Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, todos son de Steph Meyer, que mas quisiera yo. Yo solo me dedico a escribir marihuandas, sin animo de lucro, solo satisfacción personal. Excepto Nick y los otros chicos. xD

Merci, merci, merci, et merci encore ^^ (Por los rewies xDD)

Y... aquí vamos con otro "capítulo"

Misery Is A Butterfly

Capitulo 3

Melody

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Me desperté sobresaltada en la oscuridad. Ni siquiera había sentido cuando me había quedado dormida. Que raro. Era una suerte que ya estaba amaneciendo. Me levanté aun con la ropa de ayer puesta, me di una ducha rápida, me cambie y baje para "desayunar". Charlie estaba allí tomandose un cáfe. Lo saludé con un seco "Hola" y me serví un tazón de cereal, pude sentir como Charlie mi miraba, como lo hacía cada vez que me veía. Mantuve la vista fija en el plato y comí un poco, al menos más que ayer. Unos minutos después él se levantó.

— Tengo que irme —dijo, alcé la vista mientras él dejaba sus trastes en el fregadero.— Te veo...

Pero no termino la frase, sacudió la cabeza y salió de la cocina. Comí un poco más y decidí irme al instituto, cogí mis cosas y me metí a mi "camioneta" . Como era de costumbre cuando llegué, no había muchos coches en el aparcamiento. Sólo algunos grupitos de amigos estaban recargados en los autos. Yo decidí quedarme en el auto pues no tenía nada mejor que hacer. Y entonces dos lujosos autos se deslizaron por el aparcamiento y pronto ocuparon dos lugares vacíos, no muy lejos de mí. Los observé mientras se bajaban de sus autos con su gran elegancia y luego se iban hacia el edificio ignorando a los demás chicos. Dentro de mi auto suspire mientras miraba sus autos, después no se cuanto tiempo reaccioné y me bajé del auto con la mochila en mi hombro.

El frío clima me azotó en ucanto salí pero apenas y me inmuté. Seguí caminando como si nada hasta meterme y caminé por los pasillos esquivando a la muchedumbre, hasta que llegue a mi locker. Íba a sacar algunas cosas que necesitaba para la clase que me tocaba en este momento.

— Hola —dijo una voz a la vez familiar y a la vez desconocida, sobresaltandome y haciendo que tirara algunos libros que traía en el brazo. Pero no me importo. Me giré para encontrarme con el chico de ayer, Nick. Lo miré por un momento, estaba tan... Quite esos estúpidos pensamientos de mi cabeza. Íba a agacharme para recogerlos, pero cuando miré al suelo ya no estaban...

— Lo siento, ¿te asusté? —dijo con una sonrisa, mientras me tendía los libros. ¡Que rápido! Ni siquiera me había dado cuenta.

— Ahm... No... No... —dije sacudiendo la cabeza, volviendome hacia el locker, sonrojada. ¿Me estaba sonrojando? Aunque a decir verdad me había asustado, como estaba tan metida en mis pensamientos... — ¿Qué pasa? —pregunté mientras disque sacaba mis cosas.

— Solo saludaba —dijo encogiendose de hombros. Levanté una ceja, mirandolo de reojo. Cerré la puerta del locker, y carraspeé antes de volverme.

— Ehh... Bueno, entonces... te veo después —dije despidiendome. Él asintió. Me giré para irme a mi clase cuando:

— Espera, —dijo detrás de mi. Me detuvé y me giré—. ¿qué clase te toca?

— Hum... Historia —respondí. Historia, genial. Una clase muy interesante.

— Oh, a mi también, parece que compartiremos otra clase —dijo mostrando sus dientes perfectos.

— Si, supongo —dije un tanto confusa.

— ¿Puedo acompañarte? —me preguntó, lo que me sorprendio aún más. ¿Qué quería de mi? ¿Porque estaba siendo tan amable? ¿Por qué se acercaba? ¿Sospechaba que sabía acerca de ellos?

Él notó mi sorpresa y confusión porque sonrió con algo de diversión — Vamos, ¿no quieres acompañar al chico nuevo? —bromeó, yo levanté las cejas.— Todas aquí quieren hacerlo —dijo encogiendose de hombros. No pude evitar sonreir un poco, algo divertida.

