Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Aunque quisiera..pues no. Solo la historia. Dicho esto.....

Sé que querran matarme pero les propongo algo ¿Que tal si lo hacen despues de leer el cap? ¿Si?


Madurez

Epílogo

POV Claire

Estaba bajo las cobijas de nuestra cama. El día estaba soleado, como nunca – eso no había cambiado- y el momento no podía ser más perfecto. Si bien no estaba rodeada por los brazos de mi esposo, sabía que él volvería tarde o temprano. Siempre volvía a su hogar.

Conmigo.

Estire mis brazos perezosa y emití un gran bostezo. Siempre me levantaba temprano para hacer todas las cosas y alcanzar a trabajar un poco, pero hoy era sábado así que…podia darme el lujo de quedarme en cama. Bueno no me habían dejado dormir mucho que digamos.

Habían sido cinco años maravillosos, no me podía quejar.

Había terminado hace un año mi carrera, era feliz. Yo como Profesora y mi Quil como un aplicado Veterinario. Él había recibido una llamada de emergencia hace un par de horas y había partido tras darme un gran beso de despedida.

Mis padres no asistieron a mi boda y ni se habían aparecido en todos estos años. Ni una llamada telefónica para saber como estaba... nada. Lo cual a veces me hacia sentir deprimida pero lo superaba con rapidez al ver el rostro de Quil a mi lado cada mañana. No estaba sola y ya no lo estaría más. Nos quedamos a vivir en La Push cerca de la playa, era realmente hermoso.

Sencillo pero espectacular.

Habíamos tenido nuestras peleas, los problemas de siempre y las desilusiones comunes pero seguíamos juntos pese a todo, porque nos amábamos.

El amor no te alimenta, ni te paga las cuentas…pero te hace fuerte para soportar las dificultades.

Yo tenia 23 años y Quil, no se cuantos. Desde que se convertía en licántropo como parte de la magia de un ser sobrenatural, ya no envejecía.

Él me había dicho que dejaría de transformarse en el momento que me confeso sus sentimientos, lo recuerdo como si fuera ayer y suspiro como una idiota sin remedio. Aún así, después de comprometernos le había dicho que no pensaba esperar que el muriera primero que yo por lo que le pedí que permaneciera joven hasta que pudiéramos envejecer juntos desde el mismo punto de referencia… cuando aparentáramos la misma edad.

Y ya la aparentabamos.

Me levanté y me fui a la ducha. Utilicé mis shampoo favorito con olor a kiwi. Me encanta como olía mi cabello después del baño, tome una gran bocanada de aire para llenar mis pulmones con el aroma pero algo extraño sucedió. Sentí Que mi garganta se contrajo y la comida de anoche amenazaba con devolverse hacia el exterior.

Peligroso… porque estaba en la ducha. Cerré la llave con rapidez me envolví con la toalla y me dirigí al retrete. El deseo de vomitar no se iba y no se fue hasta que mi estomago termino vacio y solo devolvía liquido.

Asqueroso. "Y esto es solo el comienzo". Me anime a mi misma con resignación.

De pronto sentí una mano retener suavemente mi pelo y otra secar el sudor frio de mi frente con ternura.

- ¿Te sientes mejor? – Me pregunto Quil cuando me levante.

- Un poco – no le dije más, no estaba en condiciones de hacerlo. Aún tenia el sabor amargo en mi boca.

- Ven aquí –

Me envolvió en sus brazos. Ya no eran tan cálidos pero me trasmitían una gran tranquilidad y seguridad. Sus grandes manos frotaban mi espalda de arriba abajo con lentitud… amaba cuando hacía eso. Cerré mis ojos dejándome inundar por el sentimiento, creo que en algún momento pregunto algo como "¿Qué te hizo mal?" pero no estoy segura.

- Ya me siento mucho mejor… gracias– le aseguré con una sonrisa.

