CAPÍTULO I — LA HERENCIA Y DE COMPRAS

Estaba sentado en la cama de mi pequeña habitación en Privet Drive, la casa de mis tíos. Volvimos de Hogwarts antes de tiempo a nuestras casas por la muerte del Profesor Dumbledore, el director de la escuela, a manos de Severus Snape. Sólo de recordarlo las lágrimas inundaban mis ojos, había perdido más que un profesor, un mentor, como el abuelo que nunca tuve, me sentía triste, desesperado y solo. El destino siempre se llevaba a todos aquellos que querían, de alguna manera, cuidarme o protegerme.

Faltaban cuatro días para que cumpliera los diecisiete años, la mayoría de edad en el mundo mágico, las protecciones que tenia la casa de Privet Drive desaparecerían y la sangre de mi tía ya no podría protegerme de Voldemort y sus mortífagos. Lo más seguro es que estuvieran vigilando, esperando muy cerca de Surrey para situarme y acabar conmigo. Por eso, mandé lejos a mis tíos con la hermana de tío Vermon. Les hablé de que no era seguro quedarse en la casa, que por favor no quería que murieran también, les conté que el profesor Dumbledore había sido asesinado y que no conocía a nadie más que pudiera protegerlos. Por primera vez me escucharon, hicieron las maletas y se fueron, con la condición que cuando volvieran no querían volver a verme nunca más.

No podía confiar en la orden de Fénix, estaban desorganizados con la muerte de su líder y no podían ayudarme. Cansado de que la gente a mi alrededor muriera por mí, no quería implicar a nadie más, mucho menos a Ron y a Hermione, ellos debían quedarse fuera, protegidos con sus padres, debía encontrar una solución yo solo.

Bajé a comer algo, mi tía no había dejado mucha comida en la casa antes de marchar y yo no tenía dinero para ir a comprar, por lo que intentaba dosificar lo que había en la nevera y la despensa para no quedarme sin comida. Lo gracioso es que ahora podía ver la televisión y leer cada día la prensa, a la que mi tío estaba abonado, sin que nadie me regañara. Abrí el periódico de hoy para buscar alguna noticia rara que pudiera relacionarse con lo que pasaba en el mundo mágico y a allí vi el anuncio que podría cambiar mi vida:

ERES JOVEN

TE GUSTA LA AVENTURA

QUIERES SERVIR A TU PAÍS

DESCUBRE UNA CARRERA DONDE PODRAS DESCARGAR TU

ADRENALINA

BUSCAMOS JOVENES CON ESPÍRITU PARA

EL EJÉRCITO DE TU PAÍS

ULTIMA CONVOCATORIA EL 30 DE JULIO

Preséntate en tu cuartel más próximo

Un montón de preguntas aparecieron en mi cabeza: ¿Apuntarse al ejército?, ¿Desaparecer del mundo mágico para aprender en el ejército británico a defenderme?, ¿Cómo un muggle?, ¿Sin magia?, ¿Y después adaptar todo lo que haya aprendido a la magia y vencer a Voldemort? Al fin y al cabo Voldemort era como un terrorista muggle pero con magia. Era una idea loca, muy loca pero… ¿Y si esos conocimientos eran lo que necesitaba para vencer? Ese entrenamiento con magia lo podría recibir en la escuela de aurores, pero a mí me faltaba cursar todavía un año en Hogwarts. Aunque me dieran permiso para saltarme un curso y pasar directamente a la academia de aurores, el ministerio estaba tan podrido y lleno de espías que podrían matarme en cualquier momento dentro de sus instalaciones. No era seguro para mi, así que volvía la idea del ejército a mi cabeza, pasar desapercibido, ser alguien normal durante un tiempo.

Decidí, que por la mañana, iría al cuartel del ejército en Londres para preguntar y tener información de primera mano. Pero primero necesitaba dinero y eso quería decir salir de la casa para ir a Gringotts.

Eran las dos de la tarde, me puse la ropa más decente que tenia y cogí una gorra prestada a Dudley para tapar mi pelo y cicatriz. Busqué algo de dinero, entre los cajones de la habitación de mis tíos y de mi primo, para poder coger el autobús que me llevaría a Londres, no quería coger el autobús noctámbulo para no ser reconocido. Por suerte mi primo tenía dinero en uno de sus cajones, muy bien escondido, y lo tomé prestado. Salí a la calle por la puerta de atrás, bajo mi capa de invisibilidad, saltando por varios jardines hasta que llegué cerca de la parada del autobús a Londres, me escondí para sacarme la capa y me acerqué a la parada. Los autobuses pasaban cada media hora, por lo que no tendría problema, esperé a que llegara el próximo.