— Está bien —dije, y nos dirigimos hacia la clase. En el camino pude ver que la mayoría de las chicas se nos quedaban viendo, a Nick se lo comían con los ojos y le coqueteaban. A mi, me fulminaban con la mirada y hacian como que era invisible. De reojo mire a Nick, y pude ver que esto no le agradaba demasiado, las ignoraba olimpicamente.

Llegamos al salón y el profesor aún no estaba, pero ya había algunas chicas y chicos, cuando entramos algunos se nos quedaron viendo, supuse que estaban sorprendidos de que estuviera con él o algo así. Me dirigí al lugar donde me sentaba y dejé mis libros sobre la silla, colgué la mochila en la silla y me senté. Vi que él se sentó a unas cuantas sillas lejos de mi, parecía incomodo y fastidiado. No parecía agradarle mucho que digamos la atención de las chicas.

La clase como de costumbre... fue aburrida. Y para mi mala suerte se paso leentamente, intentaba ponerle atención pero en estos momentos no me importaba mucho la literatura, era lo último en lo que pensaba. Tenía otras cosas más en la cabeza, o a alguien más en la cabeza. Juegueteaba con mi lápiz con la vista al frente, fingiendo estar poniendo mucha atención a lo leía el maestro. Me aburrí y lo deje, suspiré internamente y entonces dirigí mi mirada hacia el chico que estaba a tres lugares de mi. Estaba inexpresivo, con la mirada perdida, como si su mente estuviera en otro lugar. Aunque seguramente debía ser así, para los vampiros debía ser demasiado tedioso el tener que venir al instituto. Pero parecía como si estuviera atendiendo y en realidad le interesara la clase, eran tan buenos fingiendo... Y entonces mis pensamientos se fueron a esa persona que tanto... ¿odiaba? Uff, en fin me estaba volviendo loca.

Tiempo después la campana sonó, finalizando la tan entretenida e interesante clase de Historia, me colgué la mochila en el hombro y me fui a mi siguiente clase; Español. Puaj. Que flojera. Aunque últimamente todo me daba flojera debído a mi apatía por todo. Íba metida en mis pensamientos (como siempre), que no me fije en que estaba a punto de chocar con alguien y entonces tire los libros que traía en el brazo... de nuevo.

— ¡Oh, lo siento! —dijo una voz preciosa. Me agache rápidamente para recogerlos y cuando me volví a poner de pie, me encontre con uno de los rostros mas hermosos que podían haber, y hablando de rostros hermosos... sentí algo extraño en mi pecho.

— No, no importa —musité, aun mirandola. Era una de los chicos que había visto ayer en la cafetería, una de ellos. Tenía un hermoso y sedoso cabello café oscuro que le llegaba hasta los hombros, adornado con una diadema como ayer, pero esta vez era morada. Como su blusa y aretes. Era tan perfecta. Aún no me acostumbraba a esa perfección. Ella me sonrió, mostrando sus blancos y perfectos dientes. Esto solo me hizo sentir mucho peor, no soportaba tanta perfección, ya no. Estaba harta de ello. De esos seres tan perfectos.

— Oh, creo que eras la chica que estaba con mi hermano, no?

— ¿Tu hermano?

— Si, Nick —dijo ella sonriendo. ¿Su hermano?

— Eh.. sí.

— Soy Vanessa —dijo extendiendome su mano; pálida y obviamente fría. Sin saber porque extendí mi mano, y se la estreché, no sentí ningún tipo de estremecimiento, ya me había acostumbrado tanto a ese tacto suave y frío...

— Bella —dije, sin apartar la mirada.

— Encantada de conocerte, Bella —dijo, y me dedico otra sonrisa radiante—. Entonces... te veré después —se despidió y se marchó. Yo hice lo mismo, pero en dirección contraria.

Entonces llegó la hora del almuerzo. Llegué a la cafetería y fui por una manzana y de nuevo una soda como era de costumbre, no tenía mucha hambre. Me dirigí a la mesa de siempre donde se sentaban mis "amigos", cuando me senté Jessica y Lauren me ignoraron como era de costumbre. Ángela, Ben y Mike me saludaron y empezaron a platicar sus cosas, yo como siempre, quedé fuera de la platica. Me empecé a comer mi manzana mientras miraba como charlaban, a la vez que me sumía en mis pensamientos.

— He averigüado sus nombres, aunque no resultan ser muy amigables —empezó a decir Jessica. No tuvó que decir a quienes se refería, porque todos ya lo sabíamos; era obvio. Metiche. ¿Por qué no se metía en sus propios asuntos? Fácil, porque le gustaba estar fregando en la vida de los demás. Me pregunté porque habría dicho eso que no son muy amigables.

