Disclaimer: todos los personajes son de Meyer, yo solo juego con ellos.

OMG no puedo creer que esta sea la última vez que escribiré un disclaimer para esta historia.

Bueno empecemos con el epilogo desde ahora les advierto no es muy largo pero tampoco es muy corto. Lo que pasa es que siento que ya se ha dicho todo lo que se podía de esta historia de amor.


EPILOGO

--¿Estas embarazada?—Me dijo volviendo a mirar el papel. —Y es múltiple….

Yo asentí y tuve el privilegio de ver como su hermoso rostro se iluminaba. Me besó con ternura con adoración. El beso poco a poco se fue caldeando y yo empecé a sentir la primitiva necesidad que siempre me embargaba cuando estaba cerca de mi esposo.

Con picardía, solté los primeros botones de su camisa sin dejar de besarnos. Edward captó mi silencioso mensaje y pude sentir sus manos recorrer mis piernas bajo mi falda. Con un ya muy conocido movimiento me deshice de los botones de su pantalón. Edward, nos levantó con cuidado mientras se los bajaba junto con sus bóxers para quedar "libre".

--Estas tienen que irse, Sra. Cullen—me dijo seductoramente al oído mientras lo sentía jugando con los bordes de mis bragas de encaje, las cuales arrancó en un fluido movimiento. Mi esposo cada vez que tenía oportunidad arruinaba mi ropa interior con la excusa de que yo tenía mucha gracias a la compradora compulsiva que tenia por hermana.

Me senté sobre él con mucha suavidad, mientras jadeaba por el familiar sentimiento de estar en mi hogar. Después de unos pocos segundos, empecé a moverme de arriba abajo sobre Edward. Era un espectáculo verlo con los ojos cerrados y la cabeza recostada sobre su silla mirando el techo sin verlo realmente. La manera en la que sus manos se movían con delicadeza y suavidad sobre mi cuerpo que conocía de memoria. No podía creer que después de estos cuatro años de matrimonio aun pareciera que estuviéramos de luna de miel.

A medida que mis movimientos se hacían más rápidos, nuestros jadeos empezaron a subir de tono por lo que tuvimos que encerrar nuestros labios en un apasionado beso para evitar que todas las personas en el ala de consultorios nos escucharan. Las fuertes manos de mi esposo apretaban mis caderas ayudándome a ir al paso que él deseaba. Después de un par más de embestidas lo sentí descargar dentro de mí, mientras yo pulsaba a su alrededor. Cuando al fin pudimos bajar de nuestro cielo personal, Edward, dejó su frente descansar en la mía. Aun manteníamos nuestros cuerpos unidos y no pensaba cambiar eso por lo menos en unos minutos más.

--Pero… ¿cómo? ¿Cuándo? –me preguntó dándome un beso en la nariz, aun casi sin respiración.

--Dr. Cullen, usted sabe muy bien, como, cuando y donde—le dije juguetonamente. Él me sonrió como un gato frente a un plato de leche, seguramente recordando la acalorada tarde que pasamos bajo uno de los arboles del jardín mientras los niños estaban con Esme. Fue un encuentro tan pasional que Edward se olvido del preservativo. Edward había tomado la decisión de ser él quien nos cuidara ya que los anticonceptivos me causaban reacciones adversas y luego de que Carlisle le contara sobre un caso en particular que atendió en el cual a la mujer le dio una trombosis pulmonar como reacción secundaria, llegó a casa y lanzó a la basura mis pastillas anticonceptivas.

Cuando por fin nos separamos traté lo mejor posible de que mi vestido se viera presentable. Enarqué una ceja viendo los girones en los que se había convertido mi ropa interior. Edward, sonrió presumido agachándose para recogerla y metiéndola en el bolsillo de su pantalón.

Le quité el seguro a la puerta que la cómplice de mi suegra colocó antes de cerrarla cuando recogió a los niños para darnos privacidad. Caminamos por los pasillos abrazados dirigiéndonos a encontrar a nuestros hermosos hijos.


--Espero que esta vez no haya ninguno escondido—me dijo Edward bromeándome cuando pujaba para hacer nacer a nuestro quinto hijo. Hacia unos minutos había nacido un varoncito de cabello chocolate como el mío. Quería darle un golpe en la cabeza por su comentario pero otra contracción me golpeo.

Esta vez Edward no se separó de mi lado desde que cumplí los siete meses. Estos bebes también son prematuros pero no tanto como sus hermanos.

--Eso espero yo también hijo. Tu madre me amenazó que si esta vez me volvía a equivocar, tendría que dormir en la cama del perro por un mes—le respondió Carlisle.