Diez minutos después me subía al autobús. Estaba nervioso, debía ir con mucho cuidado, todos los mortifagos estarían alerta y un mal paso podría costarme la vida. Llegué a la parada que me dejaba más cerca del Caldero Chorreante.

En el interior del bar no había mucha gente, por lo que fue fácil pasar desapercibido, y me dirigí al muro que daba entrada al callejón Diagon. Una vez dentro fui directamente a Gringotts, sin entretenerme, con la mano sujetando fuertemente la varita dentro del bolsillo.

— Desearía hablar con quien lleva el tema de las herencias — pregunté a un duende — el profesor Dumbledore me contó que a mis diecisiete años recibiría la herencia de mis padres.

— Espere — contestó muy seco y desapareció.

A los pocos minutos vino otro duende y me dijo que le siguiera, entramos en un despacho muy elegante.

— Soy Horus, a su disposición señor…

— Potter, Harry Potter, buenas tardes, dentro de cuatro días cumplo mi mayoría de edad y para ese día estaré de viaje durante un tiempo, desearía arreglar la herencia de mis padres, ¿podría ser posible?

— A ver veamos — y empezó a remover carpetas — Sí podríamos hacer una excepción por tan pocos días, también tiene la herencia de Sirius Black y la de Albus Dumbledore.

— ¿Cómo?

— Vayamos por partes, empecemos por arreglar los papeles para la herencia Potter, ponga una gota de su sangre en este cajón para que se pueda identificar – y me señaló una caja encima de la mesa.

— Si claro.

Me pinché el dedo para que una gota de mi sangre cayera en el cajón y apareció una carpeta que me entregó con un montón de papeles y un cofre.

— Verá Sr. Potter, en esta carpeta tiene un listado de las propiedades, acciones y números de cámaras que posee y en el cofre están las llaves de sus propiedades.

Abrí la carpeta y vi cinco títulos de propiedad: las propiedades en Inglaterra eran un castillo en Irlanda, una casa en Londres, un apartamento también en Londres, la antigua casa de mis padres en Godric Valley, que ahora estaba destruida, y otro castillo en Escocia. Además de tres propiedades fuera de Inglaterra: una mansión en Paris, una casa en Málaga y un piso en Nueva York, parecía que mis antepasados habían sabido vivir bien. Seguí viendo la carpeta y contenía acciones de las más importantes empresas del mundo mágico y, curiosamente, acciones de grandes industrias muggles. Constaba de tres cámaras a nombre de la familia Potter, miré en el cofre pero no vi las llaves de las cámaras, si había varias llaves con etiquetas de las propiedades inmobiliarias.

— ¿Podría saber la cantidad de galeones que hay en estos momentos en las cámaras y visitarlas más tarde cuando terminemos? y ¿cómo se entra? ya que no veo las llaves.

— Son cámaras de alta seguridad, sólo si es el propietario legítimo de las mismas y va acompañado con un duende que le autorice la entrada se puede entrar.

Apareció encima de la carpeta un dossier con el importe de galones, sickles y knuts que contenía en las tres cámaras, aparte del dinero había un montón de objetos y libros, todos detallados en la lista.

— ¡¡¡Vaya qué barbaridad!!! — exclamé al ver que era una suma muy imponente, realmente era rico.

— Si quiere podemos continuar con la herencia de Sirius Black.

Apareció otra carpeta con otro cofre delante de mí, empecé a mirarlo y contenía una relación con muchas propiedades repartidas por Inglaterra, Francia, España, Alemania, suiza, una en Rusia, en Hawái, y otra en Japón. Parecía que los Black era una familia muy rica y tenían tres cámaras también, miré al duende y sin decir nada apareció un dossier con el dinero que había y una lista de objetos y libros. La cantidad de dinero era indecentemente elevado. Y pensar que pasé una semana casi sin comer por no tener dinero.

— El Sr. Sirius Black era propietario de otra cámara que ha sido entregada en herencia al Sr. Remus Lupin – me informó el duende.

