroto cuando nacen – le dijo su padre – Tienen que mostrar con bombos y platillos que están llegando al mundo... y tu hijo no es la excepción.

Molly le sonrió divertida a Lily, mientras miraba que su marido estaba comenzando a seguir los pasos de su yerno.

- Arthur, no empieces tú, con un padre nervioso es suficiente. No sumes al abuelo...

- Ya Hermione, deja de llorar... - dijo su esposo un poco molesto.

- Es... es que... voy a ser tía....

Ron rodó sus ojos en exasperación, pero trató de no decir nada para no molestar a su esposa. George entró corriendo llevando a Angelina de la mano. Aunque más bien parecía estar arrastrándola.

- ¿Ya nació? – preguntó con la respiración entrecortada.

- Te dije que no ibas a perderte el nacimiento de tu sobrino – dijo Angelina sobándose la muñeca.

Minutos después Andrómeda entró trayendo a su nieto y a los mellizos Potter.

- ¿Ya nació el bebé? – le preguntó Teddy a su padrino.

- No, todavía no – dijo removiendo el cabello de su ahijado.

Los otros dos niños se fueron con sus padres para esperar el nacimiento de su sobrino. En ese momento una enfermera salió del quirófano.

- Señor Potter – Harry se acercó rápidamente a la mujer con Teddy tomado de la mano – Puede pasar a ver a su esposa y a su hijo.

Todos estallaron en risas y gritos de alegría. Justo cuando llegaban Bill con Fleur y Victoire de la mano.

- Ya nació el pequeño James – le dijo Molly a su hijo mayor.

- Sígame por aquí – le dijo la enfermera a Harry.

- Ven Teddy, vamos a conocer a tu hermanito.

El muchacho sonrió contento. Cuando entraron a la sala, una enfermera estaba acomodando las sábanas de Ginny y otra le pasaba el niño en brazos. Harry la vio acostada, con su rostro cansado y colorado por el esfuerzo. Sus cabellos todos desordenados. Pero con una enorme sonrisa en sus labios. Harry nunca la había visto tan bella.

- Mira, papá – le dijo Ginny mostrándole al niño que dormía – tiene tu cabello.

El pelinegro se acercó a su hijo y lo tomó suavemente en brazos. Ginny le extendió sus brazos a Teddy que la abrazó con fuerzas.

Harry miró a su hijo, su primer hijo, durmiendo placidamente entre sus brazos. Ginny se reía por la forma incómoda en que intentaba mover sus brazos para sostener al niño. Pero él no le prestaba atención, solo estaba absorto en el rostro de su pequeño bebé. Lentamente se lo devolvió a su madre, mientras depositaba suaves besos en sus labios.

- Gracias – le dijo mientras algunas lágrimas caían por su rostro. Ella solo le devolvió una sonrisa como respuesta.

Se acomodó junto a ella, alzando a Teddy en sus brazos, y apoyando su cabeza en el hombro de su esposa, teniendo la vista perfecta de su pequeño James. Su ahijado acarició una de las pequeñas manitos. Ginny le sonrió a los dos antes de volver sus ojos a su hijo recién nacido. Así se quedó la pequeña familia, juntos, observando al reciente miembro.


El timbre sonó en toda la casa. Un niño de cuatro años corrió con todas sus fuerzas hasta la puerta. Uno un poco más pequeño iba detrás de él tratando de seguirle el ritmo, pero no lo alcanzaba.

- James, Albus – gritó un hombre de cabellos negros alborotados detrás de ellos - ¿Qué les hemos dicho de correr hacia las puertas?

El niño más chico paró en seco ante el grito de su padre, pero el otro continuó camino. Abrió la puerta a pesar de que sus padres le habían dicho en incontables veces que no lo hiciese. Del otro lado se encontraban cuatro personas sonrientes mirando al pequeño.

- James, creo que mamá y papá te han dicho que no puedes abrir la puerta – dijo una mujer pelirroja tomándolo en brazos.

- Abuela – gritó molesto por la cantidad de besos que la mujer le estaba propinando pero riéndose al mismo tiempo. Luego tendió sus brazos hacia el hombre a su lado.

- Abuelo.

- Sirius – le dijo el hombre también tomándolo en brazos.

El otro niño llegó junto con su padre, teniéndole los brazos a la mujer.

- Sev – ello lo tomó y también le proporcionó varios besos que este no rechazó.

