Disclaimer:Crepúsculo y todos sus personajes asociados, lugares y eventos pertenecen a Stephenie Meyer. Este trabajo no es con fines de lucro ni con intenciones de infringir en el copyright. Además solo soy la traductora! La historia original en inglés es de

Seduciendo a la Señorita Swan

Resumen: Bella nunca saltó y Edward nunca regresó. Seis años después, Bella esta luchando por hacer una nueva vida como maestra en Rochester, Nueva York. ¿Como reaccionará cuando un muy familiar estudiante entre a su salón de clase?

"Adam," Susurré, "Por favor no te quedes en la puerta, entra y…" Las palabras murieron en mi garganta cuando mire a la figura de la puerta.

Seduciendo a la Señorita Swan

Tengo el sentido para reconocer que

No se como dejarte ir

Cada momento esta marcado

Con apariciones de tu alma

El sol se estaba ocultando en la bahía, haciendo que la vasta extensión de agua debajo pareciera oro liquido. Sonreí mientras me estiraba debajo de los agonizantes rayos. La arena tibia de la playa cepillando mi piel seductoramente.

"¿Disfrutando?" Su voz sedosa susurrando en mi oído, su aliento haciéndome cosquillas en el cuello y causando que mis nervios ardieran con placer.

"Mmmm," Sonreí, girando en su frío abrazo, envolviendo su duro torso en mis brazos. Él rio entre dientes otra vez cepillo el cabello detrás de mi oreja con sus delgados dedos.

"Te amo" Murmuró, antes de dejar una serie de delicados besos por la línea de mi mandíbula. Me estremecí, a pesar del calor y, me aferré abiertamente a sus amplios hombros. Lentamente, abrí mis ojos…

Beep, Beep. Beep, Beep.

"No,"Gruñí, enterrando mi cabeza bajo el duvet. "¡Cinco minutos más!" Estaba llegando a la mejor parte…

Beep, Beep. Beep, Beep

Solté un juramento y estire el brazo fuera de las sábanas, mi mano buscando salvajemente el reloj despertador. Escuche una colisión ensordecedora y sentí temblar el suelo. Me senté derecha, el duvet cayó exponiéndome a una ola de aire congelado. Con los ojos empañados y desorientada, mire a la habitación a mí alrededor con confusión, buscando la fuente del ruido. Mis ojos cayeron sobre la mesa de noche. En mi intento de apagar el reloj despertador lo moví demasiado. Causando que los muchos libros y CDs apilados precariamente encima se cayeran al piso. Mis ojos se centraron en el despertador, que ahora estaba inocentemente ubicado entre Jane Eyre y Grandes Expectativas.

Beep, Beep. Beep, Beep.

"Estúpido pedazo de trasto" Mascullé, golpeando el botón de apagado antes de levantarme a regañadientes de la cama. Tropecé a través de la habitación y del pasillo hacia el baño, encontrándome al menos tres cosas en el camino. No fue hasta que estuve bañada, vestida y con un vaso de jugo de naranja- Mi tolerancia a la cafeína era embarazosamente baja- que pude siquiera pensar acerca del día que tenía por delante.

Oscilé sobre uno de los bancos junto a la barra de la cocina en mi pequeño apartamento y miré al calendario que colgaba en la pared. 4 de enero. Más de 6 años habían pasado desde que Edward me dejó en el bosque de Forks, durante los cuales he estado luchando cada día incapaz, a pesar de mis mejores esfuerzos, de olvidarlo. Había terminado la escuela y obtenido buenas calificaciones, incluso en cálculo; evidentemente un estado emocional de "corazón roto" y el aislamiento social pueden hacer maravillas por una persona. Después fui a la universidad- No a Darmouth- y me especialicé en inglés, antes de entrenarme para ser Profesora. Obtuve mi primer trabajo enseñando Literatura inglesa en una secundaria en Rochester, Nueva York, y he estado viviendo en la ciudad desde hace casi 2 años.

Mi vida había continuado, incluso si yo no lo había hecho.

