Disclaimer: Los personajes que se muestran en esta historia (al igual que la historia misma) no me pertenecen. Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la idea de la historia está basada en la película "A Walk to Remember". Yo solamente me tomé la liberta de jugar un poco con ambos y escribir esto.

PREFACIO

El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o engreído. Nunca es grosero o egoísta. Nunca se ofende ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre esta dispuesto confiar, esperar y soportar todo lo que venga.

Bella me salvó la vida. Me lo enseñó todo: lo que sé de la vida, la esperanza y el largo camino que hay que recorrer. Siempre la echaré de menos, pero nuestro amor es como el viento: no puedo verlo, pero si puedo sentirlo…

EL CASTIGO

Edward, Lauren, Jessica, Emmett, Rose, Mike y Tayler se encontraban en una más de sus tantas parrandas nocturnas llenas de alcohol y diversión. Se habían reunido en una de las calles desoladas de Seattle, cerca de una gran fábrica, para esperar a lo que sería su nuevo juguete.

Se trataba de Eric, un joven muchacho el cual quería pertenecer a su "circulo social". Todos se encontraban entre risas y pesadas bromas, esperando el momento en que el chico arribara para pasar por la prueba que se llevaría a cabo para determinar si era digno o no de ser miembro de su grupo.

"¿No creen que están exagerando?" – preguntó Jessica, refiriéndose a lo que sus amigos habían planeado poner de prueba, la cual consistía en saltar, desde una altura mínima de ocho metros, para caer en la presa que había en la fabrica – "Solo por que es nuevo, no es justo que…"

"Si no te gusta, puedes irte" – atajó Mike de manera grosera, al mismo tiempo en que agarraba fuertemente a su novia por el brazo – "Y si no tienes nada mejor que decir, cállate"

"Ey, ey. Ya basta" – interrumpió Edward – "Jessica, aquí nadie lo ha obligado a venir."

"Edward tiene razón. Tal vez se arrepiente y no viene" – convino Lauren – "¿Por qué no mejor vamos a bailar?" – preguntó, mientras se acercaba sinuosamente al muchacho de ojos color verde y cabellos cobre.

"Sabes que no bailo" – repuso éste, alejándose en muestra clara de desprecio.

Una destartalada camioneta se acercó al cabo de unos minutos. Desentonaba de sobremanera al lado de todos los autos deportivos que yacían a su lado. Todos rieron de manera burlona mientras el chico de lentes bajaba del carro, sintiéndose un poco cohibido por las miradas mofas que el grupo de los populares muchachos le dedicaban.

"Hola" – saludó, un poco titubeante

"¡Oye!" – exclamó Mike, mientras se acercaba al novato – "Llegas tarde" – señaló – "Recuerdo que te dije que la cita era a las diez y, cuando digo a las diez, es a la diez. Recuérdalo para la próxima"

"Si es que hay una próxima" – murmuró Emmett, partiéndose en carcajadas.

Eric no podía imaginar poder sentirse más nervioso al ver desde qué lugar tenía que efectuarse el salto. Una mano se poso sobre su hombro

"¿Estas listo?" – preguntó Edward, tratando de disfrazar la burla que brotaba de sus ojos – "No te preocupes, yo saltaré contigo"

"¿E-es muy hondo?"

"No lo sé. Lo averiguaremos pronto"

Edward y Eric subieron por unas escaleras de hierro y llegaron a una vieja base, de la cual se suponía iban a saltar. El segundo muchacho se encontraba temblando hasta lo imposible, pero, quería pertenecer a aquel grupo… así que, suspiró profundamente para poder disipar el miedo – aunque no obtuvo mucho resultado.

"Saltaremos a la cuenta de tres" – anunció Edward y el otro chico asintió – "¡Bien! ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!"

Y Eric saltó… pero Edward no.

Todos los espectadores emitieron sonoras carcajadas por que el plan había salido a la perfección. Desde abajo, se elevaron felicitaciones hacia Edward por ser tan buen actor. Sin embargo, el buen gusto de la broma les duró poco al notar que el cuerpo de Eric salía flotando, más no había movimiento alguno de éste.