Moví la cabeza para señalarle que lo había oído, estaba contento por Remus, así no pasaría necesidades. Por último apareció una última carpeta de la herencia de Albus Dumbledore. Me quedé mirándola sin abrir, era todo muy reciente y dolía una barbaridad.

— Lo siento señor Potter, sé que es una gran pérdida — me comentó el duende al verme turbado ante la carpeta.

— Si, una gran persona y un gran mago – murmuré.

El duende respetó mi silencio. Al fin abrí la carpeta, era una herencia más modesta pero no menos importante, poseía el título de propiedad de una casa a las afueras de Londres y una cámara con objetos y libros.

— En la herencia se estipulaba que usted era el heredero de su casa y de la cámara 323, donde guardaba su colección de libros y objetos personales, el dinero ha sido repartido entre varios herederos, pero nos dejó una nota que si él faltaba antes de que usted cumpliera los diecisiete años debía entrar en posesión de esa cámara y acceder a ella antes de cumplir la mayoría de edad. Le ha dejado algo muy importante para usted. Mañana pensaba contactarle para que viniera a visitarnos y comentarle el tema.

— Gracias, tengo una curiosidad, ¿Quién se ha encargado de controlar todas estas acciones y propiedades?

— Tenemos un humano asignado para el control de dichas finanzas hasta que usted fuera mayor de edad.

— Desearía que siguieran encargándose de mis finanzas. La realidad es que yo no sé ni por dónde empezar, pero me gustaría conocer a la persona que se encarga de ellas, en caso de que necesitara algún trámite o aclaración. Quisiera también juntar el control de las dos herencias a la misma persona y la garantía de que es de total confianza, sabe que mis circunstancias actuales hacen que extreme las precauciones.

— Claro no hay problema, la persona que se encarga es el señor White, es de toda confianza, lleva muchos años trabajando con nosotros, cuando entran a trabajar les ponemos un hechizo muy poderoso para comprobar su fidelidad y que nunca pueda engañarnos ni a nosotros ni a nuestros clientes.

— Eso está muy bien, entonces podría hablar un rato con el sr. White y después ver las cámaras, que por cierto deben estar todas repartidas, ¿pueden ligarse todas entre sí para que entrando en una pueda acceder a las otras?

— Es una petición muy usual en las antiguas familias, las tres cámaras Potter y las tres cámaras Black ya están ligadas entre sí, me encargo ahora mismo de ligar las seis cámaras entre si y añadir la suya particular y la cámara Dumbledore.

— Muy amable.

— Deberá firmar toda esta documentación con su firma mágica, una vez realizado dispondrá libremente de sus bienes.

— Desearía información de algún sistema en que pudiera sacar dinero sin tener que venir en persona, va a serme un poco difícil desplazarme por un tiempo, tanto en dinero mágico, como dinero muggle.

— Si claro, tenemos previsto varios sistemas. Para el mundo mágico, una bolsa de la que podrá sacar dinero con solo pensar en la cantidad, ella reconoce su magia y no hay manera de que alguien más pueda acceder, también están los vales para cantidades más grandes, escribiendo la cantidad de dinero en el vale y a que cámara debe desplazarse el dinero, con su firma mágica se hace la transacción directamente mandando una nota a la persona que recibe el dinero inmediatamente avisando del ingreso. Para el mundo muggle también tenemos una bolsa que actúa igual pero sacando el dinero en la moneda muggle que haya pensado, si son libras o euros y desde aquí le cobramos contra su cuenta las comisiones de cambio, también tenemos una tarjeta muggle para pagar con las maquinas que tienen en los comercios muggles. Con cualquier sistema usted recibirá mensualmente un resumen de las operaciones que ha realizado y el importe de las comisiones que le hemos cobrado y todo contra la cuenta que usted haya designado, si están unidas entre ellas, como usted me ha comentado, se saca de cualquiera de las cámaras.

— Es exactamente lo que necesito, puede proporcionarme los cuatro sistemas.

— Para que no le sea tan engorroso, podemos adaptar la bolsa para que le proporcione dinero mágico y dinero muggle, deberá pensar la cantidad y el tipo de moneda que desea.

— Perfecto, gracias por todo Sr. Horus.