Gruñí otra vez mientras vagaba hacia la ventana y miraba hacia la ciudad cubierta de nieve. El clima de Rochester me recordaba a Forks- menos lluvioso pero igual de poco amistoso. Giré y me miré en el espejo que colgaba en el muro de enfrente. En términos de apariencia, no había cambiado mucho. Aun era plana y aunque mi cuerpo había ganado algunas curvas extras con los años, era principalmente delgada. Mis ojos y mi cabello eran café y mis labios llenos, pero mi rostro había perdido la redondez de la infancia y se había transformado del rostro de una adolescente al de una adulta. ¿Me pregunto qué pensaría él de mí ahora?

El pensamiento errante me sorprendió y sacudí mi cabeza, con irritación. Normalmente no me permitía caer en ese tipo de preguntas; Puesto que me llevaban a recuerdos que prefería olvidar. Había aprendido rápidamente a través de los años que era más fácil distanciarme de cualquier cosa que me atara al pasado; esa era la manera menos dolorosa de vivir. Fue por esa razón que tomé el trabajo en Rochester, a millas de distancia de Forks. Luché contra Charlie cuando intentó enviarme de regreso a Phoenix en los meses siguientes a la partida de Edward, pero cuando me gradué de la escuela, me di cuenta que estar rodeada de los recuerdos de el me estaba volviendo loca lentamente.

Sinceramente, esa fue en parte la razón por la que pasé las vacaciones de invierno sola, a pesar de tener motivos para visitar a Charlie y a Reneé. Aunque estuve en Forks para día de Acción de Gracias; la cena en La Push se había convertido en un evento anual en mi calendario. Jacob y yo aún éramos amigos. Ah, Jake, pensé con nostalgia, mis ojos apuntaron hacia la foto enmarcada de la mesita de café. Era una foto de nosotros en First Beach sentados junto a una fogata hace 5 años. El tenía su brazo a mí alrededor y yo estaba sonriendo; era una de las pocas fotos que tenía que me mostraran sonriendo genuinamente feliz. En el fondo se podían ver las figuras de Quil, Embry, Paul, Sam y Jared jugando football. Emily había tomado la foto después de que terminamos de comer. Todavía podía recordar como ella había dicho que hacíamos una muy bonita pareja y el brillo triunfante en los ojos de Jacob ante la palabra. Aquello nunca debió haber pasado, a pesar de los deseos de Jacob. Lo habíamos intentado, durante el verano por un par de meses antes de irme a la universidad; tal vez por que estaba muy cansada de tener que re-dibujar continuamente los limites entre nosotros, o más tal vez por que había terminado aceptando que lo amaba en esa forma. Sin importar la razón, decidimos darnos una oportunidad. No duró. Para ser sinceros, creo que estaba todavía demasiado rota para tener una relación más allá de la amistad con nadie, ni siquiera con alguien tan importante para mí como Jacob. Estaba demasiado asustada para acercarme mucho a el, muy asustada de perderlo como había perdido a Edward. Terminó cuando me fui en septiembre por la escuela y ninguno de los dos nunca hicimos un intento por reavivar las llamas los años siguientes. Desde entonces el había conocido a una chica, Carole, y se habían casado. Ella era todo lo que yo hubiera escogido para Jake- todo lo que necesitaba que yo no podía darle. Ella era feliz, completa y capaz de amarlo sin condiciones, algo que yo nunca hubiera podido hacer.

Miré al reloj; era hora de irse. Con cuidado recogí mi abultada bolsa del trabajo, Tiré de mi abrigo y tome mis llaves del bote del aparador. Estaba incluso mas frío en la calle de lo que esperaba me acurruqué contra mi abrigo inclinando mi cabeza lejos del viento. No tenía automóvil; Había tenido que dejar mi monovolumen en Forks y aunque aun tenía mi motocicleta, no era realmente adecuado manejar hasta el trabajo, especialmente no en invierno. Como resultado, viajaba a casi cualquier lado en autobús.

