Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.

Aquí tienen, por fin, el capítulo 20 completo. Siento la espera...de verdad

Capitulo 20: Más difícil todavía

El lunes me levanté feliz y animada, el fin de nuestra agonía estaba cerca. Tan solo unos días más, y todo habría terminado…y Edward y yo podríamos empezar de una vez por todas a ser felices sin restricciones ni remordimientos. Llegué a clase, y mientras me dirigía al edificio principal, mi pesadilla personal volvió a aparecerse ante mí.

-Bella Swan.- Dijo Lauren como si mi nombre le hiciera mucha gracia.

-Hola Lauren.- Saludé con indiferencia, intentando pasar de largo.- Te veo luego, tengo prisa.

-No tan rápido Bells.

-Solo mis amigos me llaman Bells.

-Pero ahora yo soy tu amiga, ¿recuerdas? Compartimos secretos.

-Es cierto- Dije con una sonrisa irónica- Lo había olvidado.

-Ya veo…espero que no sean demasiadas exigencias…porque tengo una más que tendrás que cumplir.

-Déjame en paz.- Dije dispuesta a marcharme.

-¿Quieres que Jacob se enteré por mí? Pobre Jake…- No podía ganarla en esto, era demasiado buena en su juego y yo me encontraba sin ánimos.

-Está bien. ¿Que quieres?-pregunté hastiada.

-Tan solo- hizo una pausa haciéndose la interesante. Que asco me daba.- hacer esa maravillosa fiesta más interesante.

Ya me lo veía venir. Así que ataqué yo primero, dejando algo clarísimo.

-Edward no fingirá ser tu pareja. Le conozco y no lo hará.

-Oh, ya sé que le conoces.- Dijo, enfatizando el doble sentido de la palabra.- Pero al parecer no me conoces a mí…no soy tan simple.

-¿Entonces?- Estaba completamente desconcertada. Si no quería a Edward, un dios sobre la tierra, ¿Qué quería entonces?

-Bells…Bells

-Solo mis amigos me llaman Bells- Interrumpí tajante, harta de sus jueguecitos.

-Oh, pero ahora somos amigas. Así que, B-e-l-l-s, lo único que puede hacer más divertida esa fiesta es que TÚ no te diviertas en absoluto.

-Créeme, no me divertiré. Por eso no te "preocupes"- Ataqué con ironía.

-Espero que sí, porque quedaría muy feo que no te diviertas cuando tu novio esta a tu lado.

-Edward y yo no hablaremos a nadie de lo nuestro, tenlo por seguro. Quedamos en que dejarías que Jacob lo supiera por mí.- Me estaba poniendo realmente nerviosa. Me sentía atrapada.

-Perdón… ¿es que Edward es ahora tu novio? Yo que creía que tu novio era Jacob…

Me dejó helada. Era eso. Noté un sudor frio resbalando por mi sien. Edward y Jacob. Los dos, de nuevo en una misma habitación. Solo que esta vez yo ya no le negaba nada a Edward. Solo que esta vez yo era consciente de que no amaba a Jacob como amaba a Edward. No, otra vez no.

-Jacob no vendrá.-Dije con un hilo de voz, temiéndome lo inevitable.

-Oh, por supuesto que sí. Ahora mismo vas a llamarle y a invitarle.

-No.

-En ese caso…- se interrumpió para sacar su teléfono de su bolso- tendré que llamarle yo.

-No, por favor.- Las lágrimas se agolpaban en mis ojos. No podía dejar que esta zorra me viera llorar, así que acepté.- Invitaré a Jacob.

-Y os comportareis como la feliz pareja que sois.

-Si cumples tu parte, yo cumplo la mía.

-Entonces tenemos un trato…y recuerda, JACOB, y no Edward es tu novio. No lo olvides en la fiesta por favor, quedarías fatal.

Se marchó dejándome allí, reflexionando sobre lo que acababa de hacer tan solo por guardar mis estúpidos errores. No sabía que era peor. Si tener que fingir ante Jacob…o ante Edward. Aun cuando Edward supiera que todo era una mentira, sabía que no le iba a hacer ninguna gracia verme jugando a las parejitas con Jacob. ¿Es que no habíamos tenido ya suficiente?

Y Jacob. Iba a tener que engañarlo, a la cara, sin teléfonos que ocultaran mi rostro por en medio. Iba a tener que mentirle a la cara, para después romperle el corazón. No era justo.

Y todo, porque Edward era demasiado perfecto para poder resistirse a él. Porque amaba tantísimo a ese chico que había dejado que mi vida se complicara sobremanera.

Al volver a casa estaba hecha polvo, y Alice y Rosalie se dieron cuenta de ello. Les conté lo sucedido, y ambas echaron chispas.

-Yo la mato…juró que la atropellaré con el coche.- Chilló Rosalie. Alice permanecía callada.

-A mi hermano no le va a hacer ninguna gracia.

-Lo sé Alice, pero no tengo alternativa.

-Claro que si, pasar de esa guarra. Que se lo cuente…

-Alice por favor- supliqué- Amo a tu hermano, pero ya me siento bastante mal por Jacob, al menos le debo que sea yo quien se lo cuente.