Cuando James Sirius bajó de brazos de su abuelo se dirigió a saludar a las otras dos personas que se encontraban en la entrada. Primero se acercó a una niña de ojos marrones y largo cabello negro y luego a un pelirrojo de cabello revuelto con los mismos ojos que su hermana melliza.

- ¿Por qué llamas Severus a Albus? – le dijo James a su esposa tomando a su otro nieto que lo miraba con alegría mientras lo zarandeaba hacia arriba provocando la risa del menor.

- Si tu llamas a Jimmy por el nombre de tu mejor amigo, yo puedo llamar a Al por el del mío – dijo Lily cansada de repetir este argumento por los últimos tres años.

Harry se rió de la vieja disputa de sus padres cada vez que veían a sus nietos.

- ¿Nunca van a crecer? – preguntó el pelirrojo detrás.

- Creo que no, Ian – dijo Harry acercándose a su hermano y apoyando una mano en su hombro - Teddy ya está aquí.

Al chico se le iluminó la cara y una sonrisa pícara se asomó en su rostro. Su hermana adivinó la intención detrás de ese gesto.

- Te prohíbo que se lo digas, Ian – le dijo molesta la pelinegra.

- ¿Por qué? Estamos haciendo un bien.

- ¿De qué hablan ustedes dos? – preguntó su hermano mayor.

- Anna me contó...

- ¡Ian!

- ¿Cuál es el problema?

- Ella me lo contó como secreto. Tú no tenías que haber escuchado detrás de la puerta de mi habitación.

Ante la mirada enojada de la chica, el pelirrojo retrocedió algunos pasos. James se rió de la actitud de sus hijos menores. En cambio Lily se acercó hasta su hijo.

- Hazle caso a Anna.

- Pero... es mejor que se entere... – dijo sonriendo y dándose vuelta para ir rumbo donde el metamorfomago se encontraba – Jimmy, Al acompáñenme.

- ¡Siiii! – gritaron los dos niños emocionados por ir con su tío de tan solo diez años.

Su hermana melliza corrió detrás de él retándolo. Los tres mayores se quedaron solos.

- ¿Qué sucede? – volvió a preguntar Harry.

- Nada, es que Victoire le dijo a Anna que Teddy le parecía lindo e Ian escuchó – dijo Lily riéndose.

- Y ahora se lo quiere contar a Teddy – razonó su hijo sonriendo a sus padres.

- ¿Ginny? – preguntó su padre.

- Está dándole de comer a Lily

En ese momento la mencionada salió de la cocina con la niña en brazos. Se acercó y los saludó efusivamente, mientras sus suegros se peleaban por levantar a su nieta en brazos.

Luego se encaminaron hacia el living donde los cinco chicos estaban hablando en voz alta y riéndose. Cuando James entró, vio que el hijo de su otro mejor amigo ya tenía puesto el uniforme del colegio. Sonrió al ver que el niño se parecía cada vez más a su padre.

- Ted - le dijo dándole un abrazo y sentándose al lado de él.

- Hola J – le dijo el muchacho sonriéndole cálidamente.

- ¿Así que te quedaste a dormir anoche?

- Si, quería que mi padrino me llevara a la estación.

- ¿Por qué nosotros no podemos ir? – preguntó repentinamente el pelirrojo sentado al otro lado del muchacho.

Su hermana rodó los ojos en exasperación.

- ¿Qué parte de tenemos que cumplir once años primero, no te ha quedado claro? Nos falta un año todavía.

- Eso ya lo sé, Annie – le dijo su hermano también algo exasperado – Solo no entiendo porque Harry no puede interceder ante el colegio por nosotros.

- Ian ya lo hablamos muchas veces, Harry no va usar su influencia – lo retó su madre.

El chico refunfuñó por lo bajo mientras decía palabras que sonaban como para que sirve tener un famoso en la familia o algo parecido. Los cuatro adultos rieron quedamente, mientras Lily le pegaba en la cabeza a James.

- Esa es influencia tuya.

El hombre solo fruncía su seño para luego besar suavemente a su mujer.

- Eggg ¡No hagan eso! – dijeron sus dos hijos menores al mismo tiempo.

- Bueno, Teddy, veo que estás emocionado por asistir a Hogwarts – dijo James al ver que el chico ya tenía puesto la túnica escolar.

- Se puso la túnica ni bien se levantó en la mañana – Harry contestó el comentario de su padre.

