DISCLAIMER: LOS PERONAJES QUE APARECEN EN ESTA HISTORIA, SON PROPIEDAD DE LA SEÑORA STEPHENIE MEYER… Y NO OBTENGO OTRO BENEFICIO QUE EL APOYO DE LOS LECTORES. MI UNICO PAGO SON LOS REVIEWS DEJADOS xD

Capítulo 1: Reencuentro

Llevaba ya casi un siglo sin tenerla a mi lado.

El tiempo no me había borrado ni disminuido, ni por un solo instante, el dolor que su eterna espera me causaba. No quería dejar de creer, si lo hacía, simplemente mi existencia ya no tendría ni el más minúsculo sentido.

Paseé mis dedos por aquel sepulcro…

Tenía cerca veinte años que mi familia y yo nos habíamos ido de Forks ya que en ese entonces, nuestra existencia había salido a la luz, trayendo con tal revelación, una inmensa oleada de pánico entre los humanos, quienes rápidamente, con la desarrollada tecnología de ese entonces, consiguieron de hacerse de instrumentos letales para nuestra especie. Pasamos varios días sufriendo a causa de la sed, tras no poder salir al exterior ante el temor de ser aniquilados por aquellas armas.

Todo el mundo estaba enloquecido. Aferrados completamente a la idea de darnos fin por completo. Se podían ver a cada metro, a manos portando crucifijos o dagas de plata… (Objetos que, no tardaron mucho en descubrir, eran de nula ayuda para su propósito).

En fin… eso fue hace no muchos años atrás y, por un momento, agradecí el que Bella no hubiera estado presente en medio de aquella despiadada guerra entre inmortales y humanos.

Ahora, coexistíamos entre ellos. Y no solamente nosotros, también se habían descubierto otro tipo de seres, considerados hasta ese entonces, como mitológicos. Entre ellos, destacando tanto como nosotros, se encontraban los licántropos. Nuestros enemigos eternos, con los cuales teníamos un tratado de paz: ellos no atacarían a nuestra especie, ni nosotros a la suya, al menos que, alguna parte de cualquier bando, iniciara una guerra…

Sin embargo, de ser así, aquella guerra sería frenada inmediatamente por los humanos… quienes, en su mayoría, estarían felices de tener la excusa perfecta para aniquilarnos.

Si. Muchos nos odiaban, nos veían como animales feroces y mortales, como monstruos… aquella falsa etiqueta me enfurecía ya que no había razones para llamarnos así… solamente algunos seguían revelándose ante la abstinencia de sangre humana a la que nos habíamos comprometido y el gobierno se estaba encargando de darles caza. Ahora, algunos, como nosotros, habían optado el régimen vegetariano y, otros, se habían inclinado por las donaciones voluntarias, dadas por los pocos humanos que nos apreciaban.

Suspiré justo en el momento en que dejé caer una pequeña flor color violeta sobre el cemento que tenía incrustado su nombre.

Isabella Swan. ¿Cuánto más tengo que esperar? Pregunté…

La espera simplemente era… insoportable.

Su ausencia dolía de manera inhumana… estaba seguro que, de no ser un vampiro, hubiera muerto a causa del pesar desde hacía ya varias décadas atrás…

Cerré mis ojos y recordé, como siempre, como a cada minuto solía hacerlo, su rostro… aquel rostro que el tiempo no había logrado, ni lograría jamás, arrancar de mi memoria.

"Edward" – la voz mental de Alice llegó primero que el sonido de sus pisadas. Apareció a mi lado en tres segundos – "hola" – saludó, dedicándome una pequeña sonrisa

"Hola" – respondí , imitando el gesto

"Vengo… a dejarle esto" – informó, mientras depositaba un ramo de flores, a un lado del pequeño capullo que yo había dejado caer minutos antes

"Gracias" – le dije y volví a situar mi vista sobre su nombre tallado en el cemento. – "Extrañaba venir a este lugar" – confesé, con un murmullo – "solamente aquí encuentro un poco de sosiego"

"Lo sé" – dijo ella, mientras una de sus manos se posaba sobre mis hombros – "no te entretengo más… te esperamos en la casa"

Asentí, en forma de entendimiento. Alice desapareció en la nada, dejando como señal de su antigua visita, un delicioso y fresco aroma impregnado en el viento… estuve de pie unas cuantas horas más, resistiéndome a lo que la debilidad que me gritaba

Vamos, no te hagas el fuerte… manifiesta, saca el dolor que todos estos años has estado reprimiendo… LLORA – me ordenó y, aunque luché por ignorarla, flaqueé casi al instante.

Mis piernas se doblaron y mis rodillas toparon con la tierra que mis pies habían pisado hasta ese entonces… y, poco después, el llanto, vacío y sin lagrimas, se apoderó de mi garganta. Llevé mis manos hacia mi cabeza y me encogí ante el dolor desgarrante, expulsado desde mi pecho, hasta expandirse a cada milímetro de mi dura y fría piel

Supongo que estuve ahí, en la misma posición, durante varios días y varías noches. Al fin de cuentas, ya no tenía que aparentar el ser humano… alguna ventaja tenía que haber tras todo ese desastre. Aunque, claro, los pensamientos de los supersticiosos humanos que, durante el día, visitaban a sus difuntos, no tardaron en llegarme. Sus acusaciones eran tan dolorosas y directas como un poderoso latigazo sobre mi espalda y rostro…

Seguramente el remordimiento de conciencia es lo que le tortura – pensaba una señora ya entrada en edad – sabrá Dios de qué manera tan más vil mató a aquella pobre y desdichada persona…

