Disclaimer: todos los personajes son de Meyer, la historia es de VampireAngel94, pero este capi es mío XD

Muchas gracias a todos los que han seguido este fic desde hace más de un año y a los lectores recientes que han dejado su opinión.


EPILOGO

Estaba recostado en nuestra cama acariciando el colgante sobre el pecho de mi esposa que le regalé a mi ángel el día de nuestro matrimonio mientras recordaba el fantástico sueño que hemos compartido durante estos años.

Íbamos en el auto hacia el aeropuerto cuando finalmente pudimos escaparnos de nuestros invitados.

Mi ángel tenía la cabeza recostada contra mi hombro y jugaba con nuestras manos entrelazadas.

No puedo creer que finalmente nos hayamos casado, todo parece tan irreal ahora que finalmente ha llegado el momento, —su voz fue casi un susurró y yo no pude evitar sonreír.

Bella Cullen, la señora de Edward Cullen. Hmm, aún no sé cuál de las dos maneras prefiero—le bromeé.

Bella Cullen—sonrió radiantemente—no creo que me acostumbre nunca—rompió a reír tontamente.

Creo que tengo algo que te hará recordar tu nuevo nombre cada vez que lo mires—saqué el collar que tenía en mi bolsillo y cuando se lo mostré jadeó llevándose la mano a los labios.

¿Cómo lo conseguiste?—susurró acariciando la B.C. que marcaban el medallón.

Cuando te fuiste a escoger la catana para Jasper, le pedí a la vendedora que me lo diera—me encogí de hombros—te había gustado y me parecía apropiado para ti cuando te finalmente llevaras mi apellido. —me incliné sobre ella— ¿Recuerdas cuando te dije por primera vez que eras mía y sólo mía?

Su rostro rompió en una enorme sonrisa.

Fue justo después de nuestros primeros besos—rompió a reír—incluso dijiste que tendría suerte si me prestabas para mí misma. —fue mi turno de sonreír, lo recodaba tan bien como yo.

Fui sacado de mi ensoñación por un golpe en mi mano derecha, mi sonrisa se hizo mayor. Bajé mi mirada a su distendido abdomen acariciando el lugar de donde vino el golpe.

Mi mirada se quedó fija en el techo, no podía dormir pero al menos era por una buena razón. Tenía dos horas de haber llegado de viaje y los efectos del jet lag aún eran visibles en mi cuerpo.

Las pesadillas desaparecieron durante nuestro primer año de matrimonio, fueron espaciándose poco a poco hasta que al final después de meses de terapia y de tener la certeza que mi dulce ángel nunca volvería a dejarme, finalizaron.

Cerré mis ojos y abracé a la castaña que dormía a mi lado. Mañana sería un día demasiado pesado para mí si al menos no lograba conciliar el sueño un par de horas. Enterré mi rostro en sus cabellos y me dejé embargar por su aroma mientras su pausada respiración me arrullaba.

— ¡Edward!—escuche a lo lejos.

—Edward necesitamos levantarnos. Tenemos trabajo hoy. —me dijo y sentí como si ya antes hubiera escuchado lo mismo.

—Llama y di que estas enferma, estoy seguro que tu jefe entenderá…—sonreí al recordar que años antes tuvimos esta misma conversación. Mi ángel empezó a reír, seguramente recordando lo mismo.

—Tú eres mi jefe—me siguió el juego.

—Hm, eso es bueno entonces él ya lo sabe—abrí los ojos y la sujeté por los hombros atrayéndola hacía mí.

—Edward, levántate, nosotros no faltaremos al trabajo por quedarnos dormidos. —me faltó poco para hacer un puchero.

Bella insistía en seguir trabajando, ahora sólo lo hacía medio tiempo y cuando naciera el nuevo bebé tomaría una larga licencia.

Sabía que no podía hacerla ir a la oficina con un bebé como habíamos hecho cuando Nessie nació. Aunque nada me hacía más feliz que tener a mis dos chicas a mi lado mientras trabajaba, Bella me convenció que no daba una apariencia muy profesional cuando entrabas a mi oficina y te encontrabas con el CEO cambiando pañales sobre su escritorio. Así que optamos con dejar a la bebé en las mañanas con Esme en su restaurante donde ella había acondicionado una habitación para Nessie y para Mary, la hija de Jasper y Alice, quien había nacido una semana antes que nuestra hija; luego al medio día almorzábamos con ellas y luego mis dos chicas se iban a nuestra casa mientras yo regresaba solo a trabajar.

—Bien como usted mande, pero esta noche tienes que recompensarme—volvió a reír.

—¡Arriba! Nessie no tardará en despertarse—con esas palabras mágicas me levanté enseguida. Adoraba a mi pequeña y no había nada mejor para mí que compartir con ellas los desayunos eso me reconfortaba durante mis largas tardes.