--Carlisle… concéntrate—le gruñí cuando deje de pujar , sabiendo con certeza que la cabeza de mi bebe estaba afuera y mi suegro me devolvió una sonrisa de disculpa.

Volví a pujar con fuerza cuando me lo pidieron y a los pocos segundos Edward le cortaba el cordón a nuestro quinto hijo. Carlisle, se lo entregó y Edward lo depositó sobre mi pecho mientras lo frotaba. Lo traté de consolar para que dejara de llorar, pero Eleazar se lo llevó para examinarlo.

--Lo has hecho muy bien, amor. Estoy muy, pero muy orgulloso de ti—dijo mi esposo dándome un corto beso en los labios.—Te amo y nunca me cansaré de agradecerte todo lo que me has dado.—me susurró bajito.

--Bien Bella, no hay ninguna sorpresa. Puedo dormir tranquilo en mi cama—bromeó Carlisle—ahora déjame conocer a estos pequeñitos.

--Supongo que todos estarán impacientes por verlos—le dije a mi esposo, sabiendo lo emocionados que habían estado los trillizos. Ren, se llevaría una gran desilusión, ella quería que fueran niñas ya que estaba aburrida de ser la única bebe del clan Cullen.

--Sobre todo Ren, se decepcionará al igual que con Rose pero se enamorara de sus hermanos de la misma manera en la que esta de sus primitos.—me dijo Edward, como siempre pensando en su princesita. Cerré los ojos unos segundos, estaba muy cansada. Había roto fuente a media noche y no había podido dormir nada.—Descansa amor, pronto te pasaran a tu habitación y no podrás hacerlo porque te aseguro que a estas horas todos estarán en la sala de espera.

Mi madre quería asegurarse de estar esta vez presente durante mi parto por lo que se había instalado en mi antigua casa con Phil, quien por suerte estaba entrenando en California. Charlie, no había podido tomarse un tiempo libre, pero Garrett estaba al pendiente para recogerlo y traerlo.

-Mami, mami, mamiiiiiiiiiiiiii—escuché dos vocecitas decir en mi oído.

--Dejenla descansar—la voz de Edward era suave y dulce.

--Estoy despierta—les dije abriendo los ojos, para encontrarme con dos pares de esmeraldas devolviéndome la mirada.

--Nos traiste hemanos—me dijo el pequeño Edward.

--Sip, hemanos.—dijo Charles contento.

--Yo, los cuido, los baño y los peino y les doy comiita—dijo Ren, desde las piernas de Edward, observando fijamente a los bebes en brazos de Esme y mi madre.

--Nop—dijeron mis dos hijos mayores al unísono cosa de gemelos o eso me había dicho Edward, cuando los miraba curiosa cada vez que se completaban las frases o decían lago igual. Ren, les sacó la lengua y se cruzó de brazos.

--¿Ahora sí, nos dirán como se llaman?—preguntó Alice dando saltitos de emoción. Jasper solo sacudía su cabeza, mientras el pequeño Jaz de dos años, con su pulgar en la boca miraba a su madre atentamente.

Edward, me dejo hacer los honores esta vez. Mi mirada se encontró con la de Rose que tenia al pequeño Em, en brazos. Lucia espectacular a pesar de haber dado a luz hace solo un mes.

--Familia, les presento a Masen Emmett Cullen Swan—les dije señalando al bebe que tenia Esme. Emmett, me miró atónito.

--Demonios, ese si que será un chico guapo cuando crezca. Nada de ser un costal de huesos como su papá, él va a ser tan fuerte como mi otro Emmettsito.—dijo muy orgulloso haciendo que la habitación rompiera en risas.

--Emmett—le dijo Edward en tono de advertencia.

--Y este otro pequeño es William Jasper Cullen Swan—Jasper me miró y me dijo "gracias" sin pronunciar sonido.

Pasamos la tarde entre "awes" y "owes" con cada pequeña cosa que hacían los niños, pero yo me dediqué a mirar a mis hijos, mi esposo, a mis cuatro padres y hermanos. Solo podía darle gracias a dios y a las vueltas de la vida por haberme permitido llegar a este momento y a este lugar. Ahora solo quedaba esperar a que la vida siguiera girando para conocer a mis nietos junto al hombre de mis sueños.

FIN


Millones de gracias a todos los que han seguido esta historia, en verdad no saben la cantidad de emociones que tengo acumuladas en este momento. No saben lo extraña que me he sentido cambiando el boton de "en progreso" a "completo". Solo me queda agradecerles por su apoyo.

Espero que les haya gustado.

Ahora déjenme saber por última vez en esta historia, que les pareció el capi.