Me separe de él, me lave mis dientes y me vestí rápidamente. Caminamos de la mano hacia la cocina, parecerá estúpido, pero teníamos que estar en contacto. Era una necesidad, una constante vital, para ambos. Preparamos el desayuno – tostadas, con jugo de naranja más cereal y frutas – y nos sentamos a comer. No pude probar mucho solo le di un sorbo al jugo de naranja con recelo, aún tenia la sensación nauseabunda en la boca del estomago.

- En serio amor ¿Qué te hizo mal? –

- No lo sé – suspire – pero no importa ya se me pasará. ¿Cómo te fue? – le cambie el tema y Quil me miro con su típica mirada perspicaz pero lo dejo pasar y me contesto.

No quería decirle aún.

- Bien, solo era una operación de rutina, un gato –

- Ahh –

Coloque mis manos bajo mi mandíbula y lo observe. Por primera vez note que tenía ojeras y que su piel no estaba tan bronceada, pero se veía igual de sexy como antes. Traía una sudadera negra con capucha, abrochada hasta arriba.

Fruncí el ceño, él nunca iba tan abrigado.

Entonces lo recordé.

Anoche, bajo el manto sudoroso de nuestros cuerpos , su piel dejaba de emitir esa radiación extremadamente calurosa y su mirada perdía su brillo sobrenatural. Fue hermoso, éramos uno y él había renunciado a su "don especial" por mi. A su magia por estar conmigo…

Se había trasformado en un hombre a secas…en mi hombre y lo amaba demasiado a pesar del tiempo.

Quil levanto las cosas de la mesa y comenzó a fregar la loza. Me acomode a su lado y le ayude. Comenzamos a jugar con el agua. Casi parecíamos niños pero siempre lo pasábamos muy bien juntos.

Un poco de espuma llego a mis ojos e irritaron mis pupilas. Me detuve y trate de sacarla como fuera. Me estaba molestando e irritando el ojo.

Quil solo se reía, me enoje un poco y le tire agua como pude. Sin embargo como no veía nada, no supe si le di o no.

Solo lo sentí acercarse.

Sus manos mojadas lentamente comenzaron a sacar la espuma que quedaba en mi ojo derecho. Estaba tan cerca de mí que mi corazón comenzó a latir rápido – que bien era sentir que aun no perdía ese efecto en mí -.

- Eres una perdedora muy mala ¿Lo sabías? –

- Y Tu eres un tramposo – le dije en un susurro.

- Mentira –

Me estaba mojando mi blusa con sus manos en mi cintura, pero no me importaba. Tenia mas ropa seca, lo que no tenia era otro momento así con él.

Yo por mi parte subí mis manos igual de mojadas que las suyas a ambos lados de su rostro y comencé a masajearlo con mi mirada juguetona. El comprendió el juego y se acerco a mis labios sin tocarlos.

A veces podía ser muy malo…muy malo.

Saque mi lengua y le delinee sus labios suavemente con ella. Sabia que no se resistiría mucho, conocía muy bien sus puntos débiles por lo que si se resistía a esto, mi próximo paso sería su clavícula en mis dientes. Reí ante el gruñido ronco que emitió y lo siguiente que supe fue que sus labios se movían sensualmente sobre los míos.

.

- Y me dices tramposo a mi – me susurro cuando nos separamos por unos momentos para respirar.

Quizás tenia razón y yo era la tramposa, pero si serlo me traía como consecuencia besarlo… lo era gustosa. Nos miramos unos segundos con los ojos llenos de felicidad, dirigí mis labios a su cuello y le dibuje con mi lengua un camino hacia su oreja.

- Dejémonos de juegos, ya no somos niños Quil – Le dije lo mas sensual posible entregándole todo el aire cálido que poseía.

Emití un gritito ahogado de felicidad cuando me tomo de los muslos y me levanto lo suficiente como para quedar en la orilla del mueble de la cocina a la altura perfecta. Salte un poco al sentir el agua mojar mi falda y mis gluteos, pero no me entretuve mucho en eso ya que la boca de Quil me tenia entretenida en atrapar sus suspiros que mis manos provocaban en su baja espalda.

Mientras el besaba mis hombros y desabrochaba los botones de mi blusa yo me encargaba de levantarle su poleron y polera a la vez. Se estremeció ante mi contacto húmedo y yo sonreí con suficiencia.