No me gustaba el vacio que sentía cuando miraba el escritorio de Bella y comprobaba que estaba en casa. Estuve incluso tentado a mandar a instalar unas cámaras de seguridad en nuestra casa para verlas por internet y hacer más llevaderas mis tardes, pero me convencí a mí mismo que no era saludable y que posiblemente sería contraproducente para mi familia. Además de esa manera cuando llegaba a casa estaba tan desesperado por verlas que apreciaba muchísimo más nuestro tiempo juntos.

Cada pequeño avance de nuestra hija, de ese pequeño ser que habíamos creado y que era exactamente igual a como lo había soñado cuando mi ángel entró a mi vida, era para mí una fuente de gran felicidad. Deseaba llenar la casa de pequeños Edwards y Bellas pero mí ángel plantó su pie firmemente y tuve que acceder a que sólo tendríamos tres hijos en lugar del equipo de baloncesto que tenía planeado.

Otra cosa habíamos conseguido era que mi ángel al fin había superado el complejo de inferioridad con el que iniciamos la relación, se había dado cuenta que era la criatura más hermosa, inteligente y la mejor esposa que podría tener a mí lado. Era una madre ejemplar, sus temores sobre sí sería una buena madre o no, desaparecieron en cuanto sintió el primer movimiento de la pequeña Nessie en su interior. Desde ese momento los instintos maternos que tanto ella temía que no aparecieran, tomaron posición dándole un brillo que parecía casi celestial.

Después de desayunar con Nessie y dejarla con Esme como todas las mañanas, Bella y yo nos dirigimos a la oficina, había delegado muchas de mis responsabilidades en uno de mis directores de departamento, de esa manera podía volver a casa antes de lo acostumbrado y llevar a Nessie al parque que le había mandado a construir en la parte trasera de nuestra casa justo al lado de su casa de muñecas tamaño real que estaba bajo uno de los arboles.

Esta noche era especial.

Los labios de mí ángel eran tan suaves y se amoldaban perfectamente a los míos.

Sus labios jugaban junto con los míos, dándome amorosos y dulces besos. Una de mis manos se movió alrededor de su cabeza profundizando el beso. No podía creer que estaba besando a este ángel que esta frente a mí, mi otra mano se escabullo alrededor de su gigante e hinchada barriguita.

No podía creer que fuera tan suertudo de tener este ángel, mi ángel, en mis brazos. Ella era tan dulce y tierna, yo no podía resistir besar sus rellenos labios rojos, ella es demasiado irresistible, aún estando embarazada.

—Papi…— entró la más linda pequeñita niña castaña, restregándose sus soñolientos ojos. Rompí mi abrazo con Bella para cargar a esa pequeña belleza. Era igual a su mami, su oscuro cabello chocolate, su sonrojo, la forma de su cara, pero tenía mis ojos, y eso la hacía ver más hermosa. Ella tendrá que apartar a los chicos con un palo cuando yo no esté…

—Nessie, no se supone que estés despierta tan tarde. Tú deberías estar en la cama— Mi amor dijo detrás de mí, acariciando sus pequeñas mejillas, haciéndola sonrojarse igual que su mamá.

—Pero mami, ¿qué hay de mi hermano? Yo no lo he visto aún a él, ¿no se supone que debe estar durmiendo también? —Dijo Renesmee, no pude evitar que una sonrisa consumiera mi rostro.

—Él está dormido, cariño, en el estomago de mami ahora mismo, él estará allí durante otro mes— traté de explicarle sin tener que explicarle eso a ella. El rostro de Nessie se vio envuelto por el pánico y se volteó a ver a Bella con el horror pintado en el.

—¡MAMI TE COMISTE A MI HERMANO!- ella gritó, Bella y yo no pudimos evitar reírnos a la inocencia de Nessie.

—No cariño, no lo hice, él solo está dormido en mi estomago, y él pronto despertara. No te preocupes—la tranquilizo ella, —Ahora vamos, tienes que dormir ahora, mañana empiezas el jardín de infancia— así que Nessie va a necesitar todo el sueño que ella pueda tener.

Nessie solo asintió con su cabeza, ella se puede estar dormida en minuto y puede estar totalmente alerta al siguiente. La recosté en su cama y le bese la frente, y la dejé para que tuviera su sueño de belleza. Bella estaba de pie en la puerta, aún con ocho meses de embarazo ella se negaba a sólo sentarse y comer bombones. Yo le sonreí, me incliné y la besé apasionadamente. Dios yo la amo tanto…

—¿Por qué sonríes como un tonto?—me preguntó bromeando dulcemente.

La miré dando gracias por tenerla en mi vida como todos los días.

—Porque los sueños, sí se vuelven realidad.


Lamentó no haber hecho un epilogo más largo y si los decepcioné les pido disculpas de antemano, la verdad me costó horrores como nada antes de lo que he escrito. Creo que debe ser porque no sentía los personajes como míos y sus personalidades siempre se me asemejaban a las de mis personajes y no a los de Nicolle.

La buena noticia para las que lee what a girl want, es que la voy a actualizarla ahora que ya terminé con este fic.