Bella

Aquello no podía estar pasando, se había llevado a mi niña en mis propias narices, y yo no había hecho nada, y ni siquiera tenía una excusa justificable como los demás, yo nunca fui su marioneta, simplemente no pude imaginar la magnitud de esta situación. Sabía que mi hija había cambiado pero no conseguí atar todos los cabos hasta que fue demasiado tarde. Demasiado tarde. Sentía tal dolor en mi pecho que si todavía mi corazón pudiera latir hubiera sufrido un infarto mortal. Mi cuerpo humano no hubiera podido resistir aquel dolor tan intenso. Demasiado tarde me repetí, quién podría imaginar que Gadreel formaba parte de su aquelarre, su nombre envenenaba mi cerebro de odio y rabia. Aliado de Los Vulturis. Pero las investigaciones de Emmet y Jasper, así como las visiones de Alice no dejaban lugar a dudas, Gadreel no venía desde Alemania como nos hizo creer, y obviamente no era amigo de Carlisle, eso se lo había hecho creer a él, para acercarse a ella, a mi niña. Hacía dos años que Demetri lo había localizado, en la frontera de México, en una pequeña localidad llamada Ciudad Juarez, masacrando a la población, especialmente jóvenes y niñas, llevaba siglos cometiendo todo tipo de espantosos crímenes, era un psicópata, pensaron destruirlo, hasta que vieron las posibilidades que aquello suponía, controlar la mente de cualquier ser, mortal e inmortal, y no les costó demasiado convencerlo para unirse a su aquelarre de poder, destrucción y servilismo, Gadreel era igual o más sádico aún que el propio Aro. Sentía que podía estallar en ese momento, no pensé que mi cuerpo pudiera acumular tanto odio, tanta rabia. Si tocaba a mi niña lo despellejaría, me imaginé torturándolo de mil formas diferentes lo que me hizo temer por mi cordura, y en ese momento entendí porque se mata, entendí porque se odia, jamás pude llegar a imaginar que me convertiría en un ser tan lleno de odio.

Por favor Bella, escúchame-, la voz de mi esposo era lo único que me devolvía a la realidad, llevaba dos días sin hablar, después de una discusión espantosa con mi familia. Lo miré desesperada -no entiendo que hacemos aún aquí, tenemos que ir por ella, Edward por dios ahora mismo podría estar herida, podría estar muerta- no pude casi pronunciar esas palabras, cogí una roca y empecé a hacerla añicos con mis manos, -ella por ahora está bien, Alice no ha visto que van a atacarla o herirla-, -pero Alice no puede verla a ella, sólo intuir por lo que ve de los demás-, -tenemos que planear muy bien lo que vamos a hacer- me dijo, cogió mis manos para que dejara de romper y destruir todo lo que encontraba a mi paso, era lo único que podía hacer para desahogar toda mi ira, me miró con inmensa ternura, -Bella, tú crees que si yo creyera que ella está en verdadero peligro estaría aquí, crees que alguien sería capaz de retenerme, Bella ella no está en peligro, al menos no ahora, si la quisieran muerta ya lo estaría-, también a él le costaba pronunciar estas palabras, - Gadreel podría haberla matado aquí, pero se la han llevado a Italia, Aro la necesita con vida, cuenta con nuestra aparición, sabe que vamos a ir por ella-, -la quiero AQUÍ conmigo!!, viva, sana, sonriéndome…- estaba fuera de mi, le estaba gritando.

Mi corazón muerto y sin vida se estaba desangrando, podía eso ser posible, jamás en todos mis años de humana, ni en mis pocos como inmortal pensé que pudiera sentir tanto dolor,- por favor Bella ven a casa conmigo te necesito-, me acarició suavemente la mejilla, -te necesitamos para planificar esto juntos-. Yo me había aislado sola en mi dolor, en mi ira y porque no decirlo en el remordimiento de no haber hecho nada por mi hija, continuó hablando -y además eres la única que puede controlar a Jacob, se va a volver loco si no hablas con él-. Jacob, mi pobre amigo, al enterarse que la habían secuestrado se fue directo al aeropuerto, estaba completamente fuera de sí, jamás lo había visto así, se me partió el corazón, necesitamos de la fuerza de Embry, Seth y el propio Edward para reducirlo, y posteriormente convencerlo, yo no colaboré estaba dispuesta a salir tras él, a por mi niña, pero él se volvió loco. Tuvimos una discusión terrible sobre cómo actuar, gritándonos como nunca lo habíamos hecho, yo me posicioné con Jacob la idea de esperar sabiendo que ella estaba allí sola, me revolvía el estómago, al final tanto Jasper y Emmet, así como Seth y Embry se habían mostrado tajantes al respecto, apoyados además en lo que Alice veía, Renesmee estaba viva, gracias a las visiones que tenía de los demás, Edward no participó en la discusión, porque supongo que una parte de él, también quería correr a por nuestra hija, pero Jacob salió como alma que lleva el diablo de la casa, no había vuelto a adoptar forma humana desde aquel momento, creo que su cuerpo humano tampoco podría soportar el dolor, le habían arrancado su vida al igual que me la habían arrancado a mí, ninguno podía vivir con el remordimiento de no haber hecho nada cuando oímos que Nessie salió disparada con el coche de Edward hacía ya 4 días, quizás si la hubiéramos retenido. No, ni Jacob ni yo podíamos soportar la pena de no haber hablado con ella, de no haber hecho nada.