Levanto su rostro y me miro con la mirada nublada y sombría.

Yo sabia que significaba eso.

Le quedaban dos botones a mi blusa amarillo crema, por lo que el daño no fue tan grande. Ya arreglaría mi blusa favorita después.

Me ayudo sacándose el polerón y la polera al mismo tiempo. Coloque mis manos en su abdomen mirándolo, perdiéndome en sus ojos unos segundos mientras el también me observaba con amor, deseo y hambre.

¿Hambre?

¡No permitiría que mi esposo pasara hambre! ¡No señor!

Sus manos acariciaban mis pechos sobre el encaje de mi ropa interior y mis manos jugueteaban con el elástico de su pantalón de deporte mientras nos besábamos con dedicación.

Cada vez que nos entregábamos era diferente, y cada vez nos amábamos por entero dando una faceta distinta del otro. Sabíamos que esta vez era la ternura lo que primaria. Como la mayoría de las veces.

Me adelante y baje sus pantalones. Pude sentir con mi mano que el ya estaba listo y mucho más que dispuesto. Sonreí en su boca y lo acerque más para sentir su erección en mis muslos.

Lo necesitaba dentro mío ahora. No sabia que me pasaba pero desde que…bueno desde eso, yo estaba más que dispuesta y ansiosa por sentirlo mío.

Casi nunca era yo quien tomaba la iniciativa por lo que mi movimiento lo desconcertó por un momento. Se separo de mis labios y sentí el vacio inundar mi boca. Lo mire con súplica y el ladeo la cabeza algo divertido. Mi siguiente movimiento fue dirigir sus manos con las mías a mis caderas y al comienzo de mi ropa interior. Guiando sus dedos comenzamos a bajar mis bragas y a dejarla en el piso, junto con su pantalon. Yo aún seguía con mi falda pero No quería mas preámbulo, no quería mas juegos, lo quería a él ahora ¡ya!.

Y por suerte entendió – O estaba tan desesperado como yo- por lo que acaricio con sus manos mis muslos subiendo la falda lo necesario para embestir con seguridad en mi, una y otra vez y otra vez y otra vez. ¡Que bien se sentía estar completa¡ Todo en su lugar, en el orden natural de las cosas.

Sus suspiros contra la piel de mi cuello y mis labios en sus hombros no lograban acallar los gemidos que el roce nos producía. Terminamos llegando al cielo y cayendo en los brazos del otro aún unidos. Deje mis piernas envueltas en sus caderas, no quería separarme de el, quería sentirlo conmigo, en mi, por un rato más.

- ¡Vaya! Si te vas a poner así cada vez que te lance espuma al ojo, la próxima vez te baño en ella–

- Tonto – le dije besando la comisura de sus labios y terminando en su mandíbula.

El acariciaba mi cabello colocando los mechones rebeldes en su lugar. Me cargo hasta la habitación luego de un rato y nos dejamos caer en la cama. Me recosté en su pecho y el me atrajo hacia si. Suspire en su abdomen y el se rio ante el estimulo.

No sabia como empezar, como decirle. Yo tenia la seguridad que a el le encantaría, pero aun así como siempre existía el miedo.

¿¡Es que después de madurar y crecer uno no se volvía mas seguro de si mismo¡? Rayos.

- ¿Qué sucede? - me pregunto levantándome de mis caderas para quedar frente a frente, yo sobre el.

- Tengo que decirte algo –

- Pues dímelo – dijo besándome el rostro como cada vez que quería tranquilizarme y eso siempre funcionaba. Sus labios contra mis parpados, mi frente, mi nariz, mis mejillas y finalmente mi boca me hacían sentir como en casa y en tranquilidad – dímelo – ordeno nuevamente y yo supe que ya no podía callar.

- Vamos a ser padres –

Sus caricias pararon de pronto y yo cerré mis ojos por instinto.

- ¿Qué dijiste? –

- Que estoy embarazada –

Su boca nuevamente tomo posesión de la mía con desesperación o mas bien con felicidad. Su sonrisa esta dibujada en piedra y sus ojos estaban chispeantes.

