Aclaro que estos personajes no me pertenecen, de ser asi, HanzawaRui sería totalmente mío y yo sería millonaria y mi adorada Rea estaría casada con Matsumoto. XD

UA

Los personajes pertenecen a la serie Hana dori yango, y esta historia se ubica al final de la primera temporada del live, Tsukasaha regresado de Nueva york después de un año, pero comprometido con alguien mas, Makino continua en Japón y mi amadísimo y wapisimo Hanzawa Rui tiene una oportunidad de pelear por ella amando como solo él sabe hacerlo.

Tu final, mi principio

Capítulo XIII

Adriana mira desde otro edificio la conversación entre Jin y Makino, inútil intentar correr a separarles, la distancia es demasiada, ganas de golpearlo no le faltan, después de la última treta que hizo con Claudia, pero quizás eso al final fue bueno para ella, las noticias han corrido y ahora es miembro oficial del F4, ¿será que al fin Jin hizo algo bueno en su vida? Definitivamente no lo cree, pero, ¿cual es el siguiente paso entonces? ¿Claudia? Puaffgg, un pequeño nudo de enojo aun persiste, ¿no se supone que son primero las amigas antes que los novios? Su querida amiga ha roto esa regla, aunque si ella también estuviera enamorada de Tsukasa también la rompería, pero era HanazawaRui quien había capturado su corazón, y también sabia que ella no era capaz de luchar por el como luchaba Claudia por Tsukasa, un inconfundible olor de colonia llega hasta ella

Menciona al diablo y este aparecerá, enfrente de ella Rui le mira en silencio, incomoda Adriana levanta dos dedos en señal de saludo pero él no se da por enterado, tres eternidades más tarde levanta tres dedos que va bajando mientras pronuncia los nombres

-Claudia – baja un dedo – Conejo – Jin o mejor dicho como se llama ahora Jason, ciertamente he de suponer que las desgracias viene de tres en tres?

Adriana abre la boca y la vuele a cerrar, conociendo a Rui no puede darse el lujo de abrir la boca a la ligera, se muerde un poco el labio antes de hablar.

-lamento que consideres una desgracia mi compañía, aun que te diré que tu tampoco eres plato de mi gusto ne?

Una sonrisa burlona aparece en la cara de él, sin una palabra más pasa junto a ella, solo se detiene al sentir la mano que atrapo su brazo, su mirada le barre con insolencia, ella traga en seco pero no lo suelta

-tú estás enamorado de Makino?

Soltarse es la única respuesta, Adriana mira la espalda tensa y se golpea mentalmente contra la pared por preguntar lo obvio, pero era necesario, ya sabía a que llegaba a la Eitoku, y si realmente quería lograrlo primero debía desprenderse de ese sentimiento.

-yo lo digo porque los conejos tiene un olfato especial para algunas cosas, bien, digamos que dijiste que si, ahora, Jin o Jason o como se llame es hijo de un diplomático que..

Rui la para en seco

-eso no me interesa

-deberías, el arte de la guerra dice que debes conocer a tu enemigo

-Jason-Jin no es mi enemigo

-lo es, si quieres quedarte con Makino lo es.

-te estas metiendo en terrenos que no te corresponden Conejo

Adriana ve con frustración como se empieza a alejar, las palabras salen fuertes

-crees que estoy aquí por gusto? Te equivocas, crees que el f4 podrá contra esto? No lo creo, esto no es cuestión de poder o dinero, Jason tiene el mismo poder o dinero que ustedes, no en Japón, pero lo tiene y el F4 no podrá pararlo con golpes, no si Tsukasa que es el líder no tiene la cabeza bien puesta, no si tu que eres el cerebro de ellos no sabe a lo que te enfrentas – la voz baja por momentos a punto de quebrarse – no si sus corazones están en juego, crees que es por gusto NO¡, es solo porque no quiero ver sufrir más a Claudia o a ti, pero a fin de cuentas, PIENSA LO QUE QUIERAS¡

Adriana baja corriendo las escaleras, Rui abre la boca para llamarle pero a la vista de sus lagrimas guarda silencio, a qué razón llamarla si no sabe que va a decirle, a razón de que negar lo que ella ya adivino, una mirada de dolor aparece en sus ojos

-Hanazawa

Abre los ojos para ver a Soujiro llamándole, Akira, Tsukasa y Claudia están a punto de entrar a la sala privada y lo llaman, Rui mira a su alrededor, desde otro edifico Jason los observa, cuadra los hombros y se dirige al grupo, una cosa es cierta, mientras el este nadie va a tumbar al F4.

