Disclaimer: Avatar la Leyenda de Aang/El último maestro aire pertenece a Mike y Bryan, Nick y VIACOM

Nomenclatura:

Cursivas = Pensamientos, Cartas y Recuerdos
"" = Diálogos
' ' = Voz Activa


LA DAMA BLANCA
I. Papeles


Papeles…

Eso era todo lo que Zuko podía observar al entrar a sus aposentos; y aunque sabía que debajo de todo ese papeleo existían muebles de cama, la sola idea de revolver lo poco que ya había organizado de información, lo obligaba a preferir dormir en el sofá.

Fastidiado, se despojó bruscamente de sus botas y durmió sobre el sillón con su uniforme.

-"Sé que mañana me arrepentiré"

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Aquella mañana se sentía extrañamente angustiado, tal vez Momo había hurtado de nuevo sus mejores duraznos luna o quizás su querido sobrino habría refutado su petición de abrir una sucursal de El Dragón de Jazmín en la capital de la Nación del Fuego, o tal vez sólo era su falta de té matutina.

Cualquiera que haya sido la razón, Iroh se mostró feliz al ver dos caras conocidas.

"Avatar Aang!"

El aludido sonrió y soltó la mano que llevaba entrelazada para dedicarle al viejo dragón del Oeste un típico saludo de respeto. "Te lo dije Katara, venir sería buena idea"

La chica por su parte no se mostró tan efusiva.

"No pareces muy contenta" señaló el anciano "Te traeré algo especial".

"No es nada personal, tío Iroh." Suspiró y luego le dio un vistazo al local; estaba vacío. "Es sólo que Aang debería estar en este momento arreglando algunas cosas en el Palacio. Cosas que debieron estar terminadas hace dos días"

"Pero Katara! Llevamos días y días y no llegamos a nada. Además esos consejeros ya me tienen aburrido. Tienes que admitir que estar en Ba Sing Se significa antes que nada té del tío."

Iroh sonrió complacido y se dirigió a la cocina tarareando una canción.

"Aang. Tú sabes que me encanta estar aquí contigo pero no crees que es hora de tomar estas cosas en serio? Digo, la guerra terminó, pero los problemas no."

El chico se puso serio por un instante "¿Qué quieres decir?"

"Que ya ha pasado medio año más y no he regresado a casa. El Polo Sur me necesita. ¿Lo entiendes verdad?"

Sus ojos se abrieron como platos "¿Te irás? ¿Me dejarás?"

Katara acarició su mejilla "Sólo será un tiempo. No sé cómo estén las cosas por allá, pero mi control podría ayudar a reconstruir todo lo que el barco de Zuko destruyó" Trató de reír "De hecho Zuko debería pagar por esos daños."

Aang rió "Tienes razón. Así tardarías menos en regresar y seguir con las negociaciones"

Katara bufó "Sólo te interesa que esté aquí por las—"

"Escuché que hablaban de Zuko" Interrumpió Iroh sirviéndoles su té. "Yo también lo extraño. Pero qué se le puede hacer!"

"¿Y por qué no vas a visitarlo, tus consejos le ayudarían mucho a restaurar la capital. Seguramente ha de tener muchos problemas"

"Sí. La resistencia al nuevo gobierno por los que apoyaban a Ozai puede ser un gran lío" Se alzó de hombros. "Pero tengo fe en él. Es un buen chico."

En ese momento, aparecieron los primeros clientes.

Katara fijó la vista en el contenido de su taza e imágenes dolorosas regresaron a ella. Un rayo atravesando el pecho del ahora Señor del Fuego y una sonrisa de satisfacción por parte de su hermana…

"¿Katara?" Preguntó Aang "¿Qué piensas?"

Cuando su mirada azul chocó con la de su novio, Iroh atendía otra mesa. "Sólo recordé algo. Pero nada importante" mintió "Si ya terminaste tu té podríamos regresar al Palacio" Sin darle tiempo de responder, salió de la tienda.

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La reservada joven entró en la habitación con gesto apático sin decir una palabra. Como de costumbre se acomodó en el sillón y abrió su carta. Unos cálidos labios besaron su frente y ésta se arrugó.

"Buenos días, Mai" Zuko sonrió.

"¿Qué no ves que estoy leyendo?" apartó su rostro para proseguir el texto "Mejor firma de una vez la petición de tu tío: hasta Ty Lee lo está pidiendo ahora…" se quejó quedamente. "Ten, éstas son para ti."

Tomó la hoja más maltratada. "Ba Sing Se" Afirmó "Seguramente es Aang" desdobló el pergamino con desgano y poco a poco su mirada fue cambiando de indiferencia a incredulidad:

Zuko:

Sé que nunca antes había escrito y es extraño, pero de repente quise hacerlo. Estás ocupado así que seré breve. Mi consciencia me dice a gritos que te debo mucho. Demasiado. Hay muchas cosas pendientes en el Polo Sur y seguramente tú debas tener a todo un séquito ayudándote. Pero si llegaras a necesitar algo, lo que sea, cuenta conmigo.

Katara

Por cierto, tu tío pregunta por su solicitud.

