FAGOCITOSIS.

-No me puedo creer lo que me estás haciendo, James.- Recriminaba un joven de 18 años, moreno y que arrastraba vagamente la cartera por el suelo del pasillo. James Potter no le miró, simplemente sonreía mirando al frente, dando pequeños saltitos con su mochila al hombro.- Mírate, ni siquiera me haces caso. Me tenía que haber quedado con Lunático y Colagusano…por lo menos ellos iban a estar tranquilamente en la Sala Común.- Se quejaba amargamente el joven.- Podría haber gastado mi precioso tiempo en molestar un rato a Alice y a Frank.

-Míralo de este modo.- Respondió un sonriente James.- De esta manera avanzarás con Encantamientos.- Su amigo bufó.- Vamos, Sirius, eres mi amigo para lo bueno y para lo malo. Y esto es algo bueno.- Sirius le echó una mirada de reojo capaz de desatar los esfínteres a Colagusano, pero James no se dio por aludido.- Además siempre te diviertes cuando estamos Lily y yo. Tienes hasta un diario con lo que hemos hecho y dejado de hacer.- Sirius dejó la mochila con indignación en el suelo mientras miraba a su amigo con aire ofendido.- Ah, sí, disculpa. Recuento diario. Se me olvidaba.

-Pues que no vuelva a suceder.- Dijo mirando a su espalda donde una chica morena de Ravenclaw le miraba con una sonrisa.- Recuerda que tengo que mantener una reputación.- Añadió mientras sonreía y guiñaba un ojo a la chica que se sonrojó totalmente. Sirius dirigió su mirada de nuevo a su amigo.- Por cierto, te recuerdo que ir a la biblioteca lo reduce drásticamente. A sí que ya me puedes ofrecer un buen espectáculo con Evans de insultos y pataletas ahora.- James rió por lo bajo mientras comenzaba a silbar.

¿Para qué negarlo? La conversación de aquella mañana con Lily le había puesto de un extraordinario buen humor. Bueno, no la conversación en sí, que básicamente había circulado entorno a Snape, si no el final de la misma. La pelirroja había coqueteado con él descaradamente. James sonrió al recordarlo. La verdad es que aquellas insinuaciones tan directas le habían pillado ligeramente a contrapié y quería aprovechar la oferta que le había hecho la pelirroja para unirse a ella en la biblioteca. ¿Por qué había arrastrado también a Sirius? Bueno, pensó James con media sonrisilla, le vendrá bien estudiar.

Sirius por su parte, seguía a su amigo a regañadientes y refunfuñando cada vez que podía mientras arrastraba ruidosamente su mochila por el suelo para recalcar algo más su enfado. Entendía que su amigo estuviera eufórico por conseguir poco a poco que la pelirroja fuese ablandándose y cayendo en sus redes, lo que no entendía es que tuviese que utilizarle de escudero. Siendo sinceros, y por muy graciosos que le resultasen, eran unos pesados. Alguien debería darles un empujoncito. Sobre todo a Lily. De pronto, la cara del merodeador se tornó iluminada y con una sonrisa diabólica que no presagiaba nada bueno. Al fin y al cabo, a lo mejor no le venía tan mal estudiar.

Los dos merodeadores llegaron con sendas sonrisas plantadas en la cara a la puerta de la biblioteca. Abrieron la puerta y la Señora Pince les miró con desagrado cuando supo quienes eran. James vislumbró la mesa donde se encontraba su compañera pelirroja y se la señaló a Sirius. Ambos sonrieron más ampliamente a la vez. Según caminaban entre los estantes y las mesas. Algunos curiosos se preguntaban que podían estar tramando esos dos. Primero, que no entraban nunca en la biblioteca y segundo, menos con una sonrisa estilo Jóker. Esto último hacía que todo el mundo sospechase que ciertamente tramaban algo.

Lily levantó la mirada del libro debido a que notaba una mirada fija sobre ellos. Inmediatamente pegó un ligero brinco y se llevó una mano al pecho, sobresaltada. Y no era para menos. Al levantar la mirada descubrió a Sirius y a James con sendas sonrisas de oreja a oreja que les hacía parecerse peligrosamente a un par de obsesos sexuales persiguiéndola.