- Igual que Lunático. ¿Sabes Teddy que cuando Sirius y yo nos encontrábamos con tu padre en el anden él ya tenía puesta su túnica? – el muchacho sonrió como siempre que alguien le contaba algo sobre su progenitor – Cuando estábamos en cuarto Canuto lo amenazó con cambiarle el color de la túnica a un lila con lunares amarillos si se la volvía a poner antes de llegar al expreso. Lunático no le creyó...

- ¿Y qué pasó? – preguntó emocionado.

- Pues en quinto tu padre llegó con la túnica puesta a la estación y Sirius cumplió con la amenaza. Claro que en venganza Canuto terminó con el cabello verde por una semana.

- ¿Ese fue Remus? – preguntó Lily sorprendida mientras el resto se reía – Yo pensé que habías sido tú...

- Siempre juzgándome mal...

- ¿Por qué será no?

- Será mejor que vayamos yendo. Andrómeda ya debe estar llegando a Quing's Cross – interrumpió Harry lo que parecía ser una posible pelea entre sus progenitores. No que estas no fueran divertidas para sus hijos, todo lo contrario, pero le llevaría algún tiempo y Teddy podría perder el expreso.

- Si, vamos no quiero perder el tren – dijo el chico cambiando su color de cabello de azul a morado. Signo de preocupación.

- No te preocupes – le dijo James parándose junto a él y abrazándolo por los hombros – si pierdes el tren siempre puedes hacer lo mismo que tu padrino y tu tío Ron hicieron en su segundo año...

- James no les des ideas – le dijo Lily algo divertida.

- ¿Qué hicieron? – se interesaron todos los chicos.

- Tomaron el auto volador de Arthur y volaron hasta Hogwarts.

Harry negó con la cabeza sonriendo mientras miraba con temor como a su hijo mayor se le iluminaban los ojos ante la excitante aventura. Luego miró Albus que parecía no entender mucho de lo que hablaban, para su alivio. Sus dos hijos, con tan solo cuatro y tres años eran capaces de destruir la casa solitos y sin ayuda.

- ¡Guauuu! ¡Harry! ¿Por qué nunca me lo contaste? – le preguntó medio indignado medio asombrado su hermano.

- Para no darte ideas, seguramente – le dijo su hermana, pero a ella también se le iluminó el rostro.

- ¿Vamos? – preguntó Ginny sonriendo recordando como los había envidiado cuando se enteró.

Todos se encaminaron hacia la salida rumbo a los autos. Los tres chicos mayores encabezaron la procesión, seguido de los Potter mayores. Luego Ginny con Lily en brazos, para finalizar con Harry llevando a sus hijos varones tomándolos de la manos, uno a cada costado suyo, mientras los niños se miraban sonrientes.


El matrimonio llegó a casa de su hijo mayor para despedir a sus nietos antes de que se dirigiesen a King's Cross. La niña de la casa les abrió la puerta con un puchero en sus labios y sus ojitos llenos de lágrima.

- ¿Qué le pasa a la princesa de la casa? – le preguntó su abuelo agachándose a su lado. La niña no respondió, solo sollozó aún más y se abrazó a su abuelo.

Lily sonrió con dulzura al ver a su nieta en ese estado. Cerró la puerta detrás de si y se agachó junto a ella también.

- ¿Estás triste porque Jimmy y Al van a ir a Hogwarts?

- Si... y papá dice que no puedo ir...

- Es verdad lo que dice papá – le dijo secándole las lágrimas – Tienes que tener once años.

- Pero me voy a quedar sola.

- Mira... todavía tienes un montón de primos Weasley que no van al colegio. Además están Anna e Ian que terminaron el periodo anterior...

La niña asintió con una sonrisa acongojada y secándose los ojitos con las mangas de su suéter. Su abuela la tomó de la mano.

- Vamos con los demás.

La chica los guió hasta la cocina donde estaban desayunando los restantes miembros de la familia. Al entrar escucharon a su hijo retar a sus nietos varones.

- ¿Qué sucede? – preguntó James sentándose.

- Nada, tonterías de James – le dijo su nuera – Está molestando a Albus diciéndole que puede llegar a quedar en Slytherin.

Su suegro rió por la ocurrencia de su nieto mayor, que a cada momento demostraba porque se llamaba como dos merodeadores. Pero la risa paró rápidamente al ver la cara preocupada de su otro nieto y en especial por el golpe que su esposa le dio detrás de la cabeza.

- Mira, Al – le dijo su abuelo – Yo te conozco muy bien y no tengo dudas de que serás Gryffindor.

- Pero... ¿y si no?

