Scene 20: Verdad

Seis semanas después...

No había razón para creer que las cosas no hubiesen terminado de esa manera. Ahora era literal el hecho de que se encontraba inmerso en una profunda oscuridad. Tal vez después de todo no existía ni el cielo ni el infierno y simplemente era algo etéreo que flotaba en medio de la nada. En realidad él sabía que terminaría así tarde o temprano pero ahora no podía dejar de pensar que tal vez no estaba preparado para ello. Irónico. Esa fue la única palabra que se le podía adjudicar a la situación. Su mente divagó por unos instantes hasta que sintió algo... espera, ¿eso era posible? ¿qué no se suponía que los muertos ya no sentían?... intentó concentrarse nuevamente y si, ahí esta el dolor intenso como si algo gigante hubiese decidido dormir sobre él y además de eso, le pareció escuchar el sonido de aves cantar. Si no estaba muerto, entonces eso significaba que... Hizo un esfuerzo sobrehumano y decidió abrir los ojos...

La luz lo cegó momentáneamente haciéndole más difícil el poder abrir los ojos por completo. Parpadeó un par de veces y finalmente lo consiguió. Miró a su alrededor cerrando los ojos de vez en vez mientras intentaba ordenar todas sus ideas. El lugar donde se encontraba era su habitación. Definitivamente todo le dolía y le costó bastante tiempo lograr hacer que su cuerpo volviera a responder a sus órdenes pero lo consiguió. Estaba a punto de intentar sentarse cuando escuchó una voz

- Quédate acostado -Sasuke miró en esa dirección y vio a Suigetsu sentado en el borde de la ventana abierta. Le pareció notar cierto alivio en el rostro del chico cuando lo vio

- ¿Do...dónde está...? -el letargo en el que estaba le impidió terminar la pregunta.

- Si estás preguntando por la muñequita, ella fue a una villa cercana por provisiones y antes de que digas cualquier cosa, Juugo está con ella así que no tienes porque preocuparte más que por descansar -Sasuke hizo caso omiso a lo último y antes de que Suigetsu pudiera detenerlo, el Uchiha se encontraba sentado con la espalda recargada en el cabezal de la cama- De acuerdo, pero si la muñequita pregunta, me golpeaste porque estaba intentando impedir que lo hicieras.

Sasuke esbozó una media sonrisa y luego ambos permanecieron en silencio por algunos minutos hasta que el pelinegro estuvo seguro de que podía hablar sin titubear, había que conservar el poco orgullo que le quedaba. De nuevo recorrió la habitación con la mirada, todo parecía igual. Cerró los ojos pero no pudo percibir el aroma de Sakura, cuando los volvió a abrir los enfocó en la ventana abierta y supo que esa era la razón. Miró hacia el exterior y se dio cuenta de que el follaje de los árboles presentaba tonalidades naranjas y rojizas

- ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente? -preguntó centrando su mirada en Suigetsu

- Casi seis semanas. Estuviste muerto por algunos minutos luego de tu encuentro con... -se detuvo de inmediato al ver la expresión en el rostro de Sasuke. Probablemente estaba recordando la batalla. Y sí que lo hacía.

Todos los detalles volvieron a su mente como si fuera un rollo de película que estaba siendo proyectado en el más rápido de los segundos. Entonces sus retrospectivas quedaron interrumpidas cuando sintió dos chakras, que perfectamente conocía, acercándose- Han vuelto -susurró Suigetsu antes de abandonar la habitación.

Sakura y Juugo regresaron luego de permanecer casi mediodía en la villa. Las provisiones se habían acabado así que Juugo le había pedido a Sakura acompañarlo con la esperanza de hacerla tomar un poco de aire pues en las semanas siguientes a su regreso a la fortaleza, la ojiverde no había querido separarse de Sasuke ni un solo momento. Luego de haberle suplicado por un par de horas, finalmente Sakura aceptó ir con él luego de que le prometiera que volverían tan pronto como fuera posible y así sucedió. Prácticamente habían volado para recorrer su camino de regreso a la fortaleza.

