Advertencia: Uso de la violencia. Sangre. Palabras feas. Connotaciones homosexuales (Naruto tiene una boca y una mente muy sucias).

Disclaimer: Naruto y compañia no me pertenecen.

A/N: Cuarto capítulo por fin, aunque mas corto que los anteriores. Llevaba practicamente escrito medio año pero no me terminaba de convencer del todo. Y sigue sin hacerlo *sigh*. He de advertir que soy pésima en cuanto a escenas de accion se refiere, asi que no me extrañaria que se me linchase.

El proximo capitulo quien sabe cuando saldrá. Mas que nada es porque, por no tener, no tengo ni una palabra escrita. En fin, ahí lo dejo.


"El infierno debe ser aquél lugar en el que recordásemos con añoranza los momentos en los que estando vivos deseábamos estar muertos".

4. Disturbia

27 de noviembre de 2011. 00:34 a.m

"Esto es injusto" Naruto gruñó para si por undécima vez en la última hora. El frío helado de hacia unos días había pasado a transformarse en una de esas tormentas invernales de las que el hombre del tiempo de la tele te advierte que no te enfrentes a no ser que quieras acabar como un maldito témpano de hielo.

Ósea como él en ese mismo momento, vamos.

Por supuesto, aquella estúpida tormenta no había hecho acto de presencia hasta que Naruto había estado lo suficientemente lejos de casa como para poder volver y coger un paraguas.

Por supuesto, su terrible mala suerte tampoco había ayudado lo más mínimo, dado lo mal que se le estaba dando la maldita noche.

Porque, en serio, aquello debería ser algo relativamente fácil. Un trabajo que había hecho más veces de las que podía recordar. Solo una sencilla búsqueda de información en el sitio adecuado.

Lo habían echado a piedra, papel o tijera. Shikamaru -Como siempre. Maldito superdotado- había ganado y había escogido recoger información sobre desaparecido Concilio. Kiba había decidido ayudarle en su búsqueda dada su mayor estancia en la zona.

¿Adivina que le dejaba eso?.

Exacto- Bastardo arrogante.

Hasta ahí todo bien.

Naruto sabía por donde empezar a buscar. Llevaba unos cuantos años en esto como para no saber a ciencia cierta donde hacerlo.

Konoha quizás fuese relativamente nueva para él en cuanto a este tipo de ambiente, pero si el exorcista había aprendido algo en lo que llevaba en esto era que… había un local

Siempre había un local.

Un sitio donde toda la calaña sobrenatural solía reunirse para quien sabe... ¿Hacer nuevas amistades?. ¿Ligar?. ¿Beber hasta perder el conocimiento?. ¿Contarse sus ultimas fechorias?.

Naruto, desde luego no tenía ni intención, ni ganas de averiguarlo.

Al rubio y al resto del equipo -Incluyendo a su querido padre, que siempre daba unos consejos de lo mas oportunos- no les había llevado mas de dos días encontrarlo y analizar concienzudamente a sus visitantes. Demonios de bajo nivel, alguna criatura perdida de la mano de Dios, y feligreses.

Ah, feligreses. Siempre dispuestos a hacerle la vida mas fácil.

Naruto había conocido a suficientes en los últimos años como para no saber como tratarlos correctamente.

Como estaba haciendo en ese preciso momento.

La pequeña puta del bastardo había sido realmente fácil de encontrar.

Una breve descripción de ella, una eficaz muestra de su arma, y el idiota de turno se la estaba sirviendo en bandeja.

Karin, así era como se llamaba, era exactamente igual a como Naruto la recordaba.

Pequeña, delgada y con cara de niña buena, ahora llevaba unas delicadas gafas enmarcando sus ojos negros y parecía que su pelo era menos negro y más rojizo, aunque a Naruto no podía importarle menos.

Naruto se posicionó estratégicamente a su lado, apoyado contra la barra y observándola beber algo de un color ridículamente verde, de soslayo.

Ella se movió en su taburete un par de veces, buscando una postura adecuada pero sin mostrar un solo gesto que delatase su conocimiento de él.