Jacob se pasaba el día vagando alrededor de la casa, aullaba desesperado, a veces con furia a veces con pena, sus aullidos me helaban el alma. Seth, Embry y Leah se habían reunido con el resto de mi familia, para planificar el ataque, y eran firmes en la idea de no hacer una locura, nada de ir corriendo a Italia sin un plan, porque moriríamos todos, ellos habían asegurado que no le harían daño a Renesmee, Jacob y yo no lo teníamos tan claro.

Pero finalmente Edward tenía razón, dejando que la rabia y el odio se apoderaran de mi no conseguiría nada, al contrario tenía que mantener la cabeza fría, pensar serenamente, como lo habían hecho ellos, los que me arrebataron a mi hija. Respire hondo y miré a mi esposo resignada, -de acuerdo, haré lo que me digas, voy a intentar hablar con Jacob, por favor acompáñame, te voy a necesitar-.

Lo encontramos en un claro, cerca del río, me miró con rabia aunque quizás sus ojos tan sólo reflejaban la ira que sentían los míos, Edward comenzó a hablar -dice que lo dejemos en paz, que lo único que quiere oír es que vamos a tomar un avión directo a Italia, lo demás le da igual-, miré a Edward suspiré y me dirigí a Jacob, -sé exactamente cómo te sientes, porque yo siento lo mismo, el remordimiento, pero por dios Jake tienen razón, no podemos ir allí como locos sin ningún plan-, Jacob daba vueltas nervioso, -Aro ha planificado esto con calma, envió a Gadreel para confundirla, para llevársela y están esperando que vayamos movidos por la rabia y el odio para masacrarnos a todos, incluso a ella- se me ahogó la voz, no hacía falta que Edward tradujera el terrible gruñido que salió del pecho de Jacob, lo miré destrozada, -te necesitamos, tenemos que ponernos de acuerdo Jacob, por favor, así no estamos haciendo nada, salvo volvernos locos, acompáñanos Jake por favor-, miré a Edward que miraba paciente a Jacob, -está sopesándolo-, me dijo al fin, en ese momento Jacob salió corriendo, -vamos a la casa, él vendrá ahora-.

Al entrar en mi casa, y como me ocurría desde hacía cuatro días, sentí un vacío inmenso que parecía haber calado en las paredes, lo había impregnado todo, era como si los colores hubieran tornado a gris, sin vida, sin luz, todo en silencio, muerto, sin risas, sus risas. Sólo había espacio para el sufrimiento y la rabia. Mi familia se dispersaba por la casa como almas en pena, parecíamos zombis, apenas hablábamos, no era tan sólo el hecho que se la hubieran llevado, era todo lo que suponía aquello, lo que significaba para nosotros. Los Vulturis habían roto sus propias reglas, tras años de ciega obediencia a sus normas habíamos sido atacados sin previo aviso sin razón, a traición, nos mandaban un claro mensaje, nos querían destruir. Esta vez no había otra salida, luchar o morir. Y seguramente moriríamos.

-No tiene porque ser necesariamente así-, Edward me miraba, había oído mis pensamientos, eso no era posible, y entonces me di cuenta que Emmet también estaba hablando de luchar hasta la muerte. –Explícate quieres, que otra opción nos queda sino luchar contra ellos- le preguntó Emmet. En ese momento llegó Jacob, ya estábamos todos, -he estado pensando- continuó Edward, -ellos esperan que los ataquemos, supongo que Aro jamás pensará que aceptemos unirnos a él, o que intentemos dialogar-, Emmet lo interrumpió -por eso no queda más alternativa, iremos allí y que sea lo que tenga que ser- , Jasper lo miró irritado -eso es absurdo si vamos allí nos van a masacrar y no voy a permitir eso- dijo caminando hacia donde estaba Alice sentada, se sentó a su lado y tomó su mano, -Aro nos quiere-, continuó Edward, -pero no a todos- le rectificó Alice, -lo sé- dijo mi esposo, -Aro no nos quiere a todos, tan sólo a ti a mí- estaba mirando a Alice, entonces se volvió buscando a Jacob, -y a vosotros, cuando os vio en el claro aquel día quedó fascinado y también cuenta con eso, tú irás por ella, él lo sabe lo espera-, -qué quiere perros guardianes-, soltó de pronto Emmet, -sin ofender-, y miró sonriendo a la manada de Jacob que estaban apretujados en la puerta. Jacob lo miró indiferente, desde hacía cuatro días Jacob no vivía, se dejaba arrastrar, la rabia era la única emoción que se distinguía en su rostro. –Pero sólo iremos nosotros, para Sam esta no es su pelea- dijo Seth mirándonos, -lo entendemos, él tiene familia y responsabilidades aquí, bastante nos han ayudado en el pasado y les estaremos eternamente agradecidos-, le dijo Carlisle a Seth.

