PREFACIO

Habían pasado ya 11 años desde aquel oscuro día: el día que el mundo perdió al último maestro aire. Desde aquel día se supo que el avatar ya no había reencarnado, porque a estas alturas del juego, los sabios en la tribu agua debían saber la actual identidad del avatar.

Desde aquella vez, Zuko se ofreció a proteger a Katara pese a lo que paso desde aquel día.

Lo único que se sabía es que Aang estaba muerto, ya que ni su cuerpo ni algún otro de los rastros de su presencia.

Hoy por hoy, Katara siente una especie de vacio en su corazón, un vacio que, a pesar de estar con Zuko, Aang era el único hombre de su vida que podía ocupar ese espacio de su corazón.

Katara esta comprometida con Zuko a matrimonio, pero aun así, si llega al altar, dudo mucho que sea feliz….

UNA CORAZONADA ACERTADA

-Si los rumores son ciertos, el avatar ha de estar con vida, ¿a ti no te da la impresión?

-No, al parecer no, y además, son solo rumores

Esta conversación era de Zuko y Katara, ya que se encontraban discutiendo acerca de si Aang estaba vivo o muerto. A partir de ese día, el avatar, el ultimo maestro aire había desaparecido; no había ni un solo descendiente del avatar, por lo cual, en estos 11 años, no se supo del nuevo avatar, y si estuviese listo, no hay ni un solo maestro aire que le enseñara.

Katara merodeaba millones de veces en su cabeza estas mismas preguntas: ¿Qué fue lo que paso con Aang? Si esta vivo, ¿Cuál es su paradero?

Para Katara la vida se veía algo confusa desde el día que supo la amarga noticia: unos soldados bien influenciados por alguien de poder en la nación del fuego se dirigieron aquella mañana al templo aire del sur, en el cual, se encontraba Aang residiendo desde el día que acabo la guerra, que eso fue cerca de tres años. Katara se disponía a visitarlo como lo hacia casi todos los días en compañía de Appa. Ahí fue donde Katara lo supo todo.

Los soldados huyeron del lugar, llevándose consigo el cuerpo del avatar, dejando así al mundo sin un solo maestro aire; con Aang muerto, ya estaban erradicados por completo.

Katara, algo consternada consigo misma, decidió salir a dar un paseo largo por el jardín real del palacio. Era de esperarse que alguno de "los soldados dragón" la custodiara todo el día, y que mejor que el "soldado dragón #1": alto, de cabello negro y largo, casi al hombro; musculatura bien formada, piel clara, pero, eso si, el era uno de los soldados que cubría su rostro todo el tiempo. Era el soldado favorito del señor del fuego, y como era el mejo, fue el elegido para custodiar a Katara ya fuera de día, y si era necesario, de noche.

Estos soldados se encargaban de custodiar a todos los miembros de la familia real. Ya en el jardín, Katara estaba a un lado del estanque, pensando en lo mismo de siempre. El soldado dragón, mas que para romper el hielo, lo hacia por la confianza que tenían desde hacia dos años. De ese modo le pregunto:

-¿Se encuentra bien, señorita Katara?

-si, solo pensando en lo mismo

-y………… ¿por qué?

-Aunque hayan pasado años, siento que mi corazón esta roto, y que mis latidos están en un total desorden.

-Si es preciso……aquí me puede tomar usted de paño de lágrimas, si usted así lo desea

Katara rio un poco, a lo que solo le dijo:

-Gracias, pero….

En eso, el soldado solo dijo con un grito:

-¡cuidado!!!!!!!

Una ráfaga de flechas se dirigía a Katara. El deber del soldado dragón era más que notorio: ahora era el momento para hacer mejor que nunca su trabajo. Más que un puñado, era como una lluvia. El joven soldado logro quemar la mayoría de flechas, aunque, en eso, el ambiente se tornaba en un ligero olor a muerte y sangre: el guardia había sido herido por unas 4 flechas en el torso. Su caída fue como la de una pluma; se desvanecía su vida en el aire.

Katara no tolero ver esa escena, y al ver como el soldado protegió su vida, decidió devolverle el favor. Con sus poderes de agua control tomo agua del estanque, y con una sagacidad dejo congelados a los arqueros en un abrir y cerrar de ojos.

Katara se sentía mal al ver que ese soldado arriesgo su vida por protegerla. En eso, recordó que hacia mas de algunos años que no practicaba el agua control para curación. De inmediato mando llamar a los otros cuatro soldados, dándoles la orden de ayudarle a llevarlo a su habitación. Cada uno de ellos tenía su habitación, ya que eran como de la familia. En ese instante, uno de ellos le dijo a Katara:

-Su alteza, el señor del fuego Zuko salió por algunos días…

-y, ¿por qué?

