Disclaimer: los personajes no me pertenecen son todos de Stephenie Meyer yo solo juego con ellos.


EPOV

-Edward, hemos recibido una encomienda real del reino de Forks—me dijo Jasper

-Umm, que será lo que quiere el viejo rey Charles?—dije tomando el papel con el emblema del rey.

Cuando abrí el sobre, me di cuenta que el rey Charles había muerto y ahora su hijo Emmet había tomado la corona. Emmet era un hombre de unos 23 años, tenía menos de un año de haberse casado con la princesa Rosalie. Parece que Emmet era un hombre sabio me estaba ofreciendo un cese de hostilidades. Nuestros reinos habían estado en guerra desde hacia más de 100 años

--Jasper, el rey Charles ha muerto y su hijo Emmet asumió el trono, esta ofreciendo bandera blanca.

--Algo así me esperaba, se corría el rumor que el rey estaba agonizando desde hace unas semanas. Según nuestros espías, Emmet es un hombre de paz, por eso su padre nunca lo pudo hacer ir al campo de guerra, él siempre se quedaba en el castillo a proteger a su hermana y a su esposa. Además solo nos quedan 4 ciudades además de la capital donde esta el palacio para tener a Forks en nuestro poder.—dijo Jasper, con una sonrisa al ver que su deducción había sido correcta. --Entonces que haremos? Tomaremos Forks por la fuerza o usaras tu plan B.

--La verdad Jazz, sabes que tengo tiempo queriendo sentar cabeza ya sabes a quien quiero a mi lado en el trono de Volterra—no pude evitar una carcajada—Que mejor que tener un ángel por reina, no es así?

Nos informábamos de todos los aspectos de la familia real de Forks, me empecé a interesar en los reportes que mostraban a la pequeña princesa desde hacía unos dos años cuando ella solo tenía 14 años, pronto cumpliría los 17 y se decía que con el tiempo su belleza había ido aumentando, se decía que era una joven dócil, con gran porte, amable con todos los que la rodeaban fueran o no de parte la corte; aunque de vez en cuando sacaba a relucir un gran temple y don de mando. Se decía que Isabella, tenia el cabello castaño, ojos chocolates, piel blanca casi transparente, era pequeña de estatura, no tanto como mi hermana. Hace tiempo quería contemplarla con mis propios ojos. Así que un día salí de incógnito y me dirigí a palacio esperando, ya que según los reportes los domingos Isabella, salía al campo cercano a palacio con una criada como dama de compañía y una escolta. Recuerdo que me puse ropas sencillas, me ensucie el rostro y el cabello. Cuando iba llegando, unos truhanes, pensaban asaltarme, pero se les di su merecido.

Flashback

Isabella, venia caminando con un libro entre sus brazos. Era tan hermosa como me lo habían reportado, traía su cabello suelto, a pesar de ser castaño oscuro en el sol tomaba matices rojizos, su vestido era sencillo en color azul, pero dejaba ver su escote, podía adivinar que tenia un delicado cuerpo, se veía frágil y delicada. Venia sonriendo con la chica que traía una canasta, parecía disfrutar de su conversación, yo estaba oculto a la sombra de los árboles. La chica puso una manta cerca donde yo me encontraba aunque no me podían ver desde esa posición yo las podía ver y escuchar su conversación con claridad.

Isabella, se recostó sobre su estomago y empezó a leer su libro.

--Su alteza, por favor no se acueste en la grama, si su padre se asoma por la ventana estará metida en un gran aprieto.—le dijo la criada.

--Vamos Ángela, mi padre esta ocupado con su dichosa "guerra" no tendrá tiempo para preguntarse donde estoy. Además desde este lugar no me puede distinguir bien.—le dijo Isabella con una voz dulce su voz era casi angelical, parecía una niña pidiéndole a su madre que le dejara hacer una travesura

--Su, alteza usted sabe que su padre se preocupa por su seguridad—le dijo el escolta

--Si, Jacob. Por eso tu eres mi sombra, ya lo se.—le respondió con un tono cortante, yo sonreí, vaya que tiene carácter.