Seth y los demás, menos Jacob, asintieron, -y entonces se puede saber qué es lo que quieres, qué aceptemos unirnos a ese clan de chupasangres, es eso lo que nos quieres decir- dijo Jacob mirando a Edward, -exacto, eso es lo que creo que debemos hacer, ir a dialogar no a pelear-, nos quedamos en silencio, Carlisle se aproximó a Edward -pero hijo, eso una locura, aceptar formar parte de su aquelarre y después…- , -y después-, le interrumpió Jasper, -atacarlos desde dentro-, Edward asintió, -Edward eres un genio- le dijo Jasper satisfecho, -es un buen plan, nadie dice que lo vayamos a conseguir pero es lo único que nos queda- dijo Emmet sonriendo mientras le daba un fuerte abrazo a Rosalie que estaba perpleja.

-Nosotros solos no conseguiremos destruirlos aunque estemos dentro- dije mirando a mi esposo, -es que no vamos a estar solos- me dijo Jasper dándome una palmada en el hombro, -María está dirigiéndose a Italia en este momento, su aquelarre ha crecido, además se han unido Peter y Charlotte también y francamente María odia a los Vulturis, está deseosa de vengarse por todo el pasado-, -lo mismo que Stefan y Vladimir, que además ahora vienen armados. Han formado su propio ejército- continuó Edward, -son conscientes que esta vez los que se han pasado de la raya son los Vulturis, además no podemos ser imbéciles, Aro no hace esto porque nos quiera en su aquelarre. Ellos nos temen, vieron la que montamos hace años y quieren acabar con una posible amenaza, y por eso se han convertido en un poder corrupto, atacan sin razón sin previo aviso, secuestrando a una niña- dijo Jasper.

Jacob se envaró, otra vez el destello de ira en su mirada, -así que supongo que esto es la guerra- dije sin fuerzas, todos nos miramos. –Pero tienen a Gadreel, puede dominarnos a todos- soltó Rosalie, -mirad lo que ya nos ha hecho- estaba alterada, Jacob la miró con furia, iba a soltar algo pero Edward lo interrumpió, me miró y tomó mi mano, -pero nosotros tenemos a Bella, jamás llegará a nosotros con su escudo, ni Gadreel, ni Jane, nadie- y me miró con orgullo, en ese momento Alice se levantó, -no puedo ver nada, entre ellos-, señaló frustraba a la manada, -y renesmee estoy completamente ciega, pero Edward… qué pasará cuando Aro te toque, o a mí, averiguará todo y será nuestro fin-, mi esposo la miró con dulzura -Alice no le voy a dar tanto tiempo a Aro como para que se dedique a investigar, sólo necesitamos entrar dentro- dijo Edward, -mi vida-, dijo Jasper mirando a Alice, -tenemos dos cosas a nuestro favor, su vanidad desmedida pensando que son invencibles, y el orgullo de creer que nadie osará atacarlos en su propia casa-, -es que hay que estar loco para atacar a los Vulturis en su propia casa- dijo Emmet muerto de la risa, –hay que estar desesperado- le corrigió Edward.

Entonces se puede saber cuándo nos largamos- dijo Jacob bastante irritado, y miró a Rosalie con ira, -y si no quieres ensuciarte tu hermosa cabellera no vengas, no creo que de todas formas seas de mucha ayuda-, Rosalie lo fulminó con la mirada. -Nos vamos ya-, ordenó Edward.

Subida ya en el avión, no pude evitar acordarme de aquella otra vez cuando tuve que salir disparada a Italia en un viaje frenético y a contrarreloj, para salvar al hombre que ahora estaba sentado a mi lado y aferraba con fuerza mi mano. Y volvía a repetirse la historia, pero ahora sentía todo de un modo totalmente diferente, ya no era humana y ahora era mi hija, mi propia sangre por lo que luchaba, jamás me imaginé que hubiera algo en mi vida más importante que mi amor por Edward, y no es que fuera más importante es que era totalmente diferente, un hijo cambia por completo la percepción de todo tu mundo, en mi caso, de toda mi existencia. Pude entender a mi padre, pobre Charlie y su desesperación, cómo tuvo que sufrir al verme destrozada, herida, rota. La rabia que sintió al creer que Edward era el causante de todo, por supuesto el jamás podría sentir el dolor que yo era capaz de experimentar. La pena que supondría perder a mi hija sería insoportable, no podría sobrevivirla mucho tiempo.

