Aqui les dejo el capítulo, espero que les guste. Por supuesto los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.

Capítulo 5. No soy como ellos

Estaba en el área de estudio ambiental, a las 7:30 matando el tiempo esperando a que todo pasara y curiosa por saber como eran esos personajes que nunca conocería. Si Jacob se enteraba sería capaz de venir por mí y llevarme por la fuerza.

Yo me había hecho el propósito de no enojarme, indignarme ni sentirme mal por el hecho de que Edward no quisiera que yo lo atendiera porque si solo fingía Jasper lo sabría y eso solo lo empeoraría. Las cosas no iban tan mal. Podía seguir viendo a Edward como el chico que conocí cuando llegó... excepto cuando estaba presente. Procuraba no verlo si no era necesario, tratando que no fuera obvio y dejaba para la noche, cuando estaba sola, todos los sentimientos negativos. En general conservaba mi ánimo, pero no podía evitar de vez en cuanto fugas de enojo y frustración.

En las dos semanas que habían transcurrido desde entonces quedó confirmado que Edward tenía el ignoto, pero por alguna razón no lo había afectado como al resto de las personas. Aún estábamos en duda y nadie quería proponer la forma más rápida de proceder. Infectarlo y antes de que la enfermedad avanzara administrarle antibióticos, solo para estudiar como reaccionaba su cuerpo tanto a la enfermedad como al medicamento. En teoría no debía pasarle nada, recuperarse rápidamente. Ese era el problema. En teoría. Mientras tanto se seguía llevando un record diario de Edward y de cómo se desarrollaba. Era muy bueno corriendo, tenía muy buena resistencia y velocidad. En general su resistencia física era superior a la promedio, era la de un deportista solo que sin serlo. Le gustaba correr, pero solo por hobby, nunca estuvo en ningún equipo ni entrenó. Mientras tanto yo era la única en andar a todos lados con el vestido de aislamiento y mascarilla, los demás solo usaban la capa de laboratorio.

No se supone que sea algo bueno el saber que una persona se pusiera tensa con mi sola presencia, pero en este caso el que Jasper me dijera que eso sucedía con Edward me hizo sentir mejor por contradictorio que fuera. Igual que se alegraba al ver a Alice, la tensión que sentía al verme debería ser por algo diferente a mí misma porque había preguntado por mí un día que no nos habíamos visto. Eso era un alivio ahora que teníamos que estar los dos encerrados en el laboratorio. Habíamos pasado dos noches abajo, él en su particular y yo en el área de estudio ambiental donde me habían llevado un colchón. Esto último él no lo sabía.

Trataba de concentrarme en lo que leía cuando oí ruido en el pastillo y me levanté. Oí como unos pasos se dirigían hacia la sala de juntas. Edward iba para allá y si no veía a nadie subiría. Sin pensarlo dos veces salí.

- Aquí estás – dijo sorprendido porque no esperaba verme, Edward no sabía que yo había estado durmiendo ahí abajo.

- Sí, ¿a dónde ibas? – pregunté.

- Quiero ver a Carlisle.

- Debe estar ocupado, más tarde bajará.

- Necesito decirle algo – dijo al tiempo que comenzaba a caminar de nuevo.

- Yo voy – dije, adelantándome y deteniéndolo con la mano -. Deberías volver a tu habitación. Ya sabes que te necesitamos ahí.

- Está bien – dijo y dio media vuelta.

Caminé en dirección a la sala de juntas para que me creyera mientras trataba de pensar alguna excusa creíble de porque Carlisle no podría ir en ese momento. Había pasado unos minutos ahí cuando escuché de nuevo a Edward. ¡Rayos¡ Salí para encontrarlo, pero ya venia más cerca de lo que creí al principio.

- ¿Qué es lo que pasa? – preguntó

- Nada. Carlisle tardará un poco en venir. Vamos a tu habitación.

- No, quiero ver a Carlisle ahora – dijo siguiendo su camino a la sala de juntas.

- Edward, por favor, espera – sabía que en una carrera no le ganaría -. Carlisle está ocupado. Si de veras es urgente se lo diré.

- No – de detuvo - Quiero saber que es lo que pasa.

- No pasa nada.