"¿Y bien?"

"Nada nuevo" Mintió con las mejillas sonrojadas.

Mai nada dijo y tomó un pergamino, a pesar de todo, había aprendido a no cuestionarlo, sólo quererlo tal y como era.

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"Miren!!!" Ty Lee dio una maroma felizmente "Mai por fin me contestó!!"

Suki aún envidiaba la facilidad con la que movía su cuerpo y se limitó a sonreír. No era que celara su elasticidad, solamente no aceptaba el trato que le daba a su uniforme de guerrera Kyoshi. Sokka por el contrario, se sorprendió "Pensé que esa chica sólo era tu cómplice de exterminio!"

Ty Lee negó con una sonrisa de oreja a oreja. "Es mi mejor amiga" Luego pareció pensarlo dos veces "Bueno no es que fuera la única. Siempre quise a Azula tanto como a ella. Lástima que me obligó a elegir entre las dos." Luego regresó su sonrisa "Pero eso no importa ahora. Saber noticias del palacio me hace feliz. Parece que Zuko tiene mucho trabajo y no tiene tiempo para ella"

"No lo dudo" Se aventuró a decir Suki "Las cosas por allá han de estar difíciles"

"Yo sí. Zuko es un pésimo novio. Nunca habló de ella y cuando le pregunté parecía no muy emocionado."

"Sokka…!!!" reprochó Suki por lo bajo

Ty Lee rió "Eso es verdad, ese chico tiene problemas para expresarse, pero nada que el tiempo no le quite. Yo sé que quiere mucho a Mai" Caminó sobre sus manos unos pasos "¿Saben? Mai lo quiso desde niña"

"Pues el tiempo pasa rápido y si llevan tanto tiempo juntos, en breve estaremos en la capital presenciando boda" Señaló la líder guerrera.

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El platillo lucía delicioso. De todas las cosas del palacio lo que mas le gustaba era su comida porque lo sacaba de sus ocupaciones y realmente era deliciosa. En dos ocasiones había pedido felicitar a los cocineros por su buen sazón y en respuesta le enviaban algunos bocadillos extras por las tardes.

"¿En verdad tienes que irte?"

Mai asintió "Mis padres siempre me reprochan que debo comer con ellos. Tú sabes. Apariencias" sonrió y besó sus labios fugazmente "Los saludaré de tu parte"

Por alguna razón, Zuko sacó el pergamino de Katara y lo releyó. Sonrió extrañado. Podía imaginar a la perfección su cara al redactarlo. Pensó en responderle inmediatamente pero algunas solicitudes estaban pendientes. Entre ellas una vieja fábrica que requería mantenimiento inmediato y el local de su tío.

Acabó su ración y aflojó un poco el cuello de su armadura. Estaba haciendo mucho calor.

Al menos tres horas más continuó leyendo reproches, quejas, solicitudes, sugerencias y reportes de actividades. Las letras cada vez eran más difíciles de leer y pensó que el cansancio le estaba afectando la vista. Era tan tentador cerrar los ojos…

Silencio. Aflojó más su uniforme y con un paño húmedo secó el sudor de su frente.

Letras, letras y más letras. Pensó en lo que su tío haría, en lo que su mamá le aconsejaría y en lo que Aang decidiría. Luego pensó en Mai, en Azula y finalmente en Katara, en su carta. –"cualquier cosa que necesitara"- incluso una curación porque de pronto, todo estaba borroso y en movimiento. Bebió agua y la sintió helada al contacto con su garganta. Densas gotas de sudor poblaron su rostro y finalmente, cerró los ojos.

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"¿Estás lista?" Preguntó a su madre.

"Más que lista, Toph" sonrió la dama ahora que había aprendido a confiar en las habilidades de su hija "Tú sólo habla y yo escribiré al instante"

"Bien." Se rascó detrás de la oreja "Reina de Azúcar: No me importa que Pies Ligeros esté ocupadísimo, no hay pretexto para dejarme aquí por tanto tiempo, ¿acaso no planean visitarme? Sino lo hacen juro que los sepultaré todo un día en—"

"Toph!!" Interrumpió su madre "Vas muy rápido! Y no creo que esa sea la forma adecuada de referirte a tus amigos. ¿Por qué no intentas ser más amable con ellos? sino dudo que quieran venir" Puntualizó.

"Prometiste escribir al pie de la letra, sino pediré a papá que escriba por mí" Gruñó "Yo ya hice mi parte del trato, todo el día llevé puesto ese incómodo vestido y esos horribles zapatos"

"Está bien, cariño" suspiró "Es sólo que no me acostumbro a escucharte hablar así" Comenzó a escribir "Me quedé en '¿acaso no planean visitarme?'"

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Un incómodo dolor le hizo salir de sus sueños. Estaba sentado en su escritorio con la cabeza recargada sobre algunos lienzos aún húmedos a causa del sudor. Intentó recordar pero su memoria le decía otra cosa. Después de la fiebre, había cerrado los ojos encima de todo su papeleo. Alguien lo había descubierto y acomodado en su silla, eso era seguro.