--Bella, no te pongas así, sabes que es mi deber como tu escolta y tu amigo. Además de cuando acá me dices Jacob?—este tipo era un ladino, como se atrevía a hablarle con tanta familiaridad.

--Del mismo tiempo desde que tu me dices "su alteza"-- respondió ella sacándole la lengua—Eres mi amigo desde hace mucho tiempo Jake, sabes que te aprecio, pero no me gusta que intercedas por mi padre, sabes tan bien como yo, que siempre ha sido frió con Em y conmigo, con el pobre Em por que no es un príncipe sediento de sangre como el de Volterra y nunca ha querido ir a las batallas, y conmigo por que nunca me he doblegado ante su voluntad. No por haber nacido en una cuna de oro, debo tratar a los demás con desprecio y ser una malcriada.

Esto no me gusto para nada, sabia que mis informantes decían que trataba a todos como sus iguales, pero este hombre la miraba de una manera, que no me gustaba. En cuanto consiguiera hacerla mi prometida, usaría algún escolta que yo le proporcionara. Sonreí ante la idea de lo que pasaría por su bella cabecita si se llegara a enterar que "el príncipe sediento de sangre" pediría su mano en matrimonio.

No se en que momento, quede casi dormido, escuchado como ayudaba a su criada a leer. De pronto sentí una suave mano tocar mi rostro, abrí los ojos poco a poco para encontrarme con la visión de un ángel a escasos centímetros de mi.

--Buen hombre se encuentra bien?—me dijo con su carita llena de preocupación

--Su alteza, disculpe no quería importunarla, he viajado durante toda la noche y me rindió el cansancio—le dije tratando de entablar conversación, la verdad es que lo que casi hace que me quedara dormido era el arrullo de su melodiosa voz.

Luego pensé que tenía que tratar de hablar lo menos posible para que no se notara que no era un campesino.

Ella me sonrió, sus ojos eran profundos, podría quedarme mirándolos toda la eternidad. Pronto me hicieron salir de mi ensoñación.

--Su alteza, tenga cuidado, no se le acerque, puede ser un malhechor—dijo el escolta acercándose a nosotros, desenvainando su espada.

--Vamos Jake, no seas alarmista; es solo un viajero que lo rindió el cansancio. Oh por dios esta herido!!—se acerco a mi y toco mi brazo, no había notado que los truhanes con los que me pelee me habían hecho un ligero corte en el brazo; vi que tomo aire por la boca cuando alejo su rostro de mi, se llevo las manos a la parte baja de su vestido cuando lo levanto pude ver la delicada piel de sus piernas era tan hermosa como yo había imaginado, ya desea poder ver más arriba de su rodilla, tomo por un lado su peticote N/A(enaguas en algunos países) y lo rasgo. Luego se volvió hacia mí, agachándose a mi altura y envolviendo mi brazo con la tela. Su gesto me confundió, nunca antes había conocido a alguien así, preocuparse por un desconocido, no es algo usual en estos tiempos y menos que una princesa rasgara parte de su ropa para curarlo.

--Con esto se sentirá mejor caballero-me dijo regalándome una sonrisa.—antes que el escolta la tomara por un brazo y la alejara de mi. Quise partirle la cara a ese chico.

--Su alteza, eso es peligroso, deje de hacer esas cosas, ese hombre podría haberla lastimado con lo cerca que usted se puso—le dijo entre dientes, podría ver que estaba molesto y me miraba con furia.

--Jacob, este hombre no tiene intensiones de hacerme daño, así que te pido que me sueltes—le dijo ella con autoridad.

--Pero su alteza…--trato él de replicar.

--Su alteza nada Jacob Black!, soy capaz de cuidarme por mi misma, deja de quererme dominar, no eres ni mi padre, ni mi hermano. Eres mi escolta y un amigo; pero no olvides que no permito que nadie me diga que hacer y que no. No olvides quien soy. –Le dijo mi ángel con una voz fiera y cargada de autoridad. Pude notar su temple, no seria nada fácil de domar y eso me gustaba. Quería una mujer fuerte a mi lado.—Ángela por favor, tráeme la canasta.

Se alejo de él y empezó a caminar hacia mí. La chica se la entrego con premura. Vi como se agacho a mi altura con la canasta en la mano y empezó a sacar un hogaza de pan y algo de fruta, tomo su pañuelo y envolvió las alimentos en el. No entendía que estaba haciendo.