- ¿Porqué no hay nadie aquí si nunca está solo? Solo estás tu, en un cuarto donde nunca entras y ahora no quieres que suba

Ahora estábamos en la sala de juntas y no podría convencerlo de que sus sospechas eran infundadas, pero bastaría con convencerlo de regresar a su habitación por unas horas. De reojo medí la distancia entre nosotros y la puerta y que tan rápido podría llegar hasta ahí para bloquear la entrada si era necesario. La puerta estaba cerrada con llave y a Edward le habían ocultado la suya, tal vez ya se habría dado cuenta y no sabía que tanto se oiría el ruido si se ponía a golpearla. No tenía una complexión atlética tenía cierta condición, gracias a que Jacob me había llevado consigo siempre que podía, aún así sabía que eso no sería suficiente para detener a Edward y el sí sería capaz de quitarme mi llave.

- De acuerdo, pero en tu habitación.

- Prefiero aquí.

- ¿Si te lo prometo? ¿Volveremos ahora si te lo prometo?

Si decía que no tendría que acceder a decírselo ahí mismo, era mejor a que insistiera en salir, pero no alcanzó a contestar porque fuimos interrumpidos por la inesperada entrada de Alice.

- Edward. Deberías estar en tu cuarto – dijo Alice. Esperaba que le hiciera caso, porque Edward solía ser más complaciente con Alice - . ¡Rayos! tengo que volver. Bella, llévalo y no suban por nada.

Salió de nuevo y cerró con llave otra vez.

- Vamos – le dije Edward esperando a que él diera el primer paso. Pero entonces se escuchó un ruido afuera y mi reacción inmediata fue tomar la mano de Edward y jalarlo. Quedamos sentados en el suelo, con la espalda a la pared y le cubrí la boca con la otra mano.

Ya no se escuchó nada más probablemente no había sido nada, pero seguía presionando la mano de Edward. Pensé que era injusto para él estar en peligro y no saberlo. Yo sabía, de cierta forma, donde me estaba metiendo cuando acepté ir con Carlisle. Tuve tiempo pensarlo antes de venir aquí, conocía el riesgo y lo acepté. No fue así con Edwad, él no sabía lo que los Cullen eran, sino hasta después de llegar y aún no sabía todos los peligros a los que estaba expuesto.

Estaba segura de que en ese momento podía ver la expresión de espanto en mi rostro porque en mi mano sentí como había contenido la respiración. Por lo menos ahora él debía saber que afuera había peligro. Después de un minuto relajé mi mano advirtiéndole con la mirada que no debía hacer ruido y él asintió.

- Regresemos – susurró.

Mi corazón aún no volvía a su ritmo normal mientras caminábamos de regreso y Edward no dejaba de mirarme de soslayo. Yo iba apagando las luces a nuestro paso. Seguramente era absurdo, pero así me sentía mejor, como si estuviera más oculta.

- Lávate las manos, por favor. No me moveré de aquí – me pidió en cuanto entramos a su habitación y así lo hice después de apagar aquella luz también.

Mientras me lavaba las manos vi la silueta de Edward a la luz de los monitores, que era la única luz que había ahora, como juntaba algunas cosas y se acercaba a mí de nuevo.

- Ponte esto – me pidió mientras me daba un traje de aislamiento, el tapabocas y los guantes.

Solo tomé las cosas sin responder. En ese momento iba a acceder a lo que él quisiera. Edward se giró y esperó a que yo terminara, lo que me hizo sonreír porque además de estar oscuro no necesitaba quitarme la ropa. Me acerqué a él y volteó a donde yo estaba. Vi la sombra de su brazo señalando la cama y me senté, él hizo lo mismo en el suelo, frente a mí.

- ¿Estás bien?

- Sí. Fue ... la sorpresa. Ya estoy bien.

- Puedes comenzar – dijo.

- Bien. Son visitas inesperadas – quería ser sincera con él y aquella visita era inesperada en el sentido de que no teníamos la esperanza de que vinieran.

Una de las ventajas del don de Alice era prever cosas como esas. Nos había advertido sobre la llegada de la singular visita que recibirían. Al principio yo no entendía porque eso los preocupaba tanto. Cuando Alice volvió a hablar después de haberse quedado con la mirada perdida por un momento dijo las palabras que arrancaron a Jasper y Carlisle una mirada de espanto: los vulturis. La única que no reaccionó así fui yo porque no tenía idea de que significaba eso. Estábamos en el área de análisis viral cuando sucedió aquello.