-¿Se puede saber qué hacéis?- Preguntó la chica con un tono que intentaba conciliar el susto, la irritación y la curiosidad. Todo ello en un susurro.- Casi me matáis de un susto.- Aseguró Lily mientras se intentaba calmar. James tomó esta frase como una invitación para sentarse a su lado sin ni siquiera saludar.- Adelante, James, siéntate. No está ocupado.- Le dijo con sarcasmo la pelirroja. Para su frustración, James se acercó algo a ella para que le oyera susurrar.

-Eso ya lo sabía, Lily, pero gracias por la invitación.- Sirius reía por lo bajo mientras se sentaba delante de la pelirroja. No deseaba perderse ninguna de sus expresiones.

-Como no dejes de reírte en este mismo instante, Pulgoso, te aseguro que te arranco el bazo por la boca.- Amenazó Lily sin mirarle. Sirius se calló inmediatamente, no por la amenaza en sí, que también, sino por el nombre. ¿Pulgoso?

-Perdón, pero ¿cómo me has llamado?- Preguntó intrigado el moreno mientras James miraba el intercambio dialéctico con interés.- Quiero saber si debo enfadarme.- Lily le fulminó con la mirada.- ¡Oh, vamos, no me mires así! No tengo ni idea de lo que estás hablando.- Lily no tuvo más remedio que ceder y explicárselo. La chica suspiró, apartando suavemente los apuntes hacia James quién se dispuso a cogerlos con disimulo.

-Es un perro de dibujos animados que se ríe como si tuviese bronquitis crónica.- Explicó la chica rápidamente.- De todas maneras no lo conoces.- Sirius estaba perplejo. Lo acababa de identificar con un perro.- Ni se te ocurra, sapo con gafas.- Dijo Lily en un susurro mientras cogía sus apuntes de las manos de James. Sirius le envió una sonrisilla burlona.- No pienso dejarte copiar.- James la miró poniendo cara inocente.

-Yo pensé que me habías invitado para ayudarme con Encantamientos.- Lily escondió su ligero sonrojo con el movimiento del pelo. Sirius, sin embargo, sí lo notó. El moreno sacó una especie de libreta y se puso a anotar todo lo que veía.

-Para empezar no te invité, Potter.- Dijo la pelirroja con fiereza.- Te dije que si venías te vería por aquí. Segundo, obviamente si nunca te he dejado copiar, ¿por qué crees que ahora algo de eso cambiaría?- Preguntó la chica mirándole. James simplemente se encogió de hombros.

El silencio se apoderó de los tres mientras Lily y James intentaban estudiar mientras se lanzaban miradas cuando el otro desviaba la vista. Sirius, por su parte, inclinaba la silla hacia delante y hacia atrás emitiendo un pequeño ruido que en un sitio con un nivel de ruido mayor que el de un aleteo de mosca, no se habría escuchado. A todo ello, continuaba con una sonrisilla idiota mirando a sus compañeros con el cuaderno en la mano y repasando de vez en cuando la biblioteca con la mirada.

Media hora después la situación había cambiado ligeramente. Sirius y James seguían más o menos en la misma posición, pero alrededor de su mesa se habían ido congregando multitud de chicas que no paraban de cuchichear y lanzar risitas nerviosas cada vez que Sirius les mandaba una sonrisa. Lily, por su parte, tenía la cara contorsionada de tal manera que pareciera que estuviese olfateando productos fecales. En otras palabras, mierda. El ruidito de Sirius que tanto la había molestado hacía veinticinco minutos era una gloria bendita en comparación con el ruido que formaban el conjunto de adolescentes del sexo femenino hormonalmente inestables que pululaban a su alrededor. No entendía cómo se podía concentrar James.

Aunque, claro, tampoco entendía la necesidad de haber traído a Sirius como compañero de fatigas. Lo de la biblioteca lo había dicho en un intento de pasar algo más de tiempo con James sin resultar sospechoso. No le habría importado que hubiese ido Remus. Bien sabía Lily que el chico era calmado, que no hacía ruido con la silla, y que, para variar, estudiaba en la biblioteca. Lily miró a James de reojo y le cogió mirándola. Ambos desviaron la vista al mismo tiempo. La pelirroja suspiró. Qué tontería. Rasgó un pequeño trozo de pergamino y garabateó unas cuantas palabras sobre él. Inmediatamente después se lo pasó a James.