El trayecto no era largo e iba tan inmersa en mis pensamientos que apenas noté las calles y las casas pasando. No pude evitar pensar en el sueño que tuve cuando desperté. Mi sueño sobre Edward no era inusual, pero mis fantasías nunca era tan vívidas como lo habían sido esta mañana. Esto no podía ser bueno, ¿qué vendría después, escuchar voces? Reí ante mi pequeño chiste privado mientras el autobús llegó a mi parada y me bajaba fingiendo una débil sonrisa para el conductor.

La Escuela Secundaria Sycamore Grove era grande, con solo poco más de 2500 estudiantes. Principalmente enseñaba a los alumnos más avanzados, pero reconocí a algunos estudiantes más jóvenes de muchas de las clases extra-curriculares que había dado el año pasado. Me gustaba mantenerme ocupada y ser voluntaria para ayudar a organizar algunas de las muchas actividades parecía una excelente forma de hacerlo. El edificio era la típica escuela secundaria, grande y cuadrada con ladrillos color arena y escalones guiando hacia la puerta frontal, a través de la cual había muchos estudiantes entrando. En mi camino al pasillo tuve que ser muy cuidadosa para no caer en fuego cruzado de alguna de las bolas de nieve que estaban siendo arrojadas por lo que parecía la mayoría de estudiantes varones. Sacudí mi cabeza y rodé los ojos; algunas cosas nunca cambian.

Mientras alcanzaba la puerta vi a un estudiante que reconocí como de una de mis clases caminando hacia mí. Gruñí, mitad divertida mitad exasperada. Era Adam Carter- un popular júnior [n. a. alumno de penúltimo año] que era aparentemente (yo no seguía los deportes de la escuela) una estrella en el equipo de baloncesto. Tenía el cabello rubio y ojos café y me recordaba irresistiblemente a Mike Newton, en que parecía querer seguirme a todos lados. A mis colegas les gustaba bromear con que el tenía un flechazo, pero yo prefería llamarlo sobre-amistad* - las atenciones de un chico de 17 años no era algo que necesitaba. No, solo prefieres soñar acerca de ellos. Enterré fieramente mis uñas en mis palmas e intenté empujar ese pensamiento al borde de mi mente. Como si necesitara que me recordaran mis nada saludables alucinaciones nocturnas, si así fuera se estarían apoderando de mi vida.

"¡Hola, Señorita Swan!" Dijo Adam en voz alta provocando que la gente se volviera a mirarnos mientras él se acercaba a mí. Hizo un movimiento para tomar mi bolso pero di un paso atrás simulando un tropiezo. Para mi mala suerte eso no pareció disuadirlo.

"Em, hola Adam, ¿Bonita Navidad?" Pregunté, distraídamente, mirando sobre mi hombro por una ruta de escape.

"Oh, seguro, yo y los chicos fuimos a esquiar en nieve, fue Asom-broso," Cacareó fervorosamente, sus palabras se disolvían entre muchas en mi cabeza. Ligeramente registré su lenguaje vulgar y ociosamente pensé como el lenguaje de hoy en día era mucho menos atractivo que la formal manera de hablar en los tempranos 1900. Después me regañé. Era preocupante el enorme efecto que un pequeño sueño había tenido en mí.

Interrumpí a Adam, decidiendo que había llegado el momento de mi retirada. "Eso es genial, pero tengo que hablar con, eh…" Busqué en mi cerebro por un Profesor plausible y decidí el que estaba en la oficina más lejana posible, "Con el Dr. Takagi, así que te veré luego." Le di lo que esperaba pasara por una sonrisa y huí, casi tropezando con mis pies mientras me iba.

"Si," Gritó Adam."Primera clase en el 12E!" No respondí pero me dirigí a la puerta más cercana, sacudiendo mi cabeza con incredulidad. ¿Qué pasaba conmigo y los chicos demasiado entusiastas? Y ¿cómo es que nunca agarraban el mensaje de que yo no era, realmente tan interesante como ellos creían que era?

Estos pensamientos me preocuparon hasta que llegué a la sala de maestros y, para mi profundo alivio, no fui abordada por ningún otro admirador adolescente. Sin embargo mientras entraba a la larga sala de maestros de color beige, me torcí el tobillo y tiré mi bolsa a mis pies, para la diversión de algunos maestros de matemáticas que estaban cerca. Airadamente levanté mis cosas y caminé hacia la cocina. Al diablo la cafeína, pensé, De verdad necesito un café.

