Los personajes son de Stephenie Meyer, y la historia pertenece a Annilaia, en inglés con el mismo título. Yo sólo me adjudico el haberla traducido.

Ups. [Inserten aquí la disculpa que más les guste]. Tardé eternidades, pero al fin estoy aquí para postear la última parte de este lindo fic. Muchísimas gracias a –Steph-Midnight- por su ayuda, ya que fue quien tradujo más de la mitad de capítulo. Sin ella no estaría aquí. Hahaha. Y muchas gracias a Annilaia por dejarme traducir su historia.

Disfruten el final.



ONYLY YOU

Parte dos: Ahora

El vuelo a roma fue angustiosamente largo. Cuando paramos en el aeropuerto JFK me cambie el moderno vestido por un par pantalones y una linda camisa, dejando el tiempo suficiente para subir a tiempo al avión.

Edward y Bella fueron muy afortunados al poder dormirse inmediatamente; pero yo no. De alguna manera, los dos se las arreglaron para conseguir dos asientos junto a la ventana, muy acogedores y excelentes para dormir. En cambio, yo estaba atorada, sentada junto a un apestoso hombre mayor que decidió flirtear y conversar conmigo durante todo el vuelo. Incluso cuando me puse los audífonos y fingí ver la película romántica para evitarlo, él continuó hablando y ni se dio cuenta del hecho de que yo estaba ocupada.

Había un joven a mi otro lado, escribiendo en su laptop, y una mujer joven sentada junto a él que me miró simpáticamente. No pude ver bien al chico sentado junto a mí, era muy alto y estoy segura de que se dio cuenta que pasaba mi vista de la película a él. También me fijé cuando dejó laptop y tomó la manta y la almohadita que le ofreció la azafata.

Me quité los audífonos y boté la película, decidiendo que era imposible intentar evitar al otro tipo. Tal vez también hablaba dormido. Sólo llevábamos alrededor de una hora en el aire y ya estaba agotada, y si iba a tener suerte al encontrar a Jasper Withlock una vez que estuviéramos en Roma, iba a necesitar mi "sueño de belleza".

—Disculpe señor. —El hombre sentado a mi lado —el de la laptop— habló. Mi giré para mirarlo, asombrada y en silencio. Era bello. Tenía el cabello rubio ondulado y los más maravillosos ojos cafés.. Sólo miré mientras él me sonrió suavemente y se volvió a mirar al señor Diarrea Verbal. —Mi esposa y yo estábamos a punto de empezar a ver una película juntos, así que me temo que tendré que robarle su atención. —El señor Diarrea Verbal ni se quejó. Sólo se rió entre dientes y se durmió. Al fin.

—Muchísimas gracias —susurré, aunque fue difícil decirlo a través de los latidos de mi corazón. Me sonrió abiertamente.

—No hay problema —dijo, cubriéndonos con la manta de ambos. —Así que, ¿qué película quieres ver?

El resto del vuelo marchó bien, obviamente. Vimos una película de comedia, y la última vez que lo miré él ya estaba profundamente dormido. Una sonrisa se extendió por mi rostro y me sentí en calma y verdaderamente feliz. Me hice un ovillo en el asiento y cerré mis párpados.


El avión aterrizó toscamente y la gente se puso de pie tan pronto como pudieron, agarrando sus pertenencias. Yo me había sentado, tomando el desayuno en silencio y conseguí una porción para mi 'esposo'. Él despertó un rato, me agradeció, comió y se durmió profundamente otra vez. Se recargó en mi brazo y estaba aún dormido cuando aterrizamos. Yo sólo sonreía y leía mi revista.

El hombre hablador que estaba sentado junto a mí se puso de pie y tomó sus cosas rápidamente como todo un experto, y se adelantó a los demás. Estaba impresionada. Gentilmente moví ligeramente al chico del otro lado. Me miró, bostezando antes de frotarse los ojos. Adorable.

—Oh, buenos días. Perdón por eso —murmuró. Noté una leve vibración en su voz, lo cual hizo que mi corazón latiera más rápido.

—Hemos aterrizado —le dije suavemente, colocando mis cosas en la bolsa y poniéndome de pie. Vi que Edward le dio un rápido beso a Bella, y unas tantas mujeres los vieron con malas caras, mirando sobre su hombro. El hombre se estiró adorablemente, y su playera, que se levantó un poco, reveló el tono de su pecho.

—Vamos Alice —me llamó Edward— Apúrate y agarra tus cosas —. Bella movió la cabeza, saludándome y se colgó la bolsa al hombro. Como pudo, se adelantó a las personas y alcanzó el compartimiento de arriba, donde estaban mis cosas, y las tomó, caminando hacia la salida del avión. Yo me quedé en shock hasta que Edward tomó mi cabeza y me arrastró a la salida.