- cuestiones de diplomacia, señorita. Regresara pronto.

-De acuerdo, pero por ahora, ayúdenme a llevar a este soldado a su habitación

- Bien, a la orden

Y así, los soldados ayudaron a Katara a llevarse al joven guardia a su habitación. Para ello, pidió agua y algunos vendajes.

- Pueden irse

- Pero, ¿No necesita nada más?

-no, es mas, tómense la tarde libre

-esta bien. Compermiso

Los soldados salieron, y de ese modo, Katara se dispuso a curar al soldado. Era necesario quitarle ese pesado uniforme. El ambiente se torno tenso, y para sorpresa de Katara, su cuerpo tenia tatuajes; tatuajes que solo una persona podía tener; los tatuajes de rango de maestro aire, él era el avatar.

Katara sentía que su mente no podía reaccionar, pero en eso, la idea de curarlo pasó en su mente. Por suerte de ambos, no fue demasiado tarde; la curación fue todo un éxito.

La tarde pegaba en la cara de la maestra agua, mientras vigilaba al joven maestro que, sin lugar a dudas era Aang. Ella estaba allí, a lado de él, sentada en su cama esperando a que reaccionara.

Katara, Katara………

Aquí estoy…

Su voz se oía algo quebrantada, casi con dolor:

-Pero……… ¿Qué haces tú aquí?

- Logré salvarte la vida después del ataque.

-Pero, ¿Por qué?

-porque…

-Si, ¿Por qué le dijiste que si a Zuko?

- Aang, tu sabes que mi corazón, mi mente y todo mi ser se dirige a ti. Si le dije que si, fue porque una corazonada me decía que algún día te vería en este palacio real, y así fue…

- Katara-decía el joven mientras su voz se oía agonizante-mis latidos están en desorden, y creo que ni tu..

-ssshhh, sssh, ssshh, shh. Aang, tú y yo sabíamos que este día llegaría. Déjame poner tus latidos en orden de nuevo.

La noche se abría paso. La luna brillaba mejor que nunca. Un choque eléctrico se sintió en sus manos. Ambos en ese lecho, tomados de la mano, y como dos ciegos que se encuentran en la oscuridad, esas dos almas se reencontraban para no sentirse separadas de vuelta. Sus respiraciones chocaron, dando paso a una larga historia que se suscitaría esa noche .Aquel manto nocturno era extenso. Hoy, los tatuajes de Aang no eran los únicos; los besos de Katara se quedaron en su corazón y en su cuerpo para siempre como tatuajes…

EL INICIO DE UN SEGURO DESASTRE

La noche quedaba atrás. Un nuevo dia pegaba en la nación del fuego. Mientras, se encontraban Aang y Katara, ahí los dos como si nada malo estuviera sucediendo en este mundo; como si solo el mundo fueran ellos dos.

En ese instante, Aang despertó, y como consecuencia, también Katara. Entonces el le dijo:

-Creo que es mejor que me valla

-pero, Aang

-Creo que por el momento, ante los ojos de las demás personas es mejor que no se sepa lo que al fin ha pasado en este lugar…

-esta bien, creo que te extrañare todo el día

-No es necesario. Es mas, quiero que te quedes con esto. No es muy valioso pero, es lo mas que te puedo dar como un simple soldado

Aang tomo la venda que por lo común portaba en su cabeza para evitar que sus compañeros vieran el tatuaje de flecha de su cabeza.

-Esta bien, quiero que tú tengas esto.

Katara, sin mas que un listón de su traje de la realeza, se lo dio a Aang, eso para que se sintieran en compañía todo el día. Aang salió de aquella habitación, dejando así a Katara como la dueña de sus sueños, y por esa vez, tal vez la primera, pero no la única, como la dueña de esa habitación. Katara se sentía, tal vez mejor de lo que se pudo haber sentido en sus cortos 28 años de vida. Por fin, aquel rostro que creyó tal vez jamás no volver a ver, estaba estampado en su corazón para siempre. Antes de que otra cosa pasara, Katara decidió irse de allí para que no se fuera a levantar alguna falsa sospecha. Se levanto de la cama, y se apresuró a vestirse.

Mientras, en las mazmorras del palacio real, Aang y sus demás compañeros dragones se encontraban entrenando como siempre; patadas de fuego, puñetazos, mas fuego control. El entrenamiento era más que arduo. En eso, Shiyu, el soldado dragón #3 le pregunto a Aang:

-Vaya, ya tenia tiempo que no te veía entrenar así, de hecho, en ningún momento de estos dos años te había visto tan alegre, lleno de energía.