Para mi consternación, eventualmente llegó el momento de empezar las clases, y me vi forzada a abandonar la seguridad relativa de la sala de maestros y a enfrentar la jungla en los corredores. Miré mi horario y me di cuenta que Adam estaba en lo cierto. Mi primera clase en efecto era en el Aula 12. Eso eran como 5 minutos de caminata, 7 si contaba la congestión y el tener que esquivar bolas de nieve por mi ruta. Me serví otra taza de café y salí del salón apresuradamente, antes que pudieran regañarme por remover la vajilla de la escuela.

El viaje fue, gracias a Dios, sin impedimentos – a menos que contemos el inicio de una batalla, la prevención contra los tiradores de bolas de nieve en interiores y el re-dirigir a una alumna de primer año cuando intentó tomar su clase de biología en el armario del conserje, mientras algunos 'amables' estudiantes de segundo año se reían disimuladamente de ella a sus espaldas.

Cuando finalmente llegué a 12E encontré a la mitad de la clase presente, cambiando asientos, vagando por los escritorios mientras flirteaban, intercambiaban chismes post-vacaciones y tomaban fotos de cada uno con sus teléfonos celulares. Todavía faltaban 5 minutos para empezar la clase oficialmente, así que los deje ser mientras sacaba el material para la lección. Estábamos empezando 'Orgullo y Prejuicio' hoy y, probablemente lo terminaríamos lo suficientemente rápido. Íbamos a continuar con 'Jane Eyre' en algunas semanas. Seis años atrás. No hubiera sido capaz de leer mis novelas favoritas de Austen y Brönte sin caer en lágrimas. Ahora sin embargo, solo sentía un ligero dolorcillo en mi pecho vacío. Incómodo pero soportable.

Escarbé en mi bolso buscando las hojas de papel que estaba planeando entregar a la clase y mientras revolvía, mi codo golpeó mi bolsa.

"Mierda" maldije mientras una de mis carpetas caía al piso, y todo su contenido se esparció en por el piso. Caminé alrededor del escritorio y me agaché con el café aun en mano para recoger los papeles.

"¡Yo la ayudo, Profesora Swan!" Gritó una voz emocionada, miré hacia arriba y vi a Adam otra vez. No había notado que él hubiera entrado al salón, sentí una ligera irritación.

"No Adam estoy bien, gra…" protesté sin resultado. Él me ignoró, saltando sobre su escritorio con el tipo de energía que solo un adolescente posee. Lo observé recolectar mis papeles con tanto entusiasmo que golpeó mi taza de café la cual salió disparada de mi mano. O tal vez es más como yo. Me encogí mientras la taza aterrizaba con un estruendo en el piso… justo a los pies de un hombre que acababa de aparecer en el umbral.

Una serie de risas y silbidos surgió de la clase, mientras sus ojos alternaban entre mi expresión de irritación y la cara de mortificación de Adam. Suspiré. Qué manera de empezar el semestre.

El hombre de la puerta se aclaró la garganta y yo subí mi mirada para encontrar a Patrick Delaney parado ahí. Un profesor casi abrumadoramente dedicado, Patrick había sido mi mentor mis primeros dos meses como maestra y, a pesar de que era casi una década mayor que yo, habíamos construido una especie de amistad. Este año, le habían asignado la responsabilidad de todas las clases de 3er año. No era cosa fácil, considerando que actualmente contaba con más de 600 estudiantes.

"Hola, Srita. Swan," Se aclaro la garganta, divertido, "¿esta, eh, todo bien?"

"Como nunca," Dije entre mis apretados dientes, dolorosamente conciente del rubor comenzando a cubrir mis mejillas. No estaba preocupada por la reacción de Patrick a lo del café. Sabía que a él no le importaría en lo más mínimo. Pero yo no apreciaba el hecho de que acababa de quedar como idiota en frente de una clase llena de antipáticos adolescentes.