Horas mas tarde Usako respira profundo, trata de tomar valor para lo que venga y mira a su alrededor, por el lado norte del patio ve salir a Makino con su maletín lista para irse a casa, mira en dirección contraria yve a Rui que lee un libro sin prestar atención a nadie, hace rápidamente el signo de persinarse y se lanza a su "ruedo personal"

Rui levanta la vista del libro, Conejo a llegado y se ha sentado junto a el, la ignora y voltea una pagina mas del libro, siente como los brazos de ella descansan en sus piernas, de un salto se para rompiendo el contacto, en automatico voltea para buscar la figura de Tsukuchi, es su hora de salida, en efecto, ella esta a pocos metros viéndolo, Adriana se lanza colgándose con dificultad de su cuello debido a la diferencia de altura

-Conejo basta¡ que se supone que…

-calla y sígueme la corriente, las mujeres si no se encelan no reaccionan – dicho esto Adriana busca los labios de Rui quien la sorpresa lo paraliza dejando que los labios de ella le exploren a su gusto

-disculpen, están estorbando el paso

Un empujón los separa y una enfadada Makino cruza en medio de ellos dos.

Rui mira enfadado y sorprendido a Adriana quien tranquilamente le dice – dale un rato para que se calme y después búscala, si vas ahorita te matara, y, podría disculparme pero la verdad es que no me arrepiento, ahora, tengo que ir a patear el trasero de Claudia bye.

El semblante molesto y desconcertado no abandonaba el rostro de Rui. Arrojó el libro que cargaba contra la mesa y se dejó caer pesadamente sobre la silla. Volteó hacia ambos lados esperando ver curiosas miradas, efectivamente al verse rodeado de ellas cotilleando aquel beso, tomó su chaqueta en hombros y salió del lugar.

Mas tarde Makino empaca unos dangos, el recuerdo del beso le hace trizas nuevamente los nervios, al bajar la vista ve como estos son solo pedazos de arroz desbaratado, Yuki le pasa un trapo para que se limpie

-Habla con el

Una mirada que fulminaría a cualquiera aparece, Yuki mueve la mano ignorándola – ponte en su lugar, las cosas que tiene que pasar no son fáciles, tu no se las pones fáciles y en su posición pasan cosas que nosotras no conocemos, aun no sabes por qué el decidió lo que decidió.

Makino suelta un bufido – eso no le quita lo engreído, mira que andar besando a la vista de todos arrgghhhh

-es su prometida, tiene todo el derecho

-eh..prometida?

Una mirada de confusión antecede a la pregunta de Yuki – pero, tu no hablas de Tsukasa? Entonces, de quien hablabas?

Abre la boca para contestarle, y la vuelve a cerrar sin pronunciar palabra, la campana anuncia que un cliente ha llegado, Yuki se apresura a atenderle dejando a una desconcertada Makino deslizarse por la pared hasta quedar sentada en el suelo, cierra los ojos recordando el rostro de Donmojyi para encontrarse con el recuerdo de Rui la noche que durmieron juntos, como se despertó en la madrugada pensando en aquellos dos encerrados en el cuarto contiguo y la mano de Rui acariciando su cabello aun dormido lo que hizo que olvidase lo demás y volviese a dormir, agita la cabeza, aprieta fuerte los parpados y trata de recordar los beso de Donmojyi inútilmente, es el recuerdo de Rui lo que acude a su mente, podría ser… que… al fin… Tsukasa…..esta saliendo de su sistema?

En el bar el alboroto crece por momentos, los guardias forman un pasillo y el F4 entra al salón privado para disgusto de las chicas que buscaban su compañía, Rui se tira en un sofá con un libro, Akira y Soujiro se disponen a jugar billar con sus últimas conquistas, Tsukasa mira sin ver a Claudia, ella le habla pero sus palabras no le llegan, el nunca ha golpeado a una mujer, ok, le ha puesto tarjeta roja a Makino, ha empujado a alguna bruja molesta, pero a Claudia más que querer golpearla desea torturarla lentamente, por un instante el ponerle una tarjeta roja a Claudia es sumamente atractivo hasta que recuerda a su madre, eso echaría todo por tierra, Claudia rie por alguna broma tonta de Soujiro, el recuerdo es inevitable:

Mi plan es hacer que te enamores de mí, yo realmente quiero casarme contigo

una amarga sonrisa cruza por sus labios al recordar las palabras de Hanazawa-Te lo dije una vez Nishihara, pero supongo es necesario repetírtelo, no necesito tus planes para ganar el corazón de Tsukushi, a diferencia tuya quiero que sea feliz, sea a mi lado o no.