-¿Tu crees?

-Si, así como creo que mientras más grande fue tu soledad, mas grande era tu tentación; una tentación que ni tu mismo podías soportar…

-No entiendo

-Es mejor. Y creo que sería mejor que ya te fueras a proteger a la señorita Katara. Hoy llega el Señor del fuego Zuko

-¿Que no se supone que llegaría después?

-Si, así era, pero decidió volver para así poder casarse dentro de un mes con Katara

-¿Qué demonios dijiste?-pregunto Aang un tanto molesto, tomando a la vez a Shiyu por la camisa y poniéndolo contra la pared de un modo brusco

-Si, eso fue lo que dije, que el señor del fuego Zuko decide casarse dentro de un mes.

La sensación de vacio que Aang no sentía desde ayer se volvió a presentar en su corazón; Katara se iba a casar en un mes. En eso, sus pensamientos se vieron turbados con una orden de su superior:

-El señor del fuego Zuko ha llegado. Todos en sus posiciones de bienvenida.

Aang a la vez se sentía mal, pero a la vez aliviado; a lado de Zuko venia Katara, la cual vio que traía en uno de sus brazos la banda de la cabeza que solía portar. A su vez, Katara vio como Aang portaba aquel listón que era del traje de Katara. Ante este intercambio había alguien que se interponía; Zuko. Este factor era el que mayor problema le causaría a Aang y a Katara.

-Guardias, pueden retirarse- dijo Zuko a los soldados.

Los soldados se iban uno por uno, y entre ellos, Aang veía a Katara, como si esa fuese tal vez, la última ocasión que podría verla ajena de cualquier otra persona.

-Katara, necesito hablar contigo-le dijo Zuko a Katara mientras tomaba su hombro.

-¿Qué es lo que quieres?

-Como sabes, hace mas de medio año te pedí que te casaras conmigo, y, como es de esperarse, creo que la fecha ha llegado…

-¿Acaso estas diciendo que…..?

-En un mes tú y yo nos uniremos para siempre

La maestra agua sentía en su interior como si una especie de cristal se hubiera roto; un momento que jamás pensó que llegaría, y justo cuando encontró al único hombre que ha amado en sus veintiocho años de vida.

-Esta bien, dentro de un mes….

Lo que Zuko no sabia es que, tras un arbusto, estaba escondido Aang, que mas que enojarse, en ese momento tenia ganas de llorar; al igual que Katara, sintió un cristal roto en su interior

EL MOMENTO MENOS ESPERADO

Desde aquella vez, en este tiempo-espacio ha transcurrido un mes; el plazo casi cercano a la boda. Aang veía esa fecha como una especie de apocalipsis, solo que en esta ocasión, seria como un tormento eterno.

El temido día para ambos había llegado. En vista de esto, Zuko decidió que los soldados debían de asistir a la boda, ya que, cualquier situación anormal podría hacer que eso terminara en tragedia. El evento se suscitaría al atardecer. Aquella tarde, se encontraba Toph y Sokka conversando con Katara, y a todo esto, Toph le pregunto:

-¿De veras haces esto por amor?

-¿Por qué lo preguntas Toph? Es como si te preguntara si de veras te casaste con mi hermano por amor…

-¡No me cambies el tema-exclamo Toph-dime si de veras estas segura de querer hacer esto

-Créeme que hoy tengo mas razones de peso para…

En ese instante, el soldado dragón #1 entro a la habitación.

-¿me permiten un momento con Katara?

-¿y quien rayos te crees tu para hablarle así a mi hermana?-exclamo Sokka

-Pues, me da la impresión de ser el avatar- dijo Aang esto mientras se quitaba la mascara y la banda de la cabeza.

-¡Aang estas vivo!- dijeron Sokka y Toph con jubilo- creí que habías muerto!

-no, lo único que me paso es que de algún modo u otro termine aquí.

-basta de platicar, además, es mejor que hables con mi hermana.

Luego de esto, Sokka y Toph salieron de la habitación, dejando así, más que solos, a Aang y a Katara…

-Katara, solo quiero que sepas que………me voy…

-Pero, ¿Por qué?

-Katara, creo que de otro modo, esto no va a servir…

-por favor Aang, no es justo-dijo Katara casi al borde del llanto

Ambos se sentían morir, ya que esa era la última vez que se verían. Aang abrazo a Katara como si el mundo estuviese llegando a su fin, y así era; Katara era más que su mundo, era mas que todo en la vida…

En eso, Katara dijo casi desvanecida que no se sentía bien. El desmayo no se hizo esperar…

-Katara, ¿estas bien?...

