Disclaimer: Twilight no me pertenece, sólo la idea de está historia...

Nos leemos abajo! :):):):)


Capítulo 9: "Sunday Morning"

Sentía mi cuerpo pesado y por mucho que corriera, sabía que era un sueño y que no atraparía mi objetivo. ¿Por qué alguien como yo aspira a alguien como él?

Edward estaba tumbado en la hierba sonriéndome, invitándome a venir junto a él. Me sentí aliviada y dejé mis preocupaciones aun lado. Sólo le quería a él...

Cuando me iba a inclinar para sentarme, observé que el seguía mirando tras de mí y no quitaba esa sonrisa socarrona que surcaba su rostro. Me giré sobresaltada al verla a ella. Pasó delante de mí como si ni siquiera estuviera parada entre ellos y se sentó al otro extremo de Edward...

Mi respiración era pesada, no era la primera pesadilla que tenía de Edward, pero el efecto era el mismo: siempre inalcanzable. Me encontré durmiendo extrañamente entre sus brazos y me sonrojé furiosamente. ¿Qué hacia aquí?

Las imágenes de la terrible noche de ayer llegaron. Primero, vi el rostro agonizante de mi madrina Eleonnor, la cara del doctor Cullen cuándo salió de su habitación, y el beso de Tanya y Edward. Otras imágenes acudieron más tarde a mi memoria, pero las más significativas eran éstas.

Miré directamente a Edward, estábamos a escasos centímetros y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Mi cabeza residía en su pecho, que subía tranquilamente y bajaba por su respiración, sus dos abrazos seguía por encima de mi cintura en un agarre sólido, pero sin llegar a ser molestoso y nuestras piernas estaba entrecruzadas las unas de las otras.

No era una situación correcta, pero incapaz de romper este peculiar momento.

Lágrimas llegaron a mi asimilando lo ocurrido. Ayer por la mañana creía que sería el mejor día de mi vida, pero por la noche se convirtió en una pesadilla inimaginable.

Ver su angelical rostro, me ayudó a calmarme. Su sueño era pesado y sabía que tardaría en despertarse. No pude evitar acariciar sus carnosos labios y sus mejillas, ahora algo sonrojadas. Accidentalmente hice un movimiento brusco, haciendo que se despertará de golpe.

Seguí mirando su expresión con la boca ligeramente entreabierta. Se veía como un antiguo dios griego por su irresistible magnetismo. ¿Qué tenía Edward que le hacía tan irresistible?

-Buenos días-habló con voz ronca sonriéndome con esa sonrisa ladina que le caracterizaba.

Mi pulso se aceleró y me sentí horrorizada de pensar que el podía escucharlo.

-Hola-susurré desviando la vista.

Edward me secó aquellas lágrimas que se habían deslizado bajo mis párpados y me beso en la sien.

Estuvimos un rato sin hablar, y ese silencio no me pareció incomodo; más bien al contrario. Era reconfortante estar en sus brazos, aunque me hiciera volverme loca, era mi bálsamo.

Suspiró fuertemente y le miré desconcertada. Sólo sonrió levemente.

-¿Qué harás con Carlisle?-inquirí espontáneamente.

-Quiero ayudarle con el hospital-susurró mirando mi reacción-.Aún no estoy capacitado y lo sé, por eso quiero estar con él y aprender. Algún día seré tan bueno cómo él-me dijo frunciendo su ceño.

-No lo pongo en duda-dije rodando los ojos al techo-. Pero creí que irías a la cuidad, a un hospital prestigioso.

-Ese era el plan. Pero creo que aquí no vendría mal otro medico.

-Tienes razón-dije encogiéndome. Quizás si Eleonnor hubiera tenido supervisión medica antes, se habría curado...

-No se pudo hacer nada.

-¿Qué?

-Sé que estás pensando en tu madrina, pero es muy difícil controlar esta enfermedad, Bella. Se oculta, tiene los síntomas de un catarro y de la gripe. Y la gente lo deja pasar...

-Sí, pero yo pensé en llamar a un medico hace unas semanas. Puede que si..

-No, el medico lo único que le hubiera dicho sería que hiciera reposo y tomara hierbas tibias.

-¿Entonces, no hay esperanza para combatirla?