Mientras, el moreno se daba cabezazos, metafóricos, por supuesto, contra la mesa. ¿En qué brillante momento decidió que Sirius lo acompañara? Entre que tenía al lado a Lily, que Sirius hacía ruido con la silla, y la manada de locas a su alrededor no había quien se concentrara. Su plan inicial había sido el de estudiar en silencio con Lily, para disfrutar de una agradable charla al dirigirse hacia el Gran Salón para cenar. Bien. Entonces, se preguntó el joven de gafas, ¿por qué rayos decidió que las palabras "estudiar", "silencio" o "agradable charla" rimaban con Sirius? No estaba ni siquiera seguro de que las tuviese en su diccionario… Volvió a mirar a Lily y se encontró de frente con aquellos ojos verdes que le habían impactado desde un primer momento. Desvió rápidamente la mirada sin saber exactamente por qué. Una de las admiradoras de Sirius emitió una risita nasal muy graciosa pero demasiado alta en decibelios que atrajo la atención de Madame Pince, quien les mandó callar. De pronto, James sintió que un papel le rozaba el dorso de la mano. Lo cogió con sorpresa, viendo la letra de de Lily impresa en él.

"¿Por qué le has traído?" Ponía. Y así empezaron a pasarse unas notas de tal manera que Sirius no se fijara.

"¿Te molesta? Pensé que no te importaría dado que vamos a estudiar"

"¿De veras crees que hoy vamos a poder estudiar?"

"¿Y por qué no?"

"Por Merlín, James. Deja de responderme con preguntas, es desquiciante. Y no sé tú, pero yo entre la sillita de tu amigo, las fans locas de tu amigo y tus miraditas de soslayo no me puedo concentrar" James sonrió al recibir esta nota.

"¿Acaso te pongo nerviosa, Evans?" Lily bufó y empezó a recoger sus cosas. "Espera, espera. Lo siento. No te vayas."

"James, ni yo me concentro ni tú te concentras y menos con el pavo real que tienes como amigo." Ambos miraron a Sirius a la vez. El joven estaba haciendo malabarismos con tres estuches que le habían prestado las chicas hormonadas, como las había denominado Lily.

-Prefiere el término "máquina del amor".- Le dijo James a Lily en un susurro prácticamente inaudible.- Dice que es más varonil.- Lily se giró hacia él con una mueca de asco en su cara.- Eso es lo que le decimos nosotros pero no nos hace caso.- Repuso James sonriendo. Lily disimuló una risita con un ataque de tos.

-Ya que no hay manera de que me concentre, ¿nos tomamos un descanso?- Preguntó la pelirroja. James se levantó de un salto asintiendo.- Te veo entusiasmado con la idea.- Rió Lily levantándose también. James le cogió la mano y tiró de ella con rapidez hacia afuera.- Me haces daño, bruto.- Susurró la chica con tono molesto. Cuando salieron de la biblioteca, Lily se volvió hacia James que se encontraba mirando hacia el interior de la biblioteca.- ¿Por qué has hecho eso? ¿Estás loco? Casi me arrancas el brazo.- Le recriminó alzando la voz Lily. James se pasó una mano por el pelo mientras señalaba con la otra hacia Sirius.

-Lo siento. Pero no quería que nos vieran con él cuando pasara al número de la morsa.- Lily se giró acariciándose el brazo ligeramente para ver como Sirius movía los dos bolígrafos que tenía en la boca a modo de colmillos de tal manera que chocaban el uno contra el otro. Las chicas reían, extasiadas. En ese momento Sirius se giró y les saludó con la mano de manera escandalosa. Aquello hizo que todas las miradas se dirigieran a la pareja.- Larguémonos de aquí antes de que venga alguien como Skeeter.- Dijo James agarrándola esta vez suavemente de la mano.