Patrick me sonrió desvergonzadamente, sus oscuros ojos destellando detrás de sus lentes, "Bueno, solo vine a decirte que estas esperando un nuevo estudiante para esta clase. Está con la secretaria en este momento recogiendo su horario, pero seguro se unirá a la clase más tarde"

"Gracias, Profesor Delaney." Repliqué, usando su apellido en beneficio de nuestra audiencia.

"No hay problema," Volvió su mirada hacía Adam y apuntó a la taza rota, y dijo severamente "Yo conseguiría algo para limpiar esto si fuera tú, hijo, antes de que alguien se resbale ahí" Esperó el tiempo suficiente para que Adam se precipitase concientemente fuera del salón de clase, antes de sonreírme animadamente.

"Nos vemos luego, Bella."

Con un suspiro me giré para enfrentar a la clase, ignorando a los rezagados de último minuto mientras se escurrían a sus asientos. Era hora de ponerse a trabajar.

Llevaba diez minutos en la lección y la mayor parte del estrés de la mañana se había evaporado. Enseñar era lo que se me daba mejor, y realmente lo disfrutaba, especialmente cuando se trataba de discutir novelas. Cuando salí de la escuela había jugado con la idea de convertirme en una bibliotecaria antes que Charlie me persuadiera de seguir con la Educación como carrera. Primero pensé que se había vuelto loco: A penas podía mirar un grupo de personas sin sonrojarme. Sin embargo gradualmente, me di cuenta que tal vez no era una idea tan ridícula después de todo. Siempre me había encantado discutir libros, ahora me pagaban por ello. Además había algo desmesuradamente satisfactorio en compartir mi amor por la literatura y ver a los estudiantes crecer disfrutando los libros que estudiaban. Pronto descubrí que mi total carencia de confianza no era un impedimento; el discutir los personajes que tanto amaba, era como si me escudara de cualquier inseguridad. Afuera del salón de clases era un asunto completamente diferente, pero dentro estaba en mi elemento.

Acababa de instruir a la clase de ponerse en parejas cuando, sobre el ruido que le siguió a la orden escuché que la puerta se abría otra vez. Esperando que fuera Adam con los materiales de limpieza no me volví para mirar, pero me ocupé en distribuir folletos para los grupos de estudiantes y en romper cualquier grupo sobre-poblado. No fue hasta que regresé al frente del salón que me di cuenta que Adam no había entrado.

"Adam" Suspiré, "por favor no te quedes en el umbral, entra y…" Las palabras murieron en mi garganta cuando miré a la figura de la puerta. Ese no era Adam. Sentí como me puse rígida mientras miraba, en shock, hacia su cara.

No. No podía ser, no después de todo este tiempo. No, Bella. Aún estas soñando. Sacudí mi cabeza, aturdida, mientras apartaba la mirada y volvía a mirarlo, incapaz de creer lo que veía. Despierta, Bella, ¡DESPIERTA! Pero yo estaba despierta. Estaba despierta y mirando justo a la cara que había estado intentando olvidar por años, el rostro de la primera y última persona que alguna vez había amado realmente.

Edward.

El mundo se cayó, solo dejándole a él. No podía creer que él estuviera aquí, después de seis años de nada, aquí estaba él, parado a 60cm de mí. Se veía exactamente igual que siempre: alto, pálido, y por supuesto, devastadoramente hermoso. Mientras mis ojos recorrían su cara hambrientamente, instantáneamente supe que mis sueños habían sido irrisoriamente pobres en calidad. Era una agonía deliciosa; reparé en cada detalle, pero cada mirada simplemente desgarraba mi corazón aún más.

"Ed-dward" Tartamudeé, con mis manos apretando el borde de mi escritorio para no caerme. Tenuemente registré que las conversaciones en el salón se habían aquietado ligeramente, y pude sentir las curiosas miradas que los estudiantes de la primera fila dedicaban a mi rígida postura y a mi expresión de shock con gran interés. Supe que debía decir algo, cualquier cosa, pero no podía. Mi mente estaba sumergida en todos los recuerdos que había estado tan cerca de reprimir me acometían, como agua rompiendo una represa.