- Estoy seguro que si. Siempre has demostrado ser un Gryffindor. Eres valiente, leal y tienes ese talento especial de los Potter para meterse en problemas... – lo último lo dijo sonriéndole y con un tono de orgullo en su voz.

Lily le sonrió a su esposo y le acarició la cabeza a su nieto. El chico se dirigió a su abuelo.

- Gracias, abu...

- Igual siempre puede quedar en Slytherin...

- ¡James! – lo retaron los cuatro adultos a la vez.

- ¿Qué? Solo digo... Es una posibilidad.

- Ya, James – lo retó su padre tratando de disimular la diversión que le provocaba la situación – deja de molestar a tu hermano. A ti no te hubiera gustado que el año pasado te hubieran dicho algo así, acuérdate lo nervioso que estabas.

El chico levantó las manos en señal de rendición, pero todos sabían que en cualquier oportunidad que tuviera volvería a la carga. Después de todo por su venas fluía sangre Potter y sangre Weasley, combinación bastante peligrosa para el resto, y en especial para los profesores del colegio.

- ¿Ya te sientes mejor, cariño? – Ginny se dirigió a su hija.

La niña asintió pero no se despegó de al lado de sus abuelos.

- Bueno, vayan a cambiarse, dentro de algunos minutos salimos – le dijo su madre a los tres niños.

Ellos salieron rápidamente dejando a los cuatro adultos terminar el desayuno.

- ¿Café? – les ofreció la pelirroja a sus suegros.

- Lily está muy triste porque se queda sola – observó James.

- Si, mi pobre niña, yo me sentía igual cuando Ron fue a Hogwarts... al menos Lily tiene primos con los que jugar.

- Encima son dos años... – dijo Harry abrazando a su esposa.

- Bueno... quizás hoy pueda ver algún chico que le guste en la estación y después pensar en él... eso me ayudó mucho a mi – le dijo Ginny sonriendo a su esposo. El cual cambió drásticamente la cara ante la idea de su pequeña, pequiñita hija gustándole algún chico.

- Solo tiene nueve años – dijo con el seño fruncido.

- Y yo tenía diez... Además acuérdate que Victoire tenía esa edad cuando le empezó a gustar Teddy... y míralos ahora.

- Pero... mi niña... ella no... – los padres del hombre rieron por la cara de susto que llevaba.

- Hablando de Ted ¿Dónde está? Pensé que vendría a despedirse de los chicos...

- Si, papá, va a despedirse pero en la estación.

- Mmmm eso me suena a que va a ir a despedir a Victoire más a que a los chicos – dijo Lily sonriendo.

Los otros tres estuvieron de acuerdo con la mujer. Los chicos llegaron rápidamente.

- Bueno, vayamos yendo – dijo el padre.

Los demás se levantaron y los siete se encaminaron hacia la salida, rumbo a la estación.


- Ya hijo, cálmate.

- Pero... pero... ¿Por qué no me dejan entrar?

- Ya Jimmy, es normal que estés así. Yo estuve igual cuando tu padre nació y tu padre también cuando naciste tú.

- Si... es normal... mira que yo pasé seis veces por esta situación – lo consoló su otro abuelo.

- Pero ¿si le está pasando algo a Sabina o al bebé?... Están tardando mucho.

- Ellos están bien ahijado... Lo que están tardando es normal.

Lily, Molly, Ginny y Hermione reían de la actitud de los cuatro hombres. En especial porque los tres que intentaban calmar al flamante padre estaban tan o más nervioso que él.

- ¿Dónde están Lily y Albus? – preguntó Molly.

- Fueron a tomar algo con los chicos.

- Yo creo que deberían estar aquí. Albus lo ayudaría mucho a James en este momento – dijo Hermione.

- Si, es verdad. Pero mientras no sea una ayuda como la que le dio cuando nos tenía que comunicar que Sabina estaba embarazada... – dijo Ginny sonriendo recordando el momento.

- Aún no puedo creer que me lo perdí. Y James, no les puedo explicar como sigue enojado conmigo...

- ¿Por qué contigo? – le preguntó la señora Weasley.

- Porque dice que yo lo convencí de tomar vacaciones justo cuando sus nietos planearon una broma digna de los merodeadores...

- Y si... George aún los felicita cada vez que los ve – dijo Angelina sentándose con ellas.

Minutos después llegaron los hermanos y primos del futuro padre. Albus caminó rápidamente hacia su hermano mayor.