—¡No, espera! —lo llamé, mirando sobre el hombro de mi hermano hacia el hombre que había dejado atrás. Me miró con tristeza, pero me sonrió amablemente. Me despedí de él con un gesto y me giré; después perseguí a Bella en el aeropuerto.

—¡Ustedes, idiotas! —les grité en cuanto logré atraparla. —¿Qué no vieron qué absolutamente perfecto era el chico con el que estaba? ¿Cómo pudieron arrastrarme lejos de él?"

Bella sonrió y me dio mi bolsa mientras Edward tomó su mano. —Alice, no olvides que estás aquí por una razón. ¡Estás buscando a tu alma gemela! —suspiré. Creo que era una buena idea el traerla conmigo. Ella me despejaba un poco.

Edward usó su talento de saber un poco de cada idioma posible para conseguir un taxi y llevarnos a nuestro hotel. Él y Bella se dirigieron a recepción a preguntar por nuestra habitación y yo comencé mi búsqueda de Jasper Withlock.

—Perdone —le pregunté a la recepcionista después de que nos dio la llave de nuestra habitación—, me preguntaba si podría decirme en qué habitación está el señor Jasper Withlock —me sonrió amablemente.

—Lo siento, señorita, pero ese tipo de información es confidencial. No podemos revelar información acerca de nuestros clientes. — Como lo supuse.

—Si, lo entiendo. Pero verá, él es mi prometido y estoy aquí para sorprenderlo. —Me incliné sobre el mostrador para susurrarle—: Realmente significaría mucho para mí si sólo pudiera mirar si ya está registrado, al menos— Ella se animó.

—¡Oh, claro! —me sonrió cálidamente y vi como sus dedos casi volaban en el teclado. —El señor Withlock se registró hace unos veinte minutos. —sonrió. Tomé su mano, deslicé en ella unos euros y me apresuré al elevador.

—Estamos en el quinto piso —murmuró Bella en lo que Edward me rodeaba para presionar el botón.

—Deja de saltar, Alice. No hay suficiente espacio con las bolsas y lo demás —me dijo Edward entre dientes.

—Estás haciendo que el elevador salte —dijo Bella, tomándome del brazo y haciendo que permaneciera quieta. —Lo último que necesitamos es que se dañe —suspiré y me dejé caer al suelo, recargándome en la pared y mirando las luces sobre las puertas mientras estas cambiaban número por número.

Nuestra habitación era muy agradable para haberla obtenido tan deprisa. Había un sofá y una cama individual. El baño era espacioso y capté a Edward y Bella mirando la habitación.

—No se preocupen —mascullé—, dormiré en el sillón. —Metieron sus cosas en la habitación y cerraron la puerta detrás de ellos. Suspiré de nuevo y me tiré en el sillón. —Al menos es confortable —me dije a mí misma.

Cuando fue la hora de la cena, ayudé a Bella a vestirse con un lindo vestido negro y sus respectivas zapatillas. Su cabello estaba muy bien así: un poco ondulado. Mientras me vestía, ella se puso un poco de maquillaje.

El atuendo de Edward consistió en unos pantalones grises y una camisa de vestir negra. Su cabello, por supuesto, estaba fuera de control, pero lo adecuado para él. Caminamos a través del vestíbulo, y antes de que alcanzáramos la puerta la secretaria me llamó.

—Señorita Brandon, su prometido salió hace apenas unos minutos. Se dirigía a la recepción de una boda. ¿Quiere saber el nombre del restaurante? —Um. ¡SÍ!. Para ser honesta, fue difícil evitar gritar.

El restaurante no estaba lejos. Básicamente, nosotros estábamos en un lado de la Fuente de Trevi, y el restaurante del otro. Comencé a caminar —muy rápido—, y Edward y Bella estuvieron detrás de mí. Sus piernas eran más largas, pero aun así yo iba caminando muy rápido, y les costaba seguirme el ritmo.

Me las arreglé con los encargados para conseguir entrar y sentarnos en la parte de atrás, cerca de la cocina. Lo juré, si empezaba a sudar antes de que pudiera ver a Jasper, alguien iba a terminar demandado. La fiesta de la boda era al aire libre. Apenas si me fijé en la novia. Era una morena despampanante, y los rizos de su cabello caían como cascada en su espalda.

Su vestido era realmente hermoso.

El que más llamó mi atención fue el novio. Era guapo, moreno y tenia el cabello medio largo. Estaba sentado correctamente, y tenía una gran sonrisa en sus labios. Veía a su esposa con pura adoración.

Edward ordenó comida para nosotros. El pensaba que si estábamos en Roma, podríamos obtener la experiencia entera. Bella razonó que el buscar a alguien, quien no conocía, no era suficiente motivo para estar aquí. Tuve que lanzarle una mirada discreta.