Aprieta mas fuerte el vaso, Claudia lo mira indiferente y continua bromeando con el par de conquistadores, si las miradas mataran ella caería muerta al instante pero o no se da cuenta o simplemente lo ignora, Tsukasavacía de un trago su vaso tratando de entender a su prometida, cual es su verdadera intención, si todo fue un plan malditamente orquestado para quedarse con lo que el o el Donmoujygroup pudiera darle o la verdadera Claudia es aquella que se perdió entre sus brazos., vuelve a llenar el vaso nuevamente, Claudia le mira mal y el la ignora, cerró ambos ojos y dejó que sus pensamientos comenzaran a bombardearlo.

Todas las fotos que había recibido durante meses… ¿habían sido enviadas por ella? ¿Realmente… Claudia podía ser tan… mezquina? No, era imposible, hacía apenas un mes habían sido presentados para tratar su compromiso, no podría haber sido ella quien… Sus pensamientos fueron callados por el recuerdo de las palabras de su prometida al momento de conocerse:

- Pues no soy cualquiera de tus tontas amigas a las que puedas tratar como se te venga en gana. Se muy bien que en Japón dejaste a alguien, que yo solo soy una ficha en tu tablero, pero ten presente "mandril" que tu para mi sólo eres el medio de escaparme de mis padres.

¿Tanto era el deseo de huir de ellos que lo había utilizado de esta manera? ¿Realmente era así? La verdad era que se sentía afligido, traicionado. En su interior no quería creer las palabras de Rui, no quería sentirse utilizado una vez más y menos… por alguien a quien le estaba tomando cierto… afecto. El vaso vuelve a vaciarse y a llenarse repetidamente, Akira y Soujiro lo notan y tratan de llamarle la atención, Tsukasa los ignora de lleno, es la voz de ella quien interrumpe sus cavilaciones,

-Casémonos – repitió Claudia al ver la poca atención que le prestó la primera

Tsukasa estuvo a un segundo de atragantase con la bebida pero logra disimular la sorpresa, el sarcasmo es su mejor respuesta-Esperaba una propuesta de matrimonio más elaborada hacia su majestad, pero bien, puedo conformarme con esto por ahora.

Resistiendo las ganas de matarle ahí mismo expone sus razones.: -Si ellas nos utilizan… ¿quién dijo que nosotros no podemos hacer lo mismo con ellas?

-¿Ah qué quieres llegar?

-Negocios. Te propongo un trato Tsukasa. Vamos a casarnos. Tú conseguirás el apoyo económico y social de mi familia para levantar el Grupo Domyoji, y a mí se me dará lo que me pertenece, la herencia que mi padre me dejó. Si aceptas, no sólo obtendrás lo necesario para mantener la compañía, te ayudaré hasta el punto en que tú, Tsukasa, dejaras de ser una mercancia de trueque para tu madre o para quien sea, y una vez que lo consigas… no habrá necesidad de seguir juntos, entonces divorciémonos.

Esperó una respuesta de él, pero parece que la propuesta lo había tomado de sorpresa.

-Si lo que te preocupa es Makino, ella es… una niña enamorada, si le explicas la situación, si le dices que te espere unos años… estoy segura que lo hará. Dijo que te amaba, ¿por qué no esperaría por su verdadero amor? Sólo tenemos que fingir ante los demás, puedes hacer lo que quieras, sólo te pido discreción.

-¿Sabes lo frívola que sonaste? Claro, ¿qué podía esperar de una típica niña materialista?

El tono despectivo de Tsukasa le dolió, ¿materialista?...

-Me pregunto… ¿quién es peor? ¿Yo siendo una materialista… o tú que eres un bastardo egoísta?

La mirada de Tsukasa se volvió fría, clara indicación de que estaba muy molesto pero trataba de contenerse, pero Claudia no se contuvo.

-Te recuerdo mi queridísimo Tsukasa, que el hombre no vive de amor, sino de pan y que hay cientos de personas que se parten el maldito lomo para comer, para tener asegurada la vida de sus familias, cosa que a ti, que todo lo tienes y todo te lo dan, parece importarte un carajo. Sólo te importa el amor que una niña te puede brindar, ¿y qué hay de los demás he? ¿qué hay de aquella gente que trabaja para ti y que se verá gravemente lesionada por tus tonterías amorosas?