Después de cruzar la puerta, ambos se descubrieron las cabezas y vieron a Suigetsu y Karin parados al pie de las escaleras. De inmediato, Sakura notó la expresión en los rostros de los shinobi y algo se agitó en su pecho.

- ¿Sucedió algo Suigetsu? -preguntó la ojiverde. No hubo respuesta de ninguno de los dos por unos instantes lo que hizo que la agitación en su pecho aumentara. Finalmente, Suigetsu respondió.

- Ha despertado...

Sakura no pudo ocultar su impresión. La bolsa que traía en sus manos cayó al suelo y antes de que alguien pudiera decirle algo, corrió escaleras arriba hasta llegar a la habitación que compartía con Sasuke. Entonces se quedó parada en el umbral de la puerta.

- Sasuke...

Sasuke dirigió su mirada hacia la izquierda. Sakura estaba parada en la puerta con una mano cubriéndole la boca y las lágrimas nublando sus ojos. Supo que había vuelto a la vida al verla. Durante la batalla con Itachi en todo lo que había podido pensar era en ella, en volverla a ver e incluso le dolió el haberla creído perdida al final y ahora ella estaba ahí, frente a él, mirándolo. Notó que estaba más delgada de como la recordaba, además podía ver los rastros de cansancio en su rostro.

Finalmente, luego de unos instantes, Sakura se armó de valor y comenzó a avanzar a través de la habitación hasta detenerse junto a la cama, se sentó frente a él y con manos temblorosas recorrió el rostro del pelinegro como si tuviese miedo de que todo fuera un sueño. Sasuke se lo permitió sabiendo que ella lo necesitaba, y él también. Sentir el calor de las manos de Sakura sobre su piel lograron despertarlo casi por completo, haciéndolo sentir vivo de nuevo. Antes de que Sakura pudiera decir algo, Sasuke tomó su rostro entre sus manos y la besó.

Ahora ambos sabían que no estaban soñando. El beso que había empezado de manera lenta rápidamente aumentó de intensidad reflejando todo lo que ambos habían mantenido dentro de sus cuerpos. El amor que se tenían el uno al otro, el anhelo de volverse a ver, el miedo que tuvieron de perderse, todo estaba siendo expresado con cada roce que había entre sus labios pero sobre todo, la promesa que los había mantenido unidos a pesar de lo sucedido.

- Creí que te había perdido -susurró Sakura cuando se separaron. Él acercó su rostro hasta que sus frentes chocaron y cerró los ojos mientras ella dejaba que las lágrimas corrieran por sus mejillas- Yo creí que...

- Lo sé, Sakura. Lo sé... -respondió antes de volver a besarla. Él sabía perfectamente a lo que ella se refería porque, contrario a lo que alguna vez pudo imaginar, también lo había sentido.

Un par de horas más tarde, cuando ambos lograron controlarse un poco, Sakura se dispuso a hacerle una revisión médica a Sasuke. Aún cuando el pelinegro en un principio lo consideró innecesario, al final no tuvo más opción que ceder. La ojiverde se concentró en su labor de cambiarle los vendajes en las heridas, más bien quemaduras, que aún no habían sanado del todo mientras que Sasuke la observaba con detenimiento. Ahora que la miraba de cerca, el cansancio en su rostro se hacía más notorio en las pequeñas ojeras que había opacando sus ojos verdes y en la palidez de su rostro.

- Listo. Iré a la cocina a prepararte algo para comer. Debes tener hambre -dijo la chica una vez que terminó su trabajo. Alzó el rostro y se encontró con la mirada escrutadora de Sasuke- ¿sucede algo?

- ¿Cuándo fue la última vez que dormiste, Sakura? -preguntó con seriedad. La chica dio un respingo y luego desvió la mirada mientras un tenue sonrojo aparecía en sus mejillas. Esa fue su respuesta. Sasuke exhaló profundamente al darse cuenta que había sido por su causa, Sakura volvió a mirarlo y entonces él volvió a besarla con intensidad, no podía decirle palabras de agradecimiento así que sólo podía expresárselo de esa manera. Ella correspondió de inmediato sintiendo como el pelinegro se dejaba caer lentamente sobre la cama. Sakura no quiso lastimarlo así que se recostó a su lado siendo rodeada por sus brazos. Luego de unos instantes se separaron.