— Si me acompaña le llevaré con el señor White para que pueda hablar con él y mientras le prepararemos todo lo que nos ha pedido. Ha sido un placer hablar con usted, no todos los humanos son tan respetuosos con nuestra raza y menos los que tienen el patrimonio que usted posee señor Potter, cuente conmigo para lo que desee siempre estaré a su disposición.

Sin más palabras me acompañó a otro despacho.

— Sr. White, debe atender al señor Potter, acaba de recibir la herencia de las cuentas Potter y Black y desea información, mientras nosotros le preparamos el kit de extracción de dinero, después querrá visitar sus cámaras.

— Bien señor Horus — y el duende se marcho – Encantado de conocerlo Sr Potter, dígame en que puedo servirle — dijo mostrándome una butaca para que me sentara.

— Sr. White, acaban de entregarme todas estas carpetas con propiedades y acciones, la verdad es que yo no entiendo mucho de ello y no voy a tener tiempo para ocuparme próximamente. Me gustaría que siguieran ocupándose de ello, pero no deja que tenga curiosidad, me gustaría saber que tipos de empresa son las que se han comprado acciones, como lo hace para que no hayan perdidas, como invierte y con qué índices.

El señor White estuvo una hora explicándome donde estaba mi dinero y porque estaba allí y que había una cláusula en mi cuenta, que siempre se podía modificar, que decía que el diez por ciento del dinero de la cuenta podía invertirse para ganar más dinero y con esa regla era con la que operaban. Habían hecho crecer mucho la cuenta con las ganancias, si habían épocas en que los gastos eran importantes en las cuentas se adaptaba ese diez por ciento a lo real y se disminuían las inversiones. Me contó que su trabajo consistía en buscar la mejor inversión para el cliente porque su sueldo salía de un dos por ciento de las ganancias que obtenía, por lo que para él era tan importante como para el cliente que se ganara dinero en la inversión.

— Es verdaderamente fascinante el mundo de las finanzas — le comenté entusiasmado con toda aquella información — pero muy complicado.

— Es usted muy joven todavía, debe darse un tiempo para llegar a conocerlo, le mantendré informado con informes mensuales lo más claros que pueda para que no tenga ningún problema en comprenderlos. Al ser confidenciales de una cuenta importante y debido a sus circunstancias personales, los informes, tanto los míos como los del uso del kit de extracción de dinero, le llegaran en forma de papel en blanco y usted ahora me escribirá en este papel de su puño y letra la clave que utilizará para que ese papel blanco se convierta en su informe, cuando reciba el papel en blanco con nuestro anagrama de fondo, solo deberá escribir esa contraseña en la esquina derecha de la hoja y aparecerá el informe, escribiendo desaparecer, el papel volverá a estar en blanco.

— Muy ingenioso.

En un papel que me entregaba escribí la palabra EJÉRCITO como palabra clave que a nadie se le ocurriría relacionar conmigo en el mundo mágico.

— Por cierto, ¿para hacer testamento?

— ¿Tan joven y hablando de testamento señor Potter?

— Nunca se sabe — le comenté serio.

— Tiene que apuntar el nombre del beneficiario al lado de cada una de sus pertenencias — me explicó entregándome un papel con una lista de todos mis bienes — si dentro de unos años cambia de opinión, en alguno de los beneficiarios, siempre puede pedir una modificación de testamento.

— Gracias — y empecé a rellenar con el nombre de la familia Weasley, Ron, Hermione, Remus, Tonks y la futura descendencia de las parejas y le entregué el papel firmado con mi sangre.

En eso entró Horus con el kit de extracción de dinero, como ellos le llamaban y lo activaron.

— El bloc de vales está encantado para que sea inacabable y si perdiera alguno de los tres objetos no se preocupe, como no puede utilizarse por nadie más, sólo ha de decir "accio bolsa dinero" o "accio vales dinero" o "accio tarjeta dinero" y como los tres objetos están relacionados con usted aparecerán inmediatamente, en este pequeño manual están todas las instrucciones por si no se acuerda en algún momento. También le he traído este libro — entregándome un grueso libro — lo entregamos a las grandes cuentas, aquí están apuntadas todas las pertenencias que están en estos momentos en sus bóvedas, con una fotografía y un numero, si quiere un objeto determinado ponga la varita encima de la fotografía y diga "accio objeto y el numero que le corresponda" y aparecerá delante suyo y desaparecerá de la cámara quedando un espacio en blanco en el libro, si nunca quisiera devolverlo a la cámara ponga su varita encima del objeto y diga "devolver a la cámara objeto numero " y escoja un numero del libro que esté en blanco, si es un objeto nuevo diga el numero que viene a continuación del último y aparecerá en el libro, pero siempre ha de tener el libro en la mano cuando mueva las cosas de sus cámaras para que tenga entrada en ellas. Al final del libro hemos añadido una relación de todas sus propiedades con una fotografía de la fachada y una del interior si no tiene la llave a mano puede decir visitar propiedad numero y el numero que le corresponda al libro y se aparecerá delante de la propiedad, con una gota de su sangre en la puerta podrá entrar dentro de la vivienda.