- ¿Qué pasa con ellos? – preguntó Carlisle.

- Vienen para acá. Llegarán en ... tres días.

- ¿Qué es lo que quiere? – preguntó Jasper que rápidamente se había levantado para abrazar a su esposa.

- No lo sé. Solo dicen que vienen de parte de Aro. "De tu amigo Aro". Esas son sus palabras exactas.

- Entonces vienen conmigo – dijo Carlisle.

- ¿Se ve que ataquen a alguien? – pregunta de nuevo Jasper

- No. No veo que ataquen a nadie. Eso lo vería, así que supongo que vienen pacíficamente.

Carlisle se relajó un poco.

- Voy por los demás. Mientras intenta ver algo más Alice.

Yo quería preguntar que pasaba, pero en cuanto salió Carlisle Alice cerró los ojos de nuevo y Jasper se quedó frente a ella con las manos sobre sus hombros con toda su atención puesta en ella. Los demás no tardaron en estar ahí. Cuando Alice abrió los ojos de nuevo dijo que no había de que preocuparse y fuimos todos a la sala de juntas.

- ¿Qué es lo que vio Alice? – preguntó Emmett.

- Les diré lo que vi antes de que empiecen a preguntar cosa por cosa. – empezó a dos miembros de la guardia vulturi aquí. Fuera de la casa. Decían que venían de parte de Aro, utilizaban las palabras "de tu amigo Aro", por lo que Carlisle piensa que vienen para hablar con él. Intenté ver más y veo que traen algo. Dicen que es un presente, pero no puedo ver que sea, es algo grande. No veo que suceda ninguna confrontación. Si vinieran dispuestos a atacar ya lo habrían decidido y lo vería. No veo nada más. Creo que solo basta no darles motivos.

Cuando terminó de hablar todos se miraron entre sí y finalmente terminaron por ver a Carlisle. Esperaban a que él dijera algo porque todos se mantuvieron en silencio hasta que finalmente habló.

- Hay que corresponderles entonces. Si su intención es ser pacíficos haremos todo para que sigan con ella.

- Bella y Edward – señaló Jasper.

- ¿Entrarían a la casa si los invitamos Alice?

Alice cerró de nuevo los ojos.

- No. No entran – contestó ella.

- Entonces bastará con que los ocultemos y será necesario eliminar su aroma de la casa, podrían percibirlo desde afuera.

- ¿Es todo? – quiso saber Emmett - ¿Qué tal si cambian de parecer?

- Si Aro los ha enviado pacíficamente cumplirán sus órdenes. Solo no hay que incitarlos ni tentarlos.

- Carlisle tiene razón, así son ellos. – concordó Jasper-. Aman las reglas. No desobedecerán a Aro

- Entonces prepararé donde pueda dormir Bella aquí abajo. Si queremos eliminar su aroma de la casa será mejor que no permanezcan allá más tiempo – comentó Rosalie.

- Rose tiene razón – dijo Esme –. Yo comenzaré a limpiar arriba.

- Háganlo, por favor – dijo Carlisle y después me vio a mí, que solo había estado escuchando -. Alice, por favor, explícale todo a Bella.

- ¿Y Edward? – preguntó Jasper.

- No lo sé. Tal vez sea mejor que no lo sepa, apenas hace unos días que sabe que vive entre vampiros, como para decirle esto también. A él podremos inventarle alguna excusa para mantenerlo aquí abajo.

Todos salimos y Alice me explicó quienes eran los vulturis de vuelta en el área de análisis viral. Eran una especie de clan vampírico que controlaba o gobernaba de cierta forma a los vampiros, sobre todas las cosas vigilaban que la existencia de los vampiros no fuera conocida por los humanos. Por supuesto ellos se alimentaban de sangre humana, por eso Carlisle no quería que pudieran percibir el aroma de Edward o el mío. Pero eso iba más allá de que pudieran querer matarnos por ser apetecibles, sino porque nosotros sabíamos sobre su existencia. Si los vulturis sabían eso exigirían que se nos eliminara y si los Cullen se negaban ellos mismos realizarían nuestra ejecución junto con la de ellos. Aún si se les lograba explicar las razones que habían llevado a Carlisle a revelar su secreto y ellos las aceptaban exigirían nuestra muerte cuando ya no fuéramos necesarios. De modo que era esencial que no se conociera nuestra presencia ahí.