- Iré a prepararte algo -susurró haciendo el intento de levantarse. Sasuke se lo impidió

- Eso puede esperar. Por ahora lo más importante es que descanses -la ojiverde abrió la boca para replicar pero Sasuke lo evitó- debes dormir y no te levantarás de esta cama hasta que lo hayas hecho.

Sakura lo miró por un instante y luego esa sonrisa tierna que tanto le encantaba a Sasuke apareció en su rostro mientras asentía. Se quitó las sandalias y luego se metió bajo las sábanas recargando la cabeza en el pecho del pelinegro sintiendo como sus brazos se cerraban alrededor de ella para atraerla más a su cuerpo. Tan sólo unos minutos después, el sueño la venció como no lo había hecho en mucho tiempo.

Aquellas seis semanas habían sido las más largas en la vida de Sakura, no pudo dormir, no pudo comer, no pudo pensar. El mundo dejó de girar a su alrededor durante esas semanas en las que sintió lo cerca que estuvo de perder a Sasuke, el sólo pensar en la posibilidad de no volverlo a ver había hecho que la sangre en sus venas se congelara, no podría resistir seguir viviendo si él no estaba ahí. Pero ahora, estando con él se sentía protegida, tranquila y a salvo de nuevo.

Una vez que Sasuke sintió que la respiración de Sakura se había hecho más pausada, se levantó un poco y pudo verla dormir. Para él también había sido una tortura el hecho de pensar que ya no iba a poder verla de nuevo, que pasaría toda una eternidad sin su sonrisa, sin su mirada, sin su aroma. Pero de algún modo había tenido una nueva oportunidad. Cuando la escuchó pronunciar su nombre el alma le regresó al cuerpo, cuando sintió el calor de sus manos en el rostro pudo volver a respirar y cuando la besó pudo sentir que su corazón volvía a latir. Sin merecerlo había recibido una nueva oportunidad y esta vez agradeció por ello antes de que el sueño también lo venciera.

Al día siguiente, unos ojos verdes se abrieron con pesar. No había descansado así en semanas y ahora se sentía completamente tranquila. Alzó el rostro y se encontró con la mirada de Sasuke fija en ella. No pudo evitar sonreír al comprobar que él estaba ahí, con ella, a salvo. Se acercó a él, tomó su rostro entre sus manos y le dio un beso. Sasuke correspondió aumentando la intensidad del contacto al aferrarla más a su cuerpo haciendo que cualquier otra cosa que no fueran ellos dos pasara desapercibida, incluyendo la falta de aire. Sakura colocó ambas manos en el pecho del pelinegro y en una gran muestra de fuerza de voluntad lo apartó lentamente

- Ahora si iré a traer el desayuno -susurró intentando deshacerse del abrazo de Sasuke. El chico le dio otro beso rápido y finalmente la dejó libre. Sakura tomó un baño rápido y luego salió de la habitación hacia la cocina.
Instantes más tarde, la puerta se abrió en un par de ocasiones cuando Suigetsu y Karin fueron a ver cómo se encontraba, los dos permanecieron sólo un par de minutos y luego Sasuke volvió a quedar se vio la puerta abrirse pero se sorprendió al ver a Juugo entrar. El chico se quedó recargado en la puerta que se cerró tras él. Luego sólo hubo silencio.

- Bienvenido de nuevo -susurró Juugo alzando la mirada para encontrarse con la de Sasuke- no vuelvas a darnos esa clase de sustos ¿de cuerdo? -Sasuke esbozó una media sonrisa

- No prometo nada -Juugo sonrió levemente. Un buen sentido del humor no era común en Sasuke, de hecho no sabía si eso debía ser motivo de alegría o de preocupación. De nuevo el silencio se hizo presente en aquella habitación por unos minutos.