- ¿De verdad? ¿Verdad? ¡¿Verdad?! –

- Si tonto – le dije riendo ¿De que tenia miedo? Soy una estúpida por dudar de él y de mí.

- No lo puedo creer – dijo sobre mi labios dejando furtivos besos ahí.

- Yo tampoco –

- ¿Cuándo lo supiste?- Coloco sus manos en mi vientre y eso removió mi fibra sensible.

- Hace una semana, tengo casi tres…–

- No llores, mi vida - Mis ojos se llenaron de lagrimas y el se encargo de limpiarlas una a una – no llores –

- Tú tampoco – limpie la rebelde lágrima que se escapaba de sus maravillosos ojos.

- Me has pillado –

- Como siempre –

Reímos ante la situación. Estábamos contentos, felices, completos. Nos amábamos y ahora podríamos compartir nuestro amor con un pedacito de nosotros.

¿Qué seria hombre o mujer? ¿A quien se parecería?

No importaba la respuesta a estas preguntas, sabíamos que lo que fuera o como fuera no importaba porque lo querríamos igual.

- Te amo –

- Yo te amo más –

- Imposible –

Me aseguro besándome con ternura, explorando mi boca, mi alma y comenzando de nuevo.

Alguna vez dije que no me cansaría nunca de estar así con él y así ha sido….y así será estaba segura.

POV Quil

- Quiero esa piedra –

- ¿Cual mi vida? ¿Esta? – le dije indicando una que estaba enfrente de mi pie –

- ¡No! Esa no ¡esa! – me indico un poco mas allá, pero aun no podía saber a cual se refería ¡Había miles de piedras en la playa! ¡por Dios!

- ¿La verde? –

- NOOOO –

- ¿La roja? –

- No, ¡esa! –

Tome una morada y se la pase, ella la tomo, sonrió gloriosamente y me agradeció con un beso en mi mejilla. Había acertado y eso no podía hacerme más dichoso, no solo porque estaba haciendo feliz a mi hija sino porque dejaría de jalarme el cabello cada vez que me equivocaba. La baje de mis hombros y deje que correteara por la orilla de la playa vigilándola siempre.

Al los pocos minutos Claire se acerco con dos refrescos y un helado. M e miro sonriendo y me paso el jugo que le había pedido.

- ¿Te ha tocado difícil? –

- No, ya estoy acostumbrado a niñitas fanáticas de las piedras de colores imposibles–

- ¿De verdad? – afirme con mi cabeza.

Recordaba perfectamente las tardes con Claire en la playa haciendo lo mismo que hacíamos ahora mismo con nuestra hija.

- ¡Oh! ya lo recuerdo – me dijo acercándose y regalándome un beso – Pero ¡Vamos! No puedes negar que nunca la veías…yo te las señalaba muy bien –

- Esa o aquella no eran muy buenas indicaciones – dije haciéndome el enfadado.

No podía enfadarme con el amor de mi vida y mucho menos con el pedacito de ambos. Era algo imposible pero siempre podía hacerme el enojado para recibir mimos de ambas. Mis dos mujeres favoritas. Cuando nació Catherine Mi corazón creció un poco más, albergando mas amor del que tenia. Fue hermosa, es hermosa. Tanto como mi Claire. Todos mis amigos me acompañaron en ese momento. Algunos con experiencia en el tema otros con la certeza de que podrían aunque sea bromear un rato. Les agradecí muchísimo su compañía en las horas de espera y su amistad todo este tiempo. Especialmente a Jacob, quien me acompaño en mis periodos de duda mientras aun era licántropo. Aún conversaba con el, nos encontrábamos en el bosque como en los viejos tiempos y el confiaba en mi sus preocupaciones y yo le aconsejaba en lo que podía. Me notaba más envejecido que él pero eso no impedía nuestra amistad.

Sabia que Jacob no envejecería, por el mismo motivo que decidí por mi parte envejecer.

Por amor…por el centro de nuestro mundo y nuestras vidas.

