Ya saben los personajes no son míos son S. Meyer.

Esta historia no esta contada desde la perspectiva de ningún personaje en especial, si no en tercera persona.

.:. DESEO, PECADO Y PELIGRO.:.

Capitulo 1: Hechos…

.:. Londres, 3 de septiembre de 1939.:.

Cuatro mujeres se encontraban jugando cartas, de lo más divertidas, cada una era esposa de importantes personalidades de la política y de la economía inglesa, pero de las cuatro mujeres la que más se destacaba era la más joven, no tenia más de veinte años, de cabello castaño oscuro y corto formado en unos graciosos bucles, sus labios perfectamente delineados con un pintalabios carmesí, y una vestido ajustado a su figura, que resaltaba su hermosura. Las mujeres discutían sobre las superficialidades de la sociedad.

-Mi prima le acaba de comprar un diamante a una rusa, era una aristócrata, es un diamante amarillo- Comentaba la mujer más vieja de las cuatro, hasta que un hombre rubio, alto, fornido de ojos azules entro a la habitación.

-Buena tardes señoras, veo que hoy han comenzado más temprano- Saludo educada y secamente el hombre rubio, como siempre lo había hecho.

-Que milagro que estés en casa tan temprano- Le dijo la mujer de cabello caramelo que estaba sentada justo al lado de la joven- ¿Recuerdas cuando uno de tus amigos, el que es árabe te ofreció aquel diamante rosado?- le pregunto la mujer recordando la piedra- Pero no me lo quisiste comprar- finalizo algo triste.

-Ese diamante era de más de diez quilates, un diamante no es huevo de codorniz, un diamante no es más que una piedra, y con eso en el dedo no podrías ni tomar una carta- Le contesto el hombre rubio.

-Encima de que no me lo compras me regañas-Le dijo la mujer de cabello de caramelo, con una amplia sonrisa- Acabo de ganarles, flor imperial- Les mostro muy satisfecha a sus compañeras.

-No puedo creer, volví a perder- Dijo la más joven ofreciendo sus cartas.

-¿Te vas a aquedar?- Pregunto la mujer de cabello de caramelo a su esposo.

-No, vine por unos documentos- Contesto el hombre sin quitarle la mirada a la joven que lo miro por unos instantes e inmediatamente bajo la mirada.

-Que mala memoria tengo-Dijo la joven mirando el reloj -Recordé que tengo una cita a las tres, debo irme- Se excuso apresuradamente la joven castaña levantándose de la mesa.

-¿Qué puede ser tan importante para que nos dejes Bella?- Le pregunto la mujer de cabello de caramelo, mientras el hombre rubio posaba su mano en el hombro de su esposa.

-Es sobre unos negocios de mi esposo Esme…. Ustedes entenderán- Se excuso rápidamente la joven abandonando apresuradamente la habitación, respirando con dificulta entro a la habitación de huéspedes donde se hospedaba y guardo todo lo que más pudo en su bolso; se puso un abrigo y el sombrero dispuesta a salir de la casa.

-Lady Swift, la señora Cullen me pidió que la llevara- le informo el chofer a Bella que lo pensó unos instantes y asintió con la cabeza y se subió al lujoso coche.

Mientras Isabella Swan veía como el lujoso auto en el que se encontraba pasaba rápidamente por las calles londinenses, llenas de miedo, duda, dos días antes los alemanes habían decidido invadir Polonia, lo que agravaba las relaciones internacionales y acrecentaba la posibilidad de una nueva guerra; pero aunque la situación política del país era alarmante, Isabella Swan tenia mayores problemas en ese momento. La joven se bajo del auto frente a una cafetería.

-¿Señora la espero?- Le pregunto el chofer.

-No gracias, tomare un taxi- Se excuso la joven entrando a la cafetería, y buscando la mesa más alejada de las demás personas que ocupaban el café, y acerca a la ventana.

-Buenas tardes, el menú- Le intento entregar el mesero, pero la joven lo rechazo.

-Un café- le dijo -¿Puedo usar su teléfono?- Le pregunto amablemente Isabella, con su elegante tono.

-Por supuesto sígame- Le indico el mesero y la dejo frente al teléfono. La joven tomo el teléfono y espero que timbrara una vez y colgó. Espero unos instantes y volvió a marcar el número.

-Aló hermano, lamento no haber llamado antes eh estado muy ocupada, ¿Cómo están todos en casa?- Pregunto la joven mientras el corazón le latía fuertemente, escucho la respuesta obligándose a tranquilizarse –Todo esta bien estoy en el café "Passion", voy a salir de compras- le dijo después de otra pausa colgó el teléfono y volvió a la mesa, a esperar. Nuevamente su vista se perdió en la ventana dándose razones para ser fuerte y cumplir con su misión.