Comprendí que mi vida no era más que una sucesión de las mismas tragedias que cada vez se cobraban un precio más alto, ahora mi hija, mi propia vida. Me giré y observe a Jacob, sentado dos filas delante de mí, no era ya ni sombra de lo que solía ser, de su rostro se había esfumado todo signo de vida, estaba completamente derrotado, me pregunté si ese sería mi aspecto cuando perdí a Edward durante aquellos terribles meses de mi ya inexistente vida humana. Aún hoy me dolía recordarlos. No, no podía compararlos Jacob no era capaz de respirar sin ella. Mi hija era la razón de su existencia, todo su mundo se reducía, y de pronto tuve ganas de reír, todo su mundo se reducía a lo que era mi mundo también, Renesmee. Jacob y yo siempre habíamos estado unidos por el dolor, su dolor fue siempre mi dolor, ahora lo seguía siendo, tan sólo nos mantenía en pie la rabia y el deseo de venganza, aunque yo contaba con otro apoyo.

Edward.

Sin lugar a dudas, él era mucho más fuerte que yo, no se había dejado invadir por la rabia, había sopesado la forma de atacar y salvar a nuestra hija sin dejarse llevar por el dolor o la ira, podía sentir como sufría por no tenerla allí con nosotros pero se mantuvo firme, él la amaba con devoción, jamás he visto a un padre idolatrar tanto a una criatura como lo hacía Edward con Renesmee, pero siempre supo conservar la calma, era admirable. Yo apenas había podido pensar o sentir otra cosa que no fuera vacío e ira. Menos mal que él estaba allí conmigo, no me derrumbaría mientras él estuviera a mi lado, mi eterno compañero, mi propia alma, mi amor inmortal. Como si intuyera lo que yo necesitaba en ese momento me abrazó con fuerza y me susurró que todo saldría bien, acaso alguna vez ha salido mal me recordó y ya todo estuvo en paz.

El plan era dividirnos, darle a Aro lo que quería, Edward, Alice y los lobos, yo tendría que ir con ellos, primero porque Aro jamás se tragaría que yo me quedara cruzada de brazos sin hacer nada por mi hija y segundo y más importante, porque me necesitaban para impedir que Gadreel y Jane hicieran de las suyas. Los demás permanecerían ocultos.

María que resultó ser una excelente estratega había encontrado un buen sitio donde esperar, no muy lejos del castillo donde residía el clan Vulturi. Me quedé asombrada cuando una vez cruzado el pasadizo que utilizaríamos para esperar el momento para atacar, los vi. El pasadizo era en realidad la entrada a unas catacumbas empleadas por los cristianos para protegerse del ataque romano, durante el primer siglo de la era cristiana. No podía negarlo, éramos un auténtico ejército, entre María y los vampiros rumanos habían conseguido reunir a unos cincuenta vampiros, todos preparados y ansiosos por atacar al clan italiano. No podía ser ilusa, no estaban allí por mi hija, era sed de poder y venganza lo que los motivaba, pero mientras sirviera para salvarla aceptaría lo que fuera. A decir verdad, los rumanos tenían previsto derrocarlos de todas formas, se sintieron defraudados cuando al final no los atacamos años atrás, así que habían decidido actuar por su cuenta, nosotros tan sólo éramos una excelente excusa.

Vladimir, Jasper y María estaban ultimando los detalles, no debíamos perder tiempo una vez dentro, tan sólo el necesario para posicionarnos en zonas estratégicas, facilitar la entrada a los demás y a su vez impedir la huída de cualquiera que estuviera dentro, y que pudiera avisar al resto de la guardia. El único punto que a Jasper no le hacía ninguna gracia era el primero de todos, Alice sería la encargada de transmitir nuestra rendición y sumisión, tenía miedo que no la creyeran y acabaran con su vida en ese momento. Pero Edward era firme en ese punto, Alice era la candidata ideal, inspiraba confianza, y además ella misma y el propio Edward serían conscientes si no se tragaban el embuste. Alice lo tranquilizó diciendo que no se veía a sí misma muerta. Nosotros seguiríamos a Alice, Jacob se había mostrado bastante reacio a que la manada entrara en su forma humana, pero sería un punto a nuestro favor, para asegurar la buena intención de nuestros actos, la rendición. Unos lobos gigantes resultarían bastante amedrentadores recordó Stephan.

Tras despedirnos de todos, pensando que aquello podía ser un total y absoluto fracaso si se daban cuenta de nuestro ardid, y sin pensar demasiado en las consecuencias que para mi familia suponía aquello, partimos a la mansión Vulturi.