Me miró con sus orbes profundamente y asintió. -Sí que hay esperanza, Bella. Muchas personas están haciendo avances para la cura. Pronto remitirá.

Escondí mi cara en su cuello, maravillándome con su dulce aroma y me pregunté como sabría si le besará allí.

-¿Quieres levantarte?-me preguntó Edward delicadamente.

-En realidad no. Pero necesito ver a Ángela.

-Bella, el enterramiento supongo que será hoy.

-¿Y el velatorio?-dije con la voz rota.

-Es importante que el cuerpo infectado no permanezca cerca de la gente. Es por prevención.

-Joder...-susurré incorporándome.

-¿Dónde vas?

-Necesito un baño.

-Claro-se levantó y me acercó a él-. Volveré en un rato, no tardaré. Yo también necesito un baño.

-.-.-.-

Después del relajante baño salí al pasillo y entré a la habitación de mi madre. Ella estaba sentada en una silla mirando a la nada. Me acerqué lentamente hasta quedar junto a ella.

Me abrazó por la cintura y me beso la cima de mi cabeza.

No hacia falta decirnos nada, las dos sabíamos como nos sentíamos.

-Él funeral es está tarde-suspiró mi madre.

-¿Qué hora es?-pregunté mirando la luz inexistente de la ventana. Como en Forks nunca lucía el sol, no se podía decir si era demasiado temprano o si era ya tardío.

-Son las tres pasadas. Falta algo más de dos horas.

-¿Y Ángela?

-Está con Ben. No la he visto desde que nos acostamos.

-Quiero verla-suspiré.

-Creo que, es mejor que dejes que Ben la consuele. Parece que él es el único que logra calmarla.

-.-.-.-.-.-.

Cuando volví a mi cuarto, me encontré a Edward abasteciendo la mesa con comida. Al verme, me sonrió cálidamente y me cogió de la mano sentándome a una silla. Él hizo lo mismo y comimos en silencio. Claramente, no tenía hambre, pero por la cara de Edward decidí comer un poco. Al acabar, lo recogió todo y lo puso en un rincón.

-¿Qué ha pasado con Tanya?-pregunté cogiéndolo por sorpresa.

-Le dije que no podía seguir engañándome a mi, ni a ella. Y que te quería más de lo querría nunca a nadie.

No cambié mi expresión y Edward siguió hablando, nunca dejando de mirar mis ojos.

-Ella me pidió una oportunidad, y me beso. No le rechacé el beso, sino que quise averiguar si podía sentir algo, cualquier cosa.

-Y no fue así-continué sabiendo que eso me lo explicó ayer.

-Entonces sentí tu voz casi en un susurro. Y te seguí dejando a Tanya atrás.

-¿Pero, la fiesta y los invitados?

-Mi padre ya estaba enterado que yo tenía ciertas dudas y lo iba a cancelar, y a mi madre se lo conté justo esa mañana. No estaba muy contenta.

-¿Por qué no viniste? Te dije que tenía que hablar contigo.

-Estuve muy ocupada, y no ayudó que cuando te fui a ver estabas a solas con Tanya en tu habitación.

-En realidad estaba diciéndole que no quería precipitarme y le estaba pidiendo de cancelar el compromiso.

-¿Ella no quiso?

-Mencionó que lo podríamos posponer, y que en la fiesta de los Brandon no se diría nada.

Me quedé en silencio asimilando sus palabras. Y me arrepentí de no buscar un hueco en mi día de ayer para hablar con él...

-Bella, entiendo si aun no lo crees, o si tienes dudas. Pero ya te dije que lo hablaríamos cuando tú quisieras. No había hablado de ello por eso.

-Está bien, Edward. Sólo tengo una pregunta más-dije mordiéndome el labio inferior.

-¿Una sólo?-preguntó con una suave sonrisa.

-¿Cu-cuando le pediste a Tanya?

Me miró directamente a los ojos, endureciendo sus facciones. y determiné que me diría la verdad incondicionalmente; conocía a Edward.

-Le pedí en Francia, dos días antes de irnos hacia aquí.

-Y allí le compré el anillo, también-dijo ahora cabizbajo.

Asentí y el me abrazó suspirando en mi cabello.

-Perdóname. Por todo, sé que no te merezco.

-No, no me mereces.

