Capítulo I

Prólogo: La invidente

Como todos los días, Hermione abrió los ojos. Abrirlos solo como reflejo al despertar, ya que desde hace mucho tiempo, no servían para otra cosa. No desde aquel día tan negro y doloroso para muchos, día desde el cual la oscuridad era lo único que la rodeaba, cuando la luz del sol se apagó para sus ojos.

Pero ese día ya no le causaba dolor, ni tampoco su ceguera. Y menos en este día, que al fin, después de tanto tiempo, volvería a casa, a su amado Londres, en donde sus padres y amigos la esperaban.

La guerra contra voldemort había terminado hace años. Pero tiempo después de su caída, una rebelión por parte de los mortífagos, liderado por Lucius Malfoy, había hecho que la Orden del Fénix se dividiera. La rebelión los había tomado por sorpresa, nadie esperaba lucha, ni estaban lo suficientemente preparados. Aún cuando algunos magos y brujas habían alcanzado la edad adecuada para luchar y se habían integrado a la Orden, no era suficiente. Los mortífagos tenían un arma muy poderosa: Los ínferis.

Los ínferis no eran muy difíciles de vencer, realmente era fácil.

Pero tras la guerra contra voldemort, la gente estaba cansada de muertos y muchos no tuvieron corazón para atacar el cuerpo de un ser amado, que muerto, caminaba para matar.

Esto hacia las cosas realmente difíciles. Y más porque los mortífagos habían usado el poder de las Veelas en los ínferis. Ahora tenían el poder de atraer y seducir.

Fueron días muy difíciles.

Ellos, atacaban ciudades enteras, pueblos y aniquilaban todo a su paso.

Los mortífagos los repartieron por diferentes partes del mundo, con la estrategia de atacar las más fuertes ciudades del mundo mágico y muchas del muggle.

Por ello, la Orden acordó que lo más conveniente era dividirse en grupos y defender (sin dejar desprotegido Londres) cada lugar en donde los mortífagos atacaran.

La decisión fue muy dura y más cuando Dumbledore ya no estaba para ayudar, pero era lo correcto y lo más conveniente, aunque tuvieran que sacrificar mucho.

Así que cada grupo se fue a una ciudad o pueblo diferente, muy lejos cada uno de los demás. Por suerte, los pobladores de esos lugares se unieron a la lucha y para cuando atacaron los ínferi, estuvieron listos. Pasaron semanas, meses, incluso años de dura pelea. Pero al final la Órden venció. Acabaron con todos los ínferi y atraparon muchos mortífagos. Pero aún no podían volver a Londres, ya que por mucho tiempo se dieron luchas espontáneas y no podían abandonar a los nativos solos y desprotegidos.

Y finalmente, ahora, los líderes de la rebelión habían muerto, y los restantes mortífagos se encontraban en Azkaban.

Ésta era una feliz noticia, porque significaba el regreso a casa.

Después de bañarse, cambiarse, alistarse y ponerse sus lentes negros; Hermione percibió un aroma muy fuerte en el ambiente. Aroma que la hizo salir corriendo de su habitación directo a la cocina. Se dirigió con rapidez a la estufa en llamas apartando a una asustada Tonks y apuntando con su varita al fuego.

-¡Aguamenti!- Gritó, logrando que de la varita saliera un chorro de agua y apagando así el incendio.

-Lo siento- se disculpó Tonks.

-No te preocupes- Respondió Hermione- Mejor siéntate y espera a que yo te sirva.

La pelirosa, (ese día de ese color llevaba el cabello) arrastrando los pies, obedeció a la castaña, quien tan solo en unos minutos con ayuda de magia terminó el desayuno y le sirvió a una frustrada Tonks. Acomodó dos platos más en la reducida mesa y se sentó con muy poco apetito frente a uno. Simuló comer solo para no preocupar a Tonks, que siempre estaba pendiente de su buena nutrición.

-Yo quería aprender a cocinar para Remus- Se lamentó Tonks- Ahora que estemos juntos de nuevo ¿Qué le voy a dar todos los días si siempre acabo incendiándolo todo?-

-Mejor dile que no sabes cocinar- Intervino Draco Malfoy, que entró a la cocina con pijama y recién levantado- para que todos los días compren comida hecha y no termines envenenándolo-

Draco, cuando Voldemort estaba en el poder, se pasó de mortífago a miembro de la Orden y después, durante la batalla de los ínferis, cuando a Neville lo mandaron a Italia (él, Ginny y Hermione habían sido nombrados juntos en el mismo grupo al principio) Draco ocupó su lugar. Al igual que Tonks ocupó el de Ginny cuando a la pelirroja la enviaron de regreso a Londres.

Tonks gruñó molesta por el comentario del chico.

El rubio se sentó frente al último plato y comió con rapidez.

-De verdad, hay días que ni pareces mi sobrino- Se quejó Tonks- Eres tan… aguafiestas. ¡Y aún no estás listo para partir!-

-Aun no nos vamos- Se justificó Draco poniendo cara de burla para su pariente- Tenemos cosas que hacer aquí y no podemos adelantarnos. Resígnate. Llegaremos hasta la noche-

-¿Y si hacemos menos paradas?- Suplicó Tonks moviendo con su tenedor la comida.

-Llagaríamos en pedazos a Londres- Respondió Draco- Australia no está a un paso de allá-

Tonks volvió a gruñir.

-Por cierto Hermione ¿Ya encontraste departamento allá?- Preguntó Draco.

-No, aún no- Respondió Hermione que escuchaba la plática con una sonrisa en la cara- ¿y tú?-

-No, tampoco- Negó él.

-¿Qué no se piensan quedar en casa de Sirius?- Los cuestionó Tonks sorprendida- Él los recibirá muy contento-

-Sí, seguro- Intervino Draco- Más ahora con lo que pasó con su prometida-

-Remus dice que está mejor- Repuso Tonks- Dice que está más animado de que regresamos todos a su casa-

-Solo estaremos unos días ahí y luego nos mudaremos- Explicó la castaña- Como dijiste, todo estaremos ahí y somos muchos. Será mejor buscar un lugar en donde vivir-

-Se mudarán ¿juntos?- Se sorprendió Tonks.

-No- Negó rápidamente el chico- Pero los dos nos mudaremos. A mí en lo personal, me caería de maravilla vivir independientemente-

Hermione soltó una carcajada por el comentario de Draco.

-Como quieran, yo me quedaré con Sirius- los regañó Tonks.

-¿con Sirius? ¿O en la casa de Sirius con Remus?- Se burló Draco riéndose.

-Ja-ja- Le enseñó la lengua la ofendida- No saben cuánto los voy a extrañar chicos- dijo triste.

-Todos nos vamos a extrañar- corrigió Hermione- Pero estaremos en casa ¿no?-

-Claro que sí- Afirmó contenta Tonks.

Draco no respondió y siguió comiendo.

-Es hora de volver- Terminó Hermione suspirando.

Había soñado tanto con ese día. Al fin volvería. Estaba feliz aún cuando tendría que dar explicaciones, pero estaba contenta y ansiosa por probar que nada era como todos pensaban.

……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..