Esta es una continuación de "el regreso del avatar de entre los mitos". Advertencia; puede tener contenido un tanto pervertido para algunas audiencias, por lo que se pide que si eres menor de 15 años, mejor no leas mucho. No está muy fuerte, pero he tenido muchas controversias por leer fanfics últimamente. Espero que les guste.

Nota: avatar la leyenda de Aang no es mío, los derechos son de Viacom Internacional.

Esta es la parte #1 de esta parte del fanfic, la cual es titulada "susurros de la oscuridad"

Va dedicada a mindbender padre e hijo, y a marivi, que me ha dicho que le encanta esta historia…, pero antes, este poema de mi autoría mas o menos saca lo que yo pienso de esta historia

solo un momento

solo un descanso

para escapar de la rutina

quitarse las mascaras

y dejarse de ver como extraños;

fuerte es el orgullo

grande es lo material

pero mas profundo

el amor que cubren las tinieblas

con sus lentejuelas de plata

y gran diamante

que brilla en medio de la noche

se ocultan

se aman

despues con los vestidos

la evidencia del crimen

se cubre

el pudor es para aquellos

que tienen miedo

de tener un deseo malo

si tu les has dicho que amar

en el lecho es algo malo

averguenzate tu más

que limitas la voluntad del corazón;

el respeto de la voluntad ajena

es el respeto de la

propia voluntad.

Ahora sí, el fic.

"El regreso del avatar de entre los mitos parte 1 del capítulo 2: susurros de la oscuridad"

El último rayo de luna pegaba en el rostro de Aang. Mientras intentaba despertar con el agua de la cascada pegándole en la cara, pensaba en la chica que se volvió dueña de su corazón para siempre; Katara.

Era difícil ser el guardián del amor de tu vida, a sabiendas que jamás volverá a ser tuyo. No como quisieras. Aang pensaba en ello muchas veces, mientras que el líquido vital recorría su cuerpo desnudo.

Aang debía de alejarse de sus demás compañeros soldados, ya que si veían sus tatuajes, al instante sabrían quién era él. Por eso, él se solía bañar en las cascadas cercanas a la ciudad real.

-algún día Zuko deberá de pagar por ello- pensaba Aang mientras se duchaba

Aang jamás podría olvidar la traición de Zuko: todo para quedarse con Katara. Lo que a estas alturas Aang jamás se explicó fue por qué Katara se iba a casar con Zuko.

-Aun te amo, y siempre te amaré- repetía Aang cada vez más fuerte en su mente

Desde que él había estado en prisión ya había transcurrido un semestre. En todo ese tiempo obtuvo cargos de los soldados dragón, con el de soldado número tres, soldado dos, y ahora el era el soldado número uno; el que debía de proteger a la novia de Zuko.

Aang tendría ese día libre, ya que Zuko había salido, y Katara le dio órdenes de que el soldado dragón numero uno no la cuidase ese día. Katara se iría a la tribu agua del sur de visita con sus parientes.

Desde que el día en que Aang había muerto, ella creyó que jamás amaría a alguien como a Aang. Y así fue. Ella solo estaba con Zuko por dos motivos; encontrar a Aang, o si era posible, quizás amar una vez más; amar al soldado dragón número uno.

Lo que ella jamás supo fue que Aang y el soldado dragón numero uno eran el mismo. Cuando Aang "murió" lo que pasó realmente fue que unos soldados enviados por Zuko intentaron asesinarlo. Aang era muy fuerte, pero en eso, un golpe en la cabeza lo hizo caer inconsciente y lo llevaron a la roca hirviente, de cuyos muros Aang había escapado hacía seis meses. Esto da como resultado que Aang jamás murió. Esto sucedió cuando Aang tenía quince años, y hoy se cumplen casi nueve años de los sucesos narrados con anterioridad.

¿Realmente Katara sabía que él era Aang? Aang pesaba esto ya que, Katara había estado muy atenta con él. ¿En que momento el soldado dragón numero uno se volvió tan importante para Katara como para que ella y él le pintaran el cuerno al señor del fuego Zuko, y en su propia cama? Suena extraño, pero en más de una ocasión, Katara amó en secreto a este soldado.

Mientras Aang salía de la cascada y se secaba, recordaba claramente la primera vez que ambos decidieron hacer el amor en la cama del señor del fuego.

Aang recordaba aquello con mucho amor, además de que le daba risa el hecho de que Zuko fuera tan idiota como para jamás haberse dado cuenta.