--Tenga caballero, algo de comida para que lleve a su viaje, no hay muchos lugares que den posadas por estos lados con la guerra y los poblados que han sido tomados por el ejercito de Volterra, están sitiados. Sí yo fuera usted no iría al este, dicen que allá hay un destacamento enorme de soldados, mejor vaya al sur allá podrá tomar un barco para ir donde lo necesite.—Realmente estaba conmovido, ella era un criatura realmente asombrosa.

--Gracias, su alteza—le dije bajando la cabeza.

--Su alteza ya es hora de irnos—dijo el escolta con la vista clavada en mí.

--Hasta luego caballero, espero que llegue a salvo a su destino—me dijo con una sonrisa antes de levantarse y empezar a caminar hacia el castillo.

Yo me quede mirándola hasta que paso por las puertas del castillo, seguida de cerca con su escolta y la criada.

Si antes estaba interesado en hacerla mi esposa, ahora estaba determinado a conseguirlo.

Fin del flashback

Ya habían pasado casi 3 meses desde ese día y ese recuerdo me acompañaba durante la planeación de las batallas y los entrenamientos con los soldados.

Toque el bolsillo de mi camisa en donde tenía el pañuelo, volví a olerlo como hacia todas las noches, era un aroma embriagador olía a flores silvestres y fresas. Pronto Isabella Swan seria mi esposa.

--Jazz, vamos a responder la misiva. Haremos una visita oficial a Forks, parece que habrá tregua y Volterra tendrá pronto una nueva princesa—le dije sonriendo ampliamente.

--Ansioso por volver a ver a la princesita, Edward? ya no te puedes reír de mi diciéndome asalta cunas, por estar con Alice—me dijo riendo.

--Son solo 5 años Jasper, no están la diferencia.—le dije ceñudo.

--Vamos cuñado, no te enojes, tu pronto cumplirás 22 y ella 17 no se ve tan grande la diferencia. A demás ya estas algo tarde y solo te la pasas de amante en amante; me sorprende que no hayas dejado a ninguna embarazada—me dijo riendo-- Carlisle esta preocupado de que pueda morir sin que te haya visto casado y con hijos.

--Yo nunca dejaría embarazada a una de esas, yo se me cuidar para evitarlo, si alguna quedara embarazada sabría a ciencia cierta que no seria mío. Además que mejor regalo de cumpleaños me puede dar mi padre que el hecho de ayudarme a tener a mi futura esposa. No creo que se oponga a los planes que tengo para Forks con tal de conseguir a Isabella.

Tomamos nuestras cosas y nos dispusimos a volver a Volterra. Llevamos solo una pequeña escolta por cualquier eventualidad. Jasper y yo éramos buenos combatientes. Después de dos días de camino, llegamos a palacio. Jasper fue directo a ver a Alice. Yo me cruce con una de las sirvientas y le pedí que le avisara a mi padre que me esperara en el salón del trono. Me apresure a mi habitación a asearme un poco. Cuando salía del baño, vi a Tanya sentada en mi cama, con tan poca ropa que mejor hubiera estado desnuda. Me vestí sin prestarle atención, solo me voltee cuando sentí sus brazos a mí alrededor.

--Te extrañe tanto cariño—me dijo con una voz que intentaba sonar seductora. Sí solo ella supiera que yo estaba al tanto que ella se revolcaba en mi ausencia con cualquier noble con que se cruzara.

--Si, claro Tanya, se cuanto me extrañaste—le dije con sorna.—No tengo tiempo para ti, mi padre me espera y pretendo salir de vuelta mañana temprano.—le dije empezando a alejarme de ella.

--A donde iras, cariño?—me dijo con fingida preocupación.

--Voy a ir a buscar a mi prometida, así que cuando la traiga te recomiendo que no la mires, no le hables y no te le acerques a menos que no quieras durar siendo mi amante hasta el día de mi boda, después de ese día, te marcharas del castillo. No compartirás el techo con mi mujer.—dicho eso salí por la puerta. Sabía muy bien el tipo de mujer que era Tanya; la quería a ella y sus ponzoñosos colmillos lo más lejos de mi dulce Isabella. Llegue al salón del trono en el ya estaban mi padre y Jasper esperando por mi.