Naruto esperó paciente, observando con toda la atención posible su alrededor y localizando cualquier amenaza al instante. El lugar estaba abarrotado y el rubio no tenía ningún deseo de salir de allí con los pies por delante, cosa que ocurriría si no andaba con cuidado.

Después de todo el era Cazador y ellos su Caza.

"Deja de buscarle. El no está aquí" un súbito susurro en su oído y Naruto se vio forzado a morderse la lengua para no dar un brinco. Estúpidas distracciones.

El rubio pestañeó, atento a los labios contra el lóbulo de su oreja.

"¿Quien no está aquí?".

Karin soltó una pequeña risita, antes de separarse. Naruto ignoró el incomodo cosquilleo dejado en su oreja.

"Sabes de quien hablo, exorcista" replicó, bebiendo un pequeño sorbo de su bebida "No juegues conmigo".

Naruto sonrió abiertamente, observando como lo que fuese que estuviese bebiendo, teñía sus labios de rojo.

"No estoy jugando, Karin".

"Ni yo tampoco, Naruto" ella replicó, el cristal de sus gafas dándole un brillo anormal a sus ojos. Naruto ensanchó su sonrisa, ante eso. Sintiendo como las cosas se ponían mas que interesantes.

Ambos se quedaron en silencio, entonces. Solo la música del local entre ellos y Naruto pudo sentir la mirada oscura de la mujer en él, analizándole, desafiándole. Naruto no la apartó, sabiendo que cualquier signo de debilidad le haría perder su superioridad en el terreno. La aguantó calmado, mostrando abiertamente una pasividad que esperaba, ella encontrase enervante. Si ella pensaba que su pacto con el Uchiha le daba algún miedo, entonces… bien, mejor que lo pensase otra vez.

Ella sonrió entonces. Una ligerísima sonrisa cínica que Naruto encontró de lo más irritante.

"¿Disfrutaste?" preguntó y aquello le pilló tan de improvisto que no pudo evitar mostrar algo de sorpresa.

"¿Qué?".

Karin se pasó la lengua por los labios, humedeciéndolos. Los dedos de su mano izquierda trazando suaves contornos en la barra.

"¿Te gustó el espectáculo que te habíamos preparado?" volvió a sonreír, claramente atenta a cada reacción del exorcista. Naruto apretó la mandíbula, notando la ligera perdida de terreno y optó por quedarse en silencio.

"A mi me parece que sí que lo hiciste" la chica ronroneó acercándose a su cuello y Naruto se obligó a no apartarse de ella. Fue entonces cuando notó que mientras su mano izquierda seguía sobre la barra, la derecha había desaparecido de vista y ahora se encontraba varios centímetros al sur de su estómago, jugueteando con el botón de su pantalón.

"Aunque es normal, supongo" susurró contra él, sus dedos acariciando con lentitud la tela de su entrepierna "Después de todo, estaba especialmente dedicado para tí...".

Un jadeo dolor, un siseo y una maldición después, Naruto decidió que estaba harto de tanta pasividad y que era hora de poner las cosas en su sitio.

"¿Qué es lo queréis de mí?" gruñó y cuando Karin solo sonrió torcidamente como respuesta, Naruto apretó la frágil muñeca en su mano. La chica gimió débilmente pero a parte de eso, nada mas salió de su boca.

Naruto decidió repetir la pregunta, lenta y concienzudamente. Su presión sobre la muñeca aumentando gradualmente. La música ahogó el pequeño grito de dolor de la muchacha y Naruto no tuvo que mirar a su alrededor para saber que nadie les observaba. La gente estaba demasiado ocupada en sus propios problemas para notar lo que ocurría entre ellos.

"No me harás nada. No eres un asesino".

"He matado a gente como tú antes, ¿Por qué no a ti?" Vale, quizás eso no era del todo cierto, pero ella no tenía porqué saberlo. Naruto sabia que mentir no era su fuerte pero esperaba que dadas las circunstancias la chica le creyese.