- Sasuke, quiero pedirte una disculpa -el pelinegro frunció el ceño.

- ¿Por qué?

- Por lo que hice hace dos años, cuando intenté convencerte para que dejaras a Sakura volver a su aldea. Siempre creí que ella merecía algo mejor, que no iba a conseguir ser feliz aquí pero me equivoqué. Nunca volveré a dudar de lo que existe entre ustedes, no después de ver como... -guardó silencio al no estar seguro de que Sasuke debiera saber aquello.

- ¿Después de ver qué? -Juugo inhaló profundo y continuó.

- Después de ver como ella se cayó a pedazos por lo cerca que estuvo de perderte. Jamás había visto algo como eso, Sasuke. Su dolor era algo que nosotros pudimos sentir al estar presentes, verla llorar de esa manera por ti hizo que temblara como nunca lo había hecho antes. Por unos instantes creí que ella moriría ahí junto a ti aunque afortunadamente decidiste quedarte. Juró que de no haberlo hecho hubiera ido a buscarte al otro mundo para golpearte por dejarla -esbozó una sonrisa nerviosa- Las últimas seis semanas han sido duras para todos pero no se compara con lo que ella ha tenido que vivir. Todo este tiempo había estado como un cuerpo sin vida casi no hablaba ni tampoco sonreía, no se apartó de ti ni un solo instante, no quería comer ni dormir -miró a Sasuke y notó la expresión que se dibujaba en su rostro- No quiero hacerte sentir culpable, sólo quiero que sepas que si para Sakura hay un lugar mejor que el estar a tu lado, no sé cual es y la verdad dudo que exista. En verdad espero que me disculpes algún día.

- No tengo nada que disculparte, Juugo. Una parte de mí, una muy pequeña, aún sigue pensando que Sakura debió regresar a la aldea.

Mientras tanto, Sakura observaba el agua de la tetera hervir. Su mano inconscientemente se metió a uno de los bolsillos del vestido que llevaba puesto. El traje era similar al que solía utilizar de niña salvo que era de color negro con detalles rojos. Apartó un mechón de cabello que le caía en el rostro y luego sacó la mano sosteniendo un pequeño sobre. Era la carta que Kisame le había pedido que le entregara a Sasuke. Lo miró con detenimiento como lo había hecho en las últimas semanas y recordó las palabras del akatsuki "Son las respuestas que tanto busca". Soltó un suspiro, sabía que debía dársela a Sasuke pero no estaba segura de en qué momento hacerlo. Él aún estaba débil y no quería que lo que fuera que estaba escrito en ese trozo de papel lo perturbara. Incluso pensó en leerla primero y luego entregársela pero no tuvo el valor de hacerlo.

- Pensé que ya la habías leído -escuchó a sus espaldas ocasionándole un sobresalto. Se trataba de Karin.

- Eh... yo... no. No quiero ser una entrometida

- Pero tampoco se la has dado -dijo la chica mientras se acercaba a la mesa de la cocina y se sentaba en una silla para seguir mirando a Sakura- ¿Puedo preguntar qué es lo que te inquieta? -preguntó mientras tomaba una manzana del plato que había sobre la mesa. La pregunta causó sorpresa en la ojiverde- No es que ahora quiera ser tu amiga ni mucho menos -se apresuró a responder- digamos que... ahora te has ganado un poco mi respeto -Sakura sonrió tenuemente

- En realidad me preocupa lo que diga la carta. Supongo que esperaré un par de días más y luego se la entregaré. Kisame dijo que era importante -no recibió respuesta. Sirvió el té en una taza, lo colocó en una bandeja y salió de la cocina.

Días después, Sakura se encontraba detrás de la puerta de la habitación intentando armarse de valor para entregar el sobre que sostenía entre sus manos. Escuchó un estruendo producto de la tormenta que estaba azotando el bosque aquella noche, probablemente la última del año. Inhaló profundamente, abrió la puerta y entró. Sasuke se encontraba sentado en la cama a punto de exigir que ya lo dejara levantarse cuando notó la expresión en el rostro de Sakura.