-¿Tú qué diablos puedes saber del amor que yo sentí he? ¡No sabes nada de mí ni de Makino, ni de lo que esto significó!

-¿Crees que eres el único que se enamoró? Yo lo hice, y perdí Tsukasa, no sólo una, ¡sino dos veces! No me vengas a mí con esas tonterías. Y también se lo que es ver a tu familia trabajar hasta el cansancio para poder sostenerse, mi padre murió trabajando para tu madre, el exceso de trabajo, el estrés que ella causaba en él lo que ¡terminó matándolo!

-Mi madre te adiestró bien, escucharte a ti es como escucharla a ella

La bofetada se escucha a pesar de la música, Tsukasa se lleva la mano a la mejilla tocando el lugar donde la mano de su prometida le marco, el silencio se vuelve maspesado después del portazo que da Claudia al abandonar el lugar. Rui toma sus cosas y sin dar explicación – como es costumbre – sale del lugar. No necesita de más dramas, su vida ya era demasiado drama para él.

Afuera el aire frío inundaba sus pulmones, curiosamente haciéndole sentir bien. Le entregó al chico del valet parking una dirección a dónde llevar su vehículo, esta noche era perfecta para caminar. Trató de mantener su mente despejada de todo lo que se pudiera relacionar con Tsukasa y con Makino, pensaba sobre trivialidades, viajes, autos, música, todo aquello que le alejara a esas dos personas, pero los esfuerzos no parecían rendir muchos frutos, de tanto en tanto un "a Makino le gustaría esto" y "Tsukasa ya me había dicho que…" se filtraban en sus pensamientos.

Tal vez es momento de hacer nuevas amistades.

Se engañaba a sí mismo. Su mismo carácter le impedía el interactuar con otra gente, esta destinado a la soledad o a la vida con el F4.

Ningún buen santo al cual encomendarme.

La melodía de un violín acaparó su atención. Había llegado hasta un pequeño jardín con juegos para niños. Su oído fue el guía para llegar ante el dueño de aquella melodía.

¿Conejo?

Usako volteó hacia atrás sorprendida de escuchar la voz de Rui. Masculló por lo bajo esperando que él no la escuchara, la verdad no pensaba en verlo tan pronto, y menos después del beso que le había plantado, aquel que no había podido quitar de su pensamiento. Con torpes pero rápidos movimientos quiso recoger lo que tenía, debía emprender la huida, pero unas heladas manos se lo impidieron.

Están frías, lo siento – soltando sus manos.

Si, ya lo vi.

¿Cómo era que ahora se encontraba en esta situación? Era lo que se preguntaba Usako. Desde hace 20 minutos aproximadamente que estaba con Rui, y el único ruido que se escuchaba era el cotilleo de la gente al pasar, y el de ellos al sorber las bebidas calientes que el chico le había traído.

Volviste a los estudios – intenta Rui quebrar el silencio.

Usako estaba por responder con sarcasmo, afortunadamente las palabras se quedaron en su interior. Claudia definitivamente no era una buena influencia para ella.

No me arrepiento.

Estudiar es bueno, no hay por qué arrepentirse de ello.

Usako giró el rostro para verlo, quería saber si era en serio lo que le decía o si le estaba tomando el pelo, pero la reacción del chico le hacía ver que no había entendido a qué se refería. La chica estalló en carcajadas, no era común que Rui no pillara las cosas a la primera.

Me perdí de algo.

¿Me preguntas o lo estas afirmando? – tratando de no sacudirse por la risa. Estira manos y pies al mismo tiempo para después echar la cabeza hacia atrás y observar las escasas estrellas en el cielo – Me gustas Rui, tanto que… incluso – sonriendo ligeramente – que el simple hecho de tenerte a mi lado hace que mi corazón quiera salirse de su lugar – cerrando los ojos – Desde hace tiempo que me haces sentir esto, y sé que tú lo sabes, pero eres bueno haciéndote el idiota.

Rui no decía nada, ni si quiera se movía, aunque no era como que Usako esperara alguna respuesta de él. Esperó unos segundos, realmente no había nada qué decir, al menos nada que ella no supiera ya.

Tanto tiempo conociéndote y tú te atreviste a enamorarte de otra – suspirando – eso es lo que más me duele.