Y ella debió hacerlo porque sus ojos se agrandaron y Naruto pudo ver algo de miedo en ellos. El rubio repitió la pregunta de nuevo.

"¿Qué es lo queréis de mí?".

"Nada que no puedas dar".

"¿Que coño significa eso?" el rubio gruñó frustrado y cuando Karin solo le miró en silencio, Naruto decidió soltarla, sabiendo que ya no diría más. Paseó la mirada por la multitud, inconscientemente buscando algo que le ayudase.

"Ya te he dicho que no está aquí" Karin le sacó de sus pensamientos "¿Es que no te fías de mí?".

Naruto se volvió hacia ella, fijándose en la forma en que se frotaba su muñeca, la piel comenzando a amoratarse.

"¿Tengo que responder a eso?".

Karin hizo un gesto de indignación, tocándose el pecho.

"Me rompes el corazón, Uzumaki".

El rubio bufó al oírlo.

"La gente como tú no tiene corazón" replicó, mirando de nuevo a la multitud y ignorando la forma en que los ojos de la chica se mantenían en él. Karin sonrió con algo de tristeza antes de dar otro trago a su bebida abandonada.

"Te sorprenderías si te contara ciertas cosas".

"No lo creo. Conozco a la gente como tú. Solo sois niños estúpidos, ávidos de poder y con ganas de jugar con un fuego que no conocéis" Naruto se detuvo cuando notó la súbita cercanía que mantenía la chica con él y se refrenó de alejarse sobresaltado "Ey, ¿Qué estas-?".

Ella suspiró con cansancio, sus labios a escasos centímetros de los suyos.

"No te emociones, rubito. Solo sigo ordenes" dijo.

Y le besó.

Dura y salvajemente, Naruto hizo todo lo posible por no dar un respingo cuando ella deslizo una de sus manos entre las suyas y le dio un pequeño papel.

'¿Qué demonios…?'.

Ella se apartó antes de que siquiera pudiese terminar de formular la incrédula pregunta en su cabeza.

"Ha sido un placer, Uzumaki" dijo y se largó.

Naruto solo tuvo tiempo de seguir su figura entre la muchedumbre de la sala durante unos segundos antes de perderla de vista y abrir la mano donde ella le había dejado aquella nota.

El exorcista la leyó un par de veces con una expresión incrédula.

'Dentro de cinco minutos en el callejón trasero. No me hagas espera, dobe'.

"¿Qué es esto?. ¿Una cita a ciegas?" preguntó al aire "Genial".


Naruto apretó el paso nada mas salir del local. Era tarde, hacia frío y sabía que tenía poco tiempo antes de que alcanzasen los cinco minutos que decía en la nota.

Y Naruto no pensaba dejar pasar esta oportunidad.

Con los labios aun calientes del inesperado asalto de aquella zorra dio la vuelta a la manzana, adentrándose en el señalado callejón cuando un ligero ruido a su espalda le hizo detenerse. Siguió andando un instante después, alerta y sin mostrar ningún movimiento que le delatase, comenzó a contar sus pasos.

Uno.

Dos.

...¡Tres!.

Naruto se giró tan rápidamente que no pudo discernir mas que una sombra antes de que su visión se recuperase y viese la figura ante sí.

Pelo negro, facciones perfectas, sonrisa cínica, el rubio solo tuvo tiempo de apretar con fuerza la pistola en su mano antes de que el recuerdo de aquella noche de hacía ya un par de semanas pasase por su memoria y le dejase una molesta sensación de dejavù.

El demonio enarcó una ceja entonces. Como invitándole a decir algo, pero Naruto prefirió quedarse en silencio, la pistola perfectamente sujeta en su mano y apuntando al inmaculada abrigo frente a él.

El bastardo arrogante soltó una pequeña risita seca, al parecer encontrando su estoico silencio muy divertido y sin sacar las manos de su elegante abrigo negro, le dedicó una mirada burlona al arma en su mano.

"¿En serio crees que eso puede hacerme daño?" rió, y Naruto encontró su voz mucho mas fria y dura que la última vez.