— Esto es verdaderamente valioso para mi, gracias.

— También tiene el mismo encantamiento que el kit de extracción de dinero, si lo pierde diga "accio libro cámaras" y el libro al estar ligado a usted aparecerá enseguida.

El duende se despidió y volvió a marcharse.

— Si no desea ninguna otra aclaración voy a llamar a un duende para que le acompañe a las cámaras de su propiedad, encantado de conocerlo, si quiere dirigirse a mí para cualquier consulta use este bloc – y me dio lo que en realidad era un pergamino grueso — escriba el mensaje que desee y yo le contestaré gustoso.

— Gracias por todo Sr. White.

Pedí entrar por la cámara Dumbledore, estaba llena de objetos y libros, en medio había una mesa redonda con varias sillas, en la mesa un gran cofre con un sobre a mi nombre encima, miré en el libro de las cámaras para buscar el objeto y lo encontré enseguida.

Me senté en una silla y abrí el sobre.

"Querido Harry,

Si estás leyendo esta nota es que ya no estoy con vosotros, las cosas han ido más rápido de lo que me esperaba.

Desde que conseguí el anillo de los Gaunt supe que era una trampa de Voldemort, me envenenó, gracias a unas pociones que hizo un buen amigo, (que no era Severus Snape), logré retrasar el proceso pero sabía que no tenía mucho tiempo, empecé a almacenar pequeñas memorias con todos mis conocimientos para ti, también pedí memorias a amigos de mi total confianza.

Solo tendrás que poner la memoria dentro del pensadero y poner tu varita y decir "adquirir" y todo el conocimiento que una vez tuve pasara a ti como si siempre hubiera sido tuyo.

En este cofre tienes creo unas cien botellas con diferentes conocimiento, el problema es que, para que no caigas en la locura, sólo puedes adquirir una memoria cada semana y durante el resto de días has de ir acostumbrándote a ese nuevo conocimiento.

Como para absorber todas las memorias vas a tardar casi dos años, he puesto en las cincuenta primeras lo más importante para la batalla contra Voldemort.

Debes desaparecer durante un año para prepararte, te he dejado libros que debes leer y tengo tres regalos para ti, son tres botellitas al principio del cofre. La de color verde es para que recuperes la visión, debes bebértela antes de ir a dormir, puede doler un poco, cuando te levantes no necesitaras mas las gafas. La de color azul, la beberás por la mañana, después de desayunar cuando tu vista esté perfecta, es para que todo lo que leas o se te explique lo comprendas y aprendas con leerlo o mirarlo una vez, agudiza la memoria y la capacidad de comprensión, aprenderás tan rápido que no te darás cuenta y una vez aprendido nunca lo olvidarás. Esto te hará ganar mucho tiempo, que es lo que por desgracia no tenemos. Es una poción extremadamente rara por que debe llevar pata de cangrejo azul que esta extinguido, mi amigo consiguió una por casualidad en el mercado negro para poderla hacer. La tercera poción es naranja, sirve para hacerte inmarcable, cuando cumplas los diecisiete años y las protecciones de sangre que te da tu tía desaparezcan van a conseguir localizarte inmediatamente, estate alerta, los debes tener muy cerca esperando. Con esta poción ningún mago va a encontrarte mágicamente, debes tomarla antes de las doce de la noche del treinta de julio para que a la que suenen las doce y un minuto nadie pueda encontrarte, para ello debes irte de Privet Drive. Te he dejado mi refugio para que puedas quedarte allí, nadie conoce su ubicación, por lo que no debes tener miedo a visitas inoportunas. Era mi refugio secreto y está en un lugar muy bien protegido, sólo accesible por el propietario, si quisieras llevar a alguien debes llevarlo personalmente o no podría entrar (por cierto al ser inmarcable podrás hacer magia sin que el ministerio lo detecte, si te faltan muchos días para cumplir los diecisiete podrías aprovechar)

Una última cosa, encontré y destruí todos los objetos que buscábamos, solo queda Nagini a la que no tenía acceso. No desesperes ni te deprimas, si estás vivo es porque el destino quiere ofrecerte una oportunidad, aprovéchala, y piensa que tendrás tu momento de ser feliz no cierres las puertas a ello. Te he querido como al nieto que nunca tuve, eres una buena persona.