En el momento que llegó la comida, tuve que dejar mi objetivo a un lado, ya que tenía demasiada hambre. Por unas horas, los tres estábamos disfrutando la compañía del otro, también la comida y Roma. Nos reímos más, de lo que habíamos hecho en mucho tiempo. Aquí, en Italia, no habían preocupaciones, como las que había en casa.

Bella se veía hermosa, y Edward solo podía mirarla a ella. Ella no notaba cuán enamorado estaba de ella.

—Alice —Bella finalmente había quedado sin aliento, después de una larga carcajada—, ve y coge a tu hombre. Estoy muy cansada y, quiero irme a la cama. —Pude ver como miraba de soslayo a Edward. Ella quería ir a la cama, pero definitivamente, no a dormir. Las mejillas de Edward se enrojecieron, y supe que el sabia en lo que yo estaba pensando.

—Vale, voy a echar un vistazo. Debe ser una de esas cosas de 'primera vista', ¿Sabes? Quiero decir, tiene que ser así. —Bella asintió y yo me levanté, alisando las arrugas de mi vestido mientras me dirigía a la puerta.

Cuando miré sobre mi hombro, vi que Bella me levantaba su pulgar, y que Edward pagaba la cuenta. Salí y miré alrededor de las mesas, donde la boda se había dado.

Y estaban vacías.

Me di la vuelta y Bella estaba ahí. Estaba segura que mis ojos estaban muy abiertos y aterrorizados. Miro tras de mí, y luego me atrajo en un abrazo.

—Está bien, Alice. Tendremos que buscar en el vestíbulo cuando regresemos al hotel, ¿Vale? —Sacudí la cabeza.

—Nunca lo encontraré… —Bella me dio unas palmaditas en las espalda.

—Oye, jamás digas nunca. Peter Pan nos enseñó… o alguien…

—¿No son el novio y la novia los que están allá? —Edward preguntó, señalando algún lugar tras nosotros. Me volteé y, era cierto. Al otro lado de la calle estaban todas las personas de la boda, gritando y aplaudiendo con fuerza.

No sé que se apoderó de mí para hacerlo, pero lo hice. Corrí.

Oía como Edward y Bella me llamaban, pero sabia que era para alcanzarme. Tenia que echarle un vistazo a él, solo uno.

Ellos bajaron un par de calles hasta la fuente Trevi, y yo estaba ahí, junto a ellos. La plaza estaba llena. Incluso a esta hora de la noche había turistas. La gente estaba al frente de la fuente, para tirar monedas a sus espaldas. El primero lo hizo para volver a Roma nuevamente; la segunda para conseguir un esposo acá; y la tercera, para divorciarse. Vi como los novios se dirigieron a la fuente, alzaron las manos y tiraron una moneda sobre sus hombros.

Escanee a toda la multitud, pero no vi ningún rostro que sobresalía. Así que, por supuesto, el primer pensamiento que vino a mi mente fue que él había regresado al hotel.

Me abrí paso entre la multitud, disculpándome repetidamente, y con la vaga idea de que perdería mi bolso. De todos modos, no importaba; no había nada de valor en él.

Luche contra la oleada de personas para encontrar la pequeña callejuela llena de tiendas, que llevaba al hotel. Alguien gritó tras de mí, seguro le había pisado sus pies.

Minutos después, estaba fuera de la multitud, corriendo tan rápido como mis pies me dejaban. Mi corazón cayó cuando vi el hotel frente mío, y que no había nadie por ahí.

Me di la vuelta y sorbí mi nariz, tratando de retener las lágrimas que ardían en mis ojos. Fue en ese momento cuando oí a alguien llamarme.

—Señorita, dejó caer su bolso allí —dijo una familiar voz. Lo miré, todavía abrazándome a mi misma; mi corazón dio un vuelco.

El hombre del avión —mi marido temporal—, estaba de pie frente a mí. Mi estúpido bolso estaba en sus manos, y el lo había recogido para dármelo, con una hermosa sonrisa en su rostro.

—¡Gr-gracias! —tartamudeé, tomando el bolso.

—Creí que nunca te volvería a ver —murmuró con voz ronca. El acento sureño era evidente en su voz, y casi me derretí ahí mismo, —Tenías mucha prisa ¿Puedo preguntar por qué? —recordé mi situación actual, y mi estómago se contrajo un poco.

Trate de razonar que esto también se debía al destino. ¿Encontrarme con él dos veces, y, en tan poco tiempo? Jasper estaba muy fuera de mi alcance. —Buscaba a alguien —respondí—, estaba segura que estaba en esta boda.