A Edward le había dicho Carlisle que queríamos monitorearlo por algunos días de forma constante, incluso mientras dormía y él consintió. Rosalie y Esme habían bajado todas mis cosas y decidieron ponerme en la sección de estudio ambiental que era la que menos se usaba y que permanecía cerrada con llave para que Edward no pudiera entrar ahí por accidente o por simple curiosidad pues preguntaría.

El día de la llegada de los temidos vulturis llegó y después de las 6 de la tarde recibí órdenes de no salir del área que me habían asignado. Alice se hubiera quedado con nosotros, pero preguntarían por ella. De alguna manera el tal Aro sabía que ellos eran seis y preguntarían por el sexto miembro si solo veían cinco, de modo que tenían que estar todos en la casa cuando llegaran.

Así había terminado encerrada con Edward ahí abajo y ahora tenía que pensar como explicarle las cosas. Esperaba que su reacción fuera la misma que cuando le había dicho que los Cullen eran vampiros, porque sería un problema ahora si no era así.

- Bien. Son visitas inesperadas – había empezado a decirle a Edward dudando en cuanto a que tanto decirle -. No son humanos y no son vegetarianos como los Cullen.

- ¿No vegetarianos?

Recordé que no habíamos utilizado esa palabra frente a él.

- Así se llaman los Cullen, porque solo se alimentan de animales. Pero los visitantes de hoy no son así y es mejor que no sepan que estemos aquí.

- ¿Eso era todo?

- ¿Todo? Afuera hay vampiros a los cuales no les importaría matarnos ¿y crees que no es razón suficiente?

- Me refiero a que somos solo dos: tu y yo. ¿Es difícil que se resistan a matarnos a nosotros dos cuando hay seis vampiros vigilándonos si hay mucha más gente en Forks?

- Entiendo a donde vas. Sí, hay más – admití-. Su sed no es la única razón por la que son un peligro. Se supone que los vampiros no deben revelar su existencia a los humanos, como los Cullen han hecho con nosotros. Si se enteraran ...

- Los vampiros malos se enojan.

- Exacto. El problema sería para nosotros y para ellos también.

- Entonces es cierto todo esto.

- Sí. Aún lo dudabas, ¿verdad?

- El que te digan que gente que conoces son vampiros no es algo de todos los días. Me convencí de que eras sincera cuando me dijiste aquello, pero es algo que te lleva tiempo asimilar.

- Por eso pensaron que era mejor no decirte esto si no era necesario que lo supieras. Aquí abajo estamos seguros.

- Hubiera preferido que lo hicieran – dijo sentido más que enojado.

- Yo también lo preferiría si fuera tu, pero no puedo culparlos por querer protegerte – intenté defender la decisión que habían tomado.

No dijo nada por unos minutos.

- ¿Estás molesto? – pregunté.

- No, no lo estoy – respondió y sus palabras sonaban sinceras.

- Hace un momento pensé que tendría que usar la fuerza para retenerte– le confesé riéndome y él también lo hizo. No recordaba si antes nos habíamos reído juntos.

- Habría sido interesante.

De nuevo se quedó en silencio con la mirada en el piso o eso creía, estaba demasiado oscuro para estar segura.

- Bella – habló después de unos minutos -. ¿Crees que Carlisle tarde mucho?

- No lo sé, ¿porqué? – quizás lo de querer llamar a Carlisle no era solo una excusa para salir.

- Porque no me estoy sintiendo bien.

- ¿Porqué no me lo dijiste? ¿Qué tienes?

- Después de la comida me empecé a sentir un poco mareado y con dolor de cabeza, era ligero al principio pero aumenta.

- ¿Algo más? – pregunté mientras prendía la luz de nuevo y empezaba a buscar en los cajones.

- Creo que es todo.

- ¿Calor o cansancio?

- Un poco de cansancio, calor no.

- ¿Desde cuando?

- Desde media mañana.

- Abre la boca – pedí y le puse el termómetro.

Me dirigí a ver sus registros de temperatura del día. Estaba ligeramente por encima de lo normal en él, pero apenas un poco arriba, nada significativo en sí. Tomé la jeringa y fui de nuevo con él, le quité el termómetro y vi la temperatura. La misma de los registros.