Si algo odiaba el chico eran las proposiciones amorosas, pero esta vez, curiosamente no podía irse, quería quedarse a escuchar lo que ella tenía que decirle.

Tal vez debería de tener un poco de la… como se le llame a lo que tenga Claudia, fiereza o estupidez, como sea para pelear como lo hace por Tsukasa, tal vez las cosas sería distintas si yo hiciera un poco de eso pero, lo único que puedo y a lo que estoy dispuesta ahora es a ayudarte con esa niña.

¿Por qué?

¿No es obvio? Porque soy una chica tonta, porque uno hace estupideces cuando le gusta alguien – susurrando para que Rui no la escuchara – sin importar lo tanto que éstas puedan doler.

Toma en manos el estuche del violín y dispuesta a partir, las manos de él la detienen.

No es algo que tengas que hacer.

Tampoco te ilusiones tanto Hanazawa, sólo intento matar dos, o tal vez tres pájaros de un tiro.

Yo no…

Los labios de Usako lo obligan a callar. El estuche del violín es sustituido por la bufanda del chico, que era de lo que se había pescado para atraerlo hacia ella. No hubo resistencia, pero tampoco respuesta.

Lo tomaré como pago – retrocediendo un paso - a lo que haré por tu vida amorosa con cierta personita.

Antes de que pudiera decir o hacer algo, ella ya se encontraba al volante de un auto. Pasó la yema de sus dedos por sus labios, apenas tocándolos, un sabor a moras era lo que había dejado aquel beso.

¿En qué diablos estás pensando Hanazawa?

Se recrimina por un momento ante las "incoherencias" de sus pensamientos.

En menos de un parpadeo Usako abordaba un ascensor privado que la llevaría directo al penthouse donde vivía Jin. El edificio entero pertenecía a su familia, era nada en comparación al resto de las propiedades que poseía su familia. Si lo pensaba bien, era posible que la familia de Jin sobrepasara la fortuna de la familia Doumyouji. El grupo D. había tenido grandes problemas en el último año, circunstancias que habían llevado a varios inversionistas a retirarse.

Espero esa tonta no termine con un pobretón.

Sonríe ante ello. No era que discriminaba a quienes tenían menos que ella, era sólo que la vida que su amiga se daba no era para nada humilde. Además… oh las ironías de la vida, Tsukasa pasando de un magnate a ser un simple niño rico… o apenas tener lo suficiente para comenzar algo pequeño con pocas probabilidades de crecimiento.

El timbre interrumpió sus pensamientos. Hizo a un lado el enrejado corredizo, caminó un metro y timbró esperando a que alguien abriera. Había desechado la paciencia como una de sus virtudes: puso el dedo en el timbre y no lo retiró hasta que la puerta se abrió dejando ver a Jin con una toalla en la cintura y otra rodeándole los hombros. Usako desvió la mirada un poco avergonzada, y con lo que le quedaba de entereza lo empujó para abrirse paso y entrar. Dejó caer el bolso sobre el sillón, al igual que su chaqueta y la bufanda. Hacía demasiado calor allí dentro como para aguantar todo lo que llevaba. Curiosa empezó a inspeccionar el lugar, hasta donde sus ojos alcanzaban. Las paredes eran de cristal, los pisos eran de mármol blanco, los muebles de cuero negro tenían un estilo moderno.

Deslizó la puerta que daba a una de las terrazas. Por lo que veía eran varios niveles. 5 escalones abajo se extendía una enorme piscina.

If you want it, you can swimm.

Gracias pero, creo que declinaré en esta ocasión.

Jason regresaba ya vestido, un pantalón de mezclilla ligeramente roto de las rodillas y una playera naranja era traía puesto. Nada de zapatos. Una mueca se formó en su rostro, aunque no entendía si era por preocupación hacia el chico de que pudiera atrapar un resfriado, o porque a ella le importaba eso, que él estuviera bien. Tal vez lo que hacía años atrás habían forjado, esa amistad, aun seguía latente, tal vez no tanto como antes, pero aun había algo. Aquello le hacía más difícil el estar ahí. Tomó una bocanada del aire frío que corría afuera, tal vez la gélida temperatura pudiera ayudarle.

¿Té, refresco… something? – le ofrece mientras se acerca al refrigerador.

¿No tienes algo de alcohol?

Jason sonrió. De un brinco saltó el sillón. Tomó el control remoto y puso algo de música.

Siempre tienes que hacer parecer todo una fiesta cuando hay alcohol, verdad?