— ¿Por qué no son amigables? ¿Has hablado con ellos al menos? —cuestionó Ángela. Espera... ¿Ángela?

— Hmm, no... pero me han dicho que no hablan con nadie —contestó Jessica no muy contenta, rodé los ojos. Solo eran puros chismes. Bueno, tal vez era verdad porque no querían socializar con la gente, pero me chocaba que Jessica empezara a contar cosas sin saber.— Aparte esas chicas parecen creerse que ni el suelo las merecé, solo con verlas...—sacudió la cabeza.

— La chica del cabello hasta la cintura es Anette, la de la diadema es Vanessa. El chico de pelo negro es Markus, el de cafe oscuro es Zack y el chico de castaño oscuro es Nick —continuó Lauren, vaya, si que se sabían el chisme. Las dos suspiraron. Si tan sólo supieran que estaban oyendo las estupideces que decían, cerrarían sus lindas bocas. Sólo hacían el ridículo. Me reí un poco ante esto sin poder evitarlo y todos en la mesa se me quedaron viendo, hacía una eternidad que no me reía de algo. No pude evitar sonrojarme, ¿que más iba a hacer? E hice como si no estuvieran allí.

Suspiré internamente, una vez que me dejaron de prestar atención y volvieron a sus tonterías. Así estaba mucho mejor. Sonó la campana y agradecí infinitamente que terminara el almuerzo, ya estaba hastiada de tantas cursilerias y bobadas que estaban diciendo esas dos chicas. como si ellos les fueran a poner un poco de atención...

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Era de noche y ya estaba en mi casa. Acaba de terminar de preparle la cena a Charlie y yo como de costumbre no había comido nada. En estos momentos no tenía nada, absolutamente nada nada que hacer y eso era muy aburrido. Ni siquiera tenía sueño. Vaya mierda. Que aburridos se me habían vuelto los días desde que ya no tenía su compañia... El tiempo se pasaba lentamente, como si fuera a proposito para recordarme lo infeliz y aburrida que era mi vida. ¿Qué podía ponerme a hacer en estos momentos? Facilísimo. Pensar en él. Sumirme en mis recuerdos y deseos para imaginarme que estaba aquí. Menuda estúpidez. Pero aún así... lo hice.

Como todas las noches, me pregunté que estaría haciendo en estos momentos. En donde estaría... y cual estaría siendo su entretenimiento en estos momentos. ¿Ya me habría olvidado? ¿habría pensando en mi alguna vez desde que se fue? Esas preguntas siempre venían a mi cabeza, atormentandome y hundiendome más en este abismo. No podía evitarlo. Era como si me gustara sufrir o algo así.

Y luego, el que esta nueva familia de vampiros se había venido a vivir aquí, durante estos momentos en que lo estaba pasando tan mal... no era de mucha ayuda para poder alejar mis pensamientos de el. Me dolía muchisimo que estuvieran aquí, no sabía porque pero cada vez que los veía sentía una nostalgia terrible y ganas de llorar, y eso que apenas tenía dos días de conocerlos... ¿Cuanto tiempo podría soportar esto?

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Nota de Autor:

•Sip, joder, que este es el capítulo, no miren al fic feo. No es una broma. Este es el capítulo, vaya mierda. Me animan mucho sus rewies y el que me digan que mi historia no esta tan mal, pero no se! Y lo veo malo (que lástima por mi), es que no tengo inspiración, es por eso que tal vez encontrarán algunas idioteces o cosas que no vienen al caso por allí, como los últimos parrafos xD

•Bue... solo espero que pronto venga la estúpida inspiración porque ya me esta cansando! ¡No puedo escribir ningún fic! Ayy, bueno, perdonenme por el cap, aún así me gustaría que me dijeran si les gusto (sería un milagro xD) o no les gusto, ya saben jitomatazos o howlers o si quieren un Avada Kedavra para que ya deje de molestar ;)

El titulo de la historia y de los capítulos son de mis canciones favoritas. ¿de cuál banda? Adivinenlo :D

•Bueno, ya no los aburro, cuidense mucho y les agradecería mucho si dejaran reviews... ¿Ven el botoncito verde de ahí? Denle click, y dejen review, que es gratis. ^_^

L. Jact

Alles Ist Gut Solange Du Wild Bist!