-si, solo me siento algo mal. Tal vez es la tensión…

-es mejor que no sigas…

-pero…

-Pero lo que yo siento ¿acaso no importa?

-Aang, tu eres lo mas importante en mi vida…

-pero tu eres todo en la mía…

Aang, más que con el cuerpo, el corazón y el alma destrozada, salió corriendo de la habitación; la hora menos anhelada había llegado.

En aquella fiesta se lucia gente de la clase alta, y por supuesto, la familia de Katara; se encontraban Hakoda y Sokka con sus mejores galas. Para Katara, más que un día de fiesta, era como su último día de vida.

La ceremonia iba a comenzar. Iroh seria quien diera la autorización del matrimonio; por lo común lo hace el señor del fuego, pero, como en esta ocasión era él el que se iba a casar, disponía de una persona de la familia real para llevar esto a cabo.

Los 5 soldados estaban ahí; sentados, viendo la ceremonia, y por supuesto, Aang, que no quería ver aquel evento.

La ceremonia se llevo a cabo, y, el momento había llegado…

-Katara, ¿aceptas a Zuko como tu marido, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida hasta que la muerte los separe?...

-bueno, yo…

En ese instante, al fondo de la alfombra roja, se escucho un grito que dijo:

-¡No, no acepta y nunca lo aceptara!!!

Era el, el soldado #1, el que intervenía en la ceremonia:

-Tú -dijo Zuko molesto- ¿Quién te crees para intervenir en las decisiones de mi futura esposa?

-me creo, ni mas ni menos que- decía esto mientras se descubría el rostro, y destapaba sus tatuajes- el avatar Aang, el único guardia del corazón de Katara.

La multitud se quedaba boquiabierta. Hakoda y Sokka miraban mas que sorprendidos de la noticia

Aang se mostraba mas decidido que nunca; sus ojos mostraban la sed de enfrentar a Zuko con ansia loca…

LA BODA QUE TERMINÓ EN AGNI-KAI

La expresión de Aang era más de coraje que de venganza…

-¿Tu eras el avatar?. Pero, ¿Cómo?

-veras- dijo Aang- cuando tu mandaste a tus soldados a matarme, ellos me atraparon en el templo aire del sur. Mas que matarme, me hirieron lo suficiente para no poder defenderme. Luego de eso, mi supuesto cuerpo fue llevado a la prisión de la roca hirviente. Ahí me mantuve con esa herida sin curar cerca de un mes. Uno de los maestros fuego prisioneros me curo; él era Ying. Su edad era avanzada. Él me enseño muchas cosas sobre la nación del fuego, y, es mas, dijo que sabía acerca de la emboscada que tenían en contra mía. Dijo haber oído meses atrás que debían de traer al avatar muerto para el señor del fuego. Ahí fue donde me entere de tu plan, Zuko. Dure en prisión cerca de 9 años, y al parecer, mi regalo de mi cumpleaños numero veinticuatro fue la libertad; hubo una especie de revuelta de maestros fuego en la prisión, y como consecuencia, el noventa porciento de la prisión quedo envuelta de fuego. La mayoría de los prisioneros se pudo fugar, inclusive yo. Pero Ying, no se pudo salvar. Quedo envuelto entre las llamas de su celda. No pude hacer nada para salvarlo. Lo único que puedo agregar es que, el me dio el indicio de cómo podía vengarme de ti, Zuko. Lo primero que debía hacer era enrolarme en la armada de los dragones para ganar la confianza del señor del fuego, y luego de eso, tal vez dar la ultima pedrada. Y hoy, es probable que el día haya llegado…

-vaya, que conmovedor. Me parece una biografía interesante, pero no me parece un buen motivo para que vengas e interrumpas este acto.

- Al parecer, si no cedes a dejar a Katara en paz, tendremos que recurrir a la última alternativa…

-¡Agni-kai!-exclamo Zuko.

-Que así sea- le dijo Aang.

EL INICIO DE UNA NUEVA VIDA.

De este modo, es como uno de tantos Agni-kai habría de decidir sobre el mandato de algo; en esta vez era el mandato de alguien; Katara.

La arena estaba lista. Los luchadores estaban en sus puestos. El duelo comenzaría. Un ambienta de tensión se sintió en el aire, al mismo tiempo de que Katara veía a esos dos pelear; a Zuko, y a Aang, que era por quien mas temía en este duelo.

La batalla había comenzado. Las patadas de fuego no se hicieron esperar. La gente veía como los dos tenían el mismo afán; el afán de destrozar al enemigo.