- ¿Es muy intenso el dolor de cabeza? – pregunté.

- Puedo soportarlo.

- No quiero que lo soportes, solo quiero saber que darte y te haré un análisis para ver si tienes alguna infección.

- ¿Más sangre?

- Me temo que sí – suspiré -. Siéntate aquí – señalé su cama palmeándola.

- No tengo problema con eso y cuando tu lo hiciste fue la última vez que me sacaron – dijo mientras se levantaba del piso.

- Nos interesa Edward y no queremos que padezcas si no es necesario.

- Está bien, pero podemos esperar a Carlisle – insistió.

¿De nuevo? ¿Acaso no confiaba en mí para algo que ya me había visto hacer?

- Sólo es un análisis de sangre Edward. No es algo difícil.

- Lo sé, pero preferiría que lo hiciera Carlisle.

- De acuerdo. Mientras te daré algo para la cabeza.

Había decidido no enfadarme por eso, así que respiré profundo mientras dejaba la jeringa al lado de la cama y le acerqué una pastilla y agua. Apenas había dejado el vaso en su lugar cuando escuché un leve quejido. Me giré para verlo y vi como se mecía incómodo intentando mantenerse erguido.

- ¿Qué te duele? – pregunté mientras caminaba hacia él, le puse una mano en la espalda y me incliné para verlo.

- Nada, no es nada – dijo, su rostro estaba controlado, pero tenía la sensación de que mentía y como prueba estuvo que apretó los labios.

- Eso no es nada. Dime que te duele – le ordené.

- Las piernas, eso es todo.

- ¿Qué tipo de dolor?

No me contestó.

- ¡Edward!

- Las articulaciones – contestó a regañadientes -. Como si hubiera hecho mucho ejercicio.

- Será mejor que no esperemos a Carlisle para el análisis - dije tomando de nuevo la jeringa que había dejado.

- No. Puedo esperar – dijo, pero apretaba la orilla de la cama con las manos.

- ¡Edward! – dije exasperada soltando la jeringa de nuevo y con una mano le tomé la cara y con la otra me quité el tapabocas para que pudiera ver bien mi expresión, que viera que hablaba en serio - Es solo un análisis. Ya te he sacado sangre antes y hecho estos análisis antes, así que...

No me dejó terminar. Se paró rápidamente y caminó alejándose de mí.

- ¡Dije que no y ahora sal de aquí! – dijo autoritariamente pero sin levantar la voz.

- Esto es absurdo – dije mientras me acercaba y él se volvió a verme.

- ¡Ponte eso al menos! – ordenó en el mismo tono al tiempo que él mismo tomaba el tapabocas y me cubría la nariz y la boca con él - ¡¿Qué es lo que pretendes?!

- ¿Esto? – pregunté tomando de nuevo el tapabocas con la mano. Tomé aire. Había tenid su rostro cerca solo unos segundos, pero había bastado para ver lo que desde su llegaba me había intrigado. Su movimiento había sido tan rápido que no se percató que se había acercado mucho a mí, su rostro apenas arriba del mío y la luz de las lámparas le iluminaba directamente el rostro. Su frente había quedado despejada del cabello que generalmente la cubría y pude ver sus ojos. Sí, eran verdes, pero no verdes claros. Eran de un verde intenso, verde olivo. No se tornaron más claros, como sucede generalmente a la luz directa. A pesar de tener la luz sobre ellos su tono era de un verde denso. Por un segundo me quedé viendo aquellos ojos tan peculiares y bellos, pero solo fue un segundo y volví a la realidad. Estábamos discutiendo sobre algo. Sacudí la cabeza. Edward ya me había soltado y daba un paso para atrás.- Esto es...

De nuevo me lo puso, claramente enfadad y se alejó caminando hacia atrás.

- ¡Sal de aquí! – gritó -. ¡Tu no eres como ellos!

- ¡¿Qué?! – exclamé confundida y enfadada, ¿cómo ellos? ¿De modo que de esto se trataba todo? - ¡¿Que no soy vampiro?!

