Disclaimer: Nada de lo que reconozcas es mío y tal.


Dirty mind

Subió las escaleras hacia el dormitorio de chicos. ¿Dónde estaba James? Ya había buscado en las cocinas, en el campo de quidditch y en la sala común, lo único que quedaba era el dormitorio.

Un gemido fue lo que escucho al abrir la puerta, afortunadamente la había abierto sólo unos centímetros. Otro gemido.

—Qué bien lo haces —escucho la voz de Sirius, que parecía más un gruñido.

—Algunos dicen eso —dijo una voz cantarina.

Lily se escandalizó al reconocer la voz de su amiga Alice. Algunos otros sonidos de satisfacción salieron de la boca del moreno. Después se escandalizó un poco más, al darse cuenta de las imágenes que empezaban a formarse en su cabeza.

—Merlín, tus manos están benditas —la pelirroja abrió mucho los ojos al escuchar aquello— ¿Lo hacen muy seguido tú y Frank? —preguntó Sirius.

—Pues —hubo un corto silencio—… ahora que lo mencionas, sí, mucho. Es que Frank no se cansa de esto.

Lily se dijo que no podía estar malinterpretando aquello. Entonces se escuchó la risa ronca de Sirius.

—Nadie puede cansarse de esto, es delicioso.

Basta ya, pensó la pelirroja. Puso su mano en la manija de la puerta, pero luego no se sintió capaz de abrirla, no quería ver nada de eso.

Tomó aire y abrió un poquito más la puerta, se acercó a la rendija y trató de ver qué pasaba dentro. Se puso roja al ver lo que estaban haciendo Sirius y Alice. Su amiga le estaba dando un masaje al muchacho, y eso significaba que ella había estado imaginándose todo, lo cual la hacía abochornarse demasiado.

Se separó de la puerta, la cerró con sumo cuidado para no hacer ruido y se fue, pensando que mejor debería de seguir buscando a James.


LOL.

Bien, esto lo escribí por pura diversión, ya que estaba muy aburrida, pero no es malo compartir, ¿cierto? Así que aquí está. Espero que ustedes no se hayan imaginado lo mismo que Lily ;)

Bombas y amenzas, deja un review.