Afectuosamente, quedaré siempre en tu corazón

Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore"

Las lágrimas corrían por mi mejilla, dejó todo preparado para mí, no me había abandonado, volvía de la muerte para ayudarme. Cogí la botellita de la poción naranja y la bebí sin pensármelo dos veces, así podría hacer magia desde ese mismo momento. Miré dentro del cofre la cantidad de botellitas que había y en medio de todas un pequeño pensadero. Cogí la primera y llevaba una etiqueta que decía magia sin varita, eso sería fantástico, no depender de la varita y más en el mundo muggle.

Tenía muchas cosas que planear y era ya muy tarde, debía comprarme algo de ropa muggle para ir mañana al cuartel del ejército. Di un paseo por todas las cámaras observando los objetos y los libros que había, se podía amueblar un castillo con tanto objeto, en las cámaras de los Black había mucho objeto y libro de magia negra. Al final salí de la cámara y apareció el duende para volverme a subir.

Eran ya casi las seis, me puse la gorra que me tapaba el pelo y la cicatriz, esperaba pasar desapercibido. En el callejón Diagon entré en una tienda para comprar una bolsa de viaje mágica no muy grande.

— Buenas tardes, deseaba una bolsa de viaje pequeña de fuera pero que tenga mucha capacidad por dentro y cómoda de llevar.

— Tengo esta mochila, es pequeña y manejable tiene hechizos para que no tenga fondo, puede poner todo lo que quiera, no se va a mojar nada de su interior aunque caiga a un río y no va a pesar por mucho que lleve y lo más novedoso su ropa saldrá limpia y planchada aunque la hubiera guardado llena de barro.

— Si, es precisamente lo que iba buscando, me la quedo.

Compré también ropa mágica, una camiseta, una camisa, un jersey, unos pantalones, ropa interior, unas botas de montaña, unas deportivas y una gorra, que tenían hechizos de limpieza permanente, hechizo de clima, se adaptaba para conservar siempre la misma temperatura del cuerpo y además podía cambiar de color y de forma adaptándose al modelo que se desease y te protegía contra los hechizos básicos. Compré un saco de dormir especial que era como un dado pequeño cuando estaba cerrado con hechizos de limpieza permanente, contra la humedad y el agua, el mismo que la ropa, para conservar el cuerpo a la misma temperatura ni frío ni calor y algo que me gusto mucho fue que llevaba un hechizo que repelía los animales. Compré también un neceser con productos para la higiene que no se terminaban nunca y que olían muy bien y un reloj que aparte de darte la hora de todos los países del mundo, solo diciéndole de que país querías la hora, tenía una brújula que te orientaba mágicamente diciéndole donde querías ir o a quien querías encontrar.

— Por curiosidad, tiene algún libro donde explique cómo realizar todos los hechizos que llevan estos objetos.

— Tengo estos dos libros, uno explica los hechizos que llevan y éste otro es de hechizos de supervivencia. Por lo que veo vas en busca de aventuras, si por ejemplo caes a un río caudaloso donde no puedes nadar por la corriente, hay un hechizo que te protege de los golpes y otro que evita que te ahogues. El problema de estos hechizos es que debes ser rápido en lanzarlos debido a las circunstancias y ser poderoso, hay poca gente que pueda lanzarlos.

— Me gustará leerlos de todos modos, me los llevo.

Cuando ya me iba vi, en una esquina de la tienda, el anuncio de una nevera mágica

— ¿Y eso? — pregunté al vendedor.

— Es una novedad, hay que ligar la magia del aparato con la tuya y a partir de entonces podrás pedirle todo lo que quieras y saldrá fresco como si saliera de la nevera, detrás hay una empresa de comestibles que es la que suministra el pedido, para pagar lo que has pedido el aparato se liga a tu cuenta de Gringotts, de donde se descontará directamente.