"¿Quieres comprobarlo?" replicó, desafiante y sus palabras sonaron mucho mas seguras de lo que en realidad las sentía. Eso, de alguna forma, le devolvió confianza que necesitaba y consiguió esbozar una bonita sonrisa irónica, marca de la casa.

Demasiado tarde se dio cuenta de su error.

Porque Sasuke sonrió también. Sus ojos demasiado rojizos para ser humanos y Naruto sintió su corazón saltar en su pecho.

"... En realidad, sí".


Cuando llevas años luchando contra seres sobrenaturales aprendes cosas muy útiles. Cosas que no se aprenden en los libros, ni en Internet, ni siquiera conversando con otros compañeros de profesión. Son cosas que aprendes tú solo, arriesgando tu vida incontables veces para salvar la de otros.

Naruto había aprendido unos cuantos trucos de esa forma.

Trucos como que aunque un demonio pueda soportar bien la luz del sol, no tanto la ultravioleta. Tal y como estaba demostrando en ese mismo momento cierto bastardo arrogante.

Naruto sonrió triunfante, dedicándose un momento para respirar y darse una palmadita en la espalda antes de que el Incubi delante de él se recuperase y se enderezase, observándole con una mezcla de rabia y pasión de la que Naruto se sintió extrañamente orgulloso.

"No lo haces mal" comentó, tirando al suelo la ya inservible linterna y limpiándose la sangre acumulada en su pobre nariz. Rota seguramente, pero nada que Sakura no pudiese arreglar mas tarde.

Sasuke le obsequió con esa encantadora sonrisa de lado que tanto le enervaba y movió el cuello ligeramente, probando que la quemadura en él no obstaculizase su movimiento.

"Tú tampoco" replicó, el frío acero de su voz logrando ponerle aun mas alerta si cabe. El moreno se encogió de hombros, con un gesto indiferente "Aunque debo decir que estoy algo decepcionado. Después de todo lo que he oído sobre ti, pero supongo que no se puede pedir mucho mas, ¿hm?. Al fin y al cabo solo eres un patético humano".

Naruto no pudo evitar rechinar sus dientes ante eso. Sabía que el Incubi solo quería provocarle y que no debía entrar al trapo, pero eso era algo extremadamente difícil de hacer cuando tenías aquella irritante sonrisa a escasos metros de ti, provocándote.

"¿Qué es lo que quieres de mí?".

Sasuke alzó una ceja, fingidamente sorprendido por la pregunta.

"¿Qué es lo que quiero de ti?" repitió "¿Que te hace pensar que eres tan importante como para que quiera algo de ti?".

De alguna forma extraña y obscena, aquella pregunta consiguió tener otro significado muy distinto al que Naruto quería que tuviese. Sacudió la cabeza, confuso y pensando si aquel golpe contra la pared no le habría dejado mas tonto de lo normal.

"No sé. Quizás el fortuito encuentro que tuvimos aquella noche tenga algo que ver con esto, ¿no crees?".

Sasuke arrugó la nariz con disgusto.

"Casualidades".

"¿Como intentar volver loco a ese pobre portero para hacerme creer que él era mi caza?".

"Solo algo de diversión".

"Igual que el encontrarte en aquella habitación follando con tu puta entonces".

"También algo de diversión. Aunque no solo para mi, creo recordar" sonrió dañinamente "La reciprocidad es una de las mayores virtudes que tiene el ser humano, ¿no crees?".

Naruto se esforzó por mostrar su mejor mirada de desdén.

"Tú no eres humano" escupió, aunque el Demonio no pareció muy afectado por ello.

"… Afortunadamente".

Un solo susurro y Sasuke ya estaba de nuevo sobre él. Sin previo aviso y haciendo que Naruto pudiese defenderse a duras penas de su ataque. Una mano agarró con fuerza su muñeca y el exorcista siseó con molestia, notando su piel arder ante el contacto. Intentó desasirse de su agarre cuando notó su otra mano sujetarle contra el suelo por el cuello. El cuerpo de Sasuke contra el suyo, impidiéndole siquiera mover las piernas y la creciente quemazón en su piel, le dijeron que estaba completamente atrapado y a merced del demonio sobre él.