"¡Mierda!" – chilló una de las mujeres – "¡Se ha hecho daño! ¡Edward, ve por él! ¡Ayúdalo!" –

El muchacho obedeció al instante y se sumergió en medio de las negras aguas para poder rescatar al pobre chico. Mientras, allá en la superficie, todos sus amigos revoloteaban a causa del pánico, logrando que la seguridad de la fábrica se percatara de su intrusa presencia. El sonido de las sirenas no se hizo de esperar

"¡Ya déjalo! ¡Estará bien!" – exclamó Mike al ver que Edward desistía en dejar a Eric solo – "¡Hay que irnos!"

"Se ha pegado con la tubería" – murmuró el aludido

Todos salieron huyendo del lugar, uno por uno, derribándose ante su temor y dejándo a Edward completamente solo con el desfallecido muchacho.

Al ver la situación en la que se encontraba, Edward optó por huir también. Dejó a Eric tendido sobre el suelo y salió corriendo hacia su volvo plateado, el cual arrancó lo más rápido que pudo. Sin embargo, la policía ya se encontraba cerca y, tras unos pocos minutos en los cuales él se desistió en frenar el carro para poder huir de la manera que le fuese posible, terminó estampándose con unos gruesos y grandes botes de basura, provocando el freno indisputable de su coche, una lesión en el extremo izquierdo de su frente y, otra más, en la pierna.

"Ponga las manos sobre el volante" –

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Al día siguiente, Edward apareció, andando en muletas y con una venda sobre la herida de su frente, por la cocina de su casa, en donde Esme, su madre, se encontraba preparando el desayuno. Ignoró la mirada reprobatoria que ésta le dedico al verle y se sentó en la mesa.

"Oye, mamá. Me duele mucho la pierna. No creo que pueda ir a ningún sitio" – comentó, mientras tomaba un cubierto y comenzaba a comer.

Esme no necesitó de mucho tiempo al entender que, su hijo, al decir: ningún sitio, se refería a un lugar en especial, el cual detestaba fervientemente: la iglesia.

"Deberíamos llamar a tu padre" – propuso, intentando que el enojo no se filtrara por su voz.

"No" – contestó, de manera rotunda, el muchacho – "No pienso hablar con él. No insistas"

"Edward, esto no puede seguir así. Necesitas un padre" –

El muchacho ya no quiso discutir y, para que su madre dejara su obstinación, decidió rendirse ante la idea de ir a la misa.

Y ahí, como en todas las ocasiones a las que él se veía obligado a pisar ese templo, vio a Isabella Swan, la hija del reverendo Charlie, plantada en medio del coro y perturbándole durante toda la hora con sus ojos color chocolate, fijamente plantados sobre él mientras cantaba el estribillo.

Esa era la razón principal por la cual el muchacho desistía de ir en ese lugar. No lo iba admitir públicamente – no lo admitía él mismo – pero la presencia de la muchacha le inquietaba, haciéndole subir y bajar la mirada, simultáneamente, ante la imposibilidad de hacer otra cosa más para compensar lo que aquel par de pupilas le causaba.

Bella era una chica bonita y tenía una voz hermosa, que salía a relucir cuando cantaba los solos en la iglesia, pero, su carácter tímido y reservado, al igual que su poca afinidad por la moda, le había costado el desaire de gente que, como Edward, se encontraban las principales listas de popularidad en la escuela.

Bella tenía un espeso cabello castaño y ligeramente ondulado. Sus ojos eran grandes y redondos, de un color marrón muy bonito y su rostro, en forma de corazón, se mostraba fino y gentil. Edward, por su parte, se le conocía por ser el chico más popular de la escuela, y no era para menos. Su cabello despeinado de color cobre, haciendo juego con el verde esmeralda de sus ojos y el pose de chico rebelde, no pasaba desapercibido para cualquiera que le mirase.