Su abrazó incrementó la fuerza y una gota cayó a mi cuello.

-Edward-le llamé.

Sentí su cuerpo temblar y me horroricé de que el llorará. Levanté su rostro con mis manos y logré que me mirase.

Sus orbes verdes se veían más dilatados y cristalinos que normalmente. Negué repetidamente con la cabeza y aproximé mi boca a la suya queriéndole borrar el dolor que emanaba su rostro. Temí que me rechazará, pero agradecí que no fuera así. Mis labios se movían cautelosos contra los suyos, sin querer que nuestra unión se rompiera. Edward entreabrió mis labios con su lengua pidiendo permiso para acceder a mi boca; permiso que irremediablemente le concedí. Nuestras lenguas se movían juntas atacando nuestras bocas, queriendo ganar terreno la una contra la otra. Un gemido ahogado se escapó de garganta, después que Edward me cogiera mi labio inferior y lo mordiera juguetonamente. Me separé a regañadientes, para recuperar el aire perdido, y me sorprendió ver que estábamos en el lado opuesto de mi cuarto, y yo estaba apoyada entre la columna de mi lecho y el cuerpo de Edward.

Sentí la excitación fluir por mi cuerpo y acaricié los cabellos cobrizos de Edward, disfrutando de su textura. Me gustó saber que mis caricias le afectaban de la misma manera que a mi su rocé.

-Bella..-murmuró contra mi oído.

-Mmm.

-No sabes lo que provocas en mí.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.---.-.-.-.-.-

Puntualmente a las cinco llegamos a la parte trasera de la casa Masen. La familia poseía un panteón junto con una capilla privada para uso exclusivo de los patrones y de los trabajadores de la finca. Y, una parte de nuestro sueldo, se destina a tener una pequeña parcela donde residir después de la muerte. Muchísimas personas permanecían allí y desde tiempo remotos se había conservado esta tradición.

Mi madre estaba hablando con el reverendo Crowley, supongo dándole instrucciones de la misa. Ángela estaba sentada en el regazo de su novio, estaba con los ojos cerrados y pensaría que estaba durmiendo si no fuera porque sus manos agarraban imperiosamente a Ben; tanto que parecía que le lastimase, pero él no daba muestras de dolor alguno.

No supe si acercarme, nunca en mi vida me hubiera imaginado vivir esto así.

Entonces recordé el día de la trágica muerte de mi padre.

Yo me había escondido en el claro de bosque, claramente disgustada. Una emoción llamada dolor me inundaba el pecho como si de plomo se tratase y me dificultaba la respiración. Para mí, sólo existían imágenes de momentos felices con Charlie y Rennée. Me quedé ahí demasiado tiempo, y acabé pillando un pneumonia leve.
Me encontró Ángela, ella sabía que yo estaría por el bosque, pero ella no lo conocía tan bien como yo y estuvo todo ese tiempo búscandome, al igual que mi madre. Ella me abrazó y sin decirme nada se quedó sentada conmigo y me dio calor. Al cabo de dos horas, nos encontraron...

Miré a Edward y me dio un cálido apretón de manos, asentí con la cabeza y fui hasta donde estaban mis amigos. Fui tan sigilosa que Ángela no me advirtió, despacio y esperando no asustarla cogí su mano y me la llevé a mi regazo. Mi amiga abrió los ojos y me desgarró ver como era su expresión. Sus ojos estaban opacos y ligeramente rojos por la falta de sueño y las lágrimas que había dejado caer. Sostuve su mano por un tiempo, hasta que los temblores comenzaron a atormentarla. Ben, que me había pasado un brazo por la espalda lo despegó para acunar dulcemente a Ángela.

Inevitablemente el sacerdote emprendió el inicio de la pequeña ceremonia y todos fuimos hacia donde sería enterrada Eleonnor.

Mi madre cogió mi otra mano, pero no me sentía serena. No quería poner más nerviosa a Ángela y tampoco quería montar una escena, mi madrina no lo merecía.

La gente se fue acercando silenciosamente, mientras el clérigo leía palabras del profeta, predicando la incertidumbre de cuanto tiempo se estaría en la tierra, antes de ascender a los cielos. Vi numerosas caras conocidas; todos los empleados y de la finca estaban cabizbajos, también se encontraban amigos de la familia de Ángela que hacia mucho tiempo que no veía, fui repasando las caras inconscientemente y me sorprendió ver al señor Masen, que se posó junto a su hijo.