Y aun así; aun a pesar de saber que seguramente estaba a punto de morir o algo mucho peor, no sintió miedo alguno por ello.

Y eso era algo raro, la verdad.

Porque Naruto siempre había creído que el momento de su muerte estaría cargado de gritos de miedo y dolor; y no de un apacible silencio solo roto por sofocadas respiraciones, ni de la placentera sensación de un cuerpo caliente sobre el suyo.

Naruto soltó una aliviada carcajada entonces, alzando la mirada para observar aquellos ojos infinitamente negros fijos en él y pensar que, extrañamente aquella no era una forma de morir tan horrorosa como había pensado.

Sasuke se movió ligeramente encima de él y casualmente dejó su mano izquierda libre de su agarre. Naruto flexionó los dedos, probando su movilidad y esforzándose porque la anticipación no se mostrase en su rostro, estiró la mano hasta alcanzar su pantalón. Sasuke eligió ese preciso momento para hablar y Naruto se obligó a prestarle atención, aun luchando por abrir el bolsillo.

"¿En serio creíste en algún momento que podrías conmigo?" preguntó y cuando su voz sonó extrañamente curiosa a los oídos del rubio, este no pudo mas que replicar todo lo sinceramente que pudo.

"He matado cosas mucho peores que tú" dijo mas pendiente en sacar la pequeña navaja de su bolsillo que de ver la reacción del demonio a sus palabras, y notando demasiado tarde y por la súbita presión sobre su garganta que estas no debían haberle hecho mucha gracia.

Sasuke gruñó amenazadoramente y Naruto pudo observar con detenimiento el color rojizo en el que cambiaban sus irises en cuestión de instantes.

"Podría romper tu patético cuello en menos de un segundo".

Otra vez aquella noción de inminente muerte sobrevoló su cabeza y de nuevo, Naruto no fue capaz sentir nada parecido al miedo.

Quizás fuese por aquellos bonitos ojos del color de la sangre, o por aquella figura cálida sobre él, o por el metálico tacto del filo de la navaja contra sus dedos pero de alguna forma extraña y absurda Naruto eligió aquel momento para sonreír.

Amplia, estoica y desafiantemente, Naruto sonrió al Incubi sobre él como si aquella fuese a ser su última sonrisa en este mundo.

"... ¿Y a que esperas?".

Sasuke entreabrió la boca entonces, como sopesando que contestar y Naruto supo que aquel era el momento que había estado esperando.

'Ahora o nunca'.

Y se movió.

La navaja en su mano se deslizó prácticamente sola hacia el brazo sobre su cuello y en menos de un instante Naruto pudo oír el desgarrador sonido de la carne siendo cortada limpiamente. Sasuke reprimió un gruñido de sorpresa y el exorcista aprovechó para deshacerse completamente de su agarre. Una certera patada en su cadera y el cálido peso sobre él desapareció, dejándole con una extraña sensación de frialdad que se obligó a ignorar.

Naruto se puso en pie de un salto, observando con detenimiento cada reacción del demonio ante aquel súbito giro de acontecimientos.

Sasuke se alejó un par de metros, y Naruto supo que estaba buscando un terreno donde poder afianzar sus pasos y volver a atacar. Le vio mover su mano derecha ensangrentada y cuando un casi imperceptible gesto de dolor se alojó en sus facciones, Naruto dejó salir una sonrisa de satisfacción.

"¿Duele, no?" preguntó, jugueteando con el cuchillo y recreándose del mohín de rabia en el rostro del moreno. Sasuke intentó cerrar el puño pero sus dedos permanecieron inertes, casi como si estuvieran hechos de gelatina.

"No te esfuerces, bastardo. Cuando se corta tan profundo como lo hecho yo, los tendones que unen tu brazo con tus dedos se rompen como si nada y tu mano... bien, digamos que queda totalmente inservible".

