Necesito un poco de tiempo a solas. Lejos de las voces que siempre invaden mi cabeza; pero sobre todo necesito estar lejos de ella con la misma urgencia de nuestro primer encuentro.

¿Por qué?

Porque la maravilla y el deslumbramiento de la inmortal Bella han desaparecido sin dejar rastro.

Porque con cada año que ella ha madurado como vampiro, ha ido matando sin darse cuenta a mi Bella. Ese ser tan fuerte, tan lleno de gracia, tan perfecto, tan seguro, no es la persona de la cual me enamoré.

La nueva Bella más que amor, sólo me inspira frustración, al ver que mis expectativas de vivir una eternidad a lado de mi ser amado se han convertido en un infierno por no haber conseguido lo pretendido.

No hay vuelta atrás....

Tengo que aceptar que jamás volveré a tener entre mis brazos a ese ser frágil a quien había jurado resguardar con todas mis fuerzas, pues, ese ser ya no me necesita para estar a salvo.

Tengo que dejar de suplicar por el despertar del corazón que lleva tantos años muerto, pues por mi culpa permanecera en silencio hasta el final.

Tengo que dejar de lamentarme y admitir las consecuencias de mi pecado, de mi gran error.

Tengo decir adiós a ese sueño de felicidad eterna, y aprender a vivir en esta pesadilla, producto de tener que amar a quien ya no deseo.

Este es mi castigo y lo aceptó por el recuerdo de lo que fuimos y jamás volveremos a ser.