Edward le saludó con un movimiento de cabeza y siguió mirando al frente. Quedaban un par de minutos de la ceremonia, Ángela débilmente tiró unas flores al enorme agujero y los trabajadores comenzaron a cubrir el hoyo con tierra. Me sentí estremecer y mis piernas apenas se aguantaban derechas. En ese momento sentí las manos de Edward en mi cintura, sujetándome. Se sentía a gente gemir o sollozar bajo. No pude más y me deshice de mi madre para esconderme. Edward me estrechó contra su duro pecho y no me soltó. Mi sollozos se acrecentaron y él me comenzó a mecer suavemente mientras besaba mi cabeza. Poco después me relajé y nos disponíamos a esperar a Ángela y a Ben; ella tenía que recibir las condolencia. Todas las personas lo hicieron poco a poco y sin más, se fueron marchando. Los Newton aparecieron y Mike se acercó a mi -que aún estaba en brazos de Edward-. Me deshice de su agarré a regañadientes y le miré.

Se veía nervioso y torpemente me abrazó asegurándome que lo sentía mucho. Le agradecí escasamente su gesto, ya que no tenía ganas de estar aquí un minuto más. Mike agachó la cabeza y rozó su boca contra mi mejilla -un gesto que nunca habíamos compartido, y que me resultó extraño-. En el momento en que se fue, Edward agarró mi mano y me apoyo la espalda en su pecho.

Miré con curiosidad cómo el señor Masen compartía unas cálidas palabras con mi amiga y después se paraba delante de Edward. Agaché un poco mi rostro, avergonzada y el padre de Edward pidió hablar con él mañana en su despacho, cosa que me dejó desencajada. Mi protector, aceptó de buen grado y tras unos minutos nos marchamos.

-.-.-.

-¿Isabella, podemos hablar?

Edward soltó mi mano delicadamente, y con una pequeña sonrisa se fue fuera de la cocina.

En realidad, ya había previsto ésta conversa. Rennée querría saber todos los detalles y quizá me reprochase, pero ella era tan espontanea que nunca podrías saber a qué atenerte.

Se sentó en una silla y se tocó la sien con las yemas de los dedos. Respiró varias veces y por fin habló.

-Ahora no es... un buen momento para bodas ni visitas a parientes. No voy a dejar que vayas tú sola; escribiré a los Whitlock para que vengan ellos. Seguramente pospondré la fecha de la boda-acabó con un suspiro.

-Lo entiendo. Lo siento mamá, siento que tengas que cambiar los planes. Sé como te emocionaba.

-No te preocupes. Phil lo entenderá, vendrá mañana ha tendido trabajo y no ha podido venir antes.

Asentí sin saber que decir.

-¿Quieres hablar de lo que te traes con Masen?-habló. Su voz para mi asombro no era de reproche, puede que de curiosidad pero no mostraba ninguna emoción en su afable rostro.

-En verdad, no. En otro momento te prometo que te lo contaré.

-Está bien. Descansa un rato, Bella. A la noche tendremos que servir la cena.

-Tú también, mamá. Volveré pronto.

-.-.-

Me apetecía estar sola. En realidad, no había podido pensar con tranquilidad. Hace apenas un par de días mi vida había cambiado drásticamente.

Llegué al hermoso prado donde todo había comenzado y me tumbé en la suave hierba. Estaba locamente enamorada de Edward, no me cabía ninguna duda. ¿Pero eso era bueno para él? Le causaría demasiados problemas y la prueba de ello era que su padre quería hablar mañana con él y no parecía muy feliz .


Hoola!
Perdón x el retraso, pero parte de la culpa era que la web no me dejaba colgar! :(
Espero que os haya gustado y ahora es cuando la historia está más centrada.

¿Os gustado el capítulo, os ha decepcionado? Estoy abierta a peticiones y suggerencias.

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~Fuego En Mis Venas: Bella es arrastrada por Alice a entrar en un Sex-Shop; y para sorpresa de ella se encuentra con un dios griego que le hará descubrir lo que es el sexo y quizás, el amor... -EdxBe- Lemmons.

R&R!

Kathiee*