—Realmente espero que no fuera el novio —bromeó—, ¿Puedo preguntar quien era? —sentí como mis mejillas se enrojecían, pero me estaba mirando con esos ojos. No pude decir que no.

—Su nombre es Jasper Whitlock. —Los ojos del hombre se iluminaron con diversión. Me sonrió, pero parecía un poco confundido. Se acercó a mí. Tan insoportablemente cerca.

—Soy Jasper Whitlock —murmuró.


—¿Alice? ¡Alice despierta! —Sentí unas palmaditas en la mejilla. Abrí un poco mis ojos. Todavía estaba oscuro, aún me encontraba en la calle. Sin embargo, mi cabeza estaba en el regazo de Jasper, y Edward y Bella se encontraban a mi lado; frotando mis brazos, dándome palmaditas en las mejillas y diciendo mí nombre.

Todo lo que podía ver eran sus caras. Me senté y Jasper me sostuvo con fuerza, asegurándose de que no cayera, supongo.

—¿Qué pasó? —pregunté adormilada.

—Te desmayaste —respondió Jasper con una sonrisa. Nos levantamos y traté de orientarme.

Entonces, recordé lo que pasó: —¡¿Eres Jasper?! —pregunté. Bella y Edward abrieron los ojos como platos, y lo miraron fijamente. El seguía viéndose confuso.

—Vale, siento si te confundo —comencé—. Pero, ¿crees en las casualidades o el destino?

—No realmente, pero creo que empiezo a creer en el amor a primera vista —respondió. Vale… ¿Eso se supone que es…? ¿Por qué quiere que me desmaye ahora mismo?

Pase por alto el rubor y continúe: —Verás… Cuando era niña, le pregunté a La tabla Ouija quien era mi alma gemela… y me dio tu nombre y, desde entonces… te he estado buscando. —Sus cejas se alzaron, pero el seguía sin verse disuadido.

—No es que te haya seguido la pista toda mi vida —dije tratando de no sonar como una maniática. —Solo que cuando tú llamaste preguntando por Mike, contesté el teléfono y supe como hallarte… así que… aquí estoy.

—¿Hiciste todo eso por mí? —Jasper preguntó en voz baja, con una sonrisa.

Asentí con una débil sonrisa. —Me has hecho esperar mucho tiempo.

Me sonrió débilmente y se acercó, su cabeza acercándose a la mía. —Lo siento, señorita —. Estaba peligrosamente cerca, y quería asegurarme de que esto fuera especial. Edward y Bella empezaron a caminar hacia el hotel.

Éramos nosotros dos, solos, en una pequeña calle de Roma. Yo estaba de punta de pie, y él se estaba acercando a mí; sus brazos suavemente envolvieron mi cintura. Entonces, nuestros labios se tocaron.

Estábamos pegados, febrilmente jadeando en los labios del otro, mientras luchábamos por mantenernos conectados. Eventualmente, el respirar ganó y la dejamos ir, todavía ridículamente cera del otro. Seguíamos juntos para mantenernos tibios.

—¡Wow! —suspiré. Él soltó una carcajada entrecortada y asintió.

Nos volteamos y caminamos al hotel. La ironía de todas las ironías es que la habitación de él, estaba al otro lado del pasillo de la nuestra.

—Llamé a Mike para hacerle saber que venia a la boda de Peter, e iba a mandar mis cosas a su casa. Cuando regrese me mudaré a Seattle. —Mis ojos se abrieron.

—¡¿Enserio?! ¡Ahí es donde vivo! —Sonrió y me apartó el cabello de los ojos.

—Lo sé, Alice. —No pude evitar la sonrisa que estalló en mi cara. Estaba sonriendo tan fuerte, que empezaba a doler. Así que hice la única cosa que lo podría aliviar. Me acerqué y lo besé de nuevo. Esto era la felicidad, exactamente lo que estaba esperando.


Y pues así es. ¿A poco no fue maravillosa la forma en que se encontraron al fin? ¡Amé esta historia! Y espero que a ustedes también les haya encantado.

Y ahora, si se quedaron con ganas de leer más sobre la hermosa pareja que hacen Jasper y Alice, les dejo estas recomendaciones:

*Mi corazón en tus manos

http : //www . fanfiction . net/s/4885484/1/Mi_Corazon_en_tus_Manos

*La nostra storia d'amore

http : //www . fanfiction . net/s/5228639/1/

*Cuando el destino los une

http : //www . fanfiction . net/s/4624776/5/Cuando_el_destino_los_une

*Nadie como tú

http : //www . fanfiction . net/s/5167299/1/Nadie_como_tu

O visiten la comunidad "La pareja más dulce: Jasper y Alice"

http : //www . fanfiction . net/community/La_pareja_mas_dulce_Jasper_y_Alice/69917/

Ciao!