- ¿Qué sucede? -preguntó una vez que la chica se sentó a su lado. La ojiverde le extendió el sobre- ¿Qué es esto?

- Me lo dio Kisame cuando tu batalla contra Itachi terminó. Dijo que eran las respuestas que tanto buscabas. -Sasuke dio un ligero respingo.

Recuerdos de la pelea regresaron a su mente, la historia que Itachi le había contado sobre la obtención del mangekyou sharingan eterno, sobre Madara Uchiha y su hermano. Tomó el sobre, lo rompió y luego sacó la carta. Sakura pudo notar los ligeros cambios en su expresión conforme avanzaba la lectura. Finalmente arrojó la carta a la vez que se ponía de pie y salía de la habitación. Ella quiso detenerlo pero no pudo. Sin poder evitarlo tomó la hoja entre sus manos y aunque no la leyó completa, sólo el principio y el final, no pudo evitar sorprenderse. Dejó la carta sobre el buró y salió corriendo de la habitación.

Sasuke se encontraba afuera bajo la lluvia con la mirada fija en el bosque. No podía creer lo que había leído, no podía ser posible. De nuevo recordó lo sucedido durante la pelea. "Las cosas no siempre son como creemos, Sasuke" le había dicho su hermano cuando aplicó un genjutsu sobre él. Le había dicho a grandes rasgos la situación que había entre el clan y el consejo de la aldea pero no había querido creerle. Recordó lo que había sucedido al final de la batalla, cuando creyó que Itachi lo mataría y sólo había hecho ese gesto que hacía cuando eran niños. "Lo siento, hermanito". Ese había sido el susurro que en aquel momento le había parecido ininteligible.

- Sasuke... -escuchó a Sakura a sus espaldas. No se giró para mirarla. No podía hacerlo.

- Soy un asesino -susurró luego de unos minutos- Yo soy un asesino, Sakura. -la ojiverde se colocó frente a él.

- No digas eso...

- Eso es lo que soy. Soy un asesino. Mi... mi hermano fue un héroe, siempre leal a la aldea y yo -apretó los puños con fuerza mientras agachaba la mirada. Todo aquel tiempo en el que había sentido que su hermano era el ser más despreciable sobre la tierra había estado equivocado.

- No Sasuke. Escúchame -ordenó tomando el rostro del chico en sus manos- Escucha muy bien. Tú no eres un asesino ¿quedó claro? -Sasuke abrió la palma de su mano y la miró fijamente

- Mis manos están manchadas de sangre. Todo lo que puedo ver es sangre en ellas

- ¡No es verdad! -respondió tomando la mano de él- Yo no lo veo. Tú no pudiste haber imaginado que era lo que tu hermano estaba pensando. Esto no es tu culpa ¿me escuchaste? No-es-tu-culpa. Y tú no eres un asesino. No puedo imaginar como debes de estarte sintiendo en estos momentos pero escúchame muy bien. Tú no eres un asesino. Porque los asesinos no sienten nada cuando matan, y tú si lo estás sintiendo...

Sasuke la miró fijamente y luego se dejó caer de rodillas al suelo haciendo que Sakura hiciera lo mismo. Ahora el dolor que sentía le estaba impidiendo mantenerse en pie. Sin pensarlo dos veces Sakura lo abrazó con fuerza.

- No veo la sangre en tus manos porque tampoco veo a un asesino -se separó un poco y miró fijamente a Sasuke- ¿Sabes lo que yo veo? Veo a un gran shinobi, veo a un hombre que ha soportado la peor carga que puede soportar alguien, veo a un hombre que eligió la soledad por proteger a las personas más importantes para él, veo al hombre que amo, con quien me gustaría pasar el resto de mis días y también... también veo la esperanza que tu hermano vio en ti. No veo a un asesino, en absoluto. Sólo te veo a ti, Sasuke. Sólo a ti.