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El fin de semana había pasado y el rebelde grupo de chicos populares se encontraba, como siempre, gastando sus malas bromas en el patio central de la escuela.

"¿Qué tal tu pierna?" – preguntó Emmett

"Esta mucho mejor"

"No puedo creer que te detuvieran" – comentó Lauren.

Edward sonrió de manera exagerada e hipócritamente inocente, provocando que la muchacha se desconcentrara un momento por lo guapo que el gesto le hacía ver.

"¿Qué les dijiste para que te soltaran?" – preguntó Mike

"Había una noche hermosa para pasear, llegué la fabrica y me encontré con Eric. Quise ayudarlo pero, al escuchar el sonido de las sirenas, me asusté y acabé huyendo antes de que pudiera pensar que yo tenía algo que ver" – explicó el aludido, con una seguridad enorme en si mismo

"Debo admitir que eres el rey de las mentiras" – reconoció Emmett mientras le pegaba un amistoso puñetazo sobre el hombro

"Ey, miren quién viene ahí " – indicó Jessica y todos siguieron el rumbo de su mirada, para encontrarse con Bella, quien venía caminando con la cabeza inclinada ligeramente hacia abajo y los brazos alrededor de un par de libretas – "Bella Swan si que tiene estilo" – agregó de manera sarcástica, por la ropa que la chica portaba.

"Si" – acordó Rose, uniéndose a la burla – "Yo solía ir vestida así cuando iba en preescolar"

Todos se comenzaron a reír de manera escandalosa, intensificando el sonido de la burla justamente al instante en que Bella pasaba a sus lados

"Ey, linda ropa" – le dijo Emmett

"Gracias" – contestó, de manera amable, aunque sabía perfectamente que el comentario no había sido sincero.

Bella comenzó a caminar, sin dejarse cohibir por todo el murmullo que se levantó hacia sus espaldas. Le era fácil ignorar a ese tipo de personas tan superficiales.

"Edward, el director te espera en su oficina" – informó un muchacho, borrando la sonrisa de éste.

El rebelde chico se sentó, con aire despreocupado y un tanto déspota, frente al escritorio del rector y esperó en silencio las nuevas acusaciones que se le venían. Ya era algo a lo que estuviese acostumbrado, así que la situación no le incomodaba. Por su parte, el señor se limitó a poner, frente a él, varias botellas vacías de cerveza. Eso bastaba para dejar en claro el asunto.

Edward no dejó, ni por un momento, su actitud altanera y se limitó a mirar los objetos con gesto arrogante.

"Un estudiante te vio bebiendo en la escuela el sábado por la noche. Tienes suerte de que Eric haya decidido no levantar cargos contra ti" – comenzó a decir el director y, antes de continuar, le miró fijamente – "les he prometido que me encargaría del castigo"

"¿Qué hará? ¿Expulsarme?" – inquirió, de manera indómita

"Aún no. Cuando hayas terminado tus clases, ayudaras a los servicios de limpieza en la escuela…"

"¿Por cuánto?" – interrumpió, haciendo, con la mano, el símbolo de dinero y mirando hacia el frente, con ojos calculadores.

"Simplemente por amor al arte" – contestó el señor de manera firme – "Lo sábados serás tutor de los alumnos retrazados en la otra escuela y actuaras en la obra del final del curso del club de teatro"

"¿La obra de primavera?" – volvió interrumpir, con la misma apatía.

El director asintió, con el mismo gesto indulgente que el muchacho le mostraba. Edward tensó la mandíbula a causa de la frustración. Todas esas actividades se les presentaban aburridas y, definitivamente, no eran para él.

"Es tiempo que descubras cosas nuevas y que pases el tiempo con otra clase de gente…No lo estropees, Edward"

Hola. ¿Qué tal? Jeje aquí estoy con otra pequeña idea que se me ocurrió en un momento de ocio ^^- Si les gusto (y si no, también) haganmelo saber con un review. Gracias

Atte


AnjuDark