Disclaimer: La serie/manga no me pertenece, sino a Mikiyo Tsuda; esto está desarrollado sin ánimos de lucro —por y para fans—.

Advertencias: Drabble, Angst, Akira-Centric.


Tomodachi

Por: Gaa


Siempre había sido así y nunca se había quejado, sencillamente había aceptado que era diferente por lo cual nunca se esforzó por cambiar siquiera su personalidad algo sumisa… o quizás demasiado depresiva para decir lo contrario.

Siempre esperaba el reconocimiento de los demás.

Observó desde la azotea de la escuela las áreas verdes y los espacios libres que muchos disfrutaban, pero él… él sencillamente permanecía detrás de todas aquellas rejas sucumbiendo ante las órdenes de los demás, de lo que pensaran y querían los demás. Exhaló el aire que contenía sus pulmones y giró su verde y vacía mirada hacía la puerta de aquel lugar esperando casi un milagro del cielo, que alguien sencillamente lo apreciara por lo que era y no por lo que todos querían que fuera, él no era como su hermano… él no era Sakamoto-sama… el sencillamente era Akira.

Nadie se conforma con un suelto y vacío Akira.

Apretó sus puños y miró de nuevo las escenas que tanto le atormentaban a veces, o casi siempre. ¿Por qué tenía que ser tan distinto a sus hermanos?, ¿es que ni siquiera podía haber ganado algo de la personalidad de sus padres o sus hermanos?

Siempre sucumbiendo a la opinión pública.

—¿Ehh, Akira? —dejó de desvariar en aquellos pensamientos erráticos y autodestructivos, sabía que no le hacía bien; así que presa de su más nueva actuación se giró con una sonrisa tranquilizadora a aquella persona que estaba en la azotea observándole analíticamente. Sólo habían dos personas en el mundo que le decían así de manera tan normal y llevadera y a pesar de eso nunca podía llegar a sentirse tan completo como sabía que ellos lo eran.

—¿Sucede algo Toru? —inquiría haciéndose el desentendido y acercándose a él mientras lo observaba mejor. Su peluca estaba desarreglada y su informe sucio por lo cual admiró el pálido rostro encontrándolo también con resquicios de tierra —, ¿qué--—?

—Me caí por estar arrancando de unos chicos. No sucede nada.

Era ahora, su momento perfecto para escapar.

—¡Avisaré a Arisada-sama! —intentó correr de allí tratando de ocultar sus orbes verdes llenos de angustia por uno de preocupación, pero se olvidaba con quién estaba tratando… o quizá aquello era lo que quería.

No alcanzó a dar vuelo a su caminata cuando aquella fuerte mano lo agarró del antebrazo colocándolo justo frente de la persona por la cual se iba, intento controlar su repentina temor a ser descubierto, pero sólo le siguieron aquellos depredadores orbes tan atrayentes que sólo le quedó aceptar lo innegable.

—No huyas… no cuando estás huyendo de ti mismo Akira —quiso decirle algo, que no era de lo que él era de lo que estaba huyendo pero sabía que era mentira, tan falso como la imagen erigida de él.

—Y-yo…

—Puedes mentirle a todo el mundo Akira —continuaba seriamente —, pero no te puedes mentir ni a ti, ni a tus amigos.

La última palabra resonó más en su minerva dejando su cuerpo congelado.

¿Amigos…?

—Siempre… siempre quise tener amigos —quizás, dentro de todo… quizás… después de todo el sacrificio no era tan malo.

—¿Ehh?, Akira; ¿has visto a Toru? Por lo que supe se cayó y me pidió que le trajera la nueva ropa y maquillaje —Yuujiro se perfilaba desde el umbral de la azotea con dos bolsas y un gran tic en su sien por no ver al chico que buscaba allí.

—¿Eh?, ¡Ah sí, hace poco estaba aquí, sígueme!

No, él no era Sakamoto-sama… él era Akira y el precio no era tan alto, ¿no es así Oni-san?


¡Tan Angst que me dan ganas de borrarlo!, pero salió escuchando la canción One de KORN y tras analizar la personalidad de Akira, creo que deberían haber ahondado más su vida… en fin saludos.

Post Data: esto es un capricho de Gaara.