- ¡Sí! – contestó gritando de nuevo y me dio la espalda. No lo podía creer. No era suficientemente buen para él como lo eran ellos. A pesar de ser brillante entre los humanos no era fuerte, rápida, inteligente, hermosa ni inmortal como los vampiros. Resultaba que era poca cosa para atenderlo incluso en lo más sencillo. Al demonio con lo de no enfadarme. ¿Qué sentido tenía aquello? - ¡Ellos no se enferman y tu si!

Al escuchar eso me quedé congelada en mi sitio sin saber que responder. Todo estaba muy claro... ahora. Todo mi enojo se desvaneció y no supe lo que sentí, solo el aturdimiento. Luego mi mente volvió para conectar varias cosas. Podía recordar mis palabras en las cocina "soy la mas propensa a enfermarse aquí". Edward, a su manera, intentaba protegerme y yo se lo había estado reclamando. Hubiera querido explicarle que no tenía porque preocuparse por eso, que estaba exagerando las cosas, pero tal vez no me haría caso, por lo menos no de momento.

- Lo siento – fue todo lo que pudé a decir.

- Por favor, sal – me pidió en voz baja -. Me quedaré aquí. Estaré bien, si esto es muy fuerte y no puedo esperar a que regresen te lo diré.

Seguí sin moverme.

- Te lo prometo.

Para los dos era lo mejor que podía hacer. Me fui a mi cuarto en silencio con la esperanza de que Edward no empeorara mientras bajaban los Cullen. Me quedé ahí en silencio, en la oscuridad mientras esperaba. La espera no fue larga porque unos minutos después escuché que bajaban.

- ¿Bella? – llamó Alice.

Salí inmediatamente y ya los tenía enfrente. Carlisle y el resto de los Cullen venían detrás de Alice.

- Carlisle, Edward te necesita. No se siente bien.

- Ya estoy allá – dijo y desapareció. Era la primera vez que se movían a velocidad no humana frente a mí.

- ¿Qué es lo qué tiene? – preguntaron preocupados varios a la vez.

- No lo sé – respondí y vi que no era la respuesta que esperaban y me dirigí a Alice-. ¿Qué fue lo que pasó allá arriba?

- Te contaré y mientras tanto Jasper y Emmett van a ver donde poner lo que trajeron.

Entramos de nuevo a mi cuarto temporal y encendí la luz.

- Me dieron un susto – reclamó Alice.

- ¿Yo? Fue Edward. Se sintió mal y quiso ir a buscar a Carlisle.

- Por eso no pude preverlo – concluyó Alice – ¿Se lo dijiste?

- Si, no le expliqué que eran los vulturis, pero le dije que había "vampiros malos" – utilicé el mismo término que él – allá arriba y que teníamos que permanecer abajo. Pero antes de eso, cuando todavía estábamos en la sala de juntas escuché un ruido y me espanté, lo jalé dispuesta a arrastrarlo de regreso.

- Lo siento – dijo Alice -. Fue uno de ellos. Eran dos: Felix y Caden. Nosotros ya los esperábamos fuera de la casa, en el frente porque no sería raro que los pudiéramos escuchar y menos por la forma en que venían. A todos les sorprendió que llegaran con vehículo tan grande, generalmente si tienen que conducir usan carros lujosos y rápidos. El que habló fue Felix, se presentaron y le dieron saludos a Carlisle de parte de Aro. De alguna manera Aro se enteró de lo que estábamos haciendo y quiso mostrarse amable con Carlisle enviándole un obsequio en muestra de su apoyo. Todos nos quedamos con la duda de eso, porque no es algo que los vulturis suelan hacer, pero tampoco suelen tener amigos como Carlisle. No sabemos si tienen segundas intenciones o si es tal como dijeron, pero por lo pronto no han decidido nada. De cualquier manera tendré que estar vigilando. Después de las presentaciones y las cortesías bajaron los presentes de Aro.

- ¿Qué eran? – pregunté con la curiosidad de saber que se regalaban los vampiros.

- Un equipo de resonancia magnética y un tomógrafo.

- ¿Qué cosa? ¿Pero como pudieron traer eso hasta acá?

- Son los vulturis, tienen los medios – explicó Alice con un gesto vago -. Fue entonces cuando vi que Edward tenía pensado subir y aproveché que Carlisle estaba admirando de cerca los obsequios para venir antes de que notaran mi ausencia. Me conformé con saber que Edward no subiría porque no podía estar vigilándolo en frente de ellos, lo habrían notado.