-¿Y se merece que finjas ante toda una sala llena de gente?- intervino Rosalie, dejándome fatal una vez más. No, no se lo merecía. Mi silencio y mi mirada triste le dieron la razón por mí.

-Esperad…-empezó Alice- Tengo una idea. Lauren no nos ha puesto exigencias a Rosalie ni a mí…así que en la fiesta tendremos vía libre ¿verdad?

-Bueno, tenéis que fingir ser amigas suyas.- le recordé. Las ocurrencias de Alice me asustaban.

-Si, seremos grandes amigas. No te preocupes por eso.

Y entonces Alice nos contó su idea, la cual Rosalie apoyó sin pensarlo. Tenía que reconocerlo…el plan subía mis ánimos. Aunque no demasiado. La sola idea de encontrarles a ambos en la misma habitación, me ponía los pelos de punta.

Pero aún tenía que hacer una última cosa, antes de la fiesta. Antes de que todo se me fuera aún más de las manos. Al menos Edward tenía que saber que no era mi intención pasearme junto a Jacob delante de sus narices, tenía que saber el porqué de todo esto. No esperaba que se lo cogiera bien, pero debía hacerlo.

Me armé de valor y me dirigí ante el edificio de la facultad de Edward. Impaciente, le esperé en la puerta mientras pensaba en cómo demonios me había metido yo en todo aquello. Minutos más tarde, tan perfecto como siempre, cruzó la puerta principal, totalmente distraído. Al reparar en mí una sonrisa iluminó su rostro. Emi corazón dio un vuelco. Se despidió de sus amigos y se dirigió hacia mí. Al llegar, sus dedos acariciaron suavemente mi pelo, mientras daba un delicado beso a mi mejilla. Toda mi piel se erizó, y sentí una ferviente necesidad de olvidarme de todo, con él, allí mismo. Maldije la hora en que le pedí que nada de besos…

-Hola preciosa.- Saludó con su aterciopelada voz.

-Hola.- respondí tímidamente, asustada por su reacción. Él se percató.

- No me ha gustado nada ese hola…¿es por Lauren? Tranquila, todo pronto habrá pasado…- aseguró, quitándole importancia con un ademán de su mano.

-Si es por Lauren pero…me he encontrado con ella…y…bueno…Hay algo más que debemos hacer.

Edward enarcó una ceja.

-¿ Enviarla a la mierda?- Casi me hizo sonreír…casi.

-Ojala pero no.- Respiré hondo- Mira quiero que sepas que lo entiendo si esto te enfurece pero recuerda que ella está jugando con nosotros, me da la sensación de que quiere hacerme sufrir tanto como pueda con esto, y lo que más me jode es que tú te veas involucrado.

- Me estas asustando, ¿Qué pasa?

- Jacob viene a la fiesta.- Solté de sopetón, sin mirarle.

- Entonces yo no.- Aseguró con serenidad. Yo seguí sin mirarle.

-Tienes que ir…-se me encogió el corazón-…son sus términos.

-Me da igual…ya te vi jugar a las parejitas una vez con…él. No volveré a hacerlo.

- Edward por favor, por favor, te lo suplico –Alcé mis ojos hacia los suyos, suplicantes.- Esa misma noche se lo contaré, en la fiesta, lo prometo, y se habrá terminado.

- No puedo negarte nada si me lo pides así…-Dijo, y sus manos por fin volvieron a mis cabellos- Esta bien, iré a la fiesta…pero no esperes que me acerqué demasiado a vosotros dos.

- Esta bien…lo entiendo. No sabes cuánto te lo agradezco.

Sin duda, me había quitado un gran peso de encima. No importaba nada. Mi agonía iba por fin a terminar…o eso pensaba yo.

Fuera como fuera, esperar para la fiesta se había convertido en mi infierno personal, y mis amigas, obviamente se percataron de ello. Edward se había marchado porque tenía mucho trabajo para la universidad, pero yo no podía evitar pensar si tenía algo que ver con nuestra situación…Genial, encima ahora me estaba haciendo películas en mi cabeza.

Me tiré en el sofá de nuestro salón, abatida y triste. Deseé dormir hasta que pasara la fiesta, pero obviamente ellas no iban a permitírmelo.

-Bella levanta- impuso Alice, tirándome mí abrigo. Rosalie estaba a su lado con expresión compasiva.

- No estoy de humor para salir Alice.- contesté sin emoción alguna.

- No necesito que estés de humor. Necesito, necesitamos que estés perfecta en esa fiesta, tan perfecta, que cuando esa zorra te vea se muera de envidia.

-No, compras no.

-Oh si, compras sí. Ahora levántate, no te lo volveré a repetir.

Ni siquiera me esforcé por discutir, así que me levanté perezosamente mientras me ponía mi abrigo. Recorrimos decenas de tiendas, y finalmente Alice optó, sin que yo tuviera voz ni voto, por un vestido corto, negro y ceñido y unos zapatos con un tacón que pude oír gritar mis pies. Aún así, ni de cerca aquellos zapatos podían ser lo más doloroso de la fiesta.


Mil gracias a todos por esperar tan pacientemente.

Mil gracias a todos por las reviews y mensajes de apoyo. Lo crean o no, ayudan muchisimo.

Poco a poco...recupero mi vida :)

Ya quedan muy pocos capitulos...puede que 4 o 5!