En donde haya alcohol hay una fiesta en potencia.

Después del quinto, Usako había perdido la cuenta de los vasos que había bebido. Whisky, Vodka, Ron, Tequila… esto estaba mal, pensaba mientras veía todas las botellas sobre la mesa del centro. Con una mano sostenía un cigarro y con la otra un vaso. ¿Cómo es que había vuelto a fumar? Y con lo tanto que le había costado dejarlo.

Se acabó – Jason levanta la botella de soda – No tardo.

Antes de poder decir "pio" él ya se encontraba dentro del echó la cabeza hacia atrás. Las viejas costumbres eran difíciles de dejar. Jason era una de esas costumbres. Aun recordaba aquellos tiempos. Estar con Jason era como estar en una fiesta, siempre alegre, ocurrente…

Idiota.

Exclamó mientras ponía boca abajo una fotografía de él. El chico parecía tardar mucho, así que empezó a curiosear por ahí. Entraba y salía de las habitaciones. Parecía que vivía solo.

Oh, esta debe ser su habitación.

Las toallas sobre la cama, un par de prendas de vestir sobre esta y un "desmadre" en la habitación sólo podía significar que él usaba esa habitación. Sobre el tocador habían varias fotografías, entre las que se encontraban algunas de los tres, ella, él y Claudia.

Doblemente idiota. ¿Por qué nos sigues teniendo aquí?

Anteriormente ellos eran amigos, se conocían desde el jardín de niños. Fue ella misma quien le presentó a la chica que veía en el portarretratos, y también quien lo incitó a declarársele. Todavía no entendía el por qué lo había hecho. ¿Por qué de esa manera? Estaba por salir cuando unos papeles regados en el suelo llamaron su atención. Curiosa se acercó para tomarlos.

Health Window, Hospital Center – leyó en ingles.

Iba a dejar los papeles donde los encontró, pero algo le hizo seguir leyendo. Conforme avanzaba su rostro se iba descomponiendo. Sus manos temblaban haciéndole difícil el resto de la lectura. Leyó entre líneas buscando algo, algo que le dijera que no era así.

Usa… Usa.

Escuchó a lo lejos que decían su nombre. El temor inundó su ser. Observó de nuevo los papeles, estos se habían arrugado por su fuerte agarre y estaban mojados, ¿por qué? Sorprendida se dio cuenta que estaba llorando. Aun temblando, y con un inmenso dolor por dentro dejó los papeles sobre la cama.

Where the hell are… you? – apenas puede terminar la pregunta al ver a Usako – What's wrong?

Usako se acercó a él a paso lento, cuando lo tuvo lo suficientemente cerca lo abofeteó tan fuerte como pudo, incluso podía sentir su mano arder. Jason tardó unos segundos en reaccionar. Furioso regresó la mirada hacia la chica, pero ésta ya se encontraba sobre él abrazándolo y escondiendo su rostro entre su pecho evitando que él viera las gruesas lágrimas que caían por sus ojos. Ella se aferraba con fuerza, como si quisiera evitar que en cualquier momento él se desvaneciera.

Jason trató de encontrarle una explicación a todo esto. Su vista se dirigió hacia su habitación. Entonces lo entendió. Quiso corresponder el abrazo, pero una auto-aberración se apoderó de él impidiéndole responder el gesto. Levantó el rostro en un vano intento por no llorar. Se maldecía a sí mismo por haber sido tan descuidado, pero ¿cómo diablos se iba a imaginar que esa chiquilla vendría y lo descubriría todo?

No es cierto, ¿verdad? – repitió entre lágrimas.

Usa…

Eres un idiota. Un grandísimo imbécil. ¿Por qué maldita sea?

Para ser una chica tan bonita eres demasiado malhablada ¿sabías?

Y tú un… no encuentro la palabra que podría definirte.

Si sigues llorando vas a arruinar mi playera… y realmente es costosa.

A regañadientes lo soltó. Jason la condujo hasta la sala. Destapó un par de cervezas y le tendió una a Usako.

Este no era el motivo por el cual quería embriagarme – comienza ella tratando de romper el hielo y la tensa situación.

Créeme que no es el de nadie – contesta él tomando un sorbo.


literalmente años sin actualizar y al fin algo sale a la luz, eso es bueno, quizas no haya nadie leyendo ya, quizas tenga una grandisima suerte y aun sigan esperando la actualizacion, (suspira) esperoque esto, quien sea que lo lea, les agrade.

millones de besos