-Pensé que habías salido con ella. Deberías ser más amable con tus ex.- Le recriminó la joven pelirroja. James se rió alegremente.

-Salir con ella, ¡qué bueno!- Exclamó James.- Sólo fuimos juntos una vez a Hogsmade y fue como salir con el redactor jefe del Corazón de Bruja. Créeme, no me he sentido más analizado en mi vida. Al día siguiente apareció una "crónica" relatando con todo lujo de detalles que yo era gay y que mantenía una relación sexual secreta con Sirius.- Lily rió mientras su cara adoptaba una expresión de comprensión.

-¡Con que fue ella quién lo escribió!- James le lanzó una mirada de frustración mientras se escondían en un pasillo perpendicular. El moreno comprobó que nadie les siguiera. Sirius podía ser muy pesado de vez en cuando.- Me acuerdo que Stephanie Jones, tu novia por aquel entonces, decidió que lo mejor para tu nivel de estrés era gritar a los cuatro vientos que preferías esperar al matrimonio. En el Gran Salón.- James se puso completamente rojo y bufó.

-Eso se lo dije para quitármela de encima, por aquel entonces estábamos a punto de romper.- Lily rió.

-O sea que eres de esos de aquí te pillo, aquí te mato.- Repuso ella, sonriendo.- Es bueno saberlo, créeme.- James emitió un chasquido de frustración.- No te pongas así.- Dijo Lily poniéndole la mano en el brazo. Ambos sintieron como un cosquilleo les recorría la espalda, pero Lily no apartó la mano. Aquella mañana había decidido ser valiente y lo iba a ser.- Fue un comentario desafortunado el de esa chica. Pero bueno eso es lo que pasa cuando sales con personas que perderían jugando al ajedrez con medusas.- Lily deslizó su mano hasta la de James y le guió hasta un aula vacía.- Aquí estaremos mejor.- La pelirroja se volvió resuelta hacia James. Durante todo el trayecto habían estado más juntos de lo que solía ser habitual en ellos y en aquel momento sus caras estaban más cerca de lo que jamás habían estado. El chico pensó que iba a besarle, pero un segundo después sintió la mano de Lily sobre su mejilla.- Tienes tinta.-Se excusó ella mientras le limpiaba la cara.- ¿He de suponer entonces que eres virgen?- James la miró extrañado.

-¿Hemos empezado hablando de las capacidades de Sirius para imitar mamíferos marinos y terminamos hablando de mi vida sexual?- Preguntó el joven.

- Ya está.- Dijo Lily pasando suavemente su mano por la mejilla del chico.- Bueno es que el tema me interesa.- James rió. No se lo podía estar poniendo tan fácil. ¿O sí?

- Lily, he de reconocer que estoy algo confuso.- Le comentó James. Los jóvenes se mantenían cogidas las manos y relativamente cerca.- Según tus propias palabras soy un sapo con gafas, arrogante y maloliente.- Lily le interrumpió mientras sonreía.

-Eras arrogante y para ser sinceros nunca te he considerado maloliente.

-Gracias, pero sigo siendo un sapo con gafas, ¿me equivoco?- Lily negó.- Bien con eso aclarado ahora voy a plantearte mi confusión.

-Dispara.

- Lily, ¿estás coqueteando descaradamente conmigo?- Preguntó el chico con una sonrisa de oreja a oreja. Conocía perfectamente la respuesta, pero quería oírla de su boca. La pelirroja soltó una débil risita pero mantuvo su mirada fija en la de James.

- Descaradamente desde esta mañana, sí.- James rompió el contacto visual al echar la cabeza hacia atrás para reírse, lo que hizo que ella también riera, relajada. De pronto se abrió la puerta y apareció Sirius con los bolígrafos aún en la boca. James y Lily separaron sus manos casi al instante.

- Hola, chicos.- Dijo con muy buena pronunciación para tener algo metido en la boca.- Estoy huyendo de la tropa de la biblioteca. Pero vosotros a lo vuestro, como si yo no estuviera.- James le miró, fulminándole con la mirada mientras Lily miraba a James en busca de alguna solución.- Mierda se me ha caído un boli.- Dijo mientras se giraba buscándolo. Lo tenía a su espalda, pero no se dignaba a darse la vuelta.