Nuestra hija ya tenia 4 años, con sus rizos negros y su mirada estaba siempre cargada de ternura. Era la niña más hermosa del planeta. Pero creo que viniendo de un padre orgulloso eso no tiene mucha validez ¿verdad?

- Esta bien, Tienes razón- me dio la razón Claire y yo sonreí - Pero si yo te digo ahora…Quil quiero eso – me dijo con un ronroneo sensual sin indicarme nada, solo acercándose a mi con lentitud - ¿Qué harías? –

- Esto –

La tome de la cintura y la atraje a mi besándole el cuello, luego su mandíbula fina y terminando por sus labios. Con el tiempo Claire estaba más irresistible que nunca para mi. Más madura, más segura, más mujer…mi mujer.

- ¿Ves que no es tan difícil? –

Me quede mirándola detenidamente, ella se sonrojo ante mi inquisitiva mirada pero no me desvió la vista. Estaba apunto de besarla nuevamente cuando unas manitos tocaron mi brazo.

- Papá. Mamá…Tengo hambre – Dijo nuestra hija suplicante. Es seguro que vio el helado y vino a reclamarlo.

- Aquí tienes querida – Claire le paso del helado – no te alejes mucho, ya nos iremos para la casa – le indico besándola.

- ¡Si mami! – respondió alejándose a su montón de arena que seguramente sería su castillo.

La tarde se estaba terminando y el sol no alumbraba mucho. Envolvimos a Cathy en una toalla antes de partir. La cargue hacia la casa con un brazo y con el otro tenia asida la cálida mano de Claire. Cuando llegamos ya estaba media dormida por lo que la bañamos rápidamente y la fuimos a acostar, arropándola con cuidado.

Cuando salimos de la habitación Claire dejo caer su cabeza en mi hombro con sus ojos cerrados y dejando escapar un suspiro. Le envolví su cintura con mis brazos y nos quedamos disfrutando del contacto.

Su olor no había cambiado, su escancia seguía siendo la misma. Su efecto en mi era tan avasallador como cuando la vi por primera vez y mi mundo se dio vueltas. Comencé a caminar con ella a cuestas hacia la habitación.

- ¿Qué haces? ¿Hacia donde me llevas? –

- A la cama –

- ¡Que directo!¿Quieres abusar de mi? – me dijo juguetonamente regalándome furtivos besos en mis hombros ¡Como amaba sentir sus suaves labios tocar mi piel!

- ¡No! ¡Que va! Solo quiero darle un hermanito a Cathy –

- Excelente –

Me dijo al oído y mientras nuestra ropa ya volaba por la habitación.

Nuestra vida había comenzado con lo mejor de cada uno, y terminaría con la misma intensidad y con el mismo amor del comienzo o quizás con más.

Porque el miedo ya no nos dominaba, El temor a perder al otro no era mas que una ilusión, más que un imposible. No había nada que nos separara si permanecíamos juntos…

Y ¡claro que estaríamos juntos! Hasta el final de nuestros días, hasta mi ultimo suspiro y hasta recibir su ultima caricia.

Y después de eso..estaba seguro que nos encontraríamos de nuevo.

Y nos amaríamos de nuevo.

Una y otra vez…como ahora.

Por siempre.

FIN


Bien ahora si...asesinenme. Solo querias pedirles disculpas, simplemente no queria salir ¿Es que inconsientemente me engaba aterminarlo? Podria ser. Como ya les dije es mi primer Fic terminado y no puedo estar mas orgullosa.

Agardesco enormemente a todas ustedes que leyeron este Fic y me alegraron con sus comentarios. ¡De verdad! Espero que les haya gustado el final y toda la historia en sí. Son el mejor lector del mundo ^^. A las lectoras/es que no dejan RR tambien les quiero dar las gracias por leer y emocionarse. Atodos los que hicieron de esta historia su Fav o un alert ¡Gracias!

Esto parece discurso de emmy o oscar XD Las dejo con un beso enorme.

Y claro espero sus opiniones... tomates esta vez no!..solo chocolates XD jajajjajajajajajaj

bye¡ hasta la siguiente!

Enichepi