- Fue entonces lo del ruido – le recordé.

- Sí, ese fue Caden, el que venía con Felix. Parece ser nuevo en la guardia y no creo que dure mucho porque le gusta provocar e iniciar peleas, le gusta "jugar" – señaló Alice levantando las cejas-. Eso fue lo que hizo. No le caímos bien al tal Caden, pateó una roca " que le estorbaba" y le dio a uno de los árboles que rodea la casa derrumbándolo. Dijo haberlo sentido mientras se reía. Felix pidió disculpas por el comportamiento de su acompañante y se despidió cortésmente de todos, en especial de Carlisle que le envió saludos y agradecimientos a Aro. Esperamos que se alejaran lo suficiente para bajar.

- No notaron nada, entonces.

- Nada.

- ¿Y cómo van a bajar el equipo que trajeron?

- Por ahora lo están poniendo dentro de la casa. Ya veremos como se puede traer para acá. Ahora es tu turno de contarme. ¿Tuviste que golpear a Edward? – preguntó bromeando.

- No – dije en voz baja e hice una pausa mientras me acostaba en el suelo y Alice me imitó-. Pero me equivoqué con él Alice.

- ¿En qué?

- Se dio cuenta de que algo pasaba y quería que se lo dijera y que llamara a Carlisle. Pensé que era solo el pretexto para intentar salir y forzarme a que le dijera que pasaba, porque sabía que algo pasaba, pero en realidad se sentía mal.

- ¿Se enojó?

- ¿Enojarse? No podría decir que se enojó tanto como que lo hice enojar. No quiso que le hiciera un análisis de sangre, yo insistí cuando se empezó a quejar más y le empecé a reclamar. Le grité y lo hice gritarme.

Alice solo se me quedó viendo. No me iba a interrumpir hasta que terminara, debía saber que lo solo necesitaba que me escuchara.

- Alice... La razón por la cual no quiere que lo atienda es porque cree que es un peligro para mí. Cree que me voy a enfermar si estoy cerca de él. Yo me hice toda clase de ideas sobre porque me "menospreciaba" y nunca vi la verdadera razón cuando en realidad es obvia. Empezó a evitarme de todas formas hasta después de que le dije lo que ustedes eran. Inmediatamente llegó a la lógica conclusión de que ustedes no pueden enfermarse, no puede contagiarlos, pero a mí si, que soy la única que podría correr peligro si me enfermara. Ustedes no porque son vampiros y a él no le afecta lo que sea que tenga.

- No te culpes por eso – me pidió Alice-. No creo que se debieran culpar ninguno de los dos. Son las circunstancias y nada más.

- Lo estuve meditando y por lo menos a él no puedo culparlo. Su actitud es exagerada, por supuesto, pero es entendible. Tuvo que ver morir a su madre y a otras personas de la misma enfermedad que no acabó con él, a partir de entonces ha estado vagando aquí y allá solo repitiendo la experiencia dos veces más. Debe ponerle los nervios de punta ver a alguien enfermo.

- Se siente culpable por sobrevivir. No es algo que quieras compartir, por eso no nos lo dijo a nadie.

- Por eso se pone tenso cuando yo aparezco.

- Tendremos que hablar con él – dijo Alice.

- No creo que sea el mejor momento.

- No – concordó conmigo – Será después, pero tenemos que explicarle.

- Será mejor que lo haga Carlisle y creo que será mejor que esto no salga de nosotros cuatro, creo que no le gustaría – opiné y después de unos segundos pregunté - ¿Podrías hacerme un favor?

- ¿Qué cosa?

- ¿Irías a ver como está Edward?

- En este instante – dijo levantándose -. ¿Quieres que te envíe a Jasper?

- Deja a Jasper en paz – dije riéndome sin mucha alegría.

- Ahora vuelvo. No te vayas.

- No lo haré – respondí y me quedé acurrucada sobre un costado esperando saber algo de Edward.

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Aqui estuvo.

Los ojos de Edward no son broma. Si conocí alguien con los ojos así y pensé ponérselos a mi Edward, bueno al Edward de este fic.

Espero les haya gustado este capítulo. Reviews por favor, me animan mucho. Gracias a Aridenere y Rei-Hino, Miadharu28 y Nanymilan

Besos