--Padre—dije a manera de saludo

--Edward, hijo.—me dijo mi padre abrazándome.—Me dijo Jasper que Charles murió y que ahora Emmet es el nuevo rey de Forks. Asumo que ustedes dos ya están planeando como terminar de conseguir lo que queda de Forks incluyendo la capital y el castillo o la manera de detener los enfrentamientos definitivamente, estoy cansado de tanta guerra.—dijo mi padre cansadamente

--En efecto Carlisle, tengo un plan.—le dije sonriendo.

--Y por lo visto ese plan se centra en conseguir que la princesa Isabella, sea tu esposa, no es cierto?—me dijo levantando una ceja.

--Por supuesto Carlisle, sabes bien que la quiero. Emmet puede seguir siendo el rey, nosotros le ayudaríamos cuando lo necesitara, no es necesario tomar todo Forks, que se queden con lo que les queda, ellos no podrán atacarnos nuevamente y nosotros podremos intervenir si el convenio se rompe

--Entonces… hijo, parece que me has iluminado con tu plan para conseguir ambas cosas.

Le conté en detalle mi plan a mi padre, Jasper de vez en cuando interrumpía para llenar cualquier vació que se me hubiera escapado. Pasamos casi 3 horas en la sala del trono discutiendo las posibles estrategias. Al final acordamos que mi plan iría como miel sobre hojuelas dado el carácter del nuevo rey y su pequeña hermana. La verdad es que aun nos sorprendíamos que dentro de la estirpe de los Swan, hubieran nacido dos personas que eran lo totalmente opuesto a sus sanguinarios y despiadados ancestros. Nuestro pueblo en ese tiempo era pacifico. Una noche llego el ejercito de Forks a invadir las tierras, saquearon y masacraron aldeas enteras, con el solo fin de ampliar sus fronteras. El rey de ese tiempo creó un ejército ayudado por el pueblo que se levanto en armas contra la invasión. Volterra lucho por mantener sus tierras y sus habitantes libres de la opresión de Forks. Solo hasta el reinado del Charles, fue que empezamos a ganar terreno, reclamando las tierras que íbamos tomando. Nunca quise enviar un ataque directo a la capital como lo sugirió Jasper, estoy convencido que con eso hubiéramos adquirido totalmente el gobierno sobre ese reino, pero a que precio?. Yo no estaba dispuesto a sacrificar a Isabella y a Emmet, cuando bien sabia que ellos estaban opuestos a toda esa carnicería que habían desatado sus ancestros. Jasper me decía que lo única que me movía a tomar esa decisión era que me había enamorado de la princesa sin conocerla. Nunca he estado enamorado, se que Isabella me gusta, que quiero cuidarla y protegerla, ella se ve tan indefensa, sé que me siento feliz cuando pienso en ella y cuando hago planes sobre nuestra vida juntos, pero eso será amor?

Estaba tan sumido en mis pensamientos que no me percate hasta que llegamos al comedor. Ya mi madre y mi hermana estaban sentadas. Me acerque a ellas.

--Edward!!—dijo mi madre levantándose y envolviéndome en un abrazo—me alegra saber que volviste sano y salvo. Te he extrañado mucho—me dijo con los ojos vidriosos

--Yo también te extrañe mucho madre—le dije dándole un beso en la frente—me alegra estar de vuelta.

--Aunque tengo entendido que te vas mañana con las primeras luces, hermano. Y te llevas a Jazz contigo. Se puede saber a dónde van?—me dijo mi pequeña hermana. Mientras empezábamos a comer.

--Jasper me acompañara a buscar a mi futura esposa, las caras de mi madre y de mi hermana eran un poema ambas formaban una perfecta "O" con sus labios.

--Isabella, te acepto? Como hiciste Edward?—me pregunto Alice.

--Aun no me aceptado, pero lo hará hermanita. Pronto la conocerás. Te pido que te encargues de todo lo necesario para su llegada, arreglar las cosas para que se sienta cómoda en la habitación junto a la mía, para nuestro regreso, supongo que estaremos de vuelta en 4 días.