Sasuke se mantuvo mirándole en silencio desde su posición mientras hablaba y a Naruto no le pasó inadvertido la sincera mirada de rabia que sus ojos rojos le dedicaron. El largo corte en su muñeca sangró aun más si cabe y las gotas acumuladas en sus dedos comenzaron a caer al húmedo asfalto. Si algo de esto pareció importarle al Incubi desde luego no lo mostró, tal y como estaba demasiado ocupado en observar atentamente cada movimiento del exorcista frente a él.

"Aunque personalmente creo que es una verdadera lástima que no te puedas desangrar, pero supongo que no se puede pedir mucho más, ¿hm?. Al fin y al cabo solo eres un patético demonio".

Sasuke entrecerró los ojos, fulminándole con la mirada y Naruto pudo verse perfectamente reflejado en la sangre de sus irises a pesar de la distancia.

El exorcista no pudo evitar reír ante aquel ridículo intento por parte del demonio de demostrarle su más que evidente odio.

"¡Por favor!. ¿Eso es lo único que sabes hacer?" se burló "Es penoso, ¿sabes?. El gran Clan Uchiha de Konoha reducido a esto. Una auténtica lástima".

"No sabes de lo que estas hablando" el demonio siseó con una mueca de desdén y Naruto se encogió de hombros.

"Seguro que no" dijo, sonando indiferente "Me gustaría mucho seguir con toda esta conversación, en serio. Pero tengo cosas mas importantes que hacer".

Sasuke le dedicó un bufido asqueado.

"¿Qué?. Tengo una vida, ¿sabes?" comentó, deslizando sus manos hacía el interior de su abrigo "Así que ahora si no es mucha molestia, quédate quietecito… eso es, así. Justo ahí. Y déjame que te devuelva a donde perten-".

La voz se heló en su garganta y sus dedos se detuvieron a medio camino.

Y Naruto tuvo una terrible epifanía.

'Oh, no. ¡Oh, no, no, no!'.

Buscó de nuevo en el interior de su abrigo con movimientos repentinamente nerviosos y cuando un suave carraspeo atrajo su atención, solo pudo alzar la vista al frente ya sabiendo lo que encontraría allí.

Sasuke. Delante suyo. Con una prepotente sonrisa en su rostro y una usada Biblia en su mano.

'Uh. Oh'.

"¿Buscabas esto?".

'Error. GRAN error, listillo'.

El porqué repentinamente su estúpida conciencia había decidido imitar a Shikamaru era algo que Naruto no comprendía, pero sinceramente no es que le preocupase mucho en esos momentos, dado que ella tenía razón y que Naruto sentía en esos momentos una urgente necesidad de golpearse contra la pared.

Sus deseos fueron rápidamente interrumpidos cuando unos pasos resonaron en sus oídos. Sasuke anduvo con lentitud hacia él y Naruto tuvo que obligarse a quedarse plantado donde estaba, negándose a perder terreno.

La mano que sujetaba la Biblia en alto empezó a arder entonces, y Naruto se estremeció, oyendo el crepitar de las llamas cuando alcanzaron el papel y viendo la satisfecha mueca del moreno, a quien parecía no importarle que su mano derecha estuviera ardiendo.

El rubio abrió la boca con sorpresa, dándose cuenta de que el Incubi no había hecho gala de ese poder -ni de ningún otro, ahora que lo pensaba- durante su enfrentamiento.

"¿Estabas... jugando conmigo?".

Sasuke detuvo sus pasos aun par de metros de él, como considerando la pregunta. Los restos chamuscados de la Biblia en su mano.

"No. Solo te probaba".

"¿Probarme?. ¿Para qué?".

Aquella mano de nuevo en su cuello, y aquel cálido cuerpo junto al suyo y Naruto se esforzó por no sentir alivio, demasiado atento como estaba en la mirada intensamente roja fija en él.

"¿Tienes miedo, usuratonkachi?".

"No".

"Pues deberías...".


A/N: A veces creo que abuso demasiado de los puntos suspensivos y las cursivas... ¿Lo hago, verdad?.

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