Aún no comprendo por que el gobierno no los extermina de una vez por todas – decía otra persona en su mente – son bestias completamente aterradoras… un día de estos se aprovecharan de nuestra confianza…

Me concentré para dejar de escuchar todo el murmullo que se levantaba sobre mí, el cual había escuchado infinidad de veces… en ese momento, más que ningún otro, deseé encontrar la manera de quitarme aquel maldito don de poder leer los pensamientos de los demás…

Encogí mi cuerpo aún mucho más, hasta el punto de que mi rostro casi tocaba el suelo… dijeran lo que dijeran, oyera lo que oyera, no me iría de ese lugar hasta ser realmente necesario… nadie me arrancaría de ella, de mi amada Isabella…

No recuerdo cuántas horas más pasé en aquella posición fetal… la noción del tiempo se volvió mucho más nubosa cuando, de la nada, sentí un pequeño, calido y electrizante roce sobre mi espalda.

Levanté mi vista, completamente agitado, en primera: por no haber sido capaz de anticipar que alguien se me acercaba (por lo general, era demasiado extraño que me tomaran por sorpresa ya que, si no era por mis sentidos altamente desarrollados, solía darme cuenta de la proximidad de las personas partir de sus pensamientos) y, segunda, por que el toque de ese alguien era exactamente igual al toque de…

Giré mi cuerpo para comprobar mis sospechas y mis ojos se entreabrieron un poco más al tener frente a mí a una pequeña niñita de cabellos y ojos marrones…

"¿Por qué llora?" – me preguntó y su voz… aquella voz…

¡Oh! A pesar de estar bañada en una aguda infantilaza, fue canto para mis oídos. Tenía justamente la misma resonancia, la misma serenidad, la misma inteligencia de aquella voz que, desde hacía casi un siglo, había dejado de escuchar y había mantenido guardada en mis más preciados recuerdos.

De haber podido llorar, lo hubiera hecho en aquel instante.

"Bella" – susurré, con el poco aliento que me quedaba en el pecho

"¿Cómo sabe mi nombre?" – inquirió, con sus ojitos muy abiertos y brillantes…

De manera rara y sorpresiva, me percaté de que no la veía de la misma manera a como recordaba la veía antes… seguramente se debía a que esta Bella tenía, si mis cálculos no fallaban, alrededor de unos cinco o seis años de edad.

"Señor" – llamó, ante mi silencio – "¿Le puedo ayudar en algo?"

De nueva cuenta, fui incapaz de contestarle. Estaba completamente fascinado de verla, otra vez

Me sentí esperanzado… sentí como si, durante todas las décadas pasadas, hubiera estado sumergido en un inmenso, oscuro y profundo mar y, hasta ese día, había salido a la superficie… Si. Esa era le mejor metáfora que podía utilizar para poder describir, lo mejor posible, la sensación que me embargaba en ese instante… el aire que entraba a mis pulmones era diferente… ya no era doloroso.

Contemplé como su rostro, cubierto completamente por la inocencia de la niñez, denotaba la gran confusión que sentía por mi actitud. Obviamente, eso era lo que podía yo predecir ya que, al igual que antes, Mi Bella había heredado aquella extraña barrera que me impedía leer sus pensamientos… y daba gracias por ello.

"Bella" – volví a repetir. No encontraba qué más decir, solamente podía pronunciar su nombre

Levanté mis manos para rozar su piel y, cuando mis yemas alcanzaron sus mejillas, sentí que las puertas del cielo se abrían, para mí, de par en par. Su pequeña manita se posó sobre la mía, apretándola aún más a su delicada piel… me alegré al darme cuenta de que mi contacto frío no le incomodaba.

Sonreí… y ella también sonrió

"¡Isabella!" – Exclamó una furiosa voz, que se acercaba hacia nosotros – "¡Te dije que no te movieras de mi lado!" – recordó, mientras la jalaba, lejos de mí. Más sus marrones ojos no me dejaron de ver, ni un solo instante

"Estaba platicando con el señor" – informó la pequeña, señalándome con su diminuto dedito.

Su mamá (lo supuse rápidamente, aunque no tenía ningún parecido a, la también difunta, Renne), giró su rostro para verme. Me incorporé inmediatamente, para tenerla frente a frente y dedicarle mi mejor gesto de cortesía

"¡Vampiro!" – susurró, tras analizarme unos cuantos segundos - "¡¿Qué hacías tú con un vampiro?!" – le preguntó, con cierta violencia que me disgusto, a Bella

"Señora, yo no…" – comencé a defenderme, más su mirada envenenada me enmudeció

"Te prohíbo que te vuelvas a acercar a mi hija" – escupió, mientras retrocedía varios pasos, alejando a Bella cada vez un poco más de mí.

La desquiciada señora salió corriendo de aquel lugar… sin embargo yo, ya no tenía motivos para sentir dolor… no cuando, al fin, Bella había regresado, cumpliendo su eterna promesa…

Ahora, solo me correspondía a mí el cumplir la mía…

Mi Bella había renacido… y solamente tenía que esperar para poder acercarme a ella y ganarme, de nueva cuenta, su amor… y esta vez, no fallaría.

Hola.

Aquí me tienen, haciendo caso a sus peticiones, con la secuela de "Te Amo aún Después de la Muerte" ¿Qué les pareció la introducción? Pasé varios noches pensando en una buena trama xD… y, aunque esto será un MiniFic, espero las deje complacidas…

Ya saben qué hacer xD… dejen su critica en un review y se los agradeceré enormemente.

Atte

AnjuDark