Disclaimer: No soy Meyer, los personajes son de ella, yo solo me imagino las escenas. Es mi primer fic veamos como me va XD

La lleve fuera del océano, solo sintiendo el amor que nos tenemos en cada fibra de mi frio ser.

La deposite sobre la cama sin romper nuestro beso, me recosté sobre ella sin dejar que sintiera ni un solo gramo de mi peso.

-Bella, amor estas segura?-quise darle la oportunidad de cambiar de opinión.

-Edward, tú y yo somos un todo, nuestras almas se pertenecen, soy tuya mental y espiritualmente, ahora te quiero pertenecer físicamente. No tengas miedo- dijo acariciando mi rostro, cerré los ojos cuando sentí que estrecho su frágil cuerpo contra el mío, el suave contorno de sus curvas contra mi cuerpo, administro una descarga eléctrica que recorrió mi ser.

La mire a los ojos y la volví a besar dejando que el calor que irradiaba de su cuerpo quemara el mío. Con mucho cuidado me situé en el lugar correcto, mi ser anhelaba cada parte de su cuerpo, mi garganta estaba en llamas pero el monstruo no deseaba su sangre desde que nos volvimos a ver en Volterra, desde que supe lo que se sentía existir sin ella. Con mucho cuidado empuje para quedar en la puerta de su virginal santuario, ella cerro los ojos y susurro mi nombre, volví a empujar hasta que me encontré con su barrera.

-Bella, amor- ella abrió los ojos, mirándonos, me moví para atravesar el obstáculo que impedía que nos perteneciéramos, ella reprimió un quejido de dolor y yo me paralice, sabia que era normal, pero no quería que mi ángel sintiera dolor por mi causa, ya le había hecho suficiente daño en el pasado. Ella noto mi indecisión y me susurro –Estoy bien- y se empezó a mover suavemente. La sensación que recorrió mi cuerpo ante ese delicado roce fue algo que me tomo desprevenido, había hablado con mi padre y hermanos, pero nada me podía preparar para la reacción de mi cuerpo.

Tome sus delicadas caderas con mis manos y me acompase a su ritmo, los movimientos fueron lentos al principio, susurrábamos nuestros nombres una y otra vez; mis manos la abrazaban y la sujetaban contra mi cuerpo como si nos pudiéramos fundir, mi cuerpo se sentía caliente al acelerarse su pulso, repetía mi nombre en suspiros cada vez más frecuentes, sus manos me recorrían desde la nuca hasta la parte baja de mi espalda, mi cuerpo se sentía vivo y con pulso, como si fuera humano otra vez, los latidos de su corazón parecían emanar de mi pecho.

Cuando sentí que no podía contenerme, hinque mis dientes en las almohadas donde reposaba su cabeza.—BELLA!!|-grite cuando sentí su espalda arquearse y soltar mi nombre en un gruñido que parecía venir de su hermoso pecho.

Abrí los ojos para encontrarme con esos profundos y hermosos chocolate que me daban acceso a su alma de la manera en la que no lo hacían sus pensamientos.

-- Gracias, Edward, te amo- susurro sonrojándose, acaricien sus mejillas de color rosa.

--No, amor gracias a ti-le respondí y me incline para posar un beso en sus suaves labios. Ella se recostó sobre mi pecho y yo empecé a tararear su canción de cuna, perdiéndome en mis pensamientos, los momentos que acabábamos de vivir y en la sonrisa de paz que se quedo en sus labios.