Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Summary:bella se casa, con el mas degenerado de las personas, para salvar a su padre, pero que pasara cuando el hijo de su esposo llegue desde Londres y empiece a enamorarse de él?

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Capitulo 1: el trato

- (…) es por eso, que me tomaría unos días- dije volteando la cara para no ver su sucia cara

-oh, sí claro, isa- murmuro acariciando la parte interior de mi muslo. Era siempre lo mismo tenía que aguantar sus acosos y depravaciones.

-sí, pero…

-no importa, pero tú sabes que ya no tendrías que estarte matando trabajando si aceptaras ser mi esposa- siempre me lo pedía y no sabía cómo rechazarlo pero sin ver afectado mi trabajo.

-y que pasaría que si te diera el sí- quizás así podría pagar las caras medicinas de mi padre.

-isa, tu padre seria atendido en el mejor hospital de chicago- eso es lo que más deseaba, tal vez así mi padre tuviera alguna oportunidad de vivir, o al menos que no sufriera mas.

-está bien me casare contigo.

-ok, isa, veras que no te arrepentirás- respondió orgulloso subiendo su mano haciendo estremecer.

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La boda fue perfecta, solo por un detalle yo no amaba, ni quiera quería a mi esposo, era un hombre mayor, entiéndase por mayor, que el tenia mas años que mi propio padre, el tenía un hijo que vivía en Londres pero llego a la boda, el su hijo era todo, lo contrario a su padre, era atento, educado, caballeroso y muy guapo, por el que cualquiera babearía.

Todo comenzó y termino rápido, ahora pasaría lo que mas temía, la dichosa luna de miel.

Al ingresar a la mansión Masen, la que sería mi nuevo hogar. De inmediato me guio a su habitación que estaba en el quinto piso, el lugar era hermoso, si pero sin rastro alguno de vida parecía más un museo con sus esculturas y valiosas pinturas, que una casa. Al cerrar la puerta si pelos en la lengua exclamo- quítate la ropa- con toda la pena y vergüenza del mundo lo hice

Me tumbo sobre la cama, mientras que comenzaba a besarme y desvestirse él solo. Solo cerré los ojos, pensando en mi lugar feliz, sin lograrlo del todo. Cuando sentí un profundo dolor.

-oh, isa, no me contaste de eras virgen- dijo mientras me embestía nuevamente

-oh, si claro, tenias pena de no tener experiencia?

No conteste, solo sollozaba, pero al parece él no se daba cuenta.

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