Examinó la tela en la que descansaba, eran unas sábanas de seda dobladas.

Palideció. Su escritorio estaba acomodado, sus platos sucios habían desaparecido y sus botas yacían fuera de sus pies. "Intrusos…" Murmuró.

Revisó todos los papeles, ninguno faltaba. Confirmó sus recuerdos de la noche anterior al descubrir un pergamino sucio y arrugado a causa de su desmayo. Era una situación muy extraña.

Se levantó de la silla y salió de su aposento, el guardia lo saludó "Oh! Mi compañero no me indicó que ya había llegado, acabo de cambiar la guardia, señor. De haberlo sabido, hubiera entrado para hacérselo saber"

Zuko negó con la cabeza "¿Podrías conseguirme algo de comida?"

El guardia palideció "Pero Señor…"

"Puedo cuidarme sólo en lo que pides un bocadillo" Dicho esto regresó a su escritorio.

Frunció el seño. Era cierto que no se había cuidado los últimos días, falta de descanso, mala alimentación, estrés, entrenamiento y de vez en vez alguna escapada como el espíritu azul para vigilar las casas de personas sospechosas, pero eso no era motivo para un súbito desmayo.

Al tomar posesión del trono, estaba muy consciente de conseguir enemigos, pero nunca pensó que los hubiera incluso en su palacio. Tal vez la guardia nocturna estaba involucrada o tal vez los sirvientes de limpieza, quizás incuso la comida estaba pasada o el agua envenenada.

"Estoy paranoico" pensó.

Después pensó en la forma tan amable de haber sido tratado. Sin duda fue alguien con acceso al palacio que se preocupó por él pero sin el suficiente poder para pedir ayuda. ¿Quién demonios sería?

Y lo peor, ahora le dolía el estómago.

Recordó haber pensado en Katara durante su velada así que tomó un nuevo pergamino.

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Faltaba poco para terminar su equipaje, aún Aang no terminaba de creerle sobre su decisión de partir al Polo Sur por al menos dos semanas, pero eso no la detendría. La disyuntiva era qué tanto dejar y qué tanto llevar. ¿Y si demoraba más tiempo? Desempacó nuevamente su maleta y agregó más ropa a la cama. Pero después negó. Seguramente el Polo Sur estaría bien sin ella y no necesitaría más de tres días para regresar.

Su dilema la frustró y decidió acudir a un viejo consejo.

Quince minutos después estaba acomodada en una mesa para dos frente al antiguo General Iroh "En mi opinión, querida, deberías ir más tiempo con tu familia. Ellos han de extrañarte y creo que Aang ha tenido mucho tiempo para estar contigo. Y tu gente te necesita. No por tu poder sino por tu presencia"

Sus mejillas se encendieron "Vaya, no lo había pensado así" Sonrió "Creo que me tomaré unas vacaciones"

Iroh le devolvió la sonrisa.

Justo entonces, una chica de la posada donde se albergaba entró con un pergamino en mano.

"Señorita Katara, ha llegado esto con indicaciones de ser entregado de inmediato a usted."

Katara agradeció y lo tomó. Sus mejillas se encendieron aún más al leer su contenido:

Katara:

Seré breve. Necesito tu asistencia. Sé que el Polo Sur te necesita, lo lamento de verdad.

Zuko

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Entró tan rápido como sus piernas se lo permitieron y empujó tanta ropa como pudo en su maleta, sin importar qué llevar o qué dejar. Sólo se concentró en correr nuevamente en dirección al tren.

Recordó las palabras de Iroh: Tu gente te necesita no por tu poder sino por tu presencia. Pero la verdad, Zuko la necesitaba más, lo sabía por la sequedad de sus palabras y la urgencia con la que la carta fue enviada.

Sólo le entristecía no haber tenido el tiempo de haber avisado a Aang de su partida. Iroh se encargaría de ayudarla en eso, pero aún así tenía un dejo de culpabilidad.

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Azula yacía sentada en el piso encadenada de pies y manos. El guardia agradecía la falta de luz en las celdas ya que la mirada que le dirigía era aterradora. Sus ojos dorados eran gélidos y taladrantes. Su odio podía respirarse en el ambiente.

Con cuidado, abrió la celda e introdujo una bandeja con comida. Toda lucía excelente. Nada como la de los otros prisioneros. Eran órdenes del Señor del Fuego, por supuesto.

Su mirada incrustada en el hombre lo hacía estremecerse, pero era su deber y ahora éste observaba como consumía su bandeja.

El ruido de otra puerta metálica lo distrajo por un instante. Dos guardias más llegaron y entregaron un pergamino "Viene del Palacio. Es confidencial"

Por segunda vez, el guardia ingresó a la celda y colocó el papiro cerca de la ex princesa, cuando salió de allí observó una pequeña llama salir del dedo de la chica y leer su contenido.

Sonrió y de inmediato acercó su llama al mensaje hasta desvanecerlo en cenizas. Se aclaró la garganta y finalmente habló "Yo en tu lugar, no mencionaría nada."


Este es mi primer fic, espero les haya gustado, por favor dejen comentarios.

.:Mominski:.