Disclaimer: Nada es mío.

Conjunto de viñetas sin conexión entre sí [no sé cuántas todavía] de Scorpius y Lily como amigos, como hermanos, como pareja, como adolescentes hormonales, porque vamos, fueron años. Muchos años juntos.

Fueron años.

I.

Se miran y se esperan. Él tiene a su lado una botella medio vacía de hidromiel, y ella insiste en que está medio llena mientras hace rodar entre sus dedos un cigarrillo muggle que no es más que su placer culpable.

Y de pronto él se ríe y le recuerda de la noche que fingieron estar comprometidos para que no les cobraran la cena, y en ese momento son dos personas que se ríen, porque ella siempre lo amó, pero para él ella es su hermana y nada más, pero podrían haber funcionado tan bien.
Ella le habla de una lista de pendientes antes de morir y del puesto número cinco, que es irse de un bar sin pagar y él se ríe y la regaña con la mirada, porque esas cosas no se hacen.

–Cómo se nos fue la vida.

–Como cuando tuvimos que correr al autobús noctámbulo por Londres…

Él se rió entre dientes.

– ¿Qué más dice tu lista?

Ella lo mira un momento y estalla en carcajadas.

–No quieres saber –le promete, y él daría todo su dinero por esa lista.

–Tendría que hacer yo una de esas listas…

–Siempre fuiste de ideas poco originales, eh, Malfoy.

–Mejor cállate, Potter. Siempre queriendo ser única e inmejorable.

Ella pone los ojos en blanco y le enseña la lengua. Se deja resbalar por la pared hasta quedar sentada, y entonces cruza una pierna sobre la otra.

–Hey, Scorp…

Él la mira de reojo y ella se siente muy privilegiada, porque es la única que lo llama así. Albus lo intentó una vez…y resultó ser lo que se dice debut y despedida.

– ¿Recuerdas cuando brindamos esa noche? Todos nos aplaudieron porque estábamos comprometidos. Era un anillo precioso...Y luego nos preguntaron qué queríamos de nuestras vidas…

–Oh, no, Potter, si te vas a poner a decir cursilerías mejor…

–Cállate, Malfoy. ¡Siempre lo arruinas!

Ella se enfurruñó, abrazada a sus piernas y él puso los ojos en blanco, aquella niña iba a volverlo loco.

–Oh, Santa Lily, por favor, el mundo necesita oír tus estupideces.

Ella levantó un poquito la cabeza y lo fulminó con la mirada.

–Estupideces nada, Scorpius.

–Entonces ilumíname, Potter.

–Vale. Lumus solem.

Los gritos de Scorpius murieron ahogados en su garganta, y con las manos se tapó los ojos. La botella a su lado se movió peligrosamente y acabó moviéndose un poquito. Lily arqueó una ceja y se rió para no oír sus juramentos y sus palabrotas.

Y ella que iba a decirle que quería pasar su vida con él, qué tonta.

Scorpius ama a las chicas que dejan reviews.