Ambos se quedaron bajo la lluvia abrazados hasta que finalmente el cielo nocturno se aclaró. Cuando volvieron a la fortaleza, se cambiaron de ropa y luego se acostaron para dormir. Por más que lo intentó, Sasuke no consiguió que el sueño lo venciera, todo seguía dando vueltas en su mente confundiéndolo cada vez más. En mitad de la noche Sakura se acercó más a él y el pelinegro la abrazó con fuerza teniendo miedo a perderla. Ella era lo único que había podido sacarlo de la oscuridad y la soledad que fue su vida, fue lo único por lo que él regresó de la muerte y era lo único que había podido mantenerlo en pie justo en ese momento en el que todo lo que siempre había creído se había desvanecido dejándole sólo una verdad que jamás se había imaginado.

A la mañana siguiente, cuando Sakura despertó notó que Sasuke no estaba en la cama. Se levantó de golpe y luego de mirar a su alrededor, lo vio sentado en el borde de la ventana. De inmediato recordó lo sucedido la noche anterior. Al ver que ella había despertado, Sasuke dejó la ventana y fue a sentarse a su lado sobre la cama. Ella supo al instante que no había podido dormir en toda la noche, su rostro lucía cansado y su mirada reflejaba la tristeza más profunda que ella alguna vez imaginó. Con el dorso del dedo índice acarició la mejilla del chico deseando poder quitarle ese dolor que lo estaba consumiendo en ese momento.

- Quisiera poder... -no terminó. Sasuke la besó con intensidad acercando su cuerpo al suyo. Sakura correspondió esperando poder hacer algo más por él. Aquel beso estaba cargado de dolor, de tristeza, de miedo. Tantos sentimientos que ella desearía poder borrar para brindarle la tranquilidad que sabía que él tanto necesitaba.

Minutos después, mientras Sakura tomaba un baño, él no pudo evitar releer la carta que aún permanecía sobre el buró, las últimas palabras de su hermano...

Sasuke:

Si estás leyendo esto significa que nuestra batalla por fin se llevó a cabo y que todo salió como lo había planeado. Escribo esto para darte la explicación que mereces y que supongo que no pude darte en medio de nuestro encuentro. No pienso excusarme ni tampoco pedirte perdón por lo que he hecho porque estoy totalmente convencido de que cada cosa fue importante para llegar al punto en el ahora estás. Sin embargo, me veo en la necesidad de explicarte lo que sucedió aquel día en el que tu mundo y el mío cambiaron para siempre.

Supongo que a estas alturas, debes de estar consciente de la difícil situación en la que el clan se encontraba en aquellos años. Nuestro padre estaba a la búsqueda de un poder que no le correspondía y no porque no fuera capaz de manejarlo sino porque los objetivos que lo motivaban no eran los correctos. El clan Uchiha siempre había sido movido por el ansia de poder y fuerza que incluso sobrepasaban en ocasiones el amor entre las familias. Madara Uchiha fue ejemplo de ello y espero haberte contado lo que sucedió entre él y su hermano, de no haber sido así lo único que debes saber es que ningún poder vale tanto la pena como para tomar la vida de alguien más, al menos no lo fue para mí.

Nuestro clan era un grupo en decadencia gracias a aquellas motivaciones que podían llegar a considerarse como atroces.

A diferencia de ti hermanito, yo supe lo que son los horrores de las guerras sin sentido, la sangre de inocentes derramada y la soledad, el caos y el dolor que les seguían al final. Yo los viví y no quería eso para ti. Más allá de mi lealtad a Konoha, esa fue mi mayor motivación. Tú.

El día en el que recibí la orden de asesinar al clan lo dudé por mucho tiempo, Sasuke. Me dolió tanto el sólo pensar que debía hacerlo antes de que las cosas se salieran de control. Pensé en nuestra madre, en los amigos y conocidos que teníamos, en toda la gente que tal vez no estaba de acuerdo con las disposiciones de papá y también pensé en ti. Al final del período que me dieron para prepararme supe que no podía hacerlo, no tenía la fuerza ni el coraje para arrancarle la vida a todas esas personas. Pero tampoco podía negar la responsabilidad que había sido puesta en mí, no podía huir así que lo único que me quedó por hacer fue vender mi alma.