.:. Liverpool, 28 de Julio 1933.:.

Los Swan había sido una de las pocas familias que se habían podido reponer totalmente de la devastadora pobreza que había dejado la primera guerra mundial, Charlie Swan, había descubierto que en la exportación de medicinas y alimentos no perecederos una verdadera fortuna, convirtiendo a su familia en una de las más respetadas de Liverpool, mientras que por otra parte Renee Swan su esposa, era una acomodada ama de casa, que se entregaba totalmente a la crianza de su única hija Isabella, preocupándose de que la pequeña niña siempre recibiera la mejor educación ya que sus padres querían que en un futuro ella se encargara del negocio familiar.

La pequeña Isabella había crecido sin conocer privaciones de ni ningún tipo, ni ningún otro mal de los que aun azotaban a la sociedad a consecuencia de la guerra, sabía escribir y leer en más de cuatro idiomas, además de las costumbres de la alta sociedad.

Aquella mañana del 28 julio prometía ser un de los días más calurosos del verano, perfecto para salir a nadar. Isabella que tan solo tenia 13 años se prepara con sus padres para ir a la playa, hasta que unos militares llegaron a la casa. El Sr. Swan quedo congelado al verlos entrar a la casa.

-Isabella escóndete bajo la mesa- Le ordeno el Sr. Swan a su hija, que inmediatamente le hizo caso, y se quedo con su esposa, en ese momento los cinco hombres vestidos de militar llegaron a la sala.

-Buenas tardes Sr. Swan, lamento interrumpir en su casa, pero el asunto que me trae es totalmente urgente- Se excuso uno de los militares, el que al parecer parecía el líder, tenia el cabello negro, y una extrema delgadez, y el rostro poblado de una espesa barba, un aspecto intimidante, mientras que los otros cuatro parecían sus guardaespaldas ya que eran muy musculosos, al punto de ser intimidantes.

-En que puedo servirle sargento- Le respondió educadamente Charlie mientras apretaba la mano de su esposa.

-Vengo de parte de comandante Cullen, el ya había hablado con usted- le aseguro el militar fingiendo una falsa tranquilidad- Ya tuvo el tiempo suficiente para pensarlo, así que dígame ¿Va a colaborar con la causa?- Le pregunto finalmente el sargento.

-Dígale al comandante Cullen, que mi respuesta sigue siendo la misma, yo jamás apoyaría a un traidor- Le aseguro Charlie Swan muy determinado.

-¿Es su ultima palabra?- Le pregunto el sargento mirándolo detenidamente.

-Es mi ultima palabra- Le aseguro Charlie, con la cabeza muy en alto, así que el sargento lo miro una ultima vez y salió de la habitación, fue en ese momento cuando los otros cuatro militares que lo acompañaban sacaron sus armas y le propinaron tres tiros al Sr. Swan dos en la cabeza uno en el tórax, cayendo al suelo, cerca a la mesa donde se estaba escondiendo Isabella obligándose a llevar sus manos al rostro para evitar gritar mientras escuchaba como subían a su madre sobre la mesa y le rasgaban la ropa, y aunque Renee se intentaba contener para no gritar, la crueldad con la que el militar estaba abusando de ella, no se lo permitió.

La pequeña Isabella se quedo allí escuchando como los cuatro hombres abusaban de su madre, mientras ella no podía hacer nada, finalmente cuando los cuatro militares habían terminado con Renee, uno de ellos le pego un tiro en la cabeza, y lentamente el cuerpo cayó junto al cuerpo inerte de Charlie, y finalmente los militares abandonaron la casa.

Isabella no estuvo segura de cuanto tiempo se había quedado allí bajo la mesa, pero el sol ya se había ocultado, la niña estaba casi en shock, hasta que varios vecinos entraron a la casa, cuando vieron la carnicería, ayudaron a la niña y llamaron a la policía. Finalmente el gobierno expropio todos los bienes de Charlie Swan alegando que era un traidor, dejando a la niña desamparada y siendo enviada a un orfanato a las afueras de Liverpool donde conoció la crueldad del mundo que la rodeaba y del cual sus padres la habían intentando proteger toda su vida.

.:.CONTINUARA.:.

NA: Definitivamente no puedo mantenerme por mucho tiempo quieta, eh regresado con una nueva historia, regresando a mi pareja favorita Carlisle & Bella ¿Qué tal les parece? Háganme saber que es lo que piensan.

Hasta la Próximo Historia.

¡¡¡No olviden dejar sus glosas, sugerencias, recomendaciones, para mi sus comentarios son mi motivación de seguir!!!