Puños, ráfagas, e incluso algunas bocanadas de fuego control se vieron en este interesante duelo. Pasaron los minutos, y esta lucha parecía no terminar.

-Vaya Aang, veo que mejoraste

-si, además de que soy el avatar, y este día, al fin recuperare lo que es mío…

-no estés seguro-dijo Zuko, mientras preparaba un rayo, la técnica que nunca debía de usar, solo de ser necesario.

Zuko lanzo ese mortal ataque, parecía una especie de amenaza de muerte. Lo que el no recordaba era el modo de evadirlo, ni tampoco recordó que esa técnica la sabia Aang. Aang logro desviar ese rayo con éxito.

-pero, ¿Cómo?

-Zuko, ¡estas acabado!

El estado avatar salió a flote en los tatuajes de Aang. El poder del fuego se acumulo en su cuerpo. Zuko solo miraba perplejo, y sin mas que hacer, decidió protegerse de la gran aurora de fuego que salió del poder del avatar, dejando así sus brazos con una quemadura lo suficientemente dolorosa para hacerle entender a Zuko sobre lo que hizo , al igual que lo hizo Ozai hace años. Era una nueva cicatriz; la cicatriz que decía "el avatar estuvo aquí".

-¿Que me has hecho?¡eres un tonto!

-no, el tonto eres tu. Habernos negado la felicidad a Katara y a mi no es lo correcto.

Katara se sentía aliviada. Pero, en eso, sin más que esperar, Katara se desvaneció en el aire, cayendo en los brazos de Aang.

-Katara, ¿estas bien? ¡Contéstame!

Katara estaba desmayada. De inmediato fue llevada a la enfermería con la ayuda de Hakoda y de Sokka. El medico se encargo de revisar a Katara, y a su lado, Aang estaba atento de todo lo que pasara.

-disculpen que les diga esto, pero, ¿Acaso esto es obra del señor del fuego?

Katara en ese momento dijo:

-no, el único que estuvo conmigo en estos 11 años ha sido Aang. Con Zuko nunca tuve nada que ver. La abstinencia fue total

-creo que me quede sin palabras, joven avatar. Felicidades

El rostro de Aang y de Katara se ilumino como una especie de esperanza; luego de tiempos difíciles, un rayo de felicidad ha llegado en sus vidas…

LUEGO DE UN MES…

Ha pasado cerca de un mes luego de los sucesos anteriores. Aang y Katara salieron de la nación del fuego, solo para evitar cruzar las miradas con Zuko de nueva cuenta. En ese trayecto de tiempo, ambos decidieron como seria la boda. Luego de muchos desacuerdos, hubo uno que fue un acuerdo; la boda se celebraría en el templo aire del sur. Y así fue. La boda no fue extremadamente rimbombante, pero si, fue algo sencillo y simbólico.

Aquella noche, ambos se encontraban viendo la luna en uno de los tantos patios, y en eso, Aang le pregunto a Katara:

-y… ¿Cómo cuanto me quieres?

- De aquí al fin del mundo

-ah, así de poco

- Bueno, ¿Te lo demuestro con hechos y no con palabras?

- Pues, no lo se- decía Aang con tono travieso.

- Solo bésame –exclamó la chica.

Katara tomo desprevenido a Aang, y así, es como abrieron ambos la noche, para asi poderle dar un fin con broche de oro a la misma…

EPILOGO

Siete meses después de la boda, habría de nacer la primera hija de Aang y de Katara, la cual portaría un nombre muy particular; Kya, en honor a la madre de Katara, la cual no pudo presenciar estos momentos difíciles, y que hoy son muy alegres, pero con una gran historia por detrás.

Ella seria la primera, pero no la ultima. Un año después, llego Gyatso, el segundo hijo de ambos. Estos no serian los únicos dos; para ellos, esta labor se repitió por diez ocasiones más.

Todos aludieron a personas, padrinos y quizás homenajes a las personas que quieren o quisieron en su vida.

Los nombres fueron simbólicos; Kya, Gyatso, Yue, Roku, Kyoshi, Kuruk, Yanshen, Hakoda y entre otros mas estaban Aang II, Katara II, Sokka II, Toph II.

De los doce que eran, solo dos mujeres fueron las destinadas a preservar el aire control como todo un arte: Kya y Katara II.

Así es como una historia más de dos almas que se unieron, han dejado una huella importante, participe de la historia del planeta. En otras palabras, la historia no ha acabado, pero, eso si, solo una mínima parte de la misma.

"Si amas algo, déjalo ir

Si regresa, es tuyo

Y sino, es que nunca te correspondió"

Made by anilu15

Avatar, the last airbender fanfic