Siempre supe que Madara Uchiha estaba vivo así que fui a buscarlo. Lo convencí para que me ayudara con la tarea que el consejo de la aldea me había asignado, me excusé en que así él podría vengarse de aquel clan que le había dado la espalda hacía tanto tiempo y él aceptó. A cambio, yo accedí a dejar la aldea y unirme a akatsuki. Así fue como llegó aquel día y aunque debo decir que sólo fui capaz de asesinar a nuestro padre por lo que le había al clan y a nuestra familia, me siento responsable por cada una de las muertes que sucedieron aquel día. Cada uno de los rostros de todas aquellas personas que conocí siguen grabados en mi memoria y tengo el presentimiento que lo estarán eternamente.

Ahora tal vez te preguntes por qué no moriste tú aquel día. Bien, la razón es simple Sasuke... tú eres mi esperanza. Cuando recibí la orden de acabar con el clan exigí que tú quedaras con vida, no por no haber tenido el valor de asesinarte sino porque vi esperanza en tus ojos. Al verte entrenar con nuestro padre había cierta luz en ti que me hizo creer en la posibilidad de un cambio, un renacimiento y esa fue la mayor motivación pero cuando te vi aquella noche supe que aún te faltaba mucho por crecer, por madurar y también sabía que mi tiempo en este mundo estaba siendo limitado así que tenía que presionarte, obligarte a crecer. Y fue eso lo que exactamente hice.

El camino que te obligué a seguir fue uno lleno de odio, rencor y sed de venganza porque tenía que ser uno que pudieras alcanzar rápido. He seguido tus pasos todos estos años, hermanito. Te he visto crecer, te he visto madurar y esforzarte tanto para poder algún día asesinarme. La última vez que estuve en Konoha había tenido la esperanza de que tal vez el tiempo había llegado pero me equivoqué. Habías forjado lazos con tus compañeros de equipo que estoy seguro que son inquebrantables pero que también te estaban alejando de este propósito así que nuevamente tuve que presionarte.

Finalmente mi deseo se cumplió. Morí por tu mano y eso no puede hacer más que hacerme sentir sumamente orgulloso de ti. Pero ahora tengo uno nuevo y ese verte restaurar el clan Uchiha, pero uno totalmente distinto, uno en el que se puedan evitar los errores que nosotros cometimos en el pasado. Estoy seguro de que podrás hacerlo, eres el más indicado para ello, tienes la fuerza pero también el intelecto para hacer que funcione.

No tengo derecho de pedirte perdón por haberte orillado a seguir todo este tormentoso camino, incluyendo el haberme matado. No lo merezco. Me siento muy orgulloso de ti hermanito, no por ser un miembro del clan o por el gran shinobi en el que te has convertido sino por ser mi hermano. Me has superado y eso es lo mejor que ha podido sucederme. Espero que con esto comprendas que no fui el monstruo que tú pensaste pero tampoco quiero que te sientas mal por lo sucedido. Ese fue el camino que elegí y espero que no cometas los mismos errores que yo cometí. Lo único y último que voy a pedirte es que vuelvas a Konoha como el héroe que eres.

Vive, crece, esfuérzate, lucha pero sobretodo encuentra la paz que una vez te robé e intenta ser feliz...

ITACHI


Aww, estes el "wanna-be-finale" porque la autora original lo dejo hasta aqui u.u

Pero psz, bueh... no puedo hacer nada :/ Ya trate de contactarla por msn, y con si prima pero psz ni rastro de su existencia, se esfumo del Internet u.u

Pero buenooo, hay mas historias homies, asi que no hay tanta desolacion (:

Seguire subiendo las otras dos: Of broken hallelujah's and healing hearts & Bad Behaviour (:

Denle una oportunidad :D