Cuando el joven avatar se vistió, decidió ir al bosque para tomar una siesta, ya que el día anterior había sido agotador. Buscó la sombra de un buen árbol para poder quedarse dormido…

Aquí es donde Aang comienza a recordar entre sueños…

Aang se encontraba cuidando a Katara hace más de un mes. Ese día, Zuko tuvo que ir al reino tierra a arreglar asuntos de diplomacia. Katara estaba junto con el soldado dragón contemplando el atardecer, el cual parecía tener muchas nubes; era como si ese día fuese a llover al caer la noche.

-¿Qué opina del atardecer, soldado?-preguntó Katara a su custodio

-realmente, es bello, señorita Katara-le respondió

-pero no más que la tierna mirada que tienen sus ojos. Es como si cada que los viera, estuviera regresando el tiempo.

-pero… ¿por qué me dice todo eso?

-soldado… ¡Yo lo amo!

En ese instante, el joven soldado miró a Katara, bastante extrañado de lo que dijo

-pero, no me puede amar. Usted es la novia del señor del fuego Zuko

-eso no importa. Yo estoy aquí con él por dos simples motivos. El primero no ha dejado de ser mi prioridad, pero el segundo me da una esperanza…

De repente, un estruendoso relámpago cruzó el cielo, y unas cuantas gotas de agua no se hicieron esperar en los rostros de ambos.

-¿y cuales son sus motivos?-preguntó el soldado sin importarle que la lluvia le pegase en el rostro.

-el primero; era encontrar a Aang, porque presiento que aun vive. Pero en caso de que mis esperanzas se truncaran, estoy aquí por usted

-¿y yo que tengo que ver?

-¡usted es mi segundo motivo!-dijo Katara bastante frenética-¿acaso usted no me ama?

-cierre sus ojos-dijo Aang.

Katara lo obedeció al instante. En eso, Aang bajó la careta que lo cubría para darle un beso profundo. Katara, bastante sorprendida, no sabía como reaccionar. Lo único que hizo fue seguir su corazón, besándolo profundamente, siguiéndole la corriente.

-de verdad que la amo, señorita Katara- respondió el soldado, mientras cubría su rostro

-¿por qué jamás me ha dejado ver su rostro? ¿Es que acaso hay algún problema?

-pues, realmente tengo una cicatriz muy fea, la cual no quiero que vean. Anteriormente tuve muchos problemas y…

Katara colocó su mano en la boca del soldado dragón, el cual de inmediato guardó silencio.

-me preguntaba si usted…-dijo Katara enseguida-…no, mejor olvídelo, es una locura y…

-¡acepto!-dijo el soldado, quitando de su boca la mano de Katara.

-¿qué?

-de verdad. Usted como yo tenemos idea de que queremos

En eso, Katara volteó a ambos lados para cerciorarse que no hubiese algún soplón cerca.

-solo sígame-le susurró Katara al oído

-pero ¿A dónde vamos, además de que la lluvia está arreciando?- preguntó Aang

-usted no tema, solo obedézcame-le contestó la joven maestra agua

Y, efectivamente, Katara condujo al joven soldado por el pasillo que daba a la habitación del señor del fuego.

Una vez que Aang observó hacia donde lo estaba dirigiendo la chica, trató de rehusarse, pero al final, Katara lo convenció.

Ya que ambos entraron a la habitación, Aang le dijo a Katara:

-no…no puedo…y en la habitación de mi señor.

-vamos, no tenga miedo. Usted confíe en mí.

En ese momento, Katara comenzó a quitarle a Aang su traje de soldado dragón. La habitación estaba totalmente a oscuras, ya que la lluvia arreciaba y las nubes cubrían totalmente el cielo, además de que la noche sería testigo de lo que estarían a punto de hacer. Aang, al sentir que Katara jamás podría divisar su rostro en la oscuridad, decidió quitarse la máscara, y comenzó a besarla ávidamente. Mientras sus labios hacían contacto, Aang retiraba lentamente el vestido y el tocado del cabello de Katara.

-realmente, ¿desea seguir?-preguntó Katara al soldado dragón numero uno.

-usted solo déjese llevar por el momento-respondió el susodicho contra sus labios.

Ambos continuaron, sin tan siquiera pensar en lo que podría suceder. Quizás ellos querían llegar más allá de lo inimaginable.

Pese a que el deseo era mutuo, aquellas vestimentas que los ataviaban eran lo suficientemente poderosas al contacto. En vista de ello, Aang quemó con algo de fuego control el vestido de Katara.

De igual modo, aquella armadura era lo suficientemente pesada, y sin mayor alternativa, la chica de la tribu agua buscó algode agua en el ambiente, con la cual hizo una especie de daga, la cual al instante rompió la armadura de Aang…

la verdad es que tengo que continuar con la historia, pero, ahi despues les paso el resto. Va a continuar porque alli Aang y katara estuvieron de picarones, pero, la neta, le continuaré, no se alarmen