--Eso significa que sacaras a esa zorra que tienes por amante de palacio? No soporto tener que cruzármela en los corredores o en el jardín. Parece que está muy segura que la tomaras por esposa Edward, no deberías inflar sus ilusiones, es poco cortes, aunque mientras más alto suba, más duro será el golpe, cosa que en lo personal no me molesta—dijo Alice con una sonrisa malvada en sus labios.

--Alice, que modales son esos? Recuerda que eres una princesa, no puedes hablar como si fueras una criada—la reprendió mi madre.

--Lo siento madre, pero me hierve la sangre al ver como manda a la servidumbre, es una déspota. A demás se toma demasiadas libertades solo porque le calienta la cama a mi hermano

--Alice….—le advirtió mi padre.

--Tanya, ha sido desagradable contigo?—le pregunte un tanto tenso. Tanya tenía prohibido molestar a mi madre o hermana.

-- Me altera cada vez, que se acerca a tratar de entablar conversación conmigo. La última vez estaba tomando el té con mamá y Lauren la hija de los Mallory; cuando se acerco, me imagino que pensó que la invitaríamos a sentarse con nosotras. Empezó a hablar del bonito día que hacía, diciendo que era perfecto para pasar la tarde en los jardines, luego comento por "casualidad"—dijo haciendo comillas con sus dedos-- lo mucho que te extrañaba y la falta que le hacías. Esme, casi se ahogo con las galletas cuando la joven Mallory le pregunto abiertamente si ella era tu concubina, a lo que la muy descarada le respondió que era mucho más que eso. Sabes lo chismosa que es Lauren, probablemente todo Volterra, sabe que te enredas con esa cualquiera—dijo mi hermana deteniéndose a tomar aire se veía muy enojada.

--Tendré que recordarle a Tanya, su lugar. Presiento que su estancia en palacio será mucho más corta de lo que había pensado.

--Tu no pretenderás, traer a Isabella, mientras esa sigue aquí Edward, verdad? Yo sé de lo que esa mujer es capaz, Edward. Además según lo que tú y Jasper me han contado de Isabella, no parece estar acostumbrada a ese tipo de cosas. Edward, imagínate lo que le puede decir o lo que le puede hacer; te has puesto a pensar en eso?—me dijo Alice con la mandíbula apretada.

--Ya Tanya, esta advertida. Le deje claro que no podrá acercarse a Isabella, no cruzara palabra con ella, ni siquiera tiene permitido mirarla.—le respondí. Claro que lo había pensado, pero sabía que Tanya no se atrevería a nada, si quiera permanecer en palacio por las próximas dos semanas.

--Edward, no te atreverás a hacer que Isabella, conviva bajo el mismo techo que tu amante. Edward, piensa lo que podría pensar. Comprendo que como hombre tienes tus necesidades, pero hermano…--la corte

--Alice, que pretendes que tome a Isabella antes de casarnos? Sabes que tiempo tengo sin tocar a una mujer. Si no me desahogo saltare sobre ella, eso es lo que quieres?—le dije lanzando la servilleta a la mesa—se me quito el hambre, provecho—dicho esto salí del comedor y me dirigí a los jardines.

Estaba molesto, sabía que podía controlar a Tanya; Alice no tiene por que preocuparse. Isabella, nunca se enteraría, además ellas no tienen comparación. Isabella sería mi esposa, sería mi reina, la madre de mis hijos. Tanya solo fue recomendación de un amigo que ya había probado sus encantos.

--Su alteza—voltee a ver al chico desgarbado y risueño que tenía inclinado frente a mí.

--Seth!!, que sorpresa, le paso algo a Isabella?—pregunte alarmado. Seth era uno de mis infiltrados en el palacio de Forks.


Esta es la historia que me ha estado rondando la cabeza desde hace unos días, espero que ahora que la publique ya deje de acosar mi mente y me pueda dedicar a las otras.

Para las que leen las vueltas de la vida, creo que mañana subo capi nuevo.

Les dejo un avance del próximo capi de esta historia se llamara Mi Princesa:

--Usted me tiene en sus manos su alteza.

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