— Es fantástico, ¿existe lo mismo con otro tipo de alimentos?

— ¡Oh si!, está mi mejor producto, la tienda de comida portátil — y me enseñó un aparato de diez por diez — es el mismo principio, primero dices frío y piensas lo que quieres y aparecerá el alimento frío o dices alacena y el alimento y aparecerá ante ti, lo mejor es que también puedes sacar alimentos cocinados, dices cocinado y el plato que desearías comer y aparecerá caliente a punto de comer. También está ligada a tu cuenta de Gringotts y se descuentan automáticamente los gastos de la comida.

— Pero de esto tan pequeño no puede salir, por ejemplo, un pollo con patatas.

— No sale de dentro del aparato, el aparato sirve de enlace por eso es tan pequeño, el plato de pollo con patatas te aparecerá delante del aparato, por lo que es mejor dejar el aparatito en medio de la mesa en la que vas a comer para que tengas espacio para el plato. La empresa de comida es muy seria, con el contrato hay una cláusula que nunca podrán enviarte comida dañada o en malas condiciones, todo será de primera calidad, igual que tú no podrás sacar comida si no hay dinero en la cuenta.

La compré entusiasmando, el vendedor hizo el enlace de mi magia con el aparato y con mi cuenta de Gringotts, apareciendo un papel con el contrato con la empresa de alimentos.

Lo puse todo en mi nueva bolsa y salí del callejón Diagon dirección al Londres muggle y busqué una tienda de ropa para hombre. Entre en una tienda y compre un par de jeans, tres camisetas de manga corta y dos de manga larga, dos jerséis y una cazadora, un pantalón de vestir, una camisa y una americana informal a juego, ropa interior, unos zapatos, unas deportivas y un par de pijamas, en una tienda de deportes compré un par de pantalones de deporte con camiseta a juego para ir cómodo y una banda para la frente que taparía la cicatriz.

Lo último fue cortarme el pelo, dejando un mechón para tapar la frente y les pedí si había algún producto que tapara esa fea cicatriz y después de muchas pruebas lo conseguimos con una base de maquillaje muy espesa que solo debía ponerme en la misma cicatriz, les compré cinco potes de maquillaje y me dirigí hacia Privet Drive, casi sonando las nueve de la noche, satisfecho de todo lo comprado y sin que nadie me hubiera descubierto.

Me senté en el comedor ante la tele y estrene mi nuevo aparato, le pedí caliente y una lasaña, la mejor lasaña que he comido en mi vida y probé con frío y cola y me apareció una cola muggle sin ningún problema. Ese aparato era fantástico para alguien que vivía solo como yo, lo mejor fue que al final le pedí frío y helado de chocolate y apareció un fabuloso helado de chocolate.

Había decidido dejar Privet Drive e ir a la casa que heredé de Dumbledore. Fui a la habitación, saqué todas mis pertenencias del baúl y empecé a limpiarlo, tiré toda la ropa vieja de Duddley y volví a guardarlo todo dejando fuera la saeta de fuego y la capa de invisibilidad que reducí y lo puse en mi nueva mochila.

Escribí una carta a Ron y Hermione y otra a Remus para que no se preocuparan por mí

"Queridos amigos

Dumbledore me ha hecho llegar instrucciones, como última voluntad, para seguir un entrenamiento durante un año aproximadamente. No os preocupéis por mi voy a estar bien, cuando esté preparado volveré, no me busquéis yo os encontraré, ahora no estoy preparado para vencer y todos lo sabemos, Dumbledore consiguió eliminar todos los objetos que ya sabéis, solo falta la serpiente y él mismo, cuando vuelva me ocuparé de ello.

Ron por favor quédate con Hedwing y cuídala por mí

Os quiere Harry"

La carta de Remus la hice muy similar.

— Hedwing, entrega estas dos cartas, primero la de Remus y luego la de Ron y Hermione que están en la madriguera, debes quedarte con ellos, van a cuidarte, yo estaré un año en un lugar donde no podría cuidarte

Hedwing ululó y me picó un dedo cariñosamente y acariciándola una última vez la lleve a la ventana.

— Vigila no te atrapen y cuídate.

Cogí el libro de mis cámaras, busqué el cofre de las memorias de Dumbledore y lo traje, me bebí la poción para curar mis ojos y me fui a dormir.