Hello mis amiguitos!!!

pues este es un nuevo proyecto en el que estoy trabajando, es que como soy el personaje de Carmen en el Club de Fans, tenía ganas de relatar un poco más su historia, espero que les guste, será corta...

como en el fic de "Fama y humildad" me han dado cosas maravillosas leyendome, espero que se toman la molestia de hacer esto con este nuevo fic.

Ya es costumbre, les pido un REVIEW para animarme a continuar con esta historia que verán será buena...

los quiero mucho y muchísimas gracia spor leer...

JULIE


Es ella...

Los Vulturi… ellos erizan la piel de cualquiera que pertenece a los de mi especie; son encargados de impartir el orden para que de alguna manera nosotros tengamos más probabilidades de sobrevivir. Esta familia está fundada básicamente por tres hermanos: Aro, Marco y Cayo; pero sin duda alguna el cerebro del grupo es el inteligente Aro, quien además posee el don de leer los pensamientos de cada individuo que toca.

Mi vida ha sido algo complicada… sobre todo desde que la vi morir; ella era mi pareja pero no quiso seguir aceptando las reglas de los Vulturi y decidió enfrentarlos; obviamente murió en el intento; una vez que perteneces a esta familia debes pagarle con adoración y respeto, así como jamás, jamás irte de su lado. Caroline era una vampira hermosa, tenía un cuerpo escultural y poseía el talento de torturar a las personas mostrándoles imágenes de las cosas que más les dolían; recuerdo que en parte fui yo quien la condenó a esa muerte tan trágica, sirviéndole a mi señor tenía el deber de localizar los dones de otros vampiros e incluso de humanos, así Aro podía apoderarse de ellos y reforzar de esta manera su clan.

Considero que el objetivo de Aro era formar un poderoso ejército de tontos vampiros que lo siguieran hasta la muerte para no perder su poder. Coraline me amaba, mucho más de lo que incluso yo merecía. La quería en muchos sentidos, pero no era todo lo que yo deseaba en mi vida, independientemente de tener buenos momentos a su lado no me sentía completo, necesitaba algo y ella era consciente de eso. Me duele ahora que está muerta, saber que se esforzó por lograr algo que nunca hubiera podido: que yo la amara y que le perteneciera. Pero qué se puede hacer, el amor es así se da cuando tiene que ocurrir.

He estado a lado de esta familia desde mi nacimiento hace ya más de 100 años, me siento vacío y desesperado, quisiera huir y encontrar una forma en la que no me sienta el monstruo que debo ser. Estoy cansado de ver morir a tanta gente inocente, miles mueren cada momento por nuestra sed, como si fueran culpables de esta maldición; estoy cansado de condenar a otros a esta triste vida.

Quisiera gritarle a Aro que lo odio por haberme hecho lo que soy, pero no puedo, no puedo porque él es lo único que tengo.

Esta noche traerían neófitos, y de ellos yo tenía que ver quienes tenían verdaderas posibilidades de sobrevivir (cláusulas de Aro: don= vida; no talentoso= muerte); y me seguía sintiendo ruin. Recuerdo cuando le dije a Aro lo talentosos que eran unos gemelos que vivían a las afueras de Londres hace ya tantos años. Así se convirtieron Alec y Jane, pero ellos están conformes con su condición, de hecho hasta se sienten dichosos. Jane me recuerda tanto a Coraline, y Aro lo sabe, de hecho de alguna manera quiso compensar el don que perdió con la que alguna vez fue mi mujer.

Estaba sentado en esa fría banca de concreto; no me sentía incómodo puesto que mi piel es igual de fría; llegó un grupo de 15 vampiros, todos se veían ansiosos y sedientos; obviamente eran vampiros recién sacados del horno. Me dirigí a un salón y los hice pasar en 3 grupos. En el primero no hubo nada excepcional, Dimitri y Félix eran los encargados de acabar con la escoria inútil. En el segundo grupo hubo dos personas que me llamaron la atención, una mujer muy pequeña pero que su mente no me dejaba ver más allá, su nombre era Renata, el otro era Javier, él era sumamente fuerte, incluso más que Félix, al momento se lo hice saber a mi jefe, él sonrió se sentía satisfecho de que esa redada hubiera servido de algo.

El tercer grupo entró y fue cuando la vi… ella era de estatura como de 1.60 m, delgada, con un cuerpo no escultural pero perfecto, su cabello ondulado bailaba con el sol, sus ojos eran de un color escarlata que nunca antes había visto; no era el mismo rojo de sangre, era uno mucho más cálido y abrazador. El mundo se me hizo pequeño y debo haberla asustado puesto que se puso rígida y volteó en otra dirección. Se me hacía injusto que ella muriera, no debía hacerlo, peor ¿qué podía hacer si no tenía ningún don?

Aro me debía muchísimas cosas, esta vez iba a cobrármelas…