Edward riendo mientras sacudía la nieve de su cabello; Edward en el prado; jugando videojuegos con Emmett; escuchando música; corriendo por la carretera en su coche; Edward besando mi cuello; sus manos recorriendo mis costados mientras murmuraba contra mis labios…

Jadeé mientras este ultimo recuerdo venia a mi, así era la fuerza de las sensaciones que causó. Me volví hacia Edward, con mi corazón bombeando.

"Bella" susurró, su voz aterciopelada tan baja que solo yo podía oírla. Se veía sorprendido, pero mucho, mucho más compuesto de lo que yo estaba, al menos el no estaba temblando incontrolablemente.

Nos miramos el uno al otro por una eternidad, hasta que fui salvada, finalmente.

"¿Profesora Swan?" Era Patrick otra vez. Aún se veía indecentemente de buen humor, dado el estado de confusión en el que me encontraba. Sus ojos inspeccionaron el salón antes de caer en Edward y, asintiendo, Patrick marcó un nombre de su lista.

"Ah, ahí esta, Sr. Cullen. ¿Hubo algún problema con su horario?"

Y entonces me di cuenta… Me llegó de repente, el horrible, precipitado, entendimiento. Edward es el nuevo estudiante. Edward, mi centenario exnovio vampiro quien, hasta hacia un momento, había estado ausente en mi vida por más de seis años era ahora uno de mis estudiantes. Si no hubiera estado tan horrorizada, habría reído.

"No, Señor," Replicó Edward, su voz aparentemente tranquila. Una ola de histeria se levantaba en mi interior, sentí una apuñalada de hiriente indignación. ¿El verme después de seis años no había tenido efecto alguno en él? Juzgando por su expresión, creo que no. Por supuesto que a él no le importa, Bella, me dije perversamente. ¿Acaso no recuerdas lo que te dijo en el bosque? Yo lo recordaba, vívidamente. El recuerdo de su rechazo aún tenía el poder de hacerme caer de rodillas con el dolor que causaba.

"Excelente. Le sugiero que tome asiento" Patrick sonrío, indicándole a Edward un escritorio vacío dos filas atrás junto a la pared, antes de volverse para enfrentarme. Por una centésima de segundo pensé que había detectado un atisbo de emoción cruzando los rasgos de Edward, pero antes de poder estar segura él me dio la espalda y se encaminó graciosamente a su asiento. Sin ningún deseo, volví a mirar a Patrick.

"Bueno, entonces los dejo" El sonrío bajando la voz conspiradoramente. "No deberías tener ningún problema con este, Bella. De acuerdo con sus registros era un estudiante modelo en San Francisco." Solo asentí mudamente, incapaz de replicar; algo que Patrick, en toda su entusiasta conversación no pareció notar. "Que tengas un buen día Bella," Gorjeó mientras se precipitaba fuera de la habitación.

Un buen día. Claro.

Giré para enfrentar a la clase callada, haciendo mi mejor esfuerzo por disfrazar el hecho de que estaba temblando y asegurándome mortalmente de que mis ojos no se dirigían hacia el asiento junto a la pared dos filas atrás.

"Muy bien, gente. Pasemos al capítulo 3" Estábamos en la escena donde los 'amantes' se encontraban por primera vez; qué perversamente apropiado, Pensé.

Después, sabiendo que la única salida de esta pesadilla era simplemente seguir enseñando hasta ser salvada por la campana que anunciaba el receso, apreté mis puños, endureciendo mi resolución y preparándome para la mañana mas difícil de mi vida.


Espero les Guste!

Esta historia es la traducción de Seducing Ms Swan de DQRC, lo repito!

Capitulo dedicado a Athena en su cumple número 20! Bienvenida a la crisis de los 20 xD!

Me encontré con que nos estaban plagiando el fic! Así que para poder reportarlo estoy resubiendo los capitulos corregidos por q al parecer me olvido siempre de ponerles disclaimer entonces no quiero q nos borren el fic... xD

Y recuerden somos las primeras

Digan No a la piratería

Y recuerden Review por cap plis!