-Sirius, lo tienes ahí.- Le dijo James irritado.

-¿Dónde?- Sirius, aún con el otro bolígrafo en el labio a modo de cigarrillo, pisó el bolígrafo del suelo al dar un paso hacia detrás y fue cayendo…

Lily notaba un agudo dolor punzante en la parte posterior de la cabeza, que se encontraba suavemente apoyada en una almohada. Lo último que recordaba era a Sirius trastabillado que iba hacia ella y la visión de un boli que le daba en la frente. De pronto oyó dos voces. Sirius y James discutían en susurros.

-Sólo quería daros un empujón, James.- Se disculpaba el chico.- De verdad que lo siento. No pretendía ser tan literal.- Añadió con cierta sorna.- James le debió de mirar mal porque pronto Sirius se disculpaba.- Perdón.

-Las cosas iban perfectamente, Canuto, sin necesidad de que tú intervinieras.- Replicó James con fiereza.- ¡Joder! Y ahora está sin conocimiento.- Sirius se defendió.

-Mira, Cornamenta, monté todo el pollo que monté en la biblioteca para obligaros que os buscarais un "nidito de amor", ¿vale? La cosa se me fue de las manos y Pince me echó junto con aquella jauría de brujas…además que eso también es literal.- Lily oyó a James suspirar y notó como la cogía de la mano. Sirius bajó su volumen de voz al notar que James se había calmado ligeramente.- Me metí en el primer sitio que encontré. No sabía que estabais ahí. Sabes que yo hubiera pasado de largo. Sé lo que significa ella para ti. No intentaría arruinarlo. No deliberadamente, al menos.- Agregó con una risita que James acompañó junto con un ligero apretón de la mano de la chica.- Te dejo con ella a solas. Si me encuentra aquí cuando despierte me va a matar…

-Te matará luego de todas formas, Canuto.- Le dijo James riendo. Sirius emitió un gruñido de indiferencia.

-Por lo menos tengo algo de tiempo para despedirme y enviarle una carta a mi querida madre para decirle que dejé embarazada a una chica del Londres Muggle.- James rió de nuevo.

El silencio se adueñó de la enfermería y Lily sentía que James con una mano le acariciaba la suya y con la otra la frente y el pelo. La joven sentía que él se iba acercando. Tal vez era hora de anunciar que estaba despierta. Pensó Lily con una sonrisilla.

-Adelante, bésame. No muerdo.- Dijo la pelirroja en un susurro. James se inclinó hacia atrás del susto mientras ella reía. Abrió los ojos y vio como el rostro desencajado del chico se transformaba en una sonrisa.

-¿Cuánto hace que estás despierta?- Preguntó acercándose de nuevo.

- He oído lo que te comentaba Sirius.- James rió.- Tiene el don de la oportunidad, ¿eh?- James asintió, mirándola fijamente.- Preocupado por mí, ¿no?

-Sabes de sobra que sí.- Respondió él sin reírse.- Además, ya has oído lo que ha dicho Sirius. Y antes de que él entrara en la clase estábamos a punto de besarnos.

-Es verdad.- Dijo Lily, incorporándose hasta sentarse con la espalda en el cabecero de la cama, ayudada por James.- Y hace unos segundos, cuando te he asustado.- James frunció el ceño pero no se apartó de ella.

-Siempre tienes que tener la respuesta ingeniosa, ¿verdad?- Repuso él con media sonrisa. James se acercó más a ella, tanto que sus narices se rozaban. Lily se mantuvo callada.- ¿Me vas a morder?- Preguntó él provocativamente. Lily negó sonriendo.

- Te voy a comer.

Y se besaron.


Vaaaaaaale. Dije que sólo era un one-shoot, pero no me pude resistir. Este sí que es el último. Le tengo mucho cariño a la historia y espero no cargármela con esta segunda parte. Unos reviews no vendrían mal para comprobarlo. Muchas gracias.

PD: Por cierto, me he cambiado el nick. No es mucho, de Racg18 a Racg20. Fácil de recordar jejeje.

Un abrazo.

Racg20.