- Ya tranquilo, que vas a dejar un surco en el suelo. Ya deben de terminar.

En ese momento salió de la habitación de la muchacha.

- Ya puede entrar – le dijo la mujer a James.

El chico no esperó que se lo repitieran y entró corriendo.

- No tardes mucho que quiero conocer a mi ahijado – escuchó que su hermano le gritaba antes de cerrar la puerta.

Se acercó hasta su esposa que lo miraba sonriendo con un pelirrojo en sus brazos.

- Creo que va a tener los ojos de tu papá y de tu abuela.

- Y tu cabello – le dijo besándola en los labios – Otro colorado en los Potter... mi hermana va estar contenta de no ser la única.

- Ven, tómalo – le extendió al niño. James dudó un poco – Vamos no es difícil, tómalo.

Él lo agarró entre sus brazos y luego se sentó en la cama cerca de su flamante esposa.

- Hay un tumulto de gente afuera esperando para conocerlo – le dijo mientras le besaba la frente – Tus padres y la mitad de mi familia.

- ¿La mitad de tu familia? Eso debe ser como una docena de personas – dijo riéndose.

- Si, y eso que la mayoría de mis tíos no han llegado.

- No les deben haber permitido entrar... Pensaron que podrían copar el hospital – se rió nuevamente.

James pensó que a pesar de todo, su pelirroja no perdía el sentido del humor. La puerta se abrió y por allí entraron Albus y Lily.

- ¡No podíamos esperar a que nos dejaran entrar así que no colamos!

- En realidad Albus me tomó del brazo y me obligó a entrar – dijo Lily sonriéndole a su hermano y a su cuñada.

- Es que como querían que esté afuera esperando para conocer a mi ahijado. Al hijo de mi hermano y mi mejor amiga... ¡Es una locura!

Los otros tres rieron por la expresión de enojo.

- ¡Oh! ¡Es pelirrojo! – dijo Lily acercándose.

James y Sabina se miraron divertidos por la anterior suposición.

- ¡Déjame verlo! – le dijo Albus corriendo a Lily.

- También es mi ahijado – le dijo Lily señuda.

- Chicos, es ahijado de los dos – le dijo Sabina sonriendo – Y tengan cuidado que es mi hijo por el que se están peleando.

Albus dejó que su hermana tomara al niño entre brazos y se asomó a contemplarlo.

- En Hogwarts deben estar llorando – dijo Albus – el hijo de James Sirius Potter ha nacido.

- No nos olvides que es sobrino de Albus Severus y Lily Luna Potter – dijo su hermano mayor riéndose de la cara de ofensa de sus hermanos.

- Y que tiene descendencia Potter y Weasley – dijo Sabina a los tres Potter.

- Si, como si tú nunca hubieras ayudado a Albus a armar sus extraños planes – le dijo su esposo dándole un beso.

- Planes en los que tú estabas muy contento de participar si mal no recuerdo – le dijo ella devolviéndole el beso.

- Solo para estar cerca de ti.

Poco a poco los demás miembros de la familia empezaron a entrar en la habitación hasta que no quedó lugar ni para un alfiler.

Harry sonrió viendo a sus hijos alrededor de su primer nieto. Sonrió mucho más al ver a sus padres emocionados con su primer bisnieto. Ginny lo abrazó con fuerza sonriéndole amorosamente.

- Todo ha valido la pena ¿no? – le susurró ella al oído.

Él solo atinó a asentir. Pero era verdad todo había valido la pena. Allí parado frente a la cama donde su nuera le mostraba a su nieto. Con sus hijos sonriendo como locos. Con su padres abrazados por la alegría. Y sus suegros en la misma situación. Sus hermanos y cuñados haciendo bromas. Y allí sabía y se daba cuenta que todo el sacrificio y dolor de sus primeros años los habría vuelto a vivir si con ello podía disfrutar, como ahora, de su enorme familia sin problemas o nada que amenace esa felicidad. Si, como dijo su esposa, todo había valido la pena.


Que les pareció? Yo creí q lo mejor era mostrar diferentes escenas de la vida de todos los Potter.

La última escena es una especie de continuación de "Albus es un genio", no se me pareció bueno hacerlo, saber q había pasado después de esa escena. Y la vez me pareció el mejor final para el fic el nacimiento de una persona. Y el nieto de Harry cabía perfectamente.

Bueno, hasta aquí el fic. Espero q el epílogo no los haya decepcionado. Besotes a todos. Los quiero!!

Yani