South Lincoln Street

Epílogo

Mi relación con Jacob había terminado un año y medio atrás, cuando recibí una invitación de Alice en mi apartamento de Seattle. Se casaba, y quería que fuera a su boda.

Me sentí realmente extraña en el momento en que leí su nombre en el sobre. No había vuelto a hablar con ella desde que nos enfadamos, y no tenía la menor idea de cómo había podido conseguir mi dirección.

La relación con Jacob terminó dos semanas después de la muerte de mi padre, por culpa de un paro cardíaco. Él se largó con Leah y yo me largué de Forks. Me había mandado un par de e-mails, para saber qué se había hecho de mí, y si yo estaba bien o mal, pero nunca le contestaba. Ni iba a hacerlo.

Él también me había engañado, como todos los hombres de mi vida. No quería saber nada más de ellos.

Alice me citó en nuestro antiguo apartamento. Al parecer, ella se había quedado con él, para vivir allí con su futuro marido quien era, ni más ni menos, que Jasper Cullen. Encajé la mano con ambos, con una amplia sonrisa. Nada más ver el rostro de Alice me había acordado de los buenos momentos que habíamos pasado juntas en tiempos anteriores. No hizo falta decir nada para arreglar las cosas.

No vi a Rosalie hasta el día de la ceremonia. Al parecer, ella estaba enrollada con el hermano mayor de los Cullen, Emmett, pero de momento no pensaban en bodas.

-Edward llegará tarde –escuché cómo se decían los dos hermanos.

Debía reconocer que un aliciente para asistir a esa boda había sido, sin duda, la posibilidad de reencontrarme con Edward Cullen. En esos momentos sí que tenía ganas de decirle cuatro cosas, pero me esperaría hasta que pasara la boda.

El rey de Roma no hizo acto de presencia hasta el banquete. Entró y se dirigió hacia su hermano y su cuñada para felicitarlos, y luego, en lugar de sentarse en la mesa de los familiares, vino hacia mí. No sé si me vio cuando entró o le habían dicho en qué mesa estaba, pero en su rostro había la huella del arrepentimiento.

¿Todavía?

En sus ojos había algo distinto. Algo había cambiado en él, no me quedó duda alguna. Edward Cullen era una persona totalmente distinta a la que había conocido.

-¿Te apetece si retomamos las cosas por donde las dejamos y seguimos con esa cita que teníamos planeada? –me preguntó, pícaro, al oído.

Sonreí.

Quizás no había cambiado tanto, pensé.

Esperamos a que los novios se fueran del restaurante para desaparecer entre los invitados, y nuestra supuesta cita con ropas elegantes se realizó finalmente, varios años más tarde, en el armario de las escobas de un hotel de Seattle.

Y la cosa no terminó allí, desde luego, pero eso es ya otra historia.

Fin

Sí, lo sé, muy corto y muy loco el fic. Pero es que en ningún momento pensaba hacer nada épico, jaja. Me planteé un poco como iba a ser la vida de Bella un poco distinto, pero creo que son cosas que pueden suceder, ¿no?

Puede que algún día decida darle una seguna parte. De momento, ese no es mi plan, pero creo que no le iría nada mal hacerla. Aunque como ya he dicho, quería escribir algo corto y simple. A causa B, y cuando C se mete por medio, aparece D. Jajaja.

Agradecer un montón todo el apoyo, esto no hubiera sido posible sin vuestra constancia.